Clementina fue la primera computadora con fines académicos y científicos en llegar a la Argentina. Llegó al país a fines de 1960 y fue instalada en el Pabellón 1 de la Ciudad Universitaria de la Universidad de Buenos Aires. En el presente trabajo se analiza el contexto histórico en el cual se produjo su llegada, tanto a nivel nacional como universitario. Asimismo, también se repasa la experiencia de su instalación, la organización que implicó su uso, los trabajos que se realizaron con ella y el triste desenlace que sufrió luego del golpe de estado de 1966.
Palabras clave: computación científica, historia argentina, Clementina
The arrival of the computer to the University of Buenos Aires
Clementina was the first computer for scientific and academic purposes to arrive in Argentina. It arrived to the country in late 1960s and was installed in the Building 1 of the campus (Ciudad Universitaria) of the University of Buenos Aires. This study analyzes the historical context in which it made its arrival both at national and university levels. It also reviews the experience of its installation, the organization that involved its use, the work done with it and the sad denouement it suffered after the 1966 coup-d’état
Key words: Scientific computing, Argentinean history, Clementina
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1. Introducción
Pocos meses antes de que Fidel Castro tomara el poder en Cuba, y mientras en la Argentina el gobierno de Arturo Frondizi se encontraba en una situación caótica en diversos frentes, la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires le pidió al Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (cuya sigla actual es CONICET), presidido entonces por Bernardo Houssay, un crédito por alrededor de 400.000 dólares (la historia de la compra e instalación está relatada en Factorovich y Jacovkis, 2009). Así se trajo al país la primera computadora con fines científicos y académicos: Clementina.
El 24 de noviembre de 1960, Clementina llegó al puerto de Buenos Aires. Luego de una extensa puesta a punto entró en funcionamiento efectivo en mayo de 1961, permitiendo a partir de entonces que ciertos cálculos matemáticos dejaran de realizarse con lápiz y papel. Tenía la capacidad de sumar dos números en punto flotante en 180 microsegundos y multiplicarlos en 300; contaba con una memoria de núcleos magnéticos de 5KB (McBrien, 1956); y mientras en un principio las entradas y salidas se hacían mediante cintas perforadas, luego el Instituto de Cálculo (dependencia a la cual fue asignada la computadora) desarrolló una impresora que llegaba a imprimir 100 líneas por minuto.
La computadora se instaló en el único edificio que tenía por aquel entonces la actual Ciudad Universitaria y era utilizada día y noche. En ella llegaron a estar ocupadas unas 100 personas, entre las que había matemáticos, químicos, ingenieros y físicos. Se utilizó en trabajos para YPF, Ferrocarriles Argentinos, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), universidades y muchas otras instituciones.
El nombre de Clementina surgió de una canción popular inglesa que se producía modulando el pitillo que emitía la máquina. A pesar que luego le hicieron modular tangos, le quedó el nombre de esta primera canción. El presente trabajo tiene por objetivo realizar un breve repaso sobre Clementina y su contexto histórico.
24 de septiembre de 2011 |