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Las comisiones de la verdad en el aula y en la empresa(1)

Una Propuesta Pedagógica para Reivindicar la Vida

Diego Agudelo Grajales

Pontificia Universidad Javeriana

1. Introducción: una realidad que nos compromete

Plantearse el problema de la ética de las organizaciones en la sociedad, de la información y de las comunicaciones en contextos como el de Colombia no es tarea fácil. Los colombianos en general estamos desorientados y aturdidos ante lo que estamos viviendo y por ello no alcanzamos a estar lúcidos para construir el futuro que como país merecemos. Es más fácil hoy en día hacer una crítica e interpretación de lo que nos sucede que buscar soluciones para afrontar el mañana. No obstante este pensar, soñar y rediseñar nuestro futuro es verdaderamente necesario e inaplazable.

Si bien, la crisis económica, desarrolla la creatividad y el “rebusque”(2), también genera menos posibilidades de desarrollo y empleo y por ende aumenta la violencia; esta situación se ve más agravada con la falta de compromiso de nuestros profesionales quienes tienen la responsabilidad de contribuir en el mejoramiento de esta realidad desde sus disciplinas de formación, pero la verdad es que se sienten desbordados e incapaces de tal responsabilidad, reconociendo que han sido formados en muchos casos, a espaldas de la realidad, que además la estructura curricular de sus planes de estudio están diseñados para aprender a ser “trabajadores calificados” de otros, especialmente, de las multinacionales.

Concretamente en Cali (Colombia) estamos viviendo una crisis muy seria no sólo en el ámbito privado sino en las empresas públicas que por la corrupción de sus funcionarios (que a propósito han estudiado en nuestras universidades y recibieron el título de profesional con honores) han desangrado las empresas que son propiedad de la ciudadanía. Los hechos demuestran claramente que no podemos esperar que esta misma clase política responsable en gran parte de la corrupción salve los intereses de los pobres. ¿Quién puede ayudarnos a salir del fondo del abismo? ¿quién debe asumir este liderazgo?

Aunque todos tenemos esa responsabilidad, en este país, ni todos podemos hablar, ni todos tenemos la opción del silencio; Además, no todos nos vemos representados en los interlocutores formales. Definitivamente, si queremos asumir el compromiso de pronunciarnos con la independencia de la verdad, debemos hacerlo desde la Universidad.

La Universidad no puede seguir petrificada en su saber, sino que tiene que dejarse seducir y sensibilizar (3) por la sabiduría, intuición y astucia de sobrevivencia de miles de personas(4). En nuestro país esta sabiduría es perpetuada en su mayoría por mujeres, cabezas de hogar que, con menos de un salario mínimo (286.000 pesos colombianos, equivalente a 24.869 pesetas; 131dolares), tienen que alimentar, proveer de techo y educación a más de 3 o 4 hijos. Es hacia las clases sociales que sobreviven por amor a la vida misma hacia donde finalmente tienen que apuntar nuestras acciones(5)

Este cometido, aunque complejo, es la oportunidad que tenemos como académicos. Hoy por hoy la Universidad se relega a la tarea de ser transmisora del saber, en su búsqueda de la formación profesional que prepara al individuo para un oficio, una técnica y que infortunadamente, sucumbe ante las nuevas tecnologías y ante los intereses económicos y/o políticos particulares. La academia debería ir más allá de este propósito aislado del contexto social. El primer paso que debería asumir la Universidad en la búsqueda de una sociedad más justa sería hacer legible la realidad y aproximarla para contribuir efectivamente con ella

El sentido de la universidad está precisamente en no permitir la dogmatización de la opinión, en comprender que su papel no se agota al interior de las paredes institucionales y en consecuencia, se proyecte hacia la comunidad. En efecto, esta inmersión en la realidad nos libra del cinismo de dar consejos a otros sin una contribución específica para transformar la realidad.

Aunque reconocemos la complejidad y dificultad del desafío que tenemos frente a nuestro futuro, consideramos también que una universidad que no se enfrente a tal desafío esta muerta en su esencia y sólo una acción reorientadora puede asegurar su razón de ser.

2. La propuesta: comisiones de la verdad

Conscientes de este compromiso, hemos desarrollado una propuesta de formación ética y valores con los estudiantes que están en la última etapa de su profesionalización, propiciando en ellos la reflexión sobre justicia, equidad, responsabilidad, desde el contexto de la empresa y la organización. La reflexión, sin embargo, no se puede quedar en elevar a la categoría de concepto ideal lo que no se siente, ni se ve cercano a la realidad.

La propuesta pedagógica tiene entonces como intención de fondo comprometer al estudiante en la búsqueda de alternativas de futuro para una gran mayoría social, que pone sus esperanzas en un trabajo “pobre pero honrado”(6); gente que ha ido a la escuela para tener un trabajo digno, pero que cuando sale a buscar una oportunidad de trabajo no la encuentra, porque sencillamente “no hay fuentes de empleo”.

La propuesta pedagógica consiste en ir llevando al estudiante por un camino en el que vaya asumiendo como propia la realidad y pueda contribuir en la transformación de la misma.

El camino que proponemos se inicia con el Taller. Este tiene la finalidad de propiciar el desarrollo de la subjetividad e intersubjetividad en un ámbito de reflexión y acción en el que se pretende superar la dualidad entre la teoría y la práctica. Es el “lugar del vínculo, la participación, la comunicación y, por ende, lugar de producción social de objetos, hechos y conocimientos”(7)

Algunos ejemplos nos ayudarán a comprender su importancia en el proceso. La estructura del taller es muy sencilla: a los estudiantes se les presenta la situación problemática que vamos a tratar, seguida de unas ideas iniciales, que hacen las veces de “estado de la cuestión”. Continuamos con la presentación del propósito del taller y una lectura previa seleccionada, además de una antología sugerida de acuerdo con el interés que cada uno tenga. Luego, se da un espacio para la actividad individual con algunas preguntas de orientación que van a ser compartidas en plenaria. Finalmente, cada estudiante o grupo de trabajo presenta una relatoría, informe de lectura, protocolo, relato, etc.

Obviamente esta estructura se adapta de acuerdo con las necesidades de tiempo, espacio o pertinencia temática con técnicas tales como el cineforo, el debate o la ponencia de un conferencista invitado. Para tratar el tema de la modernidad, podemos por ejemplo alternar la lectura con una película como “Tiempos Modernos” de Charles Chaplin. Igualmente se le puede sugerir al estudiante como actividad individual, que en lugar de responder a un cuestionario sea él quien elabore preguntas y entreviste a personajes reales o ficticios.

El segundo paso, que para nosotros es central, es el que hemos llamado: "Comisiones de la Verdad"(8). Con este nombre queremos renunciar intencionalmente a proponer una denominación de corte moral, contradiciendo así el imaginario colectivo de nuestros estudiantes. Es riesgoso utilizar un término que es hoy tergiversado por algunas jerarquías que en medio de este agitado panorama levantan sus voces airadas que propugnan la salvación nacional garantizada por la pureza de costumbres sociales. Sus voces suelen caracterizar la sociedad colombiana entre buenos y malos, los malos son claro está los "otros" que no están de acuerdo con el propio modo de pensar y de ver la vida.

El moralismo funciona como un criterio de estigmatización por cuanto ve al mundo en términos absolutos y ubica todas las conductas en términos del bien y el mal absolutos, además marca las personas, les cuelga rótulos. Esta reducción en Colombia es muy peligrosa porque divide y justifica las acciones de depuración, orden y control de los "buenos" en contra de los malos y en ese juego, cada grupo tanto el ejército (gobierno), como la guerrilla y los paramilitares propugnan “rasgarse las vestiduras para defender los intereses del pueblo", cuando en realidad son agentes agresores. Cada uno actúa con su propia lógica moralista y se adueña del discurso de la reflexión ética (9).

Esta realidad compleja e irónica exige una posición valiente que tenemos la obligación de fundamentar y hacer viable y para eso tenemos que empezar por proponer "comisiones" de mediación pedagógica de carácter provisional que nos pongan en la tarea inicial de tomar conciencia de la crisis y desarrollar las capacidades para transformar la realidad y por lo tanto, su ethos. Esta concientización no es ingenua, implica responsabilidades por las desgracias de la gente, pero no pretende eliminar a nadie, sino reconstruir paciente y colectivamente desde la interioridad, un nuevo ethos social a partir de las riquezas de nuestro país.

La reconstrucción social no solo depende de las condiciones objetivas de la realidad, lo que sería una falacia ingenua e inmovilizadora, sino que supone la formación de los sujetos sociales que hagan posible ese nuevo país y estas condiciones. En este sentido, los estudiantes y empresarios están asumiendo muy timidamente un liderazgo en el sector público y privado que poco a poco se va creando el espacio para pronunciarse y tomar decisiones significativas para comunidades menos favorecidas.

Creemos que a nuestra academia le corresponde un nuevo diseño del currículo centrado en una estructura dialógica e intregral que permita pensar en los futuros y pequeños empresarios como gente capaz de redimensionar la empresa, de responder socialmente con su misión de generar un valor agregado a la comunidad, un ser que "se hace responsable de sus pensamientos, de sus emociones, de sus actos", capaz de apropiarse de su vida y darle sentido con sus decisiones. "Esta libertad supone una autonomía interior frente al mundo, que me permite vivir y no ser vivido por él"(10)

De esta manera puede este sujeto concreto estar en disposición de buscar y encontrar con otros el sentido de la vida compartida, aprende a deliberar, trabajar en equipo, llegar a acuerdos prácticos, éticos y humanizantes para construir un referente común de vida, crear una ética organizacional pública. Estos acuerdos deben tomar cuerpo en la empresa en “manuales de convivencia” que trascienden su comprensión como meros reglamentos.

No podemos seguir apostándole a esa racionalidad funcionalista de la modernidad que creó subjetividades cerradas, egoístas, incomunicadas y en el ámbito social, se formó esas generaciones masificadas, lacayas, anónimas, sin identidad, sin pertenencia. Esa negación de horizontes comunes se forjó en los salones de clase, se preparó en los currículos que privilegiaron el textualismo que entroniza los textos como sagrados y los convierte en norma de aquello que hay que superar y repetir, y el historicismo positivista que toma la historia y los modelos del pasado como normas inexorables para el presente.

Ante este panorama las “Comisiones de la verdad” se forman en el grupo y en la empresa donde se discuten y se analizan los diferentes dilemas éticos a los que nos vemos enfrentados cotidianamente. También en ellas se toman varias posiciones de análisis cada una fundamentada en su propio criterio. Estas posiciones se sutentan públicamente en el mismo grupo (habilidad comunicativa).

2.1 Procedimiento

La dinámica es la siguiente: se selecciona un problema que se identifica como situación común, se expone su contexto y se forman dos grupos de opiniones opuestas: el que tiene la tarea de mostrar la gravedad de la situación, los valores y dilemas morales que están en juego; y el que hace las veces de “abogado del diablo”, es decir actúa defendiendo el proceder, las actitudes que se están poniendo en cuestión. Lo normal y esperado es que este último grupo maneje argumentos muy comunes y por lo tanto aceptados socialmente.

Luego se forma la comisión de la verdad con tres representantes de cada grupo y un coordinador de sesión quienes serán los encargados de proponer algunas conclusiones acciones que se “pueden” llevar a cabo para contribuir en el mejoramiento de la situación problema que se ha valorado. Se levanta un protocolo que se pone en común y se aprueba en el siguiente encuentro.

Lo que se valora en el ejercicio pedagógico es la apropiación que cada participante hace de sus puntos de vista y la manera cómo aprende a escuchar al otro en una actitud de reconocimiento siempre positiva, de lo contrario estaríamos renunciando a una de las más elevadas disposiciones del ser humano, trascender, y tolerar los deseos del colectivo para lograr la convivencia pacífica. De ahí la importancia de insistir en esta etapa central de las comisiones de la verdad, recuperar el imperativo dialógico y asumir la responsabilidad histórica que tenemos.

Del proceso mismo se destaca como aprendizaje la lectura de los imaginarios de justicia, servicio y autoridad a partir de los documentos elaborados como informes, protocolos, ensayos que permiten diferenciar claramente los hechos en su contexto real de las intencionalidades.

Se tiene el prejuicio de considerar el diálogo como utopía del discurso académico, porque se asocia con libertinaje y facilismo que abren las puertas para justificar la mediocridad. El ejercicio pedagógico permite la valoración del diálogo como instrumento para abordar conflictos y tomar decisiones.

Algunas empresas y organizaciones procuran ajustar su gestión a los ideales éticos, pero la incertidumbre financiera, las aboca a la inmediatez y la espontaneidad; "se vive muy rápido y no hay tiempo para consultar y poner en la mesa lo ineludible". Las comisiones son una metodología que tiene su estructura flexible y natural pero exigente. Por lo tanto estas nunca deben institucionalizarse para hacer prevalecer el carácter inmediatista y formal de las empresas.

Es esperanzador que un número significativo de jóvenes estudiantes ejecutivos y empresarios aunque minoritarios hayan llevado la idea de las comisiones a sus sitios de trabajo y hayan dinamizado con esta propuesta la realidad de la organización y el sentido de identidad con los objetivos de la organización.

Algunas de sus opiniones sobre los comités de verdad son las siguientes:

“Por lo menos, se puede hablar…”

"Los comités de la verdad son importantes para acceder a un ambiente y espacio de diálogo, donde tengan cabida las inquietudes, propuestas, expectativas y la toma consciente de decisiones a favor de la organización"

"Los comités ayudan a responder a la necesidad de transformación de la empresa en el ámbito de sus relaciones, de los procesos comunicativos, de su organización vertical para una organización horizontal"

Para el grupo entrevistado la dinámica de las comisiones de la verdad permea todos los momentos de la vida en la empresa. Se trata de un proyecto en el cual hay que "hacerse cargo de todo lo que es la empresa". Al estar centrado en el campo pedagógico continuamente se está construyendo esta idea, pero siempre se procura hacer válidos y concretos los valores de la responsabilidad con el otro, la solidaridad, el escuchar y aprender de los demás. Para mantener viva esta dinámica se requiere trabajar en equipo, no se puede dejar este liderazgo en una sola persona, además tiene que comprometer a los directivos y gestionar administrativamente su viabilidad..

2.2 Estrategias pedagógicas

Como estrategias pedagógicas se privilegió:

La contextualización: el desconocimiento de los contextos en el acto educativo ha provocado una ruptura entre teoría y práctica, de nefastas consecuencias en la acción social, colocando a los sujetos frente a la disyuntiva entre una relación con el conocimiento meramente contemplativo de su mundo o un activismo inconsciente, reduciendo el hacer profesional a mantener administrativamente la empresa, lo cual ya es loable, pero sin creatividad.

La problematización: la lectura crítica y permanente de los contextos y situaciones propios de la empresa se constituye en un factor determinante en la reflexión y profundización en el análisis que enriquecida por otros permite la transformación de la misma practica, al mismo tiempo que hace de la actitud investigadora un evento cotidiano expresado como la capacidad de ver lo que invisibiliza el poder al nivel de grupo o de institución, aquello que siendo funcional ya no sirve para los nuevos tiempos.

Problematizar posibilita la renovación constante de pensamiento y acción que supone pensarse en la inseguridad y en la incertidumbre, creando la capacidad de hacer las preguntas que permiten abandonar lo que se es y lo que es, para colocarse en un horizonte de deconstruir lo que se puede ser- hacer.

La colectivización: esta estrategia es muy importante para el avance porque muestra cómo en el ámbito colectivo se construye la base común del pensar- hacer. Aprende más y con mejores posibilidades quien integra sus propias experiencias con las reflexiones de los otros, “se aprende en cuanto se establece un conocimiento compartido”(11).

La deconstrucción es comprendida como la actitud de búsqueda profunda. Significa un cambio de disposición, que intenta el fortalecimiento de debilidades para encontrar una forma de construcción de un nuevo conocimiento. Una deconstrucción implica unas rupturas significativas en la manera tradicional de verse la institución frente a los retos que plantea la realidad: “No es éste un momento de análisis, que nos permita construir simplemente las carencias, las fortalezas, las debilidades, ni realizar el ejercicio de reconstrucción a partir de la crítica.

Para poder realizar esa reconstrucción es necesario pasar por un proceso de deconstrucción que posibilite una revisión profunda de las institucionalizaciones que hacen parte de la práctica individual y colectiva de los y las agentes y comunidad, de tal manera que puedan reinventarse desde los mismos actores, las instituciones necesarias para este fin de siglo” (12)

Finalmente, tengo que decir que estas estrategias ponen de manifiesto una manera de comprender la educación si bien, no de manera nueva, sí con una dimensión diferente desde la practica misma.

Pensamos por ejemplo en la educación como un acto "en continuo proceso de invención" en el que cada vez se espera que las nuevas generaciones diseñan el proceso educativo con la finalidad esencial de asegurar a las generaciones siguientes la posibilidad de "disfrutar de la mayor libertad y racionalidad posible", sin que desaparezca la posibilidad de soñar y construir utopías. Sólo así, la educación deviene realmente en acto de sentido.

Lo pedagógico desde la perspectiva crítico humanista, se fundamenta primeramente en el reconocimiento del carácter eminentemente humano del proceso de conocimiento y, en segundo lugar, en el reconocimiento de los contextos sociales y culturales de la empresa, cuyas necesidades orientan nuestra práctica. La praxis pedagógica privilegia ante todo los dispositivos interactivos. El horizonte es desechar las prácticas autoritarias para instaurar nuevas formas de relación con las personas y con el conocimiento.

Esta propuesta pedagógica desmitifica al mismo tiempo la investigación y la pone en el plano de la cotidianidad. No con el animo de restarle rigurosidad, sino planteada en cuanto herramienta para generar “nuevos” conocimientos.

3. Desafíos pendientes

Colombia vive cambios de coyuntura que exigen cambios de actitud tanto en los actores sociales como en los movimientos, las profesiones, etc. No podemos seguir pendientes de lo urgente descuidando lo importante. En primer lugar, tenemos un país marcado por la idolatría del mercado incentivada por el neoliberalismo y la publicidad que vende la imagen de que la felicidad reside en la despolitización, en el placer y en la trivialidad de los intereses mezquinos individuales. Se hace un espectáculo de las noticias y expresamos con eufemismos la realidad, se ridiculizan los empeños idealistas. Pasar los límites de este círculo es correr el riesgo de meterse en dificultades, persecusiones y “asistir a entierros a los cuales no hemos sido invitados”.

Pero quien no gusta de la política es gobernado por quien gusta de ella. Si queremos cambiar este estado de las cosas, tenemos que participar en el diseño y elaboración del currículo, de los códigos y los manuales de convivencia en la Universidad y de la empresa.

Es un compromiso que tiene que ser real y concreto desde lo que sabemos y podemos hacer. Para realizarlo también tenemos que darle un valor agregado al estudiante, al pequeño empresario para que pueda hacer las cosas diferentes. Es la pretensión final de las comisiones de la verdad actuar en el aula y en la empresa para dinamizar la universidad en el ejercicio del poder como servicio y no como dominio (MC 10, 35-45).

Uno de los desafíos de las comisiones es lograr la convivencia como un hecho social que debe ser aprendida y puede ser enseñada no a partir de un modelo ideal establecido, ni mucho menos importado, sino como un proceso en construcción que simbólicamente todos queremos y leemos como válido.

Notas

(1) Ponencia presentada en el 14 Congreso Internacional de Etica de los Negocios y de las Organizaciones, septiembre de 2001.

(2) Palabra de uso cotidiano que designa la capacidad que tienen las personas de vender cualquier cosa para conseguir dinero y enfrentar la crisis económica: ventas callejeras, limpiar vidrios en los semáforos, cuidar carros en vías públicas, cantar en el bús de transporte público…

(3) La sensibilidad es el punto de partida del discurso de la ética de liberación. La sensibilidad se comprende no tanto como la capacidad sensible cognoscitiva ( órganos de los sentidos) para constituir significado. La sensibilidad es “sentir” dolor hambre, frío, gozo y representa no sólo un “mal” físico, sino un mal ético en cuanto es fruto de la injusticia:“Víctimas sin derechos humanos promulgados, no advertidos por los ethos de autenticidad y bajo el impacto de la coacción legal y con pretensión de legitimidad” Palabras preliminares. DUSSEL, Enrique, ETICA DE LA LIBERACION. En la edad de la globalización y de la exclusión. Editorial Trotta, Madrid,1998.P.16.

(4) “La muerte de las mayorías exige una ética de la vida, y sus sufrimientos nos mueven a pensar, justificar su necesaria liberación de las cadenas que la apresan”, op. cit.,17.

(5) “Eliminar el hambre, la pobreza extrema es un imperativo ético elemental para cualquier sociedad (compromiso de la Universidad) PNUD., Documento técnico y Declaración Regional sobre la Pobreza. Agosto de 1988 Cartagena- Colombia.

(6) Expresión de la sabiduría popular que se identifica con el sentido de dignidad.

(7) ANDER EGG, Ezequiel Hacia una Pedagogía Autogestionadora. Editorial Humanitas, Buenos Aires 1986.

(8) Nombre que surge de la reflexión que hace Hans Kung sobre la ética como asunto público: “Lo que se necesita ante la enorme complejidad de problemas y de la especialización científico.técnica, es la institucionalización de la misma ética…: comisiones de ética, cátedras de ética y código de ética”. Proyecto de una Etica Mundial. Editorial Trotta, Madrid 1995 (3ª Edición) P.51

(9) Cfr.ARIZMENDI, Dario. Cara a Cara con Carlos Castaño, Jefe máximo de las Autodefensas Unidas de Colombia AUC,. Espacio de la Cadena Caracol ( transcripción de la entrevista emitida en el mes de febrero y marzo). Puede verse también algunos apartes en la Revista Semana N· 931; Revista Contexto: Proyectando la Integración Latinoamericana. N· 18.

(10) MEJIA, Jorge J. "Recuperar la conciencia del sujeto". CINEP, Bogotá 1998. P 34

(11) GARCÏA, E. y GARCIA F. Aprender investigando. Diada Editora, Barcelona, 1993

(12) Op.cit. MEJIA, M.R

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