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Cultura y desarrollo económico en Iberoamérica

     

Autores
OEI / CEPAL
Edita
OEI / CEPAL
ISBN
978-84-7666-217-5
Año
2014

Versión digital
formato PDF

Versión impresa
No disponible

Resumen

La cultura es la riqueza de los pueblos que defienden su identidad y que tratan de reinventarse en un mundo globalizado. Es imprescindible, pues, impulsar la reflexión sobre el papel de la cultura en su desarrollo. Esta segunda edición del estudio Cultura y desarrollo económico en Iberoamérica aborda el efecto de la cultura en el desarrollo económico de nuestros países, y llega a una conclusión impactante: los aportes de la cultura al desarrollo de los países beneficiados invierten en el desarrollo de la cultura. Finalmente, el estudio pone en relieve que aún falta mucho camino por recorrer para todos los países lleguen a destinar al menos el 1% de su presupuesto a la inversión cultural, tal como se aprobé en la Conferencia de Ministros de Cultura celebrada en Chile, en julio de 2007.

Índice

Lista de acrónimos

Presentación

Capítulo 1: Cultura y economía en la era global

1.1. Cultura, economía e industria
1.2. El comercio internacional de bienes y productos culturales
1.3. Cultura y nuevas tecnologías
1.4. Cultura y desigualdades

Capítulo 2: La medición de la actividad cultural

2.1. Objetivos de la medición y aproximaciones metodológicas
2.2. Marco metodológico de referencia y fuentes de información

Capítulo 3: Las Cuentas Satélites de Cultura en la región

3.1. Experiencias internacionales con Cuentas Satélites de Cultura
3.2. Experiencias y esfuerzos iberoamericanos para el desarrollo de CSC
3.3. Iniciativas en materia de estadísticas culturales y desarrollo de CSC
3.4. Recomendaciones para la construcción de CSC

Capítulo 4: El empleo y las ocupaciones culturales en Iberoamérica

4.1. La medición del empleo en actividades del sector cultural
4.2. El empleo cultural
4.3. Empleo y ocupaciones culturales
4.4. Las remuneraciones en el ámbito de la cultura
4.5. Empleos informales en el ámbito de la cultura

Capítulo 5: El comercio internacional de bienes y productos culturales

5.1. Análisis del comercio internacional cultural iberoamericano
5.2. Las importaciones de bienes culturales y auxiliares de la cultura
5.3. Las exportaciones de bienes culturales y auxiliares de la cultura
5.4. Balanza comercial cultural de Iberoamérica

Capítulo 6: Institucionalidad y gasto público en cultura

6.1. La institucionalidad cultural en Iberoamérica
6.2. El gasto público en cultura
6.3. Análisis del gasto público: iniciativas nacionales y regionales
6.4. El défi cit actual de recursos para alcanzar la meta del 1 % del presupuesto público total de los países

Capítulo 7: La cooperación cultural internacional

7.1. La cooperación internacional
7.2. La cooperación cultural internacional
7.3. Los organismos multilaterales y su contribución al desarrollo de la cultura en Iberoamérica
7.4. Programas de cooperación en marcha
7.5. Otros programas de cooperación
7.6. Calidad y eficacia de la cooperación cultural internacional.

Algunas recomendaciones

Capítulo 8: Participación y consumo cultural en la era digital

8.1. El patrimonio cultural
8.2. Las presentaciones artísticas y exposiciones
8.3. Los libros
8.4. El cine
8.5. La música
8.6. Los medios de comunicación
8.7. Las tecnologías de la información y la comunicación
8.8. El gasto de los hogares en cultura
8.9. A modo de cierre

Capítulo 9: El aporte de la cultura a la economía de los países de Iberoamérica

9.1. El aporte económico de las industrias culturales y creativas
9.2. El aporte económico de las industrias protegidas por derechos de autor
9.3. El PIB cultural

Capítulo 10: Recomendaciones para la política cultural

10.1. Estado y Gobierno
10.2. El sector privado y la sociedad civil
10.3. Financiamiento y cooperación internacional

Bibliografía

Anexo metodológico (PDF)

Anexo estadístico (XLS) :
Anexo estadístico (PDF)

Fragmento

En el año 2006 fue aprobada la Carta Cultural Iberoamericana por la Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno, celebrada en Montevideo en ese mismo año. Esta entiende que los derechos culturales son de carácter fundamental y se guían según los principios de universalidad, indivisibilidad e interdependencia. Su ejercicio se desarrolla en el marco del carácter integral de los derechos humanos, de forma tal que ese mismo ejercicio permite y facilita, a todos los individuos y grupos, la realización de sus capacidades creativas, así como el acceso, la participación y el disfrute de la cultura. Estos derechos son la base de la plena ciudadanía y hacen de los individuos, en el colectivo social, los protagonistas del quehacer en el campo de la cultura.

Además, reconoce que las culturas tradicionales indígenas, de afrodescendientes y de poblaciones migrantes en sus múltiples manifestaciones son parte relevante de la cultura y de la diversidad cultural iberoamericana, y constituyen un patrimonio fundamental para la humanidad. Por ello, la Carta Cultural Iberoamericana se propuso articular en la región la Declaración sobre la Diversidad Cultural de la Unesco del año 2001 y la posterior Convención sobre la Protección y Promoción de la Diversidad de las Expresiones Culturales. Se propuso, asimismo, dar cauce y continuidad a las experiencias y estrategias de cooperación internacional desarrolladas por la Secretaría General Iberoamericana (SEGIB) y la Organización de Estados Iberoamerica­ nos (OEI). Sus objetivos principales pueden resumirse en tres imperativos, a saber: afirmar el valor central de la cultura para el desarrollo humano, promover y proteger la diversidad cultu­ral, y consolidar el espacio cultural iberoamericano.

Pero estos imperativos enfrentan grandes desafíos. Por una parte, existen grandes desigualdades en el acceso de la población al capital cultural de cada uno de los países que conforman este espacio. Tal desigualdad es un correlato de las enormes brechas existentes en el terreno económico y educacional, y de la larga historia de discriminación y exclusión que afecta especialmente a las poblaciones originarias, afrodescendientes e inmigrantes. Por otra parte, los cambios sociales y tecnológicos están impactando en toda la sociedad, pero de forma especial en la juventud, y modifican la forma de estar en el mundo, las relaciones sociales y el propio significado de la cultura.

Es imprescindible, pues, impulsar la reflexión sobre el papel de la cultura en el desarrollo de los pueblos en un mundo cada vez más globalizado y de creciente penetración de las tecnologías en sociedades multiculturales. Tal refl exión debe contribuir a una acción transformadora que otorgue a la cultura la necesaria centralidad en el progreso de los pueblos y en el bienestar y el buen vivir de los ciudadanos.

La Carta Cultural Iberoamericana constituye, en este sentido, un horizonte hacia el cual nuestros pueblos deben transitar. A partir de la aprobación de dicha Carta, las sucesivas Conferencias Iberoamericanas de Cultura han ido delineando los mapas de navegación que nuestras sociedades, cada una y como comunidad iberoamericana, deben seguir.

En el nivel regional, la hoja de ruta ha implicado el desarrollo y fortalecimiento de los programas IBER que coordina la SEGIB y los proyectos iberoamericanos que son responsabilidad de la OEI. Estas iniciativas son imprescindibles para ampliar la conciencia colectiva iberoamericana en el campo de la cultura, aprender unos de otros, potenciar la creación, la expresión y el tejido industrial en cada país y enriquecernos con las diferentes sensibilidades culturales y artísticas que proceden de cada uno de los países. Se trata de lograr que todos los países se sientan partícipes y puedan acceder a los beneficios culturales que eso supone.

Una de dichas iniciativas, aprobada en la XVI Conferencia Iberoamericana de Cultura, realizada en Ciudad de Panamá el 13 de septiembre de 2013, fue la puesta en marcha del Observatorio Iberoamericano de la Cultura (OIBC), con la participación de los responsables de la información estadística cultural de cada país y, especialmente, la de los diversos sistemas subregionales (SICSUR, CAN y SICA). El Observatorio surge como un ámbito de trabajo en común que permitirá el fortalecimiento de las capacidades de los países para construir sus propios sistemas de información estadística, el desarrollo de estrategias de difusión de información y la elaboración de informes de actualización regional.

La aprobación de esta iniciativa permitió impulsar la realización de la segunda edición del estudio: Cultura y desarrollo económico en Iberoamérica 2014. El documento aborda el efecto de la cultura en el desarrollo económico de nuestros países y llega a una conclusión impactante: los aportes de la cultura al desarrollo económico de los países son muy superiores a los presupuestos que los mismos países beneficiados invierten en el desarrollo de la cultura.

Poco habremos avanzado si no conocemos nuestra realidad cultural y no somos capaces de que se tome conciencia colectiva sobre ella. Por estas razones, es necesario tener un sistema de seguimiento y evaluación regional capaz de coordinar la información obtenida por cada país y valorar además el funcionamiento de los programas comunes que desarrollamos entre todos, objetivo que cumple el Observatorio Iberoamericano de la Cultura. Y el presente estudio constituye un faro que permite visualizar, en términos cuantitativos pero también cualitativos, la relevancia de la actividad cultural tanto económica como social para el desarrollo de nuestras sociedades.

El estudio ha hecho el esfuerzo de recolectar y generar una multiplicidad de estadísticas culturales e informaciones afines, en colaboración o diálogo con diversos equipos nacionales de Argentina, Chile, Colombia, Costa Rica, Cuba, Ecuador, El Salvador, España, México, Panamá, Paraguay, Perú, Portugal, República Dominicana, entre otros. Pero el estudio todavía es un mosaico incompleto de la realidad y diversidad cultural de nuestros pueblos, un faro que no señala el puerto, sino tan solo un punto en el camino.

Tal vez la conclusión más importante del estudio es lo imprescindible de fortalecer las estadísticas nacionales sobre cultura y conocer su impacto en el desarrollo económico de cada país. Hace falta, en consecuencia, que los organismos oficiales responsables de la información incluyan la cultura como una de las dimensiones específicas y autónomas. Esta es, en síntesis, la finalidad de crear en todos los países Cuentas Satélites de Cultura.

Finalmente, el estudio pone en relieve que aún falta mucho camino por recorrer para que todos los países lleguen a destinar al menos el 1 % de su presupuesto a la inversión cultural, tal como se aprobó en la Conferencia de Ministros de Cultura celebrada en Chile, en julio de 2007. Lograrlo es el último y principal objetivo de este documento. Para ello es preciso impulsar el debate y la movilización social sobre la importancia de la cultura en el desarrollo económico y social de nuestros países y la rentabilidad de la inversión pública en el campo cultural. Más aún, es central lograr el reconocimiento de que la cultura es ahora y cada vez más una acción compartida por millones de personas que buscan encontrarse con su pasado de forma colectiva para construir el futuro con modos diferentes de expresión. La cultura es, pues, la riqueza de los pueblos que defienden su identidad y que tratan de reinventarse en un mundo globalizado, multicultural y diverso.

El documento que ahora se presenta quiere ser una contribución más en este reconocimiento, y esperamos que detone nuevos impulsos y que contribuya a que la cultura sea realmente vivida y valorada como eje fundamental del desarrollo del sentido de pertenencia colectiva y de la libertad de los pueblos y de las personas.

Álvaro Marchesi y Alicia Bárcena

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