El País - PILAR LOZANO - Bogotá - 17/06/2009
Candelaria es bisabuela; y es una de las alumnas de Maritza , una mujer morena, robusta que se dedica a la formación de niños y adultos. En solo seis meses, Candelaria ya sabe leer y escribir y maneja las cuatro operaciones matemáticas básicas. "La resta me dio más brega", dice con una sonrisa pícara esta mujer de 64 años que fue madre a los 13 -tiene 29 nietos y 12 biznietos-, y lleva siempre sobre su cabeza flores silvestres: las rojas, "el primer amor"; las blancas, "el segundo amor". Sus nietos y biznietos han sido su mano derecha a la hora de hacer las tareas. "La edad no es la que hace, es la voluntad", dice convencida.
Estas dos mujeres hacen parte del programa de alfabetización y educación básica primaria de jóvenes y adultos, financiado por la Junta de Andalucía y ejecutado por la OEI. El aporte de la comunidad fue de 600.000 euros; el Ministerio de Educación entregó otros 60.000.
El programa terminó el fin de semana pasado y benefició a 6.000 afrocolombianos de Chocó, al occidente del país, el departamento con índices más altos de analfabetismo en Colombia: llega al 20%.
En Caleta, una pequeña aldea de Acandí -población sobre el golfo de Urabá en el Caribe- los que ahora saben leer y escribir aspiran a leer poesía, novela... Quieren, además, dejar atrás el pasado de violencia que los marca. En este pequeño caserío al que se llega viajando en carretas tiradas por caballos, dejaron sus huellas todos los grupos armados que hay en este país. "Cuando empezamos el programa esto era una población; ahora es una comunidad", afirma, orgulloso Eduardo Coneo, el profesor. Y dice sentirse "satisfecho y medio" por la tarea cumplida. Pero aspira a más: tener computadores para no quedar "atrás del mundo moderno". Ya tiene el salón y ha enviado cartas a muchas instituciones para que apoyen su sueño, "sino los tenemos no ha sido por falta de diligencias", dice.
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18 de junio de 2009 |