Los muones son partículas con propiedades similares a las del electrón,
pero con masa mayor
UNAM/DICYT Investigadores de la Uiversidad Nacional Autónoma
de México (UNAM) trabajan en el diseño y construcción del
detector de muones, partículas con propiedades similares a las del electrón,
pero de masa mayor, que se llamará BATATA y será integrado en
el Observatorio Pierre Auger, el mayor de rayos cósmicos del mundo, recientemente
inaugurado en la ciudad de Malargüe, Argentina. La OEI está apoyando
la creación de una red de investigación iberoamericaricana vinculada
al Obsevartorio Pierre Auger con el apoyo de la Agencia Española de
Cooperación Internacional para el Desarrollo AECID.
Al respecto, el investigador del Instituto de Ciencias Nucleares (ICN) de la
UNAM, Gustavo Medina-Tanco, señaló que un punto de interés
astrofísico es el relativo a la física de altas energías,
o de partículas elementales. Por ello, el Instituto de Geofísica
(IGEF), el ICN, y el Centro de Ciencias Aplicadas y Desarrollo Tecnológico
(CCADET), tienen a su cargo el diseño y construcción del detector
de muones BATATA, que en 2009 será integrado al Observatorio, como parte
de las ampliaciones ya aprobadas para este desarrollo tecnológico.
Los muones, explicó Medina-Tanco, son partículas que poseen propiedades
similares a las del electrón, aunque su masa es mayor. El Observatorio
tal y como fue diseñado, no es capaz diferenciar entre ellas con la precisión
suficiente. Para romper con la ambigüedad, se debe conocer el componente
muónico del chubasco de partículas; entonces, el objetivo del
detector es identificarlos. El hecho de que se aceptara este proyecto
es importante, pues es la primera vez que se colocará, en el Observatorio,
un detector diferente de los que fueron diseñados en el proyecto original,
subrayó.
A su vez, el investigador Juan Carlos DOlivo Saez, indicó que
en la construcción del Observatorio Pierre Auger, inaugurado en noviembre,
colaboraron cerca de 400 científicos e ingenieros de 16 países
del mundo; México estuvo representado por cuatro instituciones: el ICN
y el IGEF de la UNAM; la Universidad Michoacana de San Nicolás Hidalgo;
el Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (Cinvestav), del Instituto
Politécnico Nacional, y la Benemérita Universidad Autónoma
de Puebla.
En 1996, México se integró al proyecto, y en la UNAM se desarrollaron
tareas como la selección del tipo de contenedores que conformarían
las unidades del detector de superficies, que permitió colaborar también
en la construcción de dicho dispositivo, indicó. Asimismo, se
participó, a través del investigador del ICN, Lukas Nellen Filla,
en la elaboración del software del detector y, posteriormente, en el
análisis de datos que ha ido acumulando el Observatorio, abundó.
En los Andes
Este desarrollo tecnológico, se encuentra en una planicie que se extiende
al pie de la Cordillera de los Andes, y está construido por un conjunto
de mil 600 detectores cherenkov distribuidos en una superficie de tres
mil kilómetros cuadrados, y 24 telescopios de fluorescencia, de
aproximadamente 11 metros cuadrados de área, cada uno, complementados
con sistemas de monitoreo atmosférico y calibración mediante láseres,
precisó. Otra participación importante, añadió,
fue la difusión, donde el director del IGEF, José Valdés
Galicia, estuvo al frente de la tarea de Educación y Relaciones Públicas,
que consistió en dar a conocer el Observatorio, e instruir sobre la importancia
de los rayos cósmicos, así como involucrar a los alumnos de los
niveles medio y superior, en el estudio de este tema.
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Fuente: DICYT
20 de enero de 2009 |