"Quien no es capaz de soñar, no puede tener la esperanza de ver en cada día, la magia de un nuevo amanecer...". Willian Salazar, filósofo y docente de Colombia.
A 100 kilómetros de San Salvador, en el Cantón Rio Chiquito, en el municipio de San Ignacio, departamento de Chalatenango, vive Elena Guillén Vásquez, una señora de tez morena, de baja estatura y con 72 años de edad, “niña Elena” como todos la conocen, sobresale en su comunidad por su perseverancia de salir adelante y dejar atrás la ignorancia que por muchos años la acompañó.
Ella decidió hace tres años comenzar a estudiar en el Centro Escolar Cantón Rio Chiquito, y hoy cursa el tercer grado de educación básica. La niña Elena proviene de una familia pobre conformada por 7 hijos, sus padres fallecieron de una forma trágica, en su tiempo de adolescente lo único que recibía ella y sus hermanos era trabajo en la tierra, motivo por el cual nunca tuvieron la oportunidad de estudiar. “Mi papá y mi mamá eran un pobres y él lo que me daba era trabajo en la tierra, íbamos a sembrar repollo, papa, ajos, de todo, pero de estudiar nada”, expresa con su voz entrecortada.
Elena es una de las favorecidas por el Programa de Paquete Escolar, que hoy en día beneficia a más de un millón 300.000 estudiantes en la zona rural y urbana. A sus 72 años ella recibe su paquete escolar calzado, uniforme y útiles escolares. “Hoy hay maneras de venir, dan uniformes, eso me ha ayudado, zapatos y cuadernos para estudiar y los alimentos”, cuenta sonriente, según comenta, el refrigerio le sustenta, al grado de no almorzar en su casa hasta el siguiente tiempo de comida.
Su espíritu emprendedor no ha pasado desapercibido y ha recibido burlas y críticas por parte de algunos lugareños, pero eso no la detiene. Las maestras y los estudiantes la animan a seguir adelante. “Los niños me quieren y las profesoras también, la bulla era más de afuera cuando venia para la escuela, aquí no he recibido ninguna burla de nada, ni de los niños, ni de las señoritas, ni de los jóvenes, ellos se contentan que vengo a clases”, comentó.
El esfuerzo en estos tres años ha sido grande, pero las dificultades por su edad siempre están presentes, según Francisca Aguilar, su maestra, ella es de lento aprendizaje, que en ocasiones es necesario tener paciencia. “El aprendizaje es bien lento, tiene interés en aprender, a mejorado su letra, conoce varias palabras ya, escribe completamente su nombre, donde lo ve sabe que es su nombre”. Expresó.
Pero su lentitud en el aprendizaje, lo comprende mejor su amiguito, Franklin Landaverde, un niño de tan sólo nueves años de edad y compañero de clases, ya que él tiene más acercamiento con ella, le ayuda en las tareas y sobre todo tiene más paciencia para explicarle. “Tenemos que tener mucha paciencia con ella, porque ella esta empezando, ella no sabe nada y ahora que ya sabe un poco tenemos que ayudarle, le ayudo a colorear, a leer, hacer cosas”, expresó Franklin con mucha timidez.
El esfuerzo también ha sido digno de admiración por algunos, tal es el caso de una de las hijas quien vive en los Estados Unidos y según niña Elena le dice: “La felicito mamá que este yendo a la escuela a pesar de la edad que tiene”.
Su vida transcurre a diario entre las clases de matemáticas, ciencias, sociales y lenguaje; y además rodeada de 14 compañeritos de aproximadamente nueve años la mayoría, los cuales en conjunto con ella conforman el tercer grado, en un espacio dentro de la clase de ciencias nos comenta el por qué decidió ingresara a estudiar a su edad. “Yo quiero aprenderá leer para estudiar la biblia y antes solo ponía las huellas, hoy no, hoy pongo mi nombre”.
A pesar de que su día culmina con los quehaceres de la casa y las tareas, también tiene unas palabras para alentar a los demás.
“Nunca es tarde para aprender a leer y escribir” y niña Elena es un vivo esfuerzo de superación, tenacidad y empuje, si ella a los 72 años lucha a diario por aprender, ¿porqué todos no?, el reto es continuar en el proceso transformador de El Salvador de una forma inclusiva y dignificante.-
Fuente: Ministerio de Educación. Gobierno de El Salvador
18 de julio de 2012 |