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Presentación del número Temas de portada |
El Centro Nacional de las Artes: Tejiendo Redes en MéxicoEl Centro Nacional de las Artes de México (CENART), es un espacio artístico y cultural que alberga a cinco escuelas profesionales de arte (teatro, danza, música, artes visuales y cine), cuatro centros nacionales de Investigación artística, así como más de 20 espacios para la difusión de las artes, en los cuales reciben a más de un millón de personas al año. El CENART, institución dependiente del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, tiene como misión generar nuevos modelos para la educación, investigación y difusión de las artes, bajo los principios de interdisciplinariedad, vinculación con las nuevas tecnologías, profesionalización del campo artístico, creación de espacios de cooperación académica y la vinculación entre creadores y públicos. Como institución gubernamental, el CENART enfrenta la transformación radical que ha vivido el Estado Mexicano en las tres últimas décadas en los ámbitos social, artístico y cultural. Durante el siglo pasado el Estado asumió la tarea de impulsar el desarrollo de nuestro país a través de un intenso protagonismo en prácticamente todos los ámbitos de la vida nacional. En el campo cultural, el Estado Mexicano se convirtió en el gran promotor a través de políticas con cinco grandes líneas estratégicas: el fomento del nacionalismo; la alfabetización de las masas empobrecidas; la creación de una amplia clase media capaz de generar los técnicos, maestros, profesionistas, intelectuales, artistas y consumidores de producción simbólica que el proyecto nacional demandaba; la creación de las instituciones culturales encargadas de promover la educación, creación y difusión cultural y artística, a través del mecenazgo estatal y el establecimiento de las bases para el surgimiento de las industrias culturales. Con el desarrollo de la globalización, aunado a las crisis económicas, el Estado Mexicano redimensionó su tamaño así como su papel en el campo de la acción cultural, por lo cual se transformó de mecenas a promotor. El cambio de prioridades en detrimento de lo público, ha provocado un debilitamiento en las acciones de las instituciones y un papel más activo de la sociedad civil. Es en este contexto que, tanto las instituciones como las comunidades artísticas y culturales, hemos recurrido a las redes como una de las estrategias de gestión para hacer frente al desdibujamiento de los circuitos estatales por los cuales circulaba la producción artística, así como para sortear las limitaciones presupuestales para el desarrollo de nuevos proyectos y para la atención de viejas y nuevas necesidades. Con las peculiaridades propias de cada sociedad, el trabajo en red se ha constituido hoy en día, en una de las tendencias más importantes en la forma de gestionar los asuntos en los más diversos campos. En particular en el ámbito cultural y artístico, las redes operan como sistemas de vinculación y organización, que fortalecen la capacidad de acción de quienes, frente al resquebrajamiento del paradigma "paternalista", nos hemos descubierto felizmente diversos; con identidades, intereses y necesidades múltiples; territorialmente dispersos y demográficamente multiplicados. Instituciones públicas, empresarios, sociedad civil y comunidades culturales y artísticas, hemos encontrado en las redes valiosas herramientas para articular esfuerzos dispersos, construir proyectos comunes, reducir costos, potenciar nuestros activos, responder de manera más ágil a las necesidades y trascender esquemas burocráticos a la vez que mantenemos nuestra identidad y autonomía. Asumiendo sus posibilidades y limitaciones, en el trabajo en red nos reconfiguramos y nos encontrarnos con los otros, aprendemos a cooperar, abrimos áreas de oportunidad, nos fortalecemos mutuamente, construimos relaciones horizontales, impulsamos la descentralización, aprendemos a pensar y actuar a la vez global y localmente, y nos esforzamos por apropiarnos paulatinamente del control sobre nuestros procesos vitales. Las nuevas tecnologías han facilitado el desarrollo de redes en las cuales tal vez lo más significativo es la configuración de espacios virtuales de comunicación liberados del carácter efímero o simultáneo de otros medios, así como de las limitaciones de la dispersión geográfica, lo cual permite el impulso de proyectos artísticos y culturales multidisciplinarios e interculturales que trascienden los esquemas tradicionales de la cultura, el territorio y la disciplinariedad del conocimiento. Gracias al trabajo en red y a las nuevas tecnologías, la gestión cultural se ha visto transformada, ya que la circulación de información posibilita la participación de los integrantes de los nodos, en actividades tanto de promoción y difusión, como de consecución de apoyos, intercambio y formación, a las que de otro modo tal vez no tendrían acceso. El trabajo en red también ha permitido que quienes trabajamos en gestión cultural acortemos tiempos y distancias, ampliemos las posibilidades de consulta de información especializada, y que construyamos nuevas relaciones que estimulan perspectivas y opciones más amplias. Uno de los resultados más notables del trabajo en red en el campo de la gestión cultural es que hemos descubierto que no somos pocos los comprometidos con la cultura, y que constituimos una colectividad con una fuerte identidad, intereses y necesidades comunes; ello ha estimulado la autoorganización y autogestión, y nos ha dado capacidad de interlocución; cada vez más, quienes diseñan las políticas culturales tiene que escuchar lo que las redes en la materia tienen que decir. En este sentido el desarrollo de comunidades virtuales es una posibilidad para construir ciudadanías sociales que por una parte alienten el desarrollo local y que por otro lado promuevan la sensibilización e interlocución sobre los temas de su interés, así como una toma democrática de decisiones. Hay que recordar, no obstante, que la brecha digital es una limitante a dichos esfuerzos. Entre las experiencias que destacan en el ámbito cultural y artístico en México se hallan la Red Nacional de Teatro y la Red de Museos del Instituto Nacional de Bellas Artes, la Red Nacional de Festivales de Danza, la Red de Mujeres de Teatro, la Red de Bibliotecas, la Red de Gestores Culturales y la Red EDUSAT, entre otras. En esta oportunidad deseo compartir con ustedes dos experiencias impulsadas desde el Centro Nacional de las Artes de México, a partir de la utilización de las nuevas tecnologías para construir redes: en un caso para ampliar la cobertura y promover la educación artística y otro para fortalecer el quehacer de artistas, grupos y compañías de las artes escénicas en mexicanas. La primera de estas experiencias es la Red de las Artes que, como toda red, tiene un carácter multidimensional. La Red de las Artes es el medio a través del cual opera el Programa de Educación Artística a Distancia del Centro Nacional de las Artes y su aspecto más visible lo constituyen las transmisiones a través del Canal 23, un canal de televisión satelital especializado en educación, difusión y divulgación artísticas, y que forma parte de la Red EDUSAT, la cual es operada por la Secretaría de Educación Pública de nuestro país. Una primera dimensión que define a esta red es precisamente la tecnológica, ya que la Red de las Artes opera mediante un entramado que hace uso de la producción televisiva, red de fibra óptica, redes satelitales, teléfono y fax, así como Internet, a fin de hacer realidad un modelo de educación artística que utiliza como medio principal la televisión, pero articulado a través cursos estructurados con objetivos, secuencias y formas de producción de imagen que combinan la labor del comunicador, el diseñador gráfico, el técnico, el pedagogo y especialistas en todas las disciplinas artísticas. Gracias a este entramado el Canal 23 transmite a la Red de las Artes una programación articulada en tres grandes barras: divulgación, difusión y formación artísticas, esta última integrada por programas académicos de educación artística especializada, actualización docente en educación artística para maestros de escuelas primarias y secundarias, además de cursos para promotores y gestores culturales, en los cuales se ofrecen servicios de inscripción y administración escolar en línea. Generada en el CENART, la señal del Canal 23 llega vía satélite a más de 10,000 puntos de recepción en el país, entre los que destacan medio centenar de teleaulas ubicadas en sitios seleccionados por nuestros asociados, las cuales conforman los nodos sustantivos de la Red de las Artes y son atendidas por monitores especializados. La señal satelital puede ser captada tanto en el sur de Estados Unidos como en algunos países de América Central y Sudamérica. El alcance a otras partes del mundo se logra a través de su transmisión por Internet. Otra dimensión de esta red es la institucional, ya que se requirió hilar la voluntad y los recursos de instituciones federales, estatales, municipales y autónomas como es el caso de las universidades, para hacer realidad un proyecto de alcance nacional y con posibilidades internacionales, venciendo desconfianzas e inercias, y potenciando intereses y disponibilidades. Entre las instituciones que participan en esta red están la Secretaría de Educación Pública, la Dirección General de Televisión Educativa, la Red Edusat, el Instituto Latinoamericano de la Comunicación Educativa (ILCE), los Consejos, Institutos y Secretarías de Cultura de los gobiernos estatales, así como universidades de diferentes estados del país. Una tercera dimensión de esta red es la humana, puesto que una red de esta naturaleza demanda una constante interacción con los públicos a los cuales se dirige, integrados por maestros de arte y de educación básica, artistas en formación, creadores en activo, grupos y compañías artísticas, gestores artísticos y culturales, así como niños, jóvenes y adultos interesados en el arte y la cultura. Una primera tarea en este sentido ha sido la de estimular la articulación local con dichos públicos para fortalecer su interacción con la Red de las Artes, ya que ninguna red opera si sus nodos no se arraigan firmemente en articulaciones locales; uno de los aspectos que dan sentido a una red es la acción local como condición de la vinculación con los demás y de la acción colectiva y sistémica. En cuanto a la calidad de la participación, se ha puesto el acento en la interacción de los asistentes a las teleaulas con quienes diseñan e imparten los cursos, haciendo uso para ello de foros, correo electrónico, teléfono, fax e inclusive videoconferencia. Un papel estratégico en esta tarea ha sido realizada por los responsables de la educación artística en los estados, así como de los encargados de las teleaulas, quienes han sido los afortunados cómplices que han tejido localmente la interacción con los públicos, los apoyos institucionales, la difusión, la creación de grupos y la motivación para garantizar la participación. Las redes operan verdaderamente como tales en la medida en que los diferentes nodos interactúan entre sí y para ello los integrantes de la Red de las Artes hacen uso de un sitio web especializado (http://canal23.cnart.mx) a través del cual comparten experiencias, conocimientos, información, materiales didácticos, propuestas e inclusive críticas que enriquecen el trabajo común; uno de los resultados de lo anterior es la creciente solicitud de programas de formación y de divulgación en transmisión bajo demanda. La apropiación de la Red de las Artes por sus integrantes queda de manifiesto en experiencias como la del entusiasta coordinador de una teleaula en el estado de Quintana Roo, en el Caribe mexicano, quien graba los programas y después sale en su bicicleta para reproducirlos en centros educativos de otras localidades, los cuales ya han solicitado que dichos cursos sirvan para acreditar algunas de sus asignaturas. En otro caso, la iniciativa del responsable del proyecto y del coordinador de la teleaula en la capital del estado de Morelos, en el centro del país, hace posible que los reclusos del Centro de Readaptación Social local sean hoy parte del auditorio de la Red de las Artes. La continuidad y consolidación de la Red de las Artes nos plantean grandes retos tecnológicos, financieros y académicos. En primer lugar es necesario consolidar la plataforma tecnológica que nos posibilite un sistema de formación en simultaneidad, garantizando aprendizajes más significativos y de mayor alcance (hasta ahora hemos iniciado la utilización de videoconferencia, lo cual nos brinda una cobertura limitada de hasta tres puntos enlazados), además de un sistema de postproducción más versátil considerando nuestros fines educativos y de difusión artística. Desde la perspectiva financiera requerimos ampliar nuestra capacidad de producción, a fin de atender la enorme gama de necesidades y posibilidades que hemos detectado en este campo y desde la perspectiva académica, es necesario avanzar en la construcción de programas de formación más especializados, de mayor duración y susceptibles de certificación. En el marco de los objetivos del Campos Euroamericano de Cooperación Cultural que hoy nos convoca, es oportuno visualizar posibilidades para ampliar la cobertura de esta Red de las Artes, aportando experiencias, propuestas y producciones susceptibles de transmitirse a través del Canal 23 y en la medida de lo posible, abriendo teleaulas. Hasta ahora, la Universidad de Manizales de Colombia y otras instituciones de Brasil y Guatemala, han planteado la posibilidad de recibir nuestra señal y de ser posible, abrir teleaulas asociadas. En el portal del CENART (www.cenart.gob.mx) pueden acceder a la página del canal 23 y obtener mayor información, además de recibir vía Internet nuestra programación. La segunda experiencia que deseo compartir brevemente con ustedes es la de la Red Virtual de las Artes Escénicas.México, (http://artescena.cnart.mx) que es un portal en Internet que busca reunir en un solo espacio virtual las propuestas, proyectos y oferta de artistas, compañías y grupos de ópera, danza, música, teatro, artes circenses, propuestas inter y transdisciplinarias, así como de aquellas que se han desarrollado a partir de la incorporación de las nuevas tecnologías electrónicas y digitales en estos campos creativos o formas emergentes como el arte sonoro y el videoarte. El propósito de este sitio es dar a conocer diferentes propuestas y crear puentes entre los artistas escénicos con instituciones, festivales, teatros, productores y promotores, a fin de multiplicar las oportunidades de presentación de sus obras y con ello apoyar su viabilidad y permanencia. La construcción de esta Red surgió ante la necesidad de desarrollar formas y espacios de gestión, que posibiliten la mayor participación de los artistas y sus organizaciones, en proyectos que garanticen su permanencia y sustentabilidad. Además de las posibilidades para la difusión de la oferta que existe en el campo de las artes escénicas, no sólo para México sino también para el resto del mundo, una de nuestras intenciones es lograr la permanencia y trascendencia del carácter efímero que determina a las artes escénicas, ya que aspiramos que este sitio sea una memoria de lo que los artistas mexicanos crean, reflexionan y producen en su momento presente para el futuro. RECORRIDO POR LA RED VIRTUAL DE ARTES ESCÉNICAS. MÉXICO Esta Red, que recién está iniciando operaciones, también considera la posibilidad de que los participantes compartan experiencias y desarrollen proyectos conjuntos. En la medida en que madure desarrollará sus posibilidades de tener presencia internacional, abriendo con ello nuevas posibilidades y perspectivas para los creadores mexicanos de las artes escénicas. La construcción de la Red Virtual de Artes Escénicas.México fue compleja y nos enfrentó a la diversidad entre los artistas y estudiosos de estos campos, en cuanto las definiciones y conceptos que caracterizan la amplia actividad creativa en géneros y especialidades escénicas, lo que nos obligó a tomar decisiones difíciles en cuanto a su estructura y organización, la cual se irá actualizando de manera permanente de acuerdo con la retroalimentación que la comunidad artística nos vaya brindando. Para alimentar esta Red, se conformó un Comité integrado por artistas, críticos y promotores, quienes son los responsables de evaluar las solicitudes que se reciben, así como de sugerir a los profesionales, grupos o compañías que deben formar parte de esta Red Nuestro gran reto es que los artistas escénicos mexicanos hagan suyo este espacio virtual, que lo vivan como un espacio de encuentro e intercambio en el que se pueden construir y asumir como una comunidad que comparte aspiraciones e ideales, pero también problemas y dudas, a la vez que desarrollen sus habilidades como gestores de sus propias obras. Asimismo esperamos que la comunidad internacional vinculada a las artes escénicas desde los ámbitos público, privado o social, encuentre en este sitio la información suficiente acerca de lo que se está haciendo en México, cuál es la oferta, y también cuáles son las tendencias y conceptos que definen y caracterizan el desarrollo artístico de nuestro país. El CENART ha asumido el trabajo en red como valor sustantivo en su quehacer institucional cotidiano y como estrategia obligada para alcanzar el desarrollo de nuevos modelos para la educación artística, para brindar mejores condiciones para la creación y difusión de las artes, así como para alentar la captación, formación y desarrollo de públicos, sin olvidar el respeto y autonomía que se merecen los artistas, maestros, investigadores y gestores que participan en nuestros programas institucionales. Considero que parte del esfuerzo por realizar en los próximos años tiene que ver con el fortalecimiento de la capacidad local de estas redes, lo cual implica ampliar la formación de quienes participan en ellas para una mejor realización de sus tareas. Una red es fuerte y perdura en la medida en que sus integrantes desarrollan iniciativa y autonomía al servicio de la propia red y de sí mismos, y en ello radica uno de los retos de las redes con presencia institucional. En este sentido, repensar la pertinencia y accionar de las instituciones ante las nuevas realidades, es hoy una de las tareas fundamentales ante el nuevo siglo. Creo que si aspiramos a tener un futuro tenemos que repensar el sitio que le hemos asignado a la sensibilidad y a nuestras emociones. En esa tarea el arte y la cultura tienen un papel central en la configuración de nuestras esperanzas. Y las redes, sin ser la respuesta a todo, son una valiosa herramienta para la construcción de las ciudadanías sociales necesarias para ese futuro. Notas José Luis Hernández(*) Egresado de la licenciatura en Pedagogía en la Universidad
Nacional Autónoma de México (UNAM), su trabajo como pedagogo
lo ha realizado en el área de la educación artística
y el desarrollo cultural principalmente. Es coautor de programas de desarrollo
académico y formación docente de relevancia nacional, como
son: las Unidades de Iniciación Artística, el Plan de Actividades
Culturales de apoyo a la Educación Primaria (PACAEP), el Programa
de Formación de Promotores para el Desarrollo Cultural del ISSSTE
y el Programa de Formación de Promotores y Animadores de las Culturas
Populares, entre otros.Ha conducido diversos cursos de planeación
y evaluación académica y ha sido conferencista tanto en
México, como en el extranjero. Ha ocupado diversos cargos directivos
en instituciones como el Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), la
Dirección General de Promoción Cultural de la SEP, la Subdirección
de Acción Cultural del ISSSTE, la Dirección General de Culturas
Populares del CONACULTA, el Instituto Nacional de Antropología
e Historia (INAH) y actualmente se desempeña como Subdirector General
Académico y Artístico del Centro Nacional de las Artes (CENART).
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Estudios y
experiencias
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