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Colaboraciones
Nuevos actores, nuevas prácticas
María Silvina Souza(*)
Resumen
Este trabajo forma parte de una investigación académica
que tiene como objetivo analizar cómo se construye el espacio público
urbano comunicacional a partir de las percepciones, prácticas y
discursos de los habitantes de la ciudad de La Plata. En este documento
se reflexiona sobre los nuevos actores y prácticas que emergen
en el espacio público urbano de la ciudad de La Plata a partir
de la explosión de la crisis argentina a fines del año 2001.
Palabras clave: Espacio público, comunicación,
ciudad, cultura, práctica social.
Nuevos actores, nuevas prácticas.
La calle como lugar de surgimiento de subjetividades colectivas, formas
de percepción, apropiación simbólica y acción
El año 2002 y la explosión de la crisis argentina
acentuó la presencia del ciudadano común en el espacio público(1).
Atendiendo a la definición de Marcelo Gómez en su artículo
Crisis del capitalismo, formas de conciencia y resurgir de la acción
colectiva, con "crisis" me refiero a aquella situación
que hace que rompamos los lazos que definen lo esperable, lo deseable
y lo posible, abriendo lo social y nuestro propio comportamiento a la
incertidumbre. En la crisis los comportamientos sociales, y sobre todos
los colectivos, apuntan a profundizarla. En última instancia hay
crisis cuando hay comportamientos críticos que reproducen y amplifican
la crisis demostrando la insostenibilidad del orden vigente.
La crisis es un momento privilegiado, hace visible, permite la mediación
reflexiva de las determinaciones de la estructura y genera las condiciones
para el surgimiento de nuevas subjetividades colectivas o formas de percepción,
apropiación simbólica y acción. Las situaciones de
descomposición convocan al lugar del sujeto: lugares simbólicos
y reales desde donde el conjunto pueda pensarse como reapropiándose
a sí mismo, lugares del "rehacer" para conquistar una
nueva unidad y no simplemente para reponer una unidad perdida(2).
En este contexto se pudo observar no tanto nuevas acciones en los
espacios urbanos, como sí nuevos actores y nuevas formas en la
representación de esas acciones. Por un lado, aparece el ciudadano
común apropiándose del espacio de la lucha y la protesta,
lugares simbólicos que cotidianamente eran asumidos por el ciudadano
sindicalizado, áquel que lleva al espacio público de
manera planificada las demandas de un sector generalmente
productivo de la población. Este nuevo actor que provisoriamente
llamaremos ciudadano común comienza a asumir el espacio público
como escenario de expresión de sus demandas y a utilizarlo como
plataforma de lanzamiento en su incipiente intervención en los
asuntos públicos de la ciudad.
Por otro lado, aparecen nuevas formas en la representación
de esas acciones de protesta sobre todo en aquellas manifestaciones
que tienen como protagonistas a ciudadanos de clase media(3)),
vinculadas a lo que Antonio Mela retomando libremente los tipos
de orientación de la acción social propuestos por Jürgen
Habermas llama actuar dramatúrgico. Esta forma de acción
es propia de sujetos que, interactuando, se configuran recíprocamente
como actores frente a un público, mostrando a las contrapartes,
en modo expresivo, una parte de su propia subjetividad. En el actuar dramatúrgico,
la comunicación tiene una finalidad expresiva(4),
y la selección de códigos obedece a esta finalidad y a las
exigencias de eficacia en la representación recíproca de
la propia subjetividad. En este caso, el rol del contexto espacio-temporal
puede ser comparado al de un escenario teatral. Al igual que el escenario
es seleccionado en función de su capacidad de hacer resaltar el
significado del texto y la fuerza expresiva del parlamento dice
Mela, los elementos del ambiente son analizados en base a su simbolismo
y a partir de esta característica son asumidos como términos
de referencia de la acción.
Un caso paradigmático de estas nuevas formas de asumir la protesta
lo constituye el "cacerolazo", práctica que se observa
desde diciembre de 2001 en innumerables ciudades del país, donde
las movilizaciones de los sectores medios mostraron una nítida
ruptura con las reglas institucionales: desconociendo el estado de sitio,
escrachando casas de políticos y sindicalistas, hostigando en los
portones de la residencia presidencial, presionando a legisladores, etc(5).
En la ciudad de La Plata, el "cacerolazo" asumió múltiples
facetas en la protesta social: de su gestación "espontánea"
del 19 y 20 de diciembre de 2001, pasó a convertirse en la vedette
indiscutida de otras manifestaciones posteriores que empezaron a tener
algún grado de organicidad. Hay un dato que no me parece menor
a la hora de estudiar esta práctica, y es que en la escena del
cacerolazo al menos de los primeros se (con)funden la fiesta
y la protesta. Los ciudadanos no sólo "toman" el espacio
público para vocear "que se vayan todos", los cacerolazos
suelen estar marcados por la alegría y el placer de estar juntos,
de desafiar, de recuperar los espacios de los que los sujetos sociales
habían sido expulsados.
Otro ejemplo de estas prácticas estético-políticas
y socioestéticas podemos encontrarlo mes a mes en algún
cruce de arterias del barrio Norte de la ciudad, donde los vecinos realizan
un "baldazo" para protestar por la falta de soluciones concretas
por parte del municipio al problema de las inundaciones. Esta práctica
se lleva a cabo todos los días 27 de cada mes con el fin de recordar
el llamado "domingo negro" del 27 de enero de 2002, cuando prácticamente
toda la ciudad quedó bajo el agua a raíz de una fuerte tormenta.
En esta fecha, los vecinos se juntan en alguna esquina con pilotos, baldes,
paraguas, pancartas, bombos y otros elementos con los que se manifiestan
"por la inacción municipal para resolver esta situación"(6).
Al ser consultado por las razones de la protesta, uno de los vecinos
comentó: "estamos acá porque la única garantía
con la que contamos es la organización y la movilización
de la gente" (mientras arengaba al resto del grupo al grito de
"inundados"). Cuando se le preguntó a una vecina por
el "vestuario" utilizado en la escenografía del "baldazo"
paraguas, antiparras y patas de rana, entre otros deslizó
con ironía que "son accesorios muy utilizados en nuestro
barrio".
Otra práctica similar a la descrita anteriormente fue la que realizaron
un grupo de vecinos el 12 de marzo de 2002, "festejando" el
primer año del incumplimiento de la empresa distribuidora de gas
(Camuzzi Gas Pampeana S.A.) para instalar una red de gas(7).
En una original protesta, los vecinos se acercaron a la sede de la empresa
y entre grandes pancartas, llevaron una torta con una vela. Alfredo Peñalba,
uno de los vecinos impulsores del "festejo", dijo que "fue
pensado como protesta, de manera original, luego de un año de reclamos
sin respuesta".
El 3 de julio de 2002, docentes de escuelas rurales y de la periferia
de la ciudad cortaron la calle frente a la Gobernación provincial
y realizaron un "guardapolvazo" colgaron guardapolvos
en las vallas que protegen los accesos al edificio para manifestar
el rechazo a los recortes aplicados en el pago por ruralidad, la reforma
del estatuto de la actividad y las medidas de ajuste del presupuesto educativo.
Bocinas, cacerolas, sirenas y banderas argentinas fueron los instrumentos
que utilizaron la noche del 10 de septiembre de 2002 miles de personas
en todo el país para reclamar más seguridad, en el marco
de una jornada denominada "basta de violencia". En este sentido,
los ciudadanos platenses se sumaron a la protesta haciendo sonar las bocinas
de sus autos o saliendo a los balcones con banderas argentinas.
El 12 de marzo de 2002, varias comunidades de escuelas (EGB 52, EGB 29,
EGB 39, EGB 60) se nuclearon en puntos de la ciudad para exigir al Gobierno
provincial la cancelación de las deudas que mantenía con
los proveedores de los comedores escolares. La comunidad educativa de
la EGB 29 decidió sacar las mesas a la calle e hicieron un último
almuerzo de protesta(8).
En todas estas prácticas hay algo para destacar:
es evidente que estos grupos urbanos y movimientos sociales no desconocen
lo que sus "dramatizaciones" en el espacio público comportan
de efectividad mediática. Podrán no ser conscientes de los
múltiples lazos que van tejiendo cada vez que se encuentran, incluso
podrán desestimar que el (re)encuentro produzca redefiniciones
en las identidades colectivas y en el devenir de la historia de la ciudad,
pero si hay algo de lo que son absolutamente conscientes es de que en
sus rituales que se expresan en dramatizaciones espacio-temporales
y prácticas socioestéticas que presentan y representan vivencias
y problemáticas sociales sus principales espectadores serán
los medios de comunicación y, a través de ellos, el resto
de la sociedad. Esta "lucidez" no me parece menor. La investigadora
Rossana Reguillo señala al respecto que los medios de comunicación
especialmente la televisión han operado una transformación
radical en la noción de "visibilidad". Así, la
visibilidad se ha convertido no sólo en uno de los debates fundamentales
para los movimientos sociales contemporáneos, sino además
en un problema clave para el sostenimiento de identidades, proyectos y
conflictos en el ámbito de lo que ha dado en llamarse "opinión
pública"(9).
Son este tipo de elementos sobre los que descansa al decir de Jorge
González una buena parte de la posibilidad real y objetiva
de la conformación y ejercicio del poder cultural terrenal. El
análisis de estas prácticas debería entonces darnos
algunas pistas y aportaciones al conocimiento de diversos procesos sociales
de construcción de sentido a través de luchas por mostrar
cuál de los contendientes (ciertamente en posiciones desiguales
y desniveladas) es capaz de sostener y elaborar las definiciones, las
versiones y "visiones" más plausibles, más legítimas
de la realidad de la vida y del mundo, capaces no sólo de ser impuestas,
sino sentidas y respetadas(10).
Bibliografía
GÓMEZ, Marcelo. Crisis del capitalismo, formas de conciencia
y resurgir de la acción colectiva. En Revista THEOMAI.
Estudios sobre Sociedad, Naturaleza y Desarrollo. Número especial
(invierno de 2002).
GONZÁLEZ, Jorge. Juego peligroso: Ferias, memorias urbanas
y frentes culturales. En revista Dia-logos de la Comunicación
(Número 23). FELAFACS. Lima, Marzo de 1989.
LOBETO, Claudio. Acciones y representaciones en los espacios urbanos.
En Ciudad virtual de Antropología y Arqueología http://www.naya.org.ar/congreso/ponencia1-22.htm
MARTÍN-BARBERO, Jesús. Mediaciones Urbanas y nuevos
escenarios de Comunicación. Colección Cátedra
Permanente Imágenes Urbanas. N· 5. Venezuela. FUNDARTE/Ateneo
de Caracas. 1994.
MELA, Antonio. Ciudad, comunicación, formas de racionalidad.
En revista Dia-logos de la Comunicación (Número 23). FELAFACS.
Lima, 1989.
REGUILLO, Rossana. Identidades culturales y espacio público:
un mapa de los silencios. En revista Dia-logos de la Comunicación
(Número 59-60). FELAFACS. Lima.
ROJAS, Edilsa y Martha Guerrero. La calle del barrio popular: fragmento
de una ciudad fragmentada. Barrio Taller, Serie Ciudad y Hábitat
(Número 4), Santa Fe de Bogotá, D.C., Agosto de 1997.
SILVA TÉLLEZ, Armando. El Territorio: una
noción urbana. Revista Signo y Pensamiento, Universidad
Javeriana, Bogotá, 1988.
La ciudad como puesta en escena. Revista Signo y Pensamiento,
(N· 12), Universidad Javeriana, Bogotá, 1988.
Notas
(*) María Silvina
Souza es Licenciada en Comunicación Social (Orientación
Planificación Institucional y Comunitaria), Facultad de Periodismo
y Comunicación Social UNLP. Becaria de Iniciación
en la Investigación Científica y Tecnológica - UNLP
(1999-2001). Becaria de Perfeccionamiento en la Investigación Científica
y Tecnológica - UNLP (2001-2003). Docente e investigadora, Facultad
de Periodismo y Comunicación Social UNLP.
Dirección Postal:
40 Nº 371 - (1900) La Plata.
Provincia de Buenos Aires. Argentina
Correo electrónico: silvinasouza@interlap.com.ar
silsouza@perio.unlp.edu.ar
(1) Según un recuento
oficial de la Secretaría de Seguridad Interior, la protesta social
en Argentina sumó 12.766 hechos número que incluye
manifestaciones, cortes de rutas o de calles, marchas y toma de edificios
públicos o privados en todo el país durante el período
enero-julio de 2002, lo que indica que unas 60 manifestaciones callejeras
se realizaron por día. La provincia de Buenos Aires y la Capital
Federal fueron las áreas más calientes, concentrando el
44 por ciento de los hechos y un porcentaje similar de manifestantes.
Fuentes: Diario Clarín, 18 de junio de 2002. Diario El Mercurio,
23 de Agosto de 2002.
(2) GÓMEZ, Marcelo.
Crisis del capitalismo, formas de conciencia y resurgir de la acción
colectiva. En Revista THEOMAI. Estudios sobre Sociedad, Naturaleza
y Desarrollo. Número especial (invierno de 2002).
(3) Según una encuesta
coincidental (Ciudad de Buenos Aires y Conurbano Bonaerense) sobre nuevas
prácticas reivindicativas y predisposición a la acción
colectiva realizada por el Centro de Investigaciones en Estadística
Aplicada/UNTREF, el 75% de los encuestados considera que diversas formas
de acción colectiva pueden ser eficaces y adecuadas. Entre ellas
se destacan las movilizaciones y marchas con un 23%, seguidos por los
escraches a políticos y empresarios con un 14.2%, el boicot a empresas
o bancos con 12.3% y las huelgas y paros con 11.7%. Hay que resaltar la
preferencia por nuevas formas de acción colectiva que están
levemente asociadas con los niveles educativos: a mayor nivel educativo
mayor preferencia por formas de acción colectiva novedosa.
(4) Toda forma de acción
social independientemente de su orientación predominante
supone el compromiso de un conjunto de sujetos, los cuales operan en el
ámbito de una situación específica que tienen en
común. Tal situación puede ser comprendida como el conjunto
de los elementos del ambiente material y social que rodean a los sujetos
agentes y que tiene una relevancia específica respecto a los fines
de las acciones de que se habla. En tal sentido no desconozco que los
fines de la protesta comporta acciones de tipo estratégico
(donde los sujetos operan en ámbitos donde es esencial que la comunicación
sea controlada y orientada al logro de fines pre-establecidos), pero observo
que en las prácticas que describo en este punto, el actuar que
Mela señala como dramatúrgico está presente en gran
medida y se impone en la lectura de las acciones reseñadas. Para
mayores referencias ver Mela, Antonio. Ciudad, comunicación,
formas de racionalidad. En revista Dia-logos de la Comunicación
Nº 23. FELAFACS. Lima, 1989.
(5) GÓMEZ, Marcelo.
Op. Cit.
(6) Otro "baldazo"
en 7 y 32 por el problema de las inundaciones. El Día, La
Plata, 28 de junio de 2002.
No paran las protestas por las inundaciones. El Día, La
Plata, 16 de marzo de 2002.
Baldazo en barrio Norte a dos meses de la inundación.El Día,
La Plata, 26 de marzo de 2002.
(7) Reclamo con torta aniversario
en las oficinas de Camuzzi. El Día, La Plata, 13 de marzo
de 2002.
(8) Día de protestas
y cortes de calles en distintos barrios. El Día, La Plata, 13 de
marzo de 2002.
(9) REGUILLO, Rossana. Identidades
culturales y espacio público: un mapa de los silencios.
En revista Dia-logos de la Comunicación Nº 59-60. FELAFACS.
Lima.
(10) GONZÁLEZ,
Jorge. Juego peligroso: Ferias, memorias urbanas y frentes culturales.
En revista Dia-logos de la Comunicación (Número
23). FELAFACS. Lima, Marzo de 1989.
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