OEI

Organización
de Estados
Iberoamericanos


Para la Educación,
la Ciencia
y la Cultura

VII CONFERENCIA IBEROAMERICANA DE EDUCACIÓN

DECLARACIÓN DE MÉRIDA

(Mérida, Venezuela, 25 y 26 de septiembre de 1997)



Los Ministros y Ministras de Educación de los Países Iberoamericanos, convocados por el Ministerio de Educación de Venezuela y la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura, OEI, reunidos durante los días 25 y 26 de septiembre de 1997 en la ciudad de Mérida, Venezuela, y constituidos como VII Conferencia Iberoamericana de Educación, según lo establecido en los Estatutos y el Reglamento Orgánico de la OEI, para proponer líneas de cooperación en la educación y analizar específicamente lo relacionado con el tema de "La Educación y los Valores Eticos para la Democracia", a fin de presentar sus conclusiones a la próxima Cumbre de los Jefes de Estado y los Presidentes de Gobierno que se realizará en Margarita, Venezuela, el 8 y 9 de noviembre de 1997, hemos llegado al siguiente consenso alrededor de los principios que expresamos a continuación.


1. Enfrentamos un momento decisivo de la historia: en pleno desarrollo de la capacidad tecnológica del ser humano, surge con renovada fuerza la pregunta por los valores. Entonces el sistema educacional, empieza a reaccionar comprendiendo que la cultura es más que su capacidad cognitiva ; que debe transmitir nuevas destrezas para nuevas tecnologías, pero que debe educar principalmente para discernir en la toma de decisiones porque ninguna decisión por técnica que sea, es neutral.

2. Las acciones pedagógicas que creemos deben propiciarse en el marco de nuestras preocupaciones éticas y de educación en valores en sociedades plurales y democráticas o en sociedades que están conformándose como tales a partir de sus propias tensiones, podrían sintetizarse en la promoción de acciones de carácter local y regional orientadas y guiadas por principios éticos de carácter global y universal. Algunos ejemplos de este tipo de acciones pueden identificarse en ámbitos como el de la conservación y utilización adecuada de los recursos del medio, el equilibrio en la distribución de la riqueza, el respeto a los derechos humanos, la no discriminación y la participación no solo formal si no activa en la toma de decisiones de carácter colectivo, procurando para ello la promoción de formas de pensar y regular nuestras acciones basadas en el compromiso interpersonal y en la responsabilidad individual y colectiva.

EL RESPETO Y LA PROMOCION DEL PLURALISMO

3. La realidad social es plural lingüística y culturalmente, en las formas de entender el mundo y de enfrentar los problemas. El respeto y la promoción de tal pluralismo y la confianza en que es factor de progreso individual y colectivo, supone reconocer de hecho y de derecho, el poder formativo de la comunidad y requiere promover la autocrítica de nuestra propia cultura, el aprendizaje de lo valioso de las otras y el cultivo del diálogo como vía para abordar y, si es posible, resolver los conflictos.

4. Fortalecer la democracia, el respeto, la defensa y la promoción de los derechos humanos requiere desde el Estado, políticas y acciones de orden social y económico que posibiliten a los ciudadanos resolver sus necesidades básicas y transformar situaciones de inequidad, violencia, impunidad y corrupción. Igualmente son necesarias políticas y acciones educativas, no sólo para la escuela, sino también para la sociedad en su conjunto: los medios de comunicación, la familia, los gremios empresariales, los profesionales, los líderes sociales y los trabajadores.

LA INVERSIÓN EN EDUCACIÓN

5. En la construcción y profundización de sociedades democráticas que procuren niveles progresivos de justicia, equidad y solidaridad la transformación hacia sociedades del conocimiento debe estar presidida por principios y criterios que corrijan las diferencias existentes en el disfrute de derechos y recursos. Debemos evitar que esta sociedad genere nuevas diferencias de clases y que suponga discriminación entre culturas por su desigual posibilidad de acceso al conocimiento. Para el logro de lo anterior es necesario más inversiones en educación.

LA ESCUELA Y SU ENTORNO

6. La escuela debe ser capaz de promover un efectivo acceso al conocimiento científico, humanístico, artístico y tecnológico como condición de desarrollo personal en un mundo cambiante. Pero además, hoy la escuela debe ser capaz de formar personas que sepan desenvolverse y enfrentarse con éxito a la incertidumbre, que sepan tomar decisiones, que desarrollen satisfactoriamente sus competencias básicas y afiancen su identidad en la pluralidad. Los escenarios educativos que la escuela construye y/o acoge, tanto formales como informales, deben facilitar, además del aprendizaje individual, la interacción entre iguales, el aprendizaje cooperativo, el cultivo de la autonomía, el ejercicio del dialogo y el esfuerzo personal como entrenamiento para superar las dificultades y como aprendizaje para aquellas que puedan presentarse a lo largo de toda la vida. Para ello, debe integrar en su cotidianidad, y no sólo en los documentos legales que la regulan, valores propios de una comunidad democrática, equitativa y justa, basados en derechos y deberes de sus miembros para una convivencia respetuosa y feliz. Tal comunidad justa y democrática debe integrar en su construcción espacios en los que la reflexión, el debate y la propuesta de acuerdos estén abiertos a la participación de las generaciones más jóvenes.

7. Las acciones pedagógicas orientadas a la promoción de valores éticos, no pueden circunscribirse al ámbito de la escuela. Es necesario abordar estos objetivos desde los diferentes agentes educativos formales, no formales e informales que inciden en la vida cotidiana y no solo escolar

8. La educación en valores, si bien se centra en la escuela no termina en ella puesto que está basada fundamentalmente en los aprendizajes de modelos presentes en su entorno. En este sentido destacamos la importancia de la familia y de las instituciones sociales, culturales y políticas como espacios privilegiados para el aprendizaje de valores. Asimismo constatamos la influencia de los medios de comunicación como sistemas de reproducción de modelos sociales y la necesidad de alcanzar acuerdos para que los contenidos de sus mensajes no sean vehículo de transmisión de contravalores y por el contrario contribuyan a profundizar en la consolidación de los valores democráticos.

9. La escuela debe construir de manera explícita e intencional una propuesta que posibilite el desarrollo de una moral cívica sustentada sobre el ejercicio de la democracia, los derechos humanos y la paz, a la vez que promocionar la formación de la autonomía y responsabilidad moral de sus miembros.

EL DOCENTE Y SU FORMACIÓN

10. Confiar en el profesorado y en los responsables de la dirección y la supervisión educativas una propuesta de educación en valores éticos y para la democracia, requiere del concurso de un conjunto de acciones que haga posible una mayor profesionalización de su labor y el mejor reconocimiento académico y social de sus competencias. Todas ellas deben estar dirigidas a la dignificación de la tarea del docente, la promoción de su autoestima y a generar una mayor responsabilidad profesional y moral respecto a los resultados y funciones que ejerce y de aquellas dimensiones que hacen de él un modelo de aprendizaje social susceptible de ser imitado.

11. Es indispensable dotar a los docentes de las herramientas necesarias para enfrentar el reto de la educación en valores, lo cual debe reflejarse en la formación de los formadores de formadores y en los programas de formación y capacitación de los docentes. Esta formación debe fortalecer los contenidos de carácter ético-filosóficos y relativos a la psicología evolutiva y del desarrollo moral y aportar recursos informativos y conceptuales suficientes para su formación como personas y como profesionales de la educación. Tal formación debe integrar de forma prioritaria el aprendizaje de estrategias y el desarrollo de actitudes que permitan concebirla como una formación para el cambio en el estilo docente y orientada a la acción.

12. A través de estos programas se deberán promover aprendizajes de carácter procedimental y actitudinal que los capaciten para la creación, selección y uso de materiales educativos, de estrategias para el aula y de mecanismos de evaluación, de tal forma que optimicen su acción pedagógico-moral. Igualmente, se requiere que los educadores mismos constituyan su propia vigilancia ética, como mecanismo que contribuye a elevar la calidad moral de su profesión.

EL ROL DEL ESTADO Y LA CONSTRUCCIÓN DE CONSENSOS

13. Es fundamental en nuestras sociedades la participación, entre otros, de la escuela, las organizaciones políticas, la familia, los medios de comunicación, las iglesias, las ONGs, en el propósito de construir un consenso mínimo de valores morales, fundamentados en principios éticos universales y en los derechos humanos, que los orienten en su papel de formadores de una moral cívica.

14. Las reformas educativas requeridas deben surgir de consensos resultantes de la participación real y efectiva de todos los sectores de la vida nacional; estas reformas sólo producen los resultados esperados en el mediano y largo plazo, razón por la cual es necesario garantizar la continuidad, convirtiéndolas en políticas de Estado, valorizada suficientemente y asumidas como propias por la ciudadanía.

15. Los Estados son comunidades de valores y por tanto deben garantizar una educación ética de mínimos, que supone el cultivo de la autonomía, la tolerancia, el respeto y el diálogo así como la promoción del sentido de la responsabilidad y de niveles progresivos de justicia y solidaridad.

VALORES Y CURRÍCULO

16. La educación en valores exige la construcción de un currículo que incorpore su aprendizaje de forma transversal y que pueda reflejarse en acciones pedagógicas enmarcadas en el proyecto educativo institucional. Un currículo que tenga en cuenta contenidos informativos, procedimentales y actitudinales y que permita la transformación de las relaciones interpersonales en el espacio del aula y de la escuela de acuerdo con los valores que se proponen en este documento. Esta consideración debe recrearse en el caso de los estilos docentes no presenciales y en los que estén presentes el uso de tecnologías de la documentación y de la comunicación de forma tal que éstos integren sistemas interactivos que faciliten la comprensión crítica y el aprendizaje significativo. La insistencia en la importancia de los contenidos procedimentales y actitudinales no debe ser en detrimento de la promoción de aquellos contenidos informativos que puedan entenderse como soporte de los valores democráticos que dotan de cohesión e identidad a nuestras sociedades y culturas. Un currículo como el propuesto debe permitir reorientar las prácticas sociales de las personas constituyéndolas en promotoras de valores democráticos tanto en el escenario escolar como en el familiar y en el sociocomunitario.

ORGANIZACIÓN Y GESTIÓN ESCOLAR

17. Los cambios pedagógicos deben estar acompañados de modificaciones en la gestión escolar. Esta debe considerar, promover, fomentar e incorporar, de una manera permanente e innovadora, la participación activa, en los niveles y ámbitos adecuados, de maestros, directores, alumnos y padres de familia, así como de empresarios, trabajadores, instituciones, autoridades y líderes sociales. Tal participación debe estar orientada a que se asuma por todos ellos la responsabilidad del quehacer educativo, ya que su éxito requiere no sólo de mínimos curriculares, sino de ejemplificación por parte de cada uno y de todos los miembros de la sociedad. Queremos destacar la importancia que en los ámbitos no formales de la educación adquiere las afirmaciones realizadas en este apartado sobre la organización y gestión educativa.

18. Para consolidar las instituciones educativas en su nuevo rol, todas las administraciones con competencia en materia educativa de cada país deben asumir modelos innovadores de administración, incrementar los presupuestos del sector educación y fomentar las combinaciones de diferentes fuentes de financiamiento, de tal manera que los proyectos educativos institucionales surjan y se fortalezcan en el diálogo, el debate y el consenso, con la participación de las comunidades locales y regionales y sean implementados con el aporte financiero y técnico de los múltiples factores sociales que las circundan. Todo lo anterior debe entenderse como una promoción de una nueva cultura de gestión en base a criterios de mayor flexibilidad y participación.

ACCIONES TENDIENTES AL FORTALECIMIENTO DE LA EDUCACIÓN EN VALORES EN IBEROAMÉRICA

19. Conocido el trabajo realizado y los logros obtenidos por la OEI a través de su programa "La enseñanza en valores para un mundo en transformación" y vistas sus realizaciones en el campo de la educación para la democracia, la instamos a que refuerce sus acciones y actividades programáticas para apoyar a los Ministerios de Educación de Iberoamérica, con el fin de incentivar la formación de valores éticos para la democracia partiendo de experiencias nacionales y regionales susceptibles de ser potenciadas a través de procesos de integración y líneas de programación. Asimismo, aunaremos esfuerzos para que otras instituciones con vocación o dedicadas al tema, de carácter nacional o internacional, profundicen en las acciones procedimientos y estudios que promuevan el desarrollo de estos principios sobre educación en valores.

20. Conscientes de la importancia del tema, colocaremos nuestro mejor esfuerzo en la asignación de recursos que apoyen la implementación de estos principios, de modo que puedan impulsarse proyectos de investigación en torno a la formación en valores morales, democracia, derechos humanos y paz; e igualmente, las escuelas puedan contar con recursos necesarios para cumplir y concretar estos propósitos en sus proyectos institucionales.

Resoluciones

Los Ministros y Ministras de Educación de los Países Iberoamericanos, reunidos los días 25 y 26 de septiembre de 1997 en la ciudad de Mérida, Venezuela, con motivo de la celebración de la VII Conferencia Iberoamericana de Educación deciden adoptar las siguientes

Resoluciones:

I

1. Acoger con beneplácito el Plan de Acción presentado por el Ministerio de Educación de Colombia y agradecer el esfuerzo realizado por este país para favorecer la puesta en marcha de acciones tendientes a la práctica de los principios enunciados en la Declaración de Mérida.

2. Asumir el compromiso de enriquecer dicho Plan de Acción con propuestas, iniciativas y experiencias por parte de cada uno de los Ministerios Educación de los Países Iberoamericanos.

3. Recomendar a la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura (OEI) la adopción, en activa consulta con los países miembros, de acciones de programación acordes con las propuestas del mencionado Plan de Acción.

II

Hacer suyo el texto de la proclama incluida en el punto 1. de la Declaración de la Habana (Conferencia Regional de la UNESCO, noviembre 1996) que establece que: «La educación en general, y la superior en particular, son instrumentos esenciales para enfrentar exitosamente los desafíos del mundo moderno y para formar ciudadanos capaces de construir una sociedad más justa y abierta, basada en la solidaridad, el respeto de los derechos humanos y el uso compartido de los conocimientos y la información. La educación superior constituye, al mismo tiempo, un elemento insustituible para el desarrollo social, la producción, el crecimiento económico, el fortalecimiento de la identidad cultural, el mantenimiento de la cohesión social, la lucha contra la pobreza y la promoción de la cultura de la paz.»

III

1. Recibir con satisfacción la información proporcionada por la Asociación de Televisión Educativa Iberoamericana (ATEI), sobre el desarrollo y los logros alcanzados por el Programa de la Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y Presidentes de Gobierno «Televisión Educativa Iberoamericana» durante el último año.

2. Reconocer el carácter instrumental que tiene la televisión educativa para los Ministerios de Educación de Iberoamérica y ratificar su apoyo al proceso de desarrollo y consolidación de este Programa.

3. Instar a la Coordinación de Cooperación de la Secretaría Pro–Tempore de la Cumbre Iberoamericana para que, por los canales correspondientes, eleve a la consideración de los Jefes de Estado y Presidentes de Gobierno el contenido de la presente resolución.

IV

1. Tomar conocimiento del contenido de la Síntesis en Materia Educativa del Documento Final de los Cooperativistas y Pequeños Productores de Iberoamérica reunidos en el II Foro Iberoamericano de Agricultura «La Agricultura como Soporte de la Democracia».

2. Recomendar a los Ministerios de Educación de los Países Iberoamericanos y a la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura (OEI) la adopción de políticas educativas y acciones de programación acordes con las propuestas y recomendaciones elaboradas en el II Foro Iberoamericano de Agricultura «La Agricultura como Soporte de la Democracia».

Mérida, Venezuela, 26 de septiembre de 1997

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