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Con la alfabetización digital sucede en buena
medida lo mismo que sucede con la alfabetización
letrada. Por una parte, delimita un ámbito curricular
de aprendizajes específicos, vinculado fundamentalmente
al conocimiento y dominio de las TIC y a la comprensión,
producción y difusión de documentos multimedia
e hipermedia. Por otra parte, atraviesa prácticamente
todas las otras áreas o ámbitos de aprendizaje
del currículo escolar. En efecto, cada vez es
más evidente que el hecho de haber alcanzado
un buen nivel de alfabetización digital es un
elemento de suma importancia para que el aprendizaje
en otros ámbitos pueda seguir progresando con
facilidad. Sin duda, estamos aún lejos de que
la alfabetización digital desempeñe en
el currículo y en la educación escolar
un papel semejante al de la alfabetización letrada,
pero no es en absoluto arriesgado pensar que ello pueda
suceder en un futuro próximo. La importancia
decisiva de las TIC como vía de acceso al conocimiento
en la Sociedad de la Información (SI) avala la
hipótesis de que la alfabetización digital
puede acabar desempeñando a corto plazo un papel
similar al que ha desempeñado tradicionalmente
la alfabetización letrada --sin llegar no obstante
a substituirla-, convirtiéndose como ella en
una llave decisiva para el aprendizaje escolar y no
escolar, inicial y a lo largo de la vida.
La ubicuidad de las TIC y su capacidad para penetrar
e incidir en prácticamente todos los ámbitos
de la actividad de las personas están transformando
o dando lugar a nuevas formas de pensar, de actuar,
de sentir, de trabajar, de relacionarse, de divertirse,
de aprender, de conocer, etc. Las TIC no son un ingrediente
más de la SI. Con las TIC y la SI lo que está
cambiando son las prácticas sociales y culturales
que constituyen el referente fundamental para la educación
escolar. En el momento actual, el reto más importante
de la educación escolar es cómo hacer
frente a este cambio cultural que comporta la SI y que
está propiciado por las tecnologías digitales,
es decir, cómo educar en el marco de una cultura
digital.
Educar en el marco de una cultura digital incluye la
alfabetización digital, pero va más allá:
supone enseñar y aprender a participar eficazmente
en las prácticas sociales y culturales mediadas
de una u otra manera por las tecnologías digitales.
Desde el punto del currículo escolar, esto significa
aceptar con todas sus consecuencias que, con ser importante,
no basta con introducir las competencias contenidos
y capacidades relacionadas con la alfabetización
digital para hacer frente al desafío; es el conjunto
del currículo el que debe ser revisado a partir
del referente que proporcionan las prácticas
sociales y culturales propias de la Sociedad de la Información,
la lectura ética e ideológica que se haga
de ellas y las necesidades formativas de las personas
en este nuevo escenario.
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