Numerosas mujeres tienen una capacidad innata para las matemáticas,
aunque las circunstancias en que se identifica y se cultiva esa capacidad dependen
en gran medida del entorno sociocultural y educativo, así como de otros
factores del entorno. Estas son las conclusiones del estudio "Análisis
multi-cultural de estudiantes con talento excepcional para la resolución
de problemas matemáticos” que se publicará en el número
de noviembre de la revista Notices of the American Mathematical Society.
¿Tienen las mujeres intrínsecamente menos capacidad que los varones
para destacar en matemáticas al máximo nivel? La respuesta generalmente
aceptada a esta pregunta suele ser afirmativa. El presidente de la Universidad
de Harvard, Lawrence Summers, también dio aparentemente crédito
a esta idea en 2005, cuando sugirió que podría explicar en parte
el pequeñísimo número de profesoras en los departamentos
de matemáticas de las universidades de élite.
Sin embargo, el estudio presentado ahora proclama una respuesta negativa a
la pregunta, proporcionando argumentos basados en datos recopilados durante
décadas para respaldar sus conclusiones. La información procede
de varios concursos de matemáticas de altísimo nivel para jóvenes,
aunque la parte principal del estudio examina la participación en la
Olimpiada Internacional de Matemáticas (IMO). El examen que se plantea
en este evento consta de seis problemas de gran dificultad, con una duración
de nueve horas, en la que participan los estudiantes pre-universitarios de mayor
talento matemático de todo el mundo. En los últimos años,
hasta 95 países han enviado equipos de 6 miembros para competir en las
IMO.
El estudio muestra que numerosas mujeres jóvenes han destacado en las
IMO, pero la frecuencia con que se identifica la capacidad de esas chicas –merecedoras
de medallas- varía enormemente de un país a otro. Incluso países
relativamente pequeños, como Bulgaria o Rumanía, han presentado
a las IMO equipos que han alcanzado grandes éxitos. "Lo que tienen
en común la mayoría de esos países que destacan en las
IMO son sus rigurosos programas nacionales de enseñanza de matemáticas,
junto con culturas y sistemas educativos que valoran, estimulan y apoyan a los
alumnos que destacan en matemáticas", señala el estudio.
Desde 1974, los equipos de las IMO de Bulgaria, Alemania Oriental y la URSS,
que se encontraban entre los mejores, han incorporado, respectivamente, 9, 10
y 13 chicas diferentes. Por el contrario, durante el mismo periodo, los equipos
de Estados Unidos han incluido a sólo 3 chicas. Si bien sólo un
número de estudiantes muy limitado obtiene la máxima puntuación
de 42 puntos en este examen extremadamente difícil. Muchas chicas han
estado entre ellos, como Evgenia Malinnikova, de la URSS, que quedó a
sólo un punto de la puntuación máxima tres años
consecutivos.
Una de las conclusiones del estudio es que muchos de los alumnos de Estados
Unidos que participan en las IMO son inmigrantes o hijos de inmigrantes, procedentes
de países en los que se valora la educación en matemáticas,
y se cuida el talento matemático. Se observa un patrón similar
en otras competiciones matemáticas de gran dificultad, como las Olimpiada
Matemática de EE.UU. y el Concurso de Matemáticas Putnam, para
alumnos de bachillerato, que también se analizaron en este estudio. En
particular, las chicas asiático-americanas y blancas inmigrantes de Europa
del Este cuentan con una buena representación en proporción con
sus porcentajes en las poblaciones estadounidense y canadiense entre los alumnos
que ocupan los primeros puestos identificados en estas competiciones de matemáticas.
El estudio concluye que únicamente la minoría blanca nacida en
EE.UU. y Canadá cuenta con una representación inferior a la que
le debería corresponder -con una representación 50 veces inferior
o más respecto a las chicas asiáticas formadas en los mismos sistemas
educativos. El informe ha hallado que, si se educan en ciertas condiciones,
las chicas representan entre el 11% y el 24% de los niños identificados
como poseedores de profundas capacidades matemáticas. Educadas en condiciones
diferentes, las chicas presentaban una representación 30 veces inferior,
o incluso menor. La proporción de chicos a chicas de 8:1 a 3:1 probablemente
esté subestimada. En una sociedad realmente neutra en cuanto al sexo,
la proporción real podría ser perfectamente de 1:1; no obstante,
el estudio sugiere que en la actualidad carecemos de medios para medir esa proporción.
La cultura estadounidense desanima a las chicas… y a los chicos
El co-autor del estudio Titu Andreescu, de la Universidad de Texas en Dallas,
cree que "la aptitud innata para las matemáticas está distribuida
de modo relativamente equitativo en todo el mundo, independientemente de la
raza o el sexo. Las enormes diferencias observadas en el nivel de logros alcanzado
se deben muy probablemente a características socio-culturales específicas
de cada país". Algunos países identifican y cultivan de modo
habitual a los chicos y chicas con profundas habilidades matemáticas,
para convertirlos en matemáticos de primer nivel, capaces de resolver
complejos problemas matemáticos, mientras que otros, entre los que está
EE.UU., sólo raramente identifican a chicas de este calibre.
Asimismo, las presiones sociales desaniman a las chicas a desarrollar su carrera
en el campo de las matemáticas. "Se considera poco ’guay’ en el
contexto social de las escuelas de secundaria y bachillerato divertirse con
las matemáticas; hacerlo puede llevar al ostracismo social", indica
el informe. "Por esa razón, las chicas con buenas aptitudes para
las matemáticas, incluso más que los chicos, generalmente camuflan
su talento matemático para adaptarse a sus compañeros".
El estudio examina también la representación de las mujeres en
el profesorado de cinco de los departamentos de investigación de matemáticas
de las universidades de máximo nivel de EE.UU. Sólo el 20% de
las mujeres pertenecientes a estos departamentos de élite han nacido
en EE.UU. Del 80% nacidas en otros países en los que a menudo se incluyen
chicas en los equipos de las IMO.
El informe ha encontrado un perfil similar de raza-etnia-país de nacimiento-sexo
en los participantes estadounidenses en las IMO y en su campamento de preparación,
que entre el profesorado de los departamentos de matemáticas de alto
nivel mencionados. "Por consiguiente, hemos concluido que los miembros
del profesorado contratado por estas universidades de investigación del
máximo nivel reflejan la reserva de alumnos de matemáticas capaces
de obtener medallas en las IMO que se incorporan a la docencia", afirma
el estudio.
En el caso de Estados Unidos, se señala que los factores del entorno
socio-cultural impiden a muchos varones jóvenes, así como a la
mayoría de las mujeres jóvenes, desarrollar completamente su talento
matemático.
"La cultura estadounidense que desanima a las chicas también desanima
a los chicos", ha dicho Janet Mertz, profesora de oncología de la
Universidad de Wisconsin-Madison y autora principal del estudio. "La situación
se está haciendo grave. Los datos muestran que la mayoría de los
jóvenes matemáticos más destacados de este país,
tanto hombres como mujeres, no han nacido aquí". El co-autor Joseph
A. Gallian, profesor de matemáticas de la Universidad de Minnesota Duluth,
ha dicho: "Del mismo modo que existe preocupación acerca de que
EE.UU. deba recurrir a otros países para el suministro de petróleo
y productos manufacturados, debería preocuparnos confiar en otros para
satisfacer nuestras necesidades de matemáticos, ingenieros y científicos".
El informe hace hincapié en que es necesario "acabar con el mito
de que las mujeres no pueden destacar en matemáticas". "Los
profesores, los orientadores, los padres, los directores de los colegios, los
presidentes de las universidades, el público llano y, lo más importante,
las propias chicas, deben ser informados del hecho de que las mujeres pueden
destacar en matemáticas, incluso al máximo nivel".
Fuente: SINC
Notices of the American Mathematical
Society
11 de octubre de 2008 |