En todo el hemisferio se presta creciente atención a la importancia
de fomentar una cultura democrática para fortalecer y sostener la democracia.
El cimiento de la cultura democrática de una sociedad son los valores,
actitudes, conocimientos y habilidades compartidos, siempre en desarrollo, nunca
completos, que connstituyen las competencias de la ciudadanía. La democracia
requiere una ciudadanía consciente, participativa y activa, con valores
y prácticas democráticas.
Aunque la democracia electoral caracteriza ahora a los 34 gobiernos miembros
de la Organización de los Estados Americanos, existen muchos signos inquietantes.
En muchos países ha disminuido en forma extraordinaria la participación
de los electores en las elecciones, y las tasas de votación entre los
jóvenes se redujeron en forma alarmante. El apoyo a la democracia es
menor entre los jóvenes; sólo el 40,1% de los jóvenes de
16 a 29 años manifiestan opiniones y actitudes "democráticas",
el 28,7% son "no demócratas" y el 31,2% son ambivalentes. Numerosos
estudios indican que los ciudadanos tienen bajos niveles de confianza en sus
instituciones estatales, partidos políticos y entre sí. Y, en
algunos países, la corrupción y los elevados niveles de violencia,
llevan a los gobiernos y a grupos de la sociedad civil a diseñar nuevas
estrategias para promover una cultura de tolerancia, respeto y paz.
En América latina, las dos últimas décadas han sido testigo
de un retorno y una consolidación de las instituciones democráticas,
al volverse a las elecciones, al respeto por los derechos humanos, la libertad
de prensa y el régimen de derecho, tras decenios de gobiernos autoritarios.
Sin embargo, las graves penurias económicas y distribuciones del ingreso
de las más desiguales del mundo, ponen a prueba la fe de los ciudadanos
en la democracia. En una encuesta de opinión muy respetada, se concluyó
que, aunque la gran mayoría de los ciudadanos preferían la democracia
a las alternativas, el 50% se manifestó dispuesto a aceptar un gobierno
autoritario, si el mismo pudiera resolver los problemas económicos de
su país. De acuerdo con una observadora, actualmente, la "la democracia
se encuentra en una posición entre la estabilidad y la crisis. No se
encuentra ni consolidada ni en peligro."
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21 de noviembre de 2007 |