De acuerdo con el estudio de costos realizado por la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI) y la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), la asignación de recursos será progresiva año a año y variará según el país, pero el monto global para iniciar el proceso en 2011 bordea los $5.000 millones.
Al menos unos $100.000 millones requerirá la región iberoamericana, en los próximos 10 años, para implementar el proyecto ‘Metas Educativas 2021: la educación que queremos para la generación de los Bicentenarios’, una iniciativa de los países que conforman la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI) y de la Corporación Económica para América Latina y el Caribe (Cepal)
De acuerdo con el estudio de costos realizado por ambas organizaciones, la asignación de recursos será progresiva año a año y variará según el país, pero el monto global para iniciar el proceso en 2011 bordea los $5.000 millones.
Para 2015 se plantean niveles moderados de algunas mentas por lo que “ese año puede representar un punto de inflexión en cuanto a las necesidades y esfuerzos públicos para proseguir el avance”, dice el estudio. Es así que para cumplir las metas educativas y de apoyo a grupos vulnerables, los 21 países de la región deberán asignar en ese año unos $24.500 millones
En cuanto a los recursos requeridos para 2021, cuando se busca el cumplimiento total de las metas propuestas, el informe detalla la necesidad de unos $80 mil millones. Así, en ese año, el incremento absoluto por país se sitúa entre 10% y 20% de los montos asignados el año precedente.
Para cumplir las metas del proyecto, Ecuador, por ejemplo, requiere un presupuesto adicional de $68 millones, en 2011, $259 millones, en 2015 y $562 millones en 2021. Es decir que la asignación adicional de recursos se multiplicará por ocho en 10 años.
Milton Luna, del Contrato Social por la Educación, resalta el trabajo que se ha hecho en los últimos años para mejorar principalmente el acceso a la educación. Este indicador bordea actualmente el 94%. “Es un promedio alto y constituye una muy buena noticia como resultado de varios años de trabajo pero, sobre todo, de decisiones tomadas en el actual Gobierno”, dijo.
Destacó la aplicación de políticas como la universalización de la entrega de textos escolares, la dotación de uniformes gratuitos, la eliminación el cobro de $25 a los padres de familia como contribución voluntaria, y el incremento del Bono de Desarrollo Humano. “Estos elementos se han conjugado y están ayudando a que los padres de familia de sectores medios y populares envíen a sus hijos a la escuela”, anotó.
Indicó que si bien se han implementado políticas para mejorar la calidad de la educación y la deserción escolar, aún hacen falta proyectos puntuales para conseguir resultados en el menor plazo.
De acuerdo con la propuesta de la OEI y la Cepal, el presupuesto educativo de cada país debería incrementarse sistemáticamente en 0,1% del Producto Interno Bruto (PIB) a partir de 2012, hasta un máximo de 6,5% del PIB en 2021, según señala el documento que fue analizado por los países de la región a fines de agosto.
En el Ecuador, el presupuesto para la educación bordea el 4% del PIB y la meta es llegar al 6%. “Actualmente existe una voluntad política muy importante porque se han inyectado grandes cantidades de recursos, el segundo paso es implantar un sistema de vigilancia para que la inversión se refleje en la calidad”, manifestó Luna.
En todo caso, el estudio de la Cepal establece la creación de un Fondo Solidario para ayudar a financiar su desarrollo educativo. Este fondo será utilizado por los países que no logren cumplir las metas de inversión. En este caso estarían Bolivia, Honduras y Nicaragua.
Para los países que no lleguen al límite se plantea que el presupuesto aumente un 0,9% en un período de nueve años. “Este esfuerzo supone que en el conjunto de estos diez años, el PIB de cada país experimente un crecimiento medio moderado pero significativo y que se mantenga el gasto educativo en consonancia con este incremento”.
La Cepal reconoce que la región ha sido seriamente golpeada por los efectos de la crisis financiera internacional, no obstante, confía en que no haya un 2deterioro significativo de los principales indicadores”. “En términos simples no es de esperar la disminución del acceso educativo, el aumento de las tasas de repetición, rezago y deserción escolar, o un deterioro de la calidad de los servicios educativos”, anotó.
La propuesta, que busca el apoyo de los países desarrollados en los próximos 10 años, aspira a terminar con el analfabetismo que afecta a 32 millones de personas en la región, escolarizar a los 15 millones de niños de tres a seis años, mejorar el acceso a la universidad y construir sistemas fuertes de formación profesional.
Fuente: Presidencia del Ecuador.
17 de septiembre de 2009 |