Número 1 / Septiembre - Diciembre 2001
Monográfico

La Sociedad de la Información
Debate - Servicios y aplicaciones


Aportes recibidos

Nota preliminar: los aportes recibidos son publicados en este espacio siendo la responsabilidad de sus contenidos de sus autores. La OEI hace expresa mención de que su publicación no implica compartir las opiniones e informaciones que contienen estos aportes.


Repercusiones de la "Sociedad de la Información" en el desarrollo económico, social y cultural.


Aportación: Manuel Campo Vidal (Director general y consejero delegado de LUA Multimedia, España)
Título: Hacia la sociedad de la información

Conferencia de inauguración del curso 2001-2002 de la UOC (Madrid, 6 de octubre de 2001)

Actualmente nuestra sociedad está viviendo una etapa de transición que lo está transformando todo de un modo extraordinariamente acelerado. Estamos siendo los protagonistas del paso de la sociedad industrial a la sociedad de la información y del conocimiento. Los acontecimientos del 11 de septiembre han puesto de manifiesto esta nueva situación: han hecho tambalear la economía mundial y también la convivencia mundial, pero por encima de todo han hecho evidente que en la nueva sociedad en que vivimos ya no son válidos ciertos modelos ni ciertos conceptos tradicionales, pues el mundo se rige actualmente según un nuevo orden. Ante esta nueva situación, podemos hacer dos reflexiones, una a nivel global y otra a nivel estatal. En primer lugar, debemos tener presente que la desigualdad en el mundo está aumentando de forma espectacular, lo cual genera grandes tensiones y conflictos. Es vital ser conscientes de ello e intentar combatirlo. A escala estatal, es imprescindible emplear el máximo de esfuerzos a todos los niveles para consolidar la posición de España en la sociedad moderna, en la sociedad de la tecnología y la innovación. De lo contrario, el crecimiento constante del déficit tecnológico relegará a España a una posición de debilidad frente a los países pioneros de la nueva sociedad de la información.

Texto completo


Aportación: Marcel Planellas (ESADE, España)
Título: Encuentros con Manuel Castells: ¿Qué pasará en Internet en el 2002?

Durante la conferencia ¿Qué pasará en Internet en el 2002?, Manuel Castells lanzó ideas y mensajes muy sugerentes.

Asistí en primera fila al acto organizado por Infonomia!com sobre ¿Qué pasará en Internet en el 2002? La masiva asistencia, a pesar de lo que está cayendo, confirmó que se ha convertido en el punto de encuentro anual de los inquietos de la Red. Este año la novedad principal, desde mi punto de vista, fue la intervención del profesor Manuel Castells. Escucharle de nuevo en Barcelona me hizo recordar otros encuentros anteriores.

La primera vez que escuché una conferencia de Manuel Castells fue en febrero del año 1974, en la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Industriales de Barcelona. Administrativamente, la autoridad gubernativa había autorizado la realización de un “curso de sociología” donde también intervinieron Nicos Poulantzas, Jordi Borja, Vittorio Rieser, y Jordi Solé-Tura. Manuel Castells, que se había tenido que exiliar en París, era profesor en el “Centre d’Etudes et de movements socieaux et de l’Ecole practique des Hautes Etudes” de la Universidad de París. Sus reflexiones parisinas sobre la cuestión urbana –junto con las de Jordi Borja- nos pusieron las pilas a muchos para poder poner en marcha lo que se dio en llamar el movimiento vecinal.

Desde entonces los encuentros con Manuel Castells han sido a través de sus libros y de sus artículos en la prensa, especialmente en el diario El País. Recuerdo escritos desde California , donde ha ejercido de Catedrático de Sociología y de Planificación Urbana y Regional en el Universidad de Berkeley ( http://www.sociology.berkeley.edu/faculty/castells ), desde Moscú, cuando fue responsable del Center for Western European Studies, o desde Buenos Aires, Sao Paulo o Tokio, en cuyas universidades ha sido profesor visitante. En 1983 Castells inicia el estudio de las transformaciones económicas y sociales que provoca la revolución de las tecnologías de la información. El resultado de este trabajo es su famosa trilogía de libros: “The Information Age: Economy, Society, and Culture” que ha sido publicada en diversos idiomas.

La Universitat Oberta de Catalunya ( http://www.uoc.edu ) ha tenido el acierto de nombrar a Manuel Castells presidente de la Comisión Científica de su IN3 (“Internet Interdisciplinary Institute”) y del Consejo Asesor del Programa de doctorado, lo que le permite poder participar en actos que se realizan en Barcelona, como dictar la lección inaugural de esta universidad ( http://www.uoc.es/web/esp/launiversidad/inaugural01/index.html ) o participar en el acto organizado por Infonomia!com sobre el futuro de Internet ( http://www.infonomia.com/extranet/index.asp?idm=1&idrev=1&num=611 ). Asistí en primera fila a la reunión presencial de la comunidad virtual de infonomistas y la intervención de Manuel Castells fue mucho más que un simple resumen final; lanzó ideas y mensajes muy sugerentes.

Manuel Castells empezó anunciando que, a pesar del título del acto, su intervención trataría sobre lo que había ocurrido en Internet en el 2001 y no sobre lo que ocurriría en el 2002. Se justificó diciendo que un científico social no puede predecir el futuro y que, más modestamente, quería intentar comprender lo que había ocurrido en el pasado inmediato. A partir de aquí empezó a analizar la difusión de Internet en todo el mundo y, durante la cena posterior, presentó un avance de los resultados de un trabajo de investigación que está realizando sobre la situación actual de Internet en Catalunya. En estos momentos se necesitan datos, y no opiniones, parece ser uno de sus mensajes.

Otro mensaje lanzado por Castells es la aparición de nuevas formas de división digital a medida que se va ampliando la difusión de Internet. En su opinión, las diferencias educativas y culturales serán decisivas para que las personas puedan procesar la información que reciben a través de Internet y transformarla en conocimiento aplicado a nuevos proyectos e iniciativas. Desarrollar Internet, si no se quiere ampliar la división digital, requiere desarrollar la capacidad educativa y cultural de la sociedad. Hay aplicaciones de Internet todavía muy restringidas, como la educación y la cultura, porque no tienen un mercado inmediato. Y, en estos ámbitos, los servicios públicos pueden convertirse en pioneros para desarrollar Internet en estas áreas.

Para explicar la crisis de la puntocom Manuel Castells utilizó la metáfora del fuego regenerador. En la nueva economía ha pasado algo parecido a un incendio forestal: es triste ver un bosque quemado, pero los ecologistas nos han ayudado a ver que, en ocasiones, es una forma de limpieza y regeneración. En las nuevas empresas de Internet se ha producido una verdadera limpieza, y puede que esto permita un resurgimiento con mayor fuerza del B2B y de la productividad basada en la innovación, que es el modelo de la nueva economía.

Finalizó su intervención con una referencia al mundo después de los atentados del 11 de septiembre. Para Manuel Castells la nueva economía se basa en dos elementos: la confianza -en las instituciones económicas- y la libertad -en la comunicación, en iniciativas y relaciones-. Estas bases hoy, en los EE UU, están en cuestión y se está estudiando posibles mecanismos de control. Concluyó diciendo: "Las batallas por la libertad en Internet no han acabado sino que empiezan".

Al salir hablé con Alfonso Cornella y le sugerí que invitase a Manuel Castells cada año. Espero que acepte y podamos disfrutar de nuevos encuentros.

Marcel Planellas
ESADE
Centro de Iniciativa Empresarial

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Aportación: Miguel Ángel García (Periodista, España)
Título: Sociedad de la Información. Definiciones

Les remito un serie de definiciones tomadas de la Monografía Horizontal Herramientas de la Sociedad de la Información de la Xunta de Galicia.

"Sociedad que crece y se desarrolla alrededor de la información y aporta un florecimiento general de la creatividad intelectual humana, en lugar de un aumento del consumo material". Yoneji Masuda, La sociedad informatizada como sociedad post-industrial, Tecnos, 1994.

"La Sociedad de la Información, más que un proyecto definido, es una aspiración: la del nuevo entorno humano, en donde los conocimientos, su creación y propagación son el elemento definitorio de las relaciones entre los individuos y entre las naciones. El término ha ganado presencia en Europa, donde es muy empleado como parte de la construcción del contexto para la Unión Europea". Raúl Tejo Delarbre, La nueva alfombra mágica, Fundesco, 1996.

"Las sociedades de la información se caracterizan por basarse en el conocimiento y en los esfuerzos por convertir la información en conocimiento. Cuanto mayor es la cantidad de información generada por una sociedad, mayor es la necesidad de convertirla en conocimiento. Otra dimensión de tales sociedades es la velocidad con que tal información se genera, transmite y procesa. En la actualidad, la información puede obtenerse de manera prácticamente instantánea y, muchas veces, a partir de la misma fuente que la produce, sin distinción de lugar". Julio Linares et alii. Autopistas Inteligentes, Fundesco, 1995.

"Nuevo sistema tecnológico, económico y social. Una economía en la que el incremento de productividad no depende del incremento cuantitativo de los factores de producción (capital, trabajo, recursos naturales), sino de la aplicación de conocimientos e información a la gestión, producción y distribución, tanto en los procesos como en los productos. "Manuel Castells, La era de la información, 1998.

"Se entiende por Sociedad de la Información aquella comunidad que utiliza extensivamente y de forma optimizada las oportunidades que ofrecen las tecnologías de la información y las comunicaciones como medio para el desarrollo personal y profesional de sus ciudadanos miembros". Gobierno Vasco, Plan para el desarrollo de la Sociedad de la Información para el período 2000-2003.

"El término Sociedad de la Información se refiere a una forma de desarrollo económico y social en el que la adquisición, almacenamiento, procesamiento, evaluación, transmisión, distribución y diseminación de la información con vistas a la creación de conocimiento y a la satisfacción de las necesidades de las personas y de las organizaciones, juega un papel central en la actividad económica, en la creación de riqueza y en la definición de la calidad de vida y las prácticas culturales de los ciudadanos". Misión para la Sociedad de la Información, Libro verde sobre la Sociedad de la Información en Portugal, 1997.

"Entorno en el que la información es un factor clave del éxito económico y en el que se hace un uso intenso y extenso de las Tecnologías de la Información y de las Comunicaciones". Iniciativa para la Sociedad de la Información, Reino Unido, 1998.

La mayoría de los autores coinciden en hacer equivalentes los conceptos de Internet y Sociedad de Información. Es decir, Internet constituye el elemento central imprescindible a partir del cual es posible articular la creación de un modelo de sociedad basado en la información como elemento de cohesión.

En cierto sentido, esta función de propagación de información ha sido llevada a cabo desde hace años por otros medios de comunicación como la radio o la televisión. La popularización de estos medios (sobre todo de la televisión) ha constituido un elemento clave en aspectos clave para la vertebración de una sociedad como la uniformidad lingüística, la modernización de los hogares o la disminución de las diferencias culturales entre las grandes urbes y los pequeños núcleos de población.

Internet es, en el sentido anterior, un paso mas ya que permite que el origen de la información no sea único sino que cualquier ciudadano tiene la posibilidad de difundir sus ideas de la misma forma que antes solo era posible para grupos pequeños de comunicación. Queda por discutir si el alcance que puede lograr por un ciudadano es el mismo que pueden lograr los grandes grupos de comunicación que cuentan a su favor dos elementos de diferenciación: mayor alcance por motivo de disponer de una mayor capacidad técnica y mayor poder de convocatoria al contar con la posibilidad de hacer publicidad masiva de sus contenidos.

Finalmente es necesario recordar que para el éxito de Internet como elemento central de la Sociedad de la Información es imprescindible su implantación a escala masiva como en su día lo fueron radio y televisión. En estos casos su éxito fue posible cuando comenzaron a ser elementos cotidianos en la inmensa mayor parte de los hogares y que además eran usados por la mayoría de sus miembros.


Aportación: Revista CTS+I
Título: De la economía de la información a la economía del conocimiento: algunas consideraciones conceptuales y distintivas

La UOC acaba de publicar un artículo de Jordi Vilaseca Requena, Joan Torrent i Sellens y Josep Lladós.

Resumen: La concesión de los premios Nobel 2001 a tres economistas, George Akerlof, Michael Spence y Joseph Stiglitz, que han desarrollado sus investigaciones en el campo de la economía de la información, nos es de gran utilidad para distinguir entre esta rama de la ciencia económica y la economía del conocimiento. Por economía de la información entendemos "el estudio de las relaciones entre los agentes económicos en situaciones en las que existen asimetrías de información y la modelización de procesos en los cuales hay que tomar decisiones cuando la información disponible es incompleta". Básicamente, el desarrollo de esta rama de la economía se ha focalizado en cuatro temáticas: primera, el análisis económico de las subastas; segunda, el problema de la selección adversa y los mecanismos que han desarrollado los mercados para solucionarlo; tercera, el problema del riesgo moral -moral hazard- y sus implicaciones para el diseño de contratos en el marco de la Teoría de la Agencia, y, finalmente, una cuarta aproximación que estudia el valor de la información en un contexto de toma de decisiones con incertidumbre. Este artículo analiza, desde un punto de vista conceptual, las diferencias entre la economía de la información y la economía del conocimiento. De hecho, ya podemos avanzar que el estudio de los problemas económicos derivados de la asimetría informativa no son lo mismo que "el análisis de la incorporación del saber a la actividad económica".

Acceso a artículo


Aportación: Oscar Picardo Joao (Uruguay)
Título: El inicio de la Globalidad

A lo largo del devenir histórico de la humanidad se han configurado significativas épocas, más allá de las rígidas divisiones seculares, las cuales han tenido un crucial punto de partida que estigmatiza el pensamiento y las circunstancias de la gente. En este sentido, el mundo occidental puede diagramar su historia en cinco grandes períodos: el Cristianismo (s. I - III), la Catolización Medieval (s. IV-XV), la reforma Protestante y la Ilustración (s. XVI-XVIII), el Modernismo (s. XIX - XX), y la Globalidad Informacional (s. XXI).

Los símbolos históricos del cristianismo son la crucifixión de Jesús y las férreas persecuciones martiriales; durante la catolización medieval encontramos a la inquisición, las cruzadas y la colonización; la reforma protestante luterana y la ilustración dan pie a las primeras revoluciones nacionales y a los hitos guerreros independentistas; con el modernismo se fraguan las bases tecnológicas e ideológicas de los grandes holocaustos mundiales; y la globalidad informacional, que no tenía bien definida su identidad o su "Geist der Seit" -Espíritu del tiempo- como decía Guillermo Dilthey, al parecer comienza a delinear sus características. El siglo XXI y el inicio del tercer milenio, como todo principio de siglo milenarista, representaba un quiebre histórico; el microchip y sus vertiginosas aplicaciones unido al desarrollo de las nuevas tecnologías de información y comunicaciones, daban pie para catalogar a esta nueva etapa como la gran revolución informacional; sin embargo, los atentados terroristas a Estados Unidos y sus implicaciones geopolíticas dan pie para pensar en otras hipótesis.

El primer supuesto, es la posibilidad de un escenario de guerra global; ciertamente, el discurso del Presidente Geroge W. Bush, ante el Congreso fue diáfano: "o están con Estados Unidos o con el Terrorismo"; en este sentido, una guerra global de los países aliados más desarrollados ante el fenómeno terrorista puede tornarse en un enfrentamiento de larga duración, con armas tecnológicamente letales y sofisticadas, y lo peor, el campo de batalla puede ser cualquier ciudad.

Una segunda hipótesis, puede enmarcarse en la globalidad misma: ¿es este atentado una primera reacción, tácita, a la globalización?; el fenómeno global en su esencia, por comisión u omisión, está abriendo o ampliando una peligrosa brecha en dos mundos: uno de desarrollo, poder, bienestar y poderío, y otro subdesarrollado y con mínimas posibilidad de ingresar al canon de los privilegios; esta situación que se va agudizando, puede tener efectos peligrosos en algunos países o regiones con mayor arraigo identitario y religioso, desembocándose en grupos fundamentalistas y sincretistas radicales, que reaccionan con la peculiaridad suicida bajo la creencia salvífica.

La tercera hipótesis se podría enmarcar en la inseguridad misma, ya que para la "inteligencia" terrorista no hay sistemas de seguridad que valgan, porque operan con el factor sorpresivo, rutinario y cotidiano; de ser así, estaríamos sometidos a un imperio paranoide y fortuito, a expensas del parte noticioso y de la incierta buena voluntad de la providencia. En este contexto, muchos se preguntan si habrá posibilidad de territorio neutral, ya que la dicotomía de Bush es tajante: o con Estados Unidos o con el Terrorismo, ¿habrá otra salida?, ¿en la globalización, se puede estar sin ninguno de los dos?.

Por ahora, no podemos apostar a ninguna de las tres hipótesis, habrá que esperar los resultados de las decisiones de los presidentes y gobernantes de los países desarrollados, a sabiendas que de ellos depende el destino de la "aldea global", un error táctico o estratégico, nos puede arrastrar a las funestas consecuencias de una guerra global, de un mundo deshumanizado y dividido o de una vida de fobias, durante la indefinida e incierta Globalidad.


Aportación: Jorge Santos Corona (España)
Título: Sociedad de la Información vs Sociedades de la Información

En un reciente artículo del sociólogo Manuel Castells en que analizaba el modelo finlandés de innovación afirmaba al final del mismo:

El modelo finlandés no es la nueva referencia a seguir, como tampoco lo que es Silicon Valley. Pero su valor reside en mostrar que las sociedades pueden seguir vías muy distintas, según su cultura y su historia, son caminos dispares que llevan a niveles de desarrollo tecnológico y dinamismo económico semejantes. En otras palabras, que no existe la sociedad de la información, sino sociedades de la información de muy distinto tipo, construidas por la gente con los materiales de su historia a partir de sus proyectos y de sus sueños.

Me parece que esta frase resume la necesidad de vincular un proceso de innovación tecnológica a unas variables sociales dadas. No se puede pretender aplicar un modelo de sociedad de conocimiento exitoso, como el finlandés, en un país como España o como Costa Rica cuya cultura, historia es muy diferente. Igual que los modelos de transferencia de tecnología se han mostrado a veces perjudiciales para los receptores del mismo modo un modelo de sociedad debe ser el resultado de una creación endógena propia de cada región o país. Así hablaríamos de la Sociedad del Conocimiento de Costa Rica o de España o de las Islas Canarias.


Aportación: Revista CTS+I
Título: La segunda (¿o tercera?) ola de Internet

Tomado de: Número 607 Ke!, revista de Infonomía
Por Alfons Cornella
Fecha de edición: 14/11/2001

La segunda (¿o tercera?) ola de Internet

Resumen: La experiencia nos dice que en esta vida nada es fácil, e Internet no iba a ser una excepción. La actual crisis de confianza sobre las posibilidades de la Red en los negocios marca el inicio de la segunda ola de Internet. Esta nueva etapa traerá cambios sustanciales en la forma de proceder de las empresas, básicamente en cuatro aspectos: la búsqueda de mayor eficiencia (sobretodo en el diseño de nuevos productos, la detección de agentes y la comunicación con los clientes), una gestión basada en redes (la empresa pasa de "fabricante" a "proveedora" de servicios, por lo que deberá gestionar sus redes de empresas, productos y clientes), la generación de conocimiento diferencial (equipos humanos que sepan interpretar la información que les llega para generar respuestas adecuadas), e inventar procesos propios de red para superar las dificultades de adaptación de los actuales (por ejemplo, la tarjeta de crédito y el comercio electrónico).
(Este artículo fue publicado en El País, en el suplemento dedicado al SIMO 2001, el 06/11/01).

PARA PENSAR:

Para muchos, las promesas de Internet no se han cumplido. Unos pensaban hacerse ricos gracias a los ahorros de otros. Otros iban a revolucionar los mercados y a hundir a las grandes empresas, si es que no se aplastaban a sí mismas por su peso. Otros, más humildes, creían que su empeño en dar nuevos servicios a través de usos más creativos de las tecnologías conseguiría una rápida resonancia con los consumidores. Incluso los había que pusieron sus ahorros en espacios digitales con contenidos tremendamente estimulantes, con el efecto inesperado de que los lectores los absorbían encantados haciéndose al mismo tiempo más y más refractarios a pagar más tarde por ellos.

La fusión de todos estos elementos ha generado la actual crisis de confianza sobre las posibilidades de Internet en los negocios. Pero la realidad es que la experiencia nos dice que en esta vida nada es fácil, e Internet no iba a ser una excepción. Fin, por lo tanto, del primer acto. Bienvenidos a la segunda ola de Internet.

Y, ¿en qué va a consistir? Pues bien, parece que son cuatro las líneas de desarrollo que podemos esperar de Internet en los próximos dos años.

1. Búsqueda de mayor eficiencia. Hasta ahora, se ha hecho creer a muchas empresas que Internet les iba a permitir "vender más". Que la sola presencia en Internet (estar en Internet como garantía de acceso automático a un público global ávido de propuestas) iba a multiplicar su cuenta de resultados. La promesa se ha cumplido, aunque quizás esa multiplicación se ha evidenciado en aquella parte de la cuenta de resultados que no se esperaban: la de gastos. Porque "estar" en Internet es muy barato, pero conseguir "conectar" con el consumidor para que compre no lo es tanto. El coste de "adquirir clientes", un eufemismo utilizado normalmente en la Red para explicar gastos de comercialización cuya amortización se difiere en el tiempo, ha resultado más alto de lo previsible. Es cierto que hay empresas que venden en Internet, y que van a vender cada vez más. Pero la mayoría de empresas tendrán que aprender a utilizar las posibilidades de la Red de otra manera. Deberán utilizarla como observatorio de su competencia (qué productos están apareciendo en el mundo, qué nuevas tecnologías se están aplicando), como detector de nuevos proveedores (y como fuente de información sobre agentes en los que "externalizar" aquellas partes no esenciales de la producción), y como canal de comunicación constante con sus clientes (estableciendo una "conversación" permanente que les permita saber en cada momento qué les gusta, qué esperan de ellos, qué han hecho mal, e incluso facilitarles el diseño de productos o servicios). Puede que a una empresa de muebles le cueste venderlos en Internet, pero resulta absurdo que no diseñe un sistema de observación de su competencia mundial que le permita estar al día de lo que está ocurriendo en su sector. O puede que una empresa de cordones de zapato utilice la Red para encontrar nuevos proveedores de velcro en China. O que una empresa de cereales utilice un espacio digital gratuito de juegos para acumular información sobre qué tipo de producto, que hoy no se encuentra en las tiendas, les gustaría comprar a sus clientes. En otras palabras, Internet puede aportar mucha eficiencia en las áreas de diseño de nuevos productos, detección de agentes más adecuados en la cadena de valor, y en la comunicación interactiva con los clientes. Y sólo permitirá adentrarse en el campo de la transacción directa (vender a través de la Red) a determinados sectores, y más aún, a determinados productos nicho en esos sectores (quizás se venden bien billetes de avión del puente aéreo Madrid-Barcelona, o viajes de crucero, pero no paquetes turísticos estandarizados). Por lo general, en la mayoría de sectores se buscará ganar pequeños porcentajes de eficiencia cada día, en una mejora incremental permanente, pequeña pero imparable, en lugar de los cambios tan espectaculares que en un principio se nos prometió.

2. Gestión de redes de empresas, productos y clientes. Por lo general, las empresas de la era industrial confeccionan y venden "productos". Quizás las de la era de información venderán sólo "servicios", aunque en muchos casos el "soporte" del mismo sea un producto. De la misma forma que algunos fabricantes de ascensores pasaron de basar su negocio en "venderlos" (pago de una sola vez) a "mantenerlos" (una cantidad mensual por asegurar que siempre funcionan correctamente), no resulta extraño pensar que los de automóviles pasarán a vender pronto "miles de kilómetros" en lugar de "vehículos" (adquirirás un "derecho" a recorrerlos durante un período de tiempo prefijado, y los realizarás con uno o varios vehículos, según cual sea el precio pagado por este "servicio de transporte"). De la misma forma, quizás acabe teniendo más sentido pagar una cantidad mensual por "disponer" de lavadora que por "poseerla" (algo de lo que uno no puede presumir ante los amigos). La empresa "fabricante" se convertirá en "proveedora" de servicios. Y para hacerlo deberá pasar de gestionar sólo procesos de producción a gestionar distintos tipos de redes. Primero, las redes de las empresas especializadas en las que externalizará su producción (la empresa se concentrará en muchas ocasiones sólo en "gestionar la marca"). Segundo, las propias redes de los productos "portadores" del servicio (una red de lavadoras que monitorizar y mantener, o una red de automóviles que seguir en tiempo real, con el fin de evitar en cualquier momento un posible mal funcionamiento). Y, tercero, una red de clientes, que conocerá con nombres y apellidos (al fin y al cabo, habrán adquirido un servicio, no un producto), y que deberá administrar con el preciso objetivo de generar con ellos un determinado "rendimiento" anualmente (cada cliente valdrá, pues, según el negocio que presumiblemente se pueda hacer con él en cada ejercicio). Así, la empresa se convertirá en un ente muy "intensivo en información". Gestionar información será su función. Y de su capacidad para gestionar sus redes (de agentes en la cadena de valor, de productos y de clientes) dependerá su éxito a futuro.

3. Generación de conocimiento diferencial. En un entorno tan intensivo en información, se entiende que ganará quien sepa sacar mejor rendimiento a esa información. Las empresas tenderán a manejar más y más información sobre el mercado, sobre sus competidores, y sobre sus clientes. Pero no todas sabrán hacer un mismo uso de ella. La competitividad vendrá no de tener información, sino de convertirla en "conocimiento diferencial". En un entorno en el que la tecnología será ubicua (quien no la use, simplemente no podrá subsistir), la diferencia estará en disponer de equipos humanos que sepan interpretar la información que les llega del entorno, la que generan sus redes de empresas colaboradoras, de productos y clientes, para generar respuestas adecuadas. Los sistemas de información tendrán dos componentes fundamentales: un "espacio digital" (tecnologías que permitan utilizar grandes cantidades de información de calidad, previamente filtrada mediante criterios bien establecidos en "auditorias de información"), y un "espacio social" (un sistema de mecanismos de motivación, estimulación, participación y reconocimiento de la aportación de ideas, conocimientos y mejores prácticas, entre los miembros de la organización). Mediante herramientas de prototipaje y simulación, se idearán nuevos productos y servicios (o, mejor, conjunciones de ambos). Y la empresa irá acrecentando su "memoria corporativa", de cuya extensión y calidad acabará dependiendo su éxito comercial, y, por consiguiente, su valor de mercado. Las empresas deberán aprender a utilizar Internet para manejar mejor la información que fluye por su interior y por sus "alrededores" (las empresas de "su" red, y las experiencias de sus clientes), con el fin de generar un conocimiento diferencial al que otros no puedan acceder. En esta línea, ganará quién sepa utilizar una herramienta de comunicación tan potencialmente rentable, en términos de comunicación, como Internet, para estimular procesos sociales de creatividad, en una búsqueda constante de innovación que conecte con las aspiraciones del mercado.

4. Inventar procesos propios de red. Pero quizás el cambio más rotundo es uno que no depende directamente de las empresas, sino que debe producirse a un nivel más macro. Debemos inventar procesos que superen las deficiencias que hacen muy difícil la adaptación de algunos de los actuales a las características de la Red. Por ejemplo, es muy difícil que el comercio electrónico despegue si no superamos las deficiencias de un instrumento de pago, la tarjeta de crédito, que fue inventada, al fin y al cabo, para un comercio "cara a cara". No debemos olvidar que la tarjeta de crédito se pensó como una "acreditación" que el comprador presentaba al vendedor, cuya obligación era, por otro lado, la de asegurar la propiedad de la misma. Y que para que la transacción fuera firme se requería un comprobante de la voluntad del comprador, manifestada, y conservable, en forma de una firma en un trozo de papel. Esta forma de proceder deja de tener mucho sentido en un entorno en el que el anonimato juega un papel fundamental. O en el que en muchas ocasiones se debe transaccionar con cantidades muy pequeñas (micropagos). Por otro lado, los esquemas logísticos actuales, muy avanzados cuando se trata de mover contenedores de un lugar a otro del planeta, quizás no son inmediatamente adaptables a las necesidades del comercio electrónico minorista, en los que reina la "logística de uno", en la que se trata de distribuir millones de pequeños paquetes a millones de personas distintas, más que de enviar camiones repletos a centros físicos de distribución como grandes almacenes. Internet está repleto de "adaptaciones con calzador" de modelos probados en el comercio real, que acaban, por lo general, fracasando en Internet porque las reglas de la Red son otras. Así, por ejemplo, una de la razones que dan sentido a un centro comercial "en el mundo real", como es la de poder "aparcar con comodidad", cosa que le da una ventaja frente al comercio tradicional (recorrer el centro de la ciudad de tienda en tienda, sin poder aparcar en ningún lado), deja de tener el más mínimo sentido en Internet: en la Red el concepto "aparcar" desaparece. Y, sin embargo, en la Red aumenta el interés de las tiendas especializadas, de nicho, que permiten al consumidor acceder a propuestas que quizás tiene limitadas en el mundo real (un típico ejemplo lo constituyen los espacios dedicados al maquetismo, por ejemplo). El "calzador" no ha funcionado en Internet, esto está bastante claro. Debemos encontrar el "estilo" propio de la Red, definir nuevos procesos e instrumentos que den sentido al comercio electrónico.

Así pues, la segunda ola de Internet nos traerá cambios sustanciales en la forma de proceder de las empresas, tanto en su funcionamiento interno como en su manera de relacionarse con sus clientes. Esta transformación será mucho más complicada, porque no consistirá sólo en "construir un web". Sin duda, muchas empresas renunciarán a esta transformación más profunda, ya sea porque confían en sus procesos actuales (al fin y al cabo, viven hoy de ellos) como porque simplemente no entiendan qué proponen ahora los "expertos" de turno (la crisis punto.com ha vacunado a muchos de "nuevas modas").

Pero parece lógico pensar que una herramienta tan poderosa como Internet, en términos de capacidad de manejo de información, de mejora de la calidad de la comunicación dentro de la empresa, y de establecimiento de transacciones directas con los clientes, está aquí para que alguien le saque provecho. Los audaces lo harán, cueste lo que cueste. Y otros muchos quedarán para explicar lo bonitas que eran las fábricas de vapor.

PARA TRABAJAR:

1) ¿Cómo estáis consiguiendo más eficiencia en vuestra empresa gracias a Internet: para detectar ideas, para encontrar nuevos agentes en la cadena de valor, o para servir mejor a los clientes?
2) ¿Podéis decir que ya estáis gestionando redes de productos o de clientes?
3) ¿Qué significa utilizar Internet para generar conocimiento diferencial en vuestra organización?
4) ¿Sirve Internet para reinventar procesos en vuestra empresa?

© Alfons Cornella, 2001.
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Aportación: Walter Chand (Perú)
Título: Realidad global - realidad local

Quien les remite este aporte, Walter Chang, desde Lima Perú para compartir un enfoque que definitivamente creo yo que puede servir de algo en el tema que vienen impulsando.

Hace poco participé en un forum sobre el "ciudadano en el Perú", algo así como un enfoque a lo que el autor del libro describía como el nivel o grado de conocimiento alcanzado por el ciudadano, habitante de una comunidad local, ciudad o grupos de ciudades con un parecido cultural, étnico o histórico y un liderazgo organizativo (la política).

Esto se relaciona bastante con el tema de la sociedad de la información, un término que indica los entornos de convivencia local basados en la información que el ser humano percibe o asimila desde su nacimiento.

Mi Perú, al igual que todos los países del mundo, tiene divisiones geográficas marcadas para la mejor administración del territorio. Esto divide y establece cuántas ciudades tiene el país y como es que ellas se relacionan para subsistir. Es por ello que los debates serán intensos en el tema de la "Sociedad de la Información", porque al igual que todo lo que existe en el planeta, siempre ha habido una persona, grupo o grupos que impulsen la corriente y se forme o se de vida a una forma de convivencia, con el resguardo de los valores naturales y personales, como un compromiso de no agresión, de respeto mutuo y de respeto a las leyes propias de cada país, de la naturaleza y las de nivel internacional.

Creo yo que "Sociedad de la información" aún no existe, lo que existe es un simple acercamiento a lo moderno, práctico, comercial y rentable de la tecnología. Mi país quiere modernizarse, sin saber que detrás del disfraz de la caperucita, se esconde el feroz lobo que intentará venderle lo mas moderno y ventajoso, sin interesar si quien compra es o no capaz de utilizar dicha herramienta tecnológica. Esto sucede en todo el mundo, el afán de incursionar en uno de los negocios mas rentables del planeta, la venta de tecnología, hace que a los empresarios vendedores les invada la ambición y la avaricia a costa de gente que solo quiere ser parte de un grupo social aún no definido.

Antes de las grandes leyes y normas que rigen la sociedad, se formaron y gestaron movimientos que fueron creando conciencia en la gente para formar la sociedad. Mi país adolece de eso, no hay movimientos organizados para crear una cultura de la información, solo existen gente, empresas que venden lo fabricado, pero no orientan ni establecen criterios de organización social de las personas y grupos que cada día se interesa más por sentirse parte de una sociedad que no se ve, pero que sabe que existe.

La tecnología actual es la comparación de la era de las conquistas e invasiones, todo se implementa a la buena o a la mala, es la modernidad, es lo que tiene que suceder. Ahora vendrán las sociedades, que den forma a las civilizaciones, las culturas y todo se comenzará a medir o monitorear para crear historia, archivos, investigaciones etc, con cada vez mas información y menos tiempo de poder asimilarla, como una forma de independizarse de los conquistadores, pero desarrollará la mente. Las grandes capacidades serán el reto de un control futuro, el ser humano deberá con el tiempo, aprender a vivir mas rápido, con capacidad para asimilar, analizar y tomar decisiones en milésimas de segundo, tal vez mas rápido que una computadora,... o ¿creen ustedes que no seremos capaces?

Walter Chang Chang
Lima Peru


Aporte de Manuel Martín (España)
Titulo: Los cambios y su velocidad.

Quisiera presentar un texto que aparece en el Informe Mundial sobre la Comunicación de Unesco de 1998, que debió ser escrito en 1997. Si lo leemos con atención 4 años más tarde vemos como ha cambiado en estos años la situación. Aunque todos los datos son revisables en sentido contrario, quisera simplemente destacar dos: la cifra de usuarios de Internet, en 1997 caurenta millones, ¿ahora? y la hegemonía de Netscape de entonces cuando Windows 95 acababa de aparecer, ahora el uso de Netscape se calcula que no supera el 10% del total de navegadores y decreciendo.

El control de Internet. La gran batalla de la industria informática

Internet se ha convertido en la nueva plataforma de difusión, no sólo de servicios de valor añadido, sino también de programas y obras multimedia. Es un nuevo y próspero mercado, con unos 40 millones de usuarios, aproximadamente. En Estados Unidos, el 11% de las familias está abonado a los servicios en línea y el 19% ha utilizado habitualmente el Web en los últimos doce meses. En Europa, según el estudio estratégico publicado por la dirección de medios electrónicos de la Comisión Europea (DG 13), la demanda de servicios se orientará más a las redes tipo Internet que al CD-ROM.

De hecho, estas nuevas oportunidades de mercado anuncian una profunda transformación en la industria informática y anticipan el impacto que va a tener Internet sobre el uso de los ordenadores. Se trata de una batalla tecnológica, comercial y jurídica por el control de la red, entre los gigantes de la informática y del software, como Microsoft, IBM y Compaq, y las pequeñas empresas innovadoras, como Netscape, en el campo del software de navegación, y Sun Microsystems, en el de los instrumentos de desarrollo de aplicaciones Internet. Lo que explica el éxito de estas últimas, más que su competencia tecnológica, es su estrategia agresiva contra la posición dominante de Microsoft y su política de diversificación especialmente en las aplicaciones multimedia e Internet.

Frente a estos recién llegados, los gigantes cambian de estrategia para adaptarse a las nuevas formas de mercado informático. Microsoft se ocupa ahora del software de ayuda a la navegación en la red, para hacer frente al éxito de empresas como Netscape Communications y sun Microsystems. La primera se ha convertido en líder del sector, con cerca del 74% del mercado, gracias a su programa Navigator, un software que ha introducido nuevas interfaces como instrumentos de orientación y negación en la jungla de direcciones de Internet. Frente a las ambiciones de Microsoft, la empresa se esfuerza en conservar su puesto, lanzando una nueva versión de su programa Navigator, que permite una mayor utilización del sonido y el vídeo. Ha creado también una filial, cuyo objetivo es poner a punto otra versión de este programa, destinada tanto a los televisores como a los teléfonos celulares y a las consolas de video-juegos. La sociedad Netscape pretende lanzar también, en 1997, un nuevo software de navegación, denominado Communicator, dotado de un pequeño módulo inteligente llamado Constellation. Además de gestionar todas las funciones normales de la red (Web, correo electrónico, foros de discusión), este agente virtual permitirá a los internautas recibir informaciones personalizadas automáticamente, sin que ello responda a demandas concretas del usuario. En un futuro próximo, este sistema podrá ayudar al usuario en todo tipo de gestiones, como la reserva de un billete de avión al mejor precio o la selección de informaciones para crear diariamente un servicio de prensa personalizado.

Microsoft, que sólo posee el 4% del mercado, trata de recuperar su desventaja lanzando tres versiones de su software Explorer, programa capaz de navegar tanto por las informaciones que se encuentran en el disco duro de un ordenador como por las que circulan por la red. Estos programas están integrados directamente en software como Windows o Microsoft Office y son gratuitos para los usuarios. Esta estrategia, cuyo objetivo es doblar las ventas de software y sistemas operativos tipo Windows, ha sido mal acogida por Netscape, que ha presentado una querella en el Departamento de Justicia norteamericano, por prácticas anticompetencia (anti-trust practices). Según los expertos, Microsoft poseía el 28% del mercado mundial de “navegadores” en enero, frente al 4% en abril de 1996. sin embargo, la verdadera apuesta consiste en conquistar el prometedor mercado de Intranet, es decir, la aplicación de herramientas Internet a las redes internas de las empresas. En este campo, Netscape parece llevar también las delantera: su software Navigator 3.0 parece compatible con 16 tipos de sistemas operativos diferentes, lo que constituye un argumento de eso para las empresas que, generalmente, poseen un parque de ordenadores heterogéneo. Por el contrario, el software Explorer de Microsoft sólo funciona con los sistemas operativos de Windows 95 y Windows NT.

La segunda empresa, Sun Microsystems, ha sido la primera en suministrar ordenadores adaptados ala función de servidores de Internet. Hoy en día ostenta el liderazgo en Internet, con el 56% del mercado, y desarrolla nuevos softwares, del tipo Java OS, que permiten distribuir aplicaciones vía Internet y funcionan con cualquier tipo de ordenador personal y de sistema operativo.

Incluso los fabricantes de ordenadores reconocen el papel central de Internet y adaptan sus estrategias para sacar el mejor partido de esta nueva revolución de las industria informática. Así, IBM está desarrollando aplicaciones de comercio electrónico desde junio de 1996, y los PC de la compañía están equipados con la última versión el software de navegación Netscape. La empresa proporciona también ayuda en línea y enlaces directos con una serie de páginas Web para atraer a una audiencia de tipo familiar. La página Web de IBM ofrece software, a menudo gratuito, que se puede descargar fácilmente, con n simple clic de ratón. Lo mismo puede decirse de Hewlett Packard, cuyos servidores pueden efectuar transacciones y retransmisiones de vídeo. La empresa se ha aliado con Netscape, en mayo de 1996, a fin de vender el servidor Web y el navegador Netscape en el paquete de software suministrado con cada máquina HP. Apple, por su parte, en una coyuntura difícil, articula su nueva estrategia en torno a Internet, ofreciendo un acceso que pretende ser sencillo, eficaz y barato. Para ello ha lanzado el Pippin, una consola que es, a la vez, lector de CD-ROM y terminal de Internet; asimismo se esfuerza en integrar las funciones de Internet en todas sus máquinas. La nueva estrategia de la empresa rompe con la política de normas y estándares propios y aboga por la asociación y colaboración, incluso con Microsoft, con la que ha firmado un acuerdo en virtud del cual los usuarios europeos del PowerMac, el mayor ordenador de la empresa, disponen de las aplicaciones Microsoft Office para automatización de oficinas.


Repercusiones de la "Sociedad de la información" en la ciencia y la tecnología.


Aportación: Oscar Picardo Joao (Uruguay)
Título: Literatura Gris" y Universidad

El concepto de "literatura gris", en el mundo académico, se refiere a la literatura científica restringida a ciertos círculos de investigadores que producen artículos, informes, monografías, journals, etc.; generalmente este tipo de fuentes es de corto tiraje, de bajo costo, y de alta calidad, y generalmente presentan aportes de investigaciones o hipótesis, las cuales nutren a las revistas científicas de arbitraje internacional.

Sobre este tópico, la bibliotecóloga española Isabel de Torres Ramírez afirma: "Lo que se denomina literatura gris -LG- es un conjunto integrado por una extensa gama de documentos que aumenta cada día…hecho que se ha convertido en vehículo privilegiado para difundir los conocimientos generados por la investigación, inaugurando, además un nuevo modo de trabajar".

En el mundo académico y científico real -el de verdad, no como el nuestro- la literatura gris y las revistas de arbitraje internacional son uno de los criterios más importantes para evaluar o acreditar la calidad institucional; por ejemplo, una pregunta de rigor es cuántos registros ISSN de artículos científicos ha producido al año, o bien cuántas revistas de arbitraje internacional se publican por especialidad. Obviamente, no me refiero a las revistas que publican nuestras universidades, plagadas de fotos, de propagandas y de artículos sin aportes a las ciencias. Si Usted tiene curiosidad sobre literatura gris, por ejemplo, en el área educativa puede visitar el "Education Policy Analysis Archive" de la Universidad Estatal de Arizona en http://epaa/asu.edu/epaa/ y podrá comparar la diferencia abismal entre nuestra producción intelectual universitaria y la verdadera producción científica.

Entonces ¿cuál es el punto de partida para iniciar el verdadero camino de la producción intelectual y científica?; en primer lugar, consolidar una verdadera relación académica con universidades serias, y no simples convenios propagandísticos; a partir de esta relación, conocer los enfoques metodológicos del arbitraje internacional, los cuales exigen elementos sencillos, es decir, que cada artículo cuente con un formato universalmente aceptable, con un Abstract bilingüe (inglés-español), bibliografía actualizada, rigor en los aportes, sistema de notas y citas congruente, crear un comité científico para evaluar la calidad de los aportes, entre otros aspectos.

La revistas científicas de arbitraje internacional y la literatura gris de una institución universitaria, constituyen uno de los mayores significantes de la calidad académica; y es que la producción intelectual es el reflejo de lo que sucede en el aula; si el docente investiga y produce sus clases no serán simple saber por "autoridad", sino que introduce en la práctica pedagógica nuevos conocimientos; por el contrario, si no hay producción es sinónimo de mediocridad y de falta de actualización profesional.

En este contexto, más allá de las magnificas páginas periodísticas publicitarias y de los spot radiales y televisivos; inclusive más allá de las pseudoacreditaciones, la ciudadanía y los estudiantes tienen que juzgar la calidad institucional por el nivel de participación en los padrones de arbitraje internacional, y si es mucho pedir, por lo menos en los indicios de algún esbozo de revista académica seria, que actualmente no pasan de 2 o 3 títulos a nivel nacional ante la vergonzosa cantidad de 27 universidades.

Hacer literatura gris, aunque sea incipiente, no demanda tantos recursos financieros, sino más bien creatividad y voluntad de verdad real para cristalizar ideas innovadoras o experiencias; si logramos producir, en su momento vendrá la etapa de publicar, pero no esperemos tener las condiciones editoriales ideales para iniciar la producción, ya que muchos líderes universitarios de nuestro país aun no están preparados para comprender la importancia de este tema, y están muy ocupados en asuntos financieros…


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