Con los cambios que ocurren en tiempos, espacios y relaciones de una cultura digital en el siglo veintiuno, nosotros que hemos nacido en el siglo veinte quedamos perturbados e intentamos una búsqueda de nuevas soluciones como si apenas fueran los mismos problemas presentando nuevas variaciones en sus parámetros. Pero no es así. Tenemos problemas muy nuevos que nos presentan cuestiones desconocidas. Necesitamos de nuevos paradigmas para poder ver lo que aún estaba invisible, para poder comprender lo que aún ignoramos.
¿De qué nos sirven los conocimientos acumulados?
Por cierto nos servirán de soporte para diferenciar lo que es conservable de lo que es transformable. Para reconstrucción de los conocimientos que se necesitan para continuar su desarrollo y de los nuevos que deberán ser producidos.
¿Pero como hablar de conocimientos, de cultura sin considerar la inteligencia y la mente humana que pueden hacer las reconstrucciones o producir las respuestas innovadoras?
Y es justamente este conocimiento de los humanos, buscado desde el pasado más remoto, que estamos investigando en este nuevo siglo con la esperanza de que las teorías que han ayudado a generar nuevas tecnologías lleguen a ser transformadoras, lleguen a ofrecer explicaciones aún no alcanzadas.
Nuestra elección se dirige a las teorías generadas en el siglo XX pero aún no explotadas por la educación, aun no suficientemente aplicadas y experimentadas. ¿Y por qué? Porque, por su complejidad transdisciplinar, no logran la diseminación en gran escala; por su concepción sistémica e integradora no se aplican en la cultura de las instituciones educativas que son conservadas en partes fragmentadas como por ejemplo las estructuras curriculares que oponen la Ciencia y el Arte, las Humanidades y las Exactas y Tecnológicas. En su funcionamiento las estructuras de las escuelas en clases graduadas y seriadas, con grupos organizados en pseudo-homogeneidad y la enseñanza especializada en procedimientos lineales y paralelos de las diferentes asignaturas, con una comunicación en sistemas de códigos y lenguaje intraducible entre ellos, son los verdaderos obstáculos a la construcción de conocimientos por el sujeto que recibe pasivamente a esta enseñanza, son las barreras a su aprendizaje.
Presentado en la sección Aprendizaje con las TIC de la XXII Semana Monográfica Santillana de la Educación. Las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) en la educación: retos y posibilidades. (Madrid, 22 de noviembre de 2007).
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26 de noviembre de 2007 |