Revista Eureka sobre enseñanza de las ciencias - Año 2007 Volumen 4 Número 3.
Este artículo describe las principales novedades incorporadas en la evaluación comparativa internacional PISA 2006. Después de analizar el significado de alfabetización científica adoptado, se presta especial atención a la evaluación de actitudes relacionadas con la ciencia y la tecnología, a señalar los aspectos que evalúa esta nueva dimensión y a cómo lo hace el proyecto PISA 2006.
Palabras clave: Evaluación externa; proyecto PISA 2006; alfabetización científica; actitudes relacionadas con la ciencia y la tecnología.
INTRODUCCIÓN
Las evaluaciones educativas externas están bastante extendidas y consolidadas en la actualidad y se les suele conceder gran valor en la mayoría de los países del mundo.
Como se ha señalado en otras ocasiones, cuando están mal planteadas son un lastre para las innovaciones curriculares (Oliva y Acevedo, 2005), pero si están bien concebidas y planificadas, pueden contribuir a orientar la enseñanza hacia aquellos enfoques e innovaciones que están más en sintonía con las aportaciones de la investigación educativa (Acevedo 2005b; Gil-Pérez y Vilches, 2006b).
Entre los diversos tipos de evaluaciones externas, hay que destacar los estudios internacionales para la comparación del rendimiento que logran los estudiantes. No son estudios de carácter académico, sino que están dirigidos sobre todo a los gestores y administradores de la educación –policy oriented studies– con el fin de ayudarles a tomar decisiones en su propio ámbito para facilitar el impulso y la orientación de las reformas de la enseñanza. A partir de las fortalezas y debilidades detectadas, estos estudios ofrecen la oportunidad de ampliar y enriquecer la visión nacional, regional o local, proporcionando un contexto más amplio en el que interpretar los resultados alcanzados. Además, suministran las pruebas empíricas que sirven de apoyo a las correspondientes deliberaciones teóricas e ideológicas. Estos estudios también aportan diversos instrumentos para el seguimiento de los niveles de rendimiento escolar por parte de las autoridades educativas, incluso en aquellos casos en los que las
competencias educativas están descentralizadas. Por último, son útiles para detectar
los aspectos fuertes y débiles del currículo y orientar a los centros educativos. Con los
incentivos apropiados, los estudios comparativos internacionales pueden servir para
motivar la mejora del aprendizaje de los estudiantes, la enseñanza practicada por el
profesorado y la eficacia global de los centros educativos. Tales estudios tienen, pues,
un indudable valor porque permiten aprender de los demás, entender mejor que la
educación se basa casi siempre en preferencias políticas y tradiciones culturales, y
comprender que la realidad propia puede ser diferente (Schreiner y Sjøberg, 2004b).
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24 de agosto de 2007 |