Ministerio de Educación, Cultura y Deporte. Gobierno de España
Durante los últimos años la Cooperación Española ha realizado importantes avances para su inserción plena en la Agenda Internacional del Desarrollo, impulsando el compromiso de España con los demás países socios y organismos internacionales, y realizando una firme apuesta para contribuir a la erradicación de la pobreza en el mundo.
A pesar de los esfuerzos realizados, los niveles de pobreza extrema que todavía persisten en muchos lugares del mundo exigen que sigamos aunando esfuerzos y sumando conciencias. Por ello, es fundamental explicar de forma clara a toda la ciudadanía el porqué de la pobreza y el trabajo que se está haciendo para combatirla.
Una ciudadanía comprometida con el desarrollo es fundamental para lograr erradicar la pobreza y fortalecer valores y principios como los de justicia social, igualdad, equidad, no discriminación y corresponsabilidad. Esto cobra una especial importancia en épocas de crisis en las que los recursos y la atención de los decisores internacionales se enfocan en otras prioridades. En este contexto, una ciudadanía sensibilizada, formada, concienciada, participativa y movilizada puede marcar la diferencia.
La Cooperación Española ha hecho un esfuerzo para lograr una visión compartida por todos los actores de la Educación para el Desarrollo basada en un modelo de educación para una ciudadanía global. Superando el enfoque asistencial y evolucionando sobre la base del concepto de educación para la Paz y de educación para el desarrollo humano sostenible, que, en un contexto globalizado, toma conciencia de que el problema de la pobreza no es un problema aislado. De esta forma, la Educación para el Desarrollo se dota de nuevos contenidos para facilitar una comprensión crítica del modelo de globalización, señalando el vínculo entre desarrollo, justicia y equidad, e introduciendo el concepto de corresponsabilidad.
Las experiencias que recogen los quince textos que contiene esta publicación son una excelente muestra de cómo se concretan en la práctica esta visión y estos contenidos. Son la expresión de cómo se están abriendo las nuevas generaciones a otras realidades y al análisis de las mismas en un contexto global.
Asimismo, las experiencias premiadas son el resultado de la dedicación y esfuerzo de un grupo de docentes comprometidos con la formación, con el conocimiento crítico del mundo en el que vivimos. Profesores que han hecho suyos valores como la solidaridad y la justicia social, que están en la base de la ciudadanía global.
En esta IIIª edición del Premio Nacional de Educación para el Desarrollo “Vicente Ferrer” es necesario agradecer de nuevo la participación activa del Ministerio de Educación en el ambicioso proyecto compartido de trabajar para una ciudadanía formada y comprometida con mejorar el mundo que nos rodea.
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21 de marzo de 2012 |