![]() |
![]() |
||||||||||
Nota preliminar: los aportes recibidos son publicados en este espacio siendo la responsabilidad de sus contenidos de sus autores. La OEI hace expresa mención de que su publicación no implica compartir las opiniones e informaciones que contienen estos aportes.
Aportación: Revista CTS+I
Título: Internet y la pobreza: ¿Ayuda real o ficticia?
Los gobiernos, donantes y organizaciones para el desarrollo están tomando conciencia apresuradamente de los beneficios que promete el acceso a Internet en la lucha contra la pobreza. Pero ¿son los beneficios conocidos hasta ahora meros ejemplos aislados o son indicios de que existe una revolución en marcha?
El acceso a la información es una condición esencial para el desarrollo. Internet ha anunciado un cambio en la concepción del desarrollo y muchos donantes y organizaciones de préstamos multilaterales están rediseñando radicalmente sus políticas de cara a la nueva era de la información. Pero ¿es el entusiasmo que existe entre los donantes en favor de realizar inversiones en el desarrollo de Internet una forma de distraer fondos para las vías más tradicionales de ayuda al desarrollo?
El debate se ha centrado en la necesidad de priorizar. ¿Es tan importante Internet en un área sin agua potable o, incluso, un servicio telefónico asequible? Aunque algunos trabajadores de la salud alaban el sistema de satélites que les ha llevado el correo electrónico y un acceso barato a información sanitaria, otros se quejan de que las conexiones a Internet no pagarán las aspirinas y jeringuillas. Para algunas escuelas sudafricanas, Internet significa expandir horizontes, pero a otras les preocupa que este atractivo socave el servicio educativo; los costes básicos como los salarios de los maestros pueden sufrir a medida que nuevos recursos se destinen a conectarse a la superautopista de la información.
Están brotando organizaciones dedicadas a difundir la conectividad en los países en desarrollo. Ha emergido una plétora de nuevas iniciativas, diseñadas para incrementar y mejorar el uso de Internet en los países en desarrollo. El problema es que la coordinación entre estas iniciativas es muy pobre. Aunque puede existir un consenso en torno a que una buena capacidad comunicativa es esencial para la supervivencia económica de los países en desarrollo, los donantes tienen todavía que llegar a un acuerdo sobre una estrategia común para apoyar el desarrollo de Internet.
El acceso y el uso de Internet en los países en desarrollo se está acelerando más que en cualquier otra parte. Para el año 2001, el número de usuarios de la Web en Asia, América Latina y el Caribe, y Europa Oriental y Central será casi cuatro veces más que los actuales 7,6 millones.
En la actualidad, Internet está siendo dirigida fuertemente por fuerzas comerciales y el sector de Internet de los países en desarrollo es ahora altamente competitivo, rentable y probablemente florecerá, con ayuda de los donantes o sin ella. Existe una demanda suficiente de Internet incluso en los países más pobres, lo cual la convierte en una empresa viable y altamente rentable. Si el mercado garantiza un rápido crecimiento de Internet, los donantes y las ONGs puede tener que centrarse en asegurar el acceso y los beneficios para los menos aventajados.
En términos de su componente más adaptable, la World Wide Web, Internet tiene todavía sólo cuatro años. ¿Ficción real o ayuda real? El jurado todavía no está listo. Es todavía demasiado pronto para responder.
Nos interesa su opinión sobre estos temas. Le rogamos nos remita sus comentario y aportes. No olvide incorporar sus datos (nombre y apellido, nacionalidad, lugar de residencia y correo electrónico)