Número 3 / Mayo - Agosto 2002
Artículos


Hacia el mejoramiento de la calidad de vida de mujeres urbano-marginales a través de la Educación Ambiental.

Sonia Osses Bustingorry, Flor Marina Ibáñez Mansilla y Carlos Mahn Storandt
Sonia Osses Bustingorry es docente del Departamento de Educación de la Universidad de la Frontera, Temuco, Chile. Investigador Responsable.
Flor Marina Ibáñez Mansilla y Carlos Mahn Storandt son docentes del Departamento de Educación de la Universidad de la Frontera y del Instituto Nacional de Capacitación Profesional, INACAP, Temuco, Chile, respectivamente. Coinvestigadores.


En este artículo se fundamentan y describen las actividades, dificultades y logros de dos proyectos de investigación sucesivos, DIDUFRO 9306 y DIDUFRO 9501 - en el presente artículo, primera y segunda parte del Proyecto- que han pretendido generar en la mujer adulta urbano-marginal una internalización de valores ambientales y acciones coherentes con ellos, ambos orientados al mejoramiento de su calidad de vida.

Fundamentos

Dimensión filosófica.

Hoy día la humanidad se encuentra inmersa en una compleja crisis ambiental que se expresa en forma evidente en el deterioro del Medio Ambiente a través de múltiples manifestaciones. De su real magnitud, gravedad y consecuencias a futuro para la sobrevivencia humana, aún no se tiene conocimiento cabal, pero existe consenso de que abordar dicha problemática a la brevedad posible es urgente e insoslayable.

Se sabe que el daño al Medio Ambiente es causado mayormente por la interacción del hombre con él, lo cual parece ser fruto, fundamentalmente, de su percepción del mundo y de si mismo, pues de ésta dependen sus decisiones y elecciones (Moroni, 1978).

En efecto, la visión antropocéntrica que el hombre occidental tiene del mundo y de sí mismo lo torna en centro y amo de la creación, legitimando su relación de dominio y primacía sobre ella, cosificándola, considerándola como algo ajeno, distinto e inferior. Tal percepción de "independencia" le permite manipular y explotar ilimitadamente su entorno natural sin comprender que es profundamente dependiente de los procesos orgánicos y vitales que lo enlazan a la raíz última del universo.

En esta misma línea, Valenzuela (1984) afirma que la percepción que el hombre tiene del medio se caracteriza por ser selectiva, por ver solamente partes y, en general, las que más calzan con sus intereses inmediatos o están físicamente más cerca y, rara vez, es capaz de tener una visión de conjunto.

La percepción correcta del Medio Ambiente Global por parte del hombre supone en éste, una conciencia de su interdependencia respecto de su entorno natural y social. Esto significa un "darse cuenta" que las acciones que realice respecto de su medio, tarde o temprano, repercutirán en él.

Por otra parte, dicha percepción correcta involucra una conciencia ambiental, esto es, una internalización de los valores ambientales que a la postre conduzcan a un comportamiento ideal respecto del Medio Ambiente, vale decir, a una ética ambiental que oriente y fundamente el estilo de vida tanto de las personas como de los grupos sociales (UNESCO-PNUMA, 1991a).

Estas consideraciones conducen a la idea de que la crisis del Medio Ambiente no ha sido abordada eficaz ni integralmente hasta ahora porque no se ha partido de lo que es fundamental, vale decir, porque no se ha tratado desde la dimensión de su percepción que, en este contexto, se usará como una aprehensión que no se agota en el puro pensar ni en el puro sentir; que no se reduce a la sola aprehensión de lo sensible, ni a la sola aprehensión de lo intelectual, sino que incluye a ambas, como una comprensión del mundo por parte del espíritu, dando origen a sus ideas, conceptos y valores acerca de su "mismidad" y "alteridad", acerca de su identidad y de lo que le trasciende, esto es, acerca de si mismo, del mundo en que está inmerso y de su ubicación en él.

Si se acepta que la raíz profunda de la problemática ambiental reside en una incorrecta percepción - reductora - del mundo por parte del hombre, significa que este proceso se debería revertir hacia una percepción sistémica y holística, hacia una concepción de pertenencia con el Medio Ambiente Global que supere el antropocentrismo (Novo, 1995). En otras palabras, las actitudes y conductas positivas hacia el Medio Ambiente Global deberían pasar por una percepción correcta de la complejidad de éste y sus interrelaciones.

En este contexto, resulta imprescindible para cada ser humano reconocer no sólo sus derechos sino también sus deberes consigo mismo, con los demás y con su Medio Ambiente Global. Respecto del reconocimiento de sus deberes, parece ser que la falencia que en este sentido manifiesta el hombre moderno, proviene de su falaz escala de valores éticos. En consecuencia, el problema moral actual y la falta de conciencia ambiental, tienen origen en el espíritu humano y en sus pseudo-valores.

De acuerdo a las afirmaciones anteriores, la crisis ambiental es preciso examinarla a partir de la noosfera, es decir, del espíritu del hombre, de su cultura, de sus valores y concepciones éticas. Si así no fuera, es probable que las medidas e intenciones de corregir los problemas ambientales sean fácilmente vulneradas.

Dimensión educacional.

Por otra parte, es necesaria la acción formadora de la Educación - cuyo fin esencial es humanizar y personalizar al hombre - para superar la situación de deterioro del Medio Ambiente. En efecto, frente a la crisis ambiental, la Educación y, específicamente, la Educación Ambiental, muestra un camino cierto para modificarla, mejorando las relaciones entre el hombre y la naturaleza y entre los hombres entre sí. Ella provee de las bases científicas, técnicas y éticas para comprender las complejas interrelaciones entre el hombre y su medio. Esto significa que los problemas ambientales no se resuelven por la sola vía de lo científico y/o tecnológico, sino que se requiere para ello de la participación de una disciplina que relacione las Ciencias Naturales y Sociales: la Educación Ambiental. Ella permitirá reeducar la percepción y revertirla desde su tendencia reductora, egoísta y deshumanizada, lo cual implica de suyo, una "conciencia ambiental".

A través de una Educación Ambiental sistémica e interdisciplinaria (Gutiérrez, 1995) que permita apreciar el entorno natural y social como un conjunto en dinámica interacción, es posible lograr una correcta percepción del Medio Ambiente Global. A partir de ella se puede generar una conciencia ambiental que implica vivenciar la pertenencia y dependencia del hombre respecto de su entorno total. Pero es preciso trascender la mera sensibilización y toma de conciencia ambiental. La Educación Ambiental requiere traducir éstas en acciones concretas en el "aquí" y el "ahora" para prever el futuro, tanto desde el punto de vista de formar una nueva generación de personas, como para promover la existencia de un Medio Ambiente más propicio para la vida.

Dimensión científico-tecnológica.

Es un lugar común escuchar hoy día que la explosión demográfica impacta gravemente sobre el planeta. Es necesario agregar, sin embargo, que un segundo gran impacto proviene de la Tecnología. De hecho, Moore (1978, p. 83) afirma que "gran parte de la contaminación y deterioro ambiental proviene de las tecnologías desarrolladas por sociedades opulentas más bien que por el aumento de su población".

El ámbito de la Ciencia y la Tecnología, por tanto, no puede pasar desapercibido dentro de la temática ambiental. Su presencia es necesaria en Educación Ambiental. En efecto, a través de la Ciencia el hombre debe saber que la naturaleza no es un bien inagotable sino frágil y temporal y corre el riesgo de desaparecer llevándose consigo al hombre mismo, a la humanidad entera. Debe conocer la estrecha relación e interdependencia entre el hombre y su medio, debe tener conciencia de las causas y efectos de los problemas ambientales y la responsabilidad directa de la acción antrópica sobre ellos, pero debe saber también cómo evitar que aumente esta autodestrucción de la humanidad y aquí se hace presente la Tecnología. Si bien es cierto que actualmente no se puede prescindir de ella se espera que, tanto sus procesos como sus productos, se orienten a disminuir al máximo el daño al Medio Ambiente.

Metodología de trabajo de la primera parte del proyecto

La primera parte del Proyecto objeto de este artículo (Osses et al., 1995) dirigido al ámbito de la Educación No Formal y, específicamente, a la mujer adulta que vive en sectores urbano-marginales de la ciudad de Temuco, constituye una propuesta de Educación Ambiental en el marco de la Investigación-Acción.

En coherencia con lo planteado en los fundamentos, la correcta percepción del Medio Ambiente podrá lograrse a partir de un conocimiento y comprensión cabal por parte de la mujer adulta urbano-marginal, de los problemas reales de su Medio Ambiente más inmediato y una conciencia de los peligros que éstos entrañan para ella y su entorno social más cercano. Esta nueva forma de apreciar su ambiente se espera vaya generando gradualmente una nueva valoración de éste y se traduzca en un cambio positivo de actitudes y acciones concretas en relación con el medio.

Se escogió el ámbito de la Educación No Formal porque la gran mayoría de la población mundial, tanto jóvenes como adultos, se encuentra fuera del sistema escolar y del proceso educativo (Unesco-PNUMA, 1991b) y, a los adultos, porque ellos seguirán siendo los que tomen las decisiones durante los próximos quince o veinte años.

Se ha elegido a la mujer porque su rol en los países en desarrollo es de gran importancia por el contacto directo que, a través de la familia tiene con el Medio Ambiente, por las múltiples actividades que desempeña, desde el uso de combustible pasando por las actitudes de consumo, hasta el cultivo de la tierra y, además, porque es educadora por excelencia y su quehacer tiene mucho efecto multiplicador.

El ámbito geográfico que abarcó el Proyecto correspondió a la ciudad de Temuco que, además de ser la ciudad más grande de la IX Región de la Araucanía (aproximadamente 300.000 habitantes), está considerada entre las ciudades de mayor crecimiento de Latinoamérica y, por lo mismo, expuesta a serios problemas ambientales a corto plazo, entre los que se destacan: la contaminación de aguas, de alimentos, del aire, disposición de basuras y desperdicio de energía.

Dentro de la ciudad de Temuco, la unidad de investigación la constituyó el "microambiente" barrio urbano-marginal (Unesco-Pnuma, 1986).

Se ha elegido el barrio urbano-marginal como "microambiente" en primer lugar porque aparece rico en potencial de Educación Ambiental pues está vinculado directamente a los entornos naturales y modificados a través de materias primas, consumo de energía y alimentos, producción de desperdicios, etc. Otras razones que avalan la selección de este tipo de "microambiente" se refieren a que son fácilmente accesibles, permitiendo economizar tiempo, cubren un área limitada, lo cual permite circunscribir y concentrar los problemas ambientales y, por último, si éstos son relevantes y significativos, favorecerán la réplica de esta investigación educativa en otras partes del territorio con las adecuaciones que requieran los distintos contextos.

Desde el punto de vista ambiental, el barrio urbano-marginal constituye un ámbito que se caracteriza por presentar concentraciones poblacionales peri-urbanas que poseen elevada densidad poblacional; carecen a menudo de infraestructura de servicios sanitarios y de suministro de agua adecuados y de programas efectivos y periódicos de prevención de enfermedades transmisibles, facilitan el desarrollo de enfermedades infecciosas y parasitarias, poseen elevados índices de mortalidad infantil y la acumulación de desechos supera la capacidad de absorción y reciclaje de suelos y cursos de agua. En estas poblaciones se encuentra prevalencia de diversas formas de disentería e infecciones bacterianas, protozoarias y virales.

Este tipo de población plantea problemas ambientales propios (Yunén et al., 1997).

La planificación de sus soluciones en esta investigación partiría, en la mujer adulta urbano-marginal, desde la percepción adecuada de su entorno más inmediato. Se esperaba que, a partir de ella, las acciones diarias que la mujer urbano-marginal realizara en las áreas de consumo de energía, utilización de desechos, alimentación familiar e higiene ambiental y personal, se tornaran en acciones positivas hacia el Medio Ambiente, es decir, fueran concordantes con una ética ambiental.

En este Proyecto se ha privilegiado el rol participativo de la mujer. Se la ha concebido como sujeto de su propio aprendizaje, de tal modo que, los investigadores desempeñaron el rol de facilitadores. Por otro lado, la naturaleza compleja de la problemática ambiental requería que se considerara el sistema completo. De otro modo, las soluciones serían fragmentarias e ineficaces. Por esta razón y, en aras de una perspectiva holística, se ha adoptado una metodología de trabajo interdisciplinaria representada por las dimensiones filosófica, educativa y científico-tecnológica.

En relación a esta última dimensión, cabe hacer algunos alcances adicionales.

El producto de la tecnología está impactando negativamente el entorno familiar, tanto por el excesivo uso de recursos energéticos (electricidad, petróleo) como por productos sintéticos (gomas, polietileno, etc.). Se pretendía que las mujeres que viven en microambientes urbano-marginales de Temuco hicieran un uso más racional de los recursos, de tal forma que, tanto el ahorro energético como el adecuado uso de los productos tecnológicos, contribuyeran a disminuir la contaminación e incluso pudieran significar para las familias más desposeídas una fuente de ingreso económico (venta de botellas, papeles, cartones, etc.). Por otra parte, se pretendía que la mujer seleccionara entre los productos tecnológicos, aquellos que utilizaran menos energía y contaminaran en menor grado, por ejemplo: uso de jabones más que detergentes sintéticos, utilización de vestimentas de algodón más que de nylon, etc.

Según Hoffmann y Mendoza (1991, p. 76), se estima que en Chile se producen alrededor de 2.520.000 toneladas de basura familiar al año. De esta cifra, el 75% corresponde a materia orgánica cuya eliminación, especialmente en las áreas urbanas, presenta muchos problemas. Por otro lado, de los diversos sistemas de disposición final, el único que permite realmente la recuperación de nutrientes para su reciclaje es el de la compostación cuyo uso se extiende desde la jardinería hasta la agricultura a gran escala.

Temuco no escapa a la realidad de las grandes ciudades. Se produce una inmensa cantidad de basura que se deposita en el vertedero de Boyeco, el cual ha reemplazado al insalubre vertedero de Pichiquepe. A través del Proyecto se pretendía que las mujeres de las áreas urbano-marginales realizaran en este aspecto acciones concretas respecto del Medio Ambiente, tales como: transformar la basura orgánica en abono compost que podría ser utilizado tanto para la fertilización de los jardines como de las huertas caseras. Esto, además de contribuir a disminuir la contaminación por desechos orgánicos, podría significar un mejoramiento de la calidad de vida de las familias involucradas en el Proyecto, al obtener hortalizas de excelente calidad, es decir - sin contaminación biológica ni química- y mejorar la alimentación del grupo familiar. Por otra parte, el compost podría ser eventualmente vendido obteniéndose, en esta forma, beneficio económico directo.

Los residuos tales como: papel, botellas y plásticos, que son comprados por empresas particulares intermediarias, las cuales a su vez, venden estos desechos a industrias de las Regiones Octava y Metropolitana donde son reciclados, podrían ser también una fuente de ingresos para las familias de las mujeres involucradas en el Proyecto; más aún, si se organizaran para aumentar el volumen de ventas y hacer entregas periódicas, podrían obtener mejores precios.

Actividades realizadas en la primera parte del proyecto

De acuerdo a los objetivos formulados para la investigación, se inició el Proyecto con el diagnóstico de la realidad de las mujeres urbano-marginales que viven en la Población Vista Verde de Temuco y manifestaron interés por participar en él.

La información recopilada mostró que se trataba de hogares de extrema pobreza, bajo nivel de escolaridad de ambos cónyuges, en varios casos, analfabetismo, cesantía por parte de los jefes de hogar, casos de alcoholismo de uno de los cónyuges, hijos adolescentes con problemas de drogadicción y delincuencia, problemas de higiene (pediculosis y sarna en niños y adultos) y serias deficiencias nutricionales en muchas de las situaciones analizadas.

En vista de los problemas que en estas áreas afectaban a muchos hogares, a las actividades propias del Proyecto hubo que incorporar acciones de apoyo y asesoría familiar para enfrentar, por ejemplo, situaciones de alcoholismo, de desnutrición y, en muchos casos, graves problemas económicos.

Respecto de lo ambiental, se detectó eliminación y/o uso inapropiado de desechos domésticos. La mayoría tenía un pedazo de terreno que no utilizaba en forma adecuada o bien disponía de un jardín cuyos desechos botaba a la basura. En la mayor parte de los hogares se convivía con animales domésticos.

En función de los resultados del diagnóstico se priorizó para el primer año el tema: desechos domésticos y, se estimó conveniente, realizar un cambio metodológico que permitiera, atendiendo a la realidad, orientar el Proyecto hacia un mejor logro de sus objetivos. En efecto, tal vez por su bajo nivel de instrucción, las señoras no tenían capacidad de concentración por períodos relativamente largos de tiempo como serían aquellos destinados a los talleres propuestos como algunas de las actividades a realizar. Por esa razón, se decidió que en el primer año, la enseñanza teórica iría paralela a la práctica, vale decir, una suerte de "aprender haciendo", metodología que ha dado excelentes resultados.

Durante el primer año se realizaron, además, dos tipos de actividades: huerta y recolección de papeles, cartones y botellas. La gran mayoría de las señoras tenía interés en trabajar en huerta, sin embargo, por las condiciones de su hogar o de su vivienda, algunas no tenían espacio para dedicarse a esta actividad. Así y todo, cabe destacar el caso de una señora que no disponiendo de terreno, se propuso hacer huerta en una "batea" (artefacto que se usa para lavar ropa en áreas peri-urbanas y rurales) que tenía desocupada.

La ayuda adicional recibida de ACHALP (Asociación Chileno-Alemana de Profesionales) permitió comprar implementos que no estaban considerados en el presupuesto original del Proyecto y que, sin embargo, durante su desarrollo aparecieron como indispensables. Estos consistieron en: basureros plásticos de tres colores para las señoras que se interesaron en reciclar o reunir botellas a fin de que ellas separaran sus desechos al menos en tres categorías: orgánicos, que se han reciclado, vidrios que se han vendido y plásticos y otros materiales que las señoras han entregado a los camiones recolectores. Esto significa que el volumen de desechos que ha llegado a los camiones, se ha reducido en forma considerable. Se construyó una bodega que fue utilizada como Centro de Acopio de papeles, cartones y botellas. También se utilizaron fondos provenientes de ACHALP en comprar semillas para sembrar las huertas y herramientas tales como: palas, layas, rastrillos, azadones, regaderas, etc.

En este aspecto se estima importante destacar que los investigadores han comprobado en terreno las palabras de Castillo y Latapi (1983, p. 86) " si los proyectos de educación de adultos en el ámbito de la Educación No Formal no tienen cierta importancia económica, por pequeña que sea, el entusiasmo popular hacia estos proyectos podría declinar, a pesar de los intentos de hacerlos culturalmente relevantes".

Ha sido impresionante observar cómo las señoras cuando tuvieron los implementos se entusiasmaron mucho más que cuando supieron que no habían semillas ni herramientas y ellas tenían que buscar estos materiales que, sin duda, en la Población Vista Verde, si es que los había, eran muy escasos. En cierta forma se comprobó que "los pobres no están para perder el tiempo".

Durante los dos años que duró la primera parte del Proyecto, se recicló materia orgánica la que fue utilizada en la elaboración de abono orgánico para ser aprovechado como fertilizante en las huertas. La mayoría de las señoras cultivó hortalizas con técnicas orgánicas, es decir, usando exclusivamente productos naturales como es el abono compost, camas altas, pesticidas naturales (ceniza, sal común, etc.), controles manuales y mecánicos de plagas, etc.

Se ha preparado abono orgánico con los restos de comida, hojas de hortalizas, cáscaras de papas, etc. como también con las malezas que sacaban de la huerta o el jardín y, en general, con cualquier resto orgánico que se obtenía de los desechos hogareños.

Otra forma en que se aprovecharon los restos orgánicos fue enterrándolos directamente en el suelo donde se cultivarían hortalizas elevando en esta forma su nivel (camas altas), lo que traería como consecuencia un mejoramiento en el drenaje, propiedades físicas y fertilidad de los suelos. Esta idea surgió en forma espontánea por parte de las señoras en algunas reuniones que se realizaron en la Escuela Nº 12 Vista Verde cedida gentilmente por la Sociedad Educacional Vista Verde Ltda. para trabajar en el Proyecto.

Debido a que diversas plagas estaban atacando las hortalizas, se enseñó a las señoras a controlarlas con productos naturales como ceniza, lavasa de jabón, tabaco, etc.

Fue muy interesante para los investigadores observar el cambio que experimentaron las señoras involucradas en el Proyecto y la influencia que ellas ejercieron en las vecinas. Al darse cuenta éstas del desarrollo de las hortalizas de aquellas, se entusiasmaron e imitaron las técnicas de cultivo que habían aprendido las señoras o bien se acercaron a los investigadores solicitando ser integradas al Proyecto.

La influencia de las señoras en sus familias ha sido notoria. Se ha podido apreciar cómo los hijos y algunos maridos se motivaron con las huertas y participaron activamente en ellas.

Interesante resultó también observar cómo las señoras aprovechaban todos los restos orgánicos. Incluso los insectos muertos fueron incorporados a las aboneras, de tal manera que, en la práctica, lo único que entregaron al recolector de basuras fueron los envases plásticos.

La mayoría de las huertas ha estado produciendo; las familias han aprovechado los productos hortícolas diversificando su alimentación. Una de las señoras incluso ha estado vendiendo plantas de hortalizas, lo que ha significado un ingreso adicional al presupuesto familiar.

Tanto en la recolección de papeles y cartones para su reciclaje como también de botellas para su reutilización, participaron activamente las señoras asesoradas por los investigadores. Periódicamente se han turnado en el Centro de Acopio para recibir los materiales que las demás traían semanalmente. De esta manera se enseñó en forma práctica a las señoras nociones básicas de comercialización, ya que se estimó que en el futuro, ellas deberían continuar trabajando en forma independiente.

Se pudo constatar un gran entusiasmo en las señoras por reunir papeles, cartones y botellas. Llamó la atención que no se conformaron con traer estos desechos de sus casas sino que también los recolectaron en las calles, casas de los vecinos y parientes, etc.

Durante el segundo año, junto con la actividad práctica, se enfatizó el trabajo de Educación Ambiental a través de los talleres que se realizaron con todas las señoras a objeto de fundamentar mejor y consolidar el trabajo que ellas realizaban en sus hogares. Se desarrollaron talleres sobre utilización de desechos, energía y agua con apoyo de videos que mostraban problemas sobre la temática a nivel local y o regional seguidos de interesantes y participativas discusiones sobre cada uno de los temas. Como efecto práctico de uno de estos talleres, las señoras escribieron una carta al Director de El Diario Austral, poniendo en su conocimiento un problema de agua que enfrentaba desde hace algún tiempo, un sector de la población.

Las señoras, durante el segundo año, solicitaron sesiones de pintura en género a fin de utilizar pedazos de tela sobrantes.

Como actividades colaterales de la primera parte del Proyecto, se pudo observar que la Escuela Nº 12 Vista Verde se involucró en el Proyecto. El hecho de que éste se haya iniciado a través de una reunión de Apoderados de la Escuela, motivó a sus Directivos y profesores a participar activamente en él. En efecto, la Directora y los docentes generalmente participaron en las reuniones generales, interiorizándose de las actividades realizadas por el equipo de investigación y actuando como puente de comunicación entre éste y las señoras. Además, con la cooperación del Grupo Ecológico de INACAP (Instituto Nacional de Capacitación Profesional), conformado por estudiantes de la Carrera de Administración y Explotación de Predios Agrícolas, se ha estado trabajando con alumnos de la Escuela en el establecimiento de una huerta escolar.

Los estudiantes de INACAP también colaboraron como Ayudantes en reciclaje de basuras, trabajando junto con las señoras en las huertas, de modo tal, que la acción educativa en la Escuela, fuera coherente con las acciones que, en relación al Proyecto, realizaban las señoras.

Fue muy interesante observar cómo la comunidad educativa de la Escuela Vista Verde ha internalizado el espíritu del Proyecto. Tanto profesores como alumnos y personal paradocente ayudaron en el reciclaje de basura. Los estudiantes juntaban papeles en desuso en la Escuela o en sus casas y los traían al Centro de Acopio. La manipuladora de alimento separaba las basuras depositando los restos orgánicos en la abonera de la huerta de la Escuela. Los profesores incentivaban a los alumnos a realizar huerta y reunir papeles, cartones y botellas para su reciclaje y reutilización, respectivamente.

Como se puede apreciar, la interrelación entre la familia y la Escuela se ha visto reforzada con el Proyecto.

La necesidad de un proyecto de continuidad

En términos generales se puede señalar que las treinta señoras participantes en la primera parte del Proyecto, lograron parcialmente, tomar conciencia de la problemática ambiental en que estaban inmersas, lo cual provocó en ellas algunos cambios de actitud en relación a su entorno. La velocidad de producción de estos cambios ha sido muy diferente en cada una. En efecto, junto a algunas que los han asumido rápidamente, hay otras que les ha costado mucho llevarlos a cabo y estaban aún en grado incipiente, por lo cual necesitaban más tiempo para madurar e internalizar la problemática ambiental, a fin de adoptar actitudes y conductas positivas hacia su entorno natural y sociocultural.

En relación a la utilización de desechos, se estimó necesario perfeccionar las prácticas hortícolas, como asimismo, avanzar hacia la conservación de alimentos, a fin de prolongar la utilización de los productos alimenticios obtenidos por ellas mismas.

En cuanto a reciclaje de papeles, cartones y reutilización de botellas, es preciso destacar que ha sido muy difícil para las señoras su participación en los turnos para recibir materiales, contar, pesar y vender a empresas del rubro, debido a que no poseían los conocimientos requeridos y necesitaban con urgencia un reforzamiento en capacitación empresarial básica.

En el aspecto higiene personal se ha avanzado poco. Estaba muy arraigada la falta de hábitos de aseo, razón por la cual, debía ponerse énfasis en la superación de este problema.

Durante el desarrollo de la investigación, se detectó que la mayoría de las familias atendidas gastaban un exceso de energía eléctrica. En efecto, éstas encendían todo el día el televisor, las ampolletas que usaban eran de alto consumo (75 y 100 wats) y mantenían las piezas con las luces encendidas aún cuando no hubiera nadie dentro de ellas. Confirmaron estos hechos las altas cuentas de luz eléctrica que debían cancelar en sus hogares. El tema del ahorro de energía tendría que ocupar, por tanto, un lugar preferencial en la atención de los académicos responsables de la continuidad del Proyecto.

En el último año de la primera etapa del Proyecto de Investigación, varias señoras solicitaron asesoría para aprender a pintar en género utilizando desechos, proceso que se inició generando bastante entusiasmo de su parte. Se estimó que esta actividad debería continuar, ya que, por una parte, podría transformarse en otro rubro de comercialización a través de una organización que ellas podrían formar y, por otra, constituirse en una forma de aprovechar el tiempo libre y elevar la autoestima de las señoras a través de sus trabajos creativos.

Fue particularmente difícil que las señoras se unieran para trabajar en aspectos de gestión, lo cual reflejaba carencias de valores tales como solidaridad y espíritu de equipo, aspectos que, de algún modo, se fueron superando a través de las diversas actividades realizadas, pero era necesario seguir afianzando y consolidando a través de un Proyecto de continuidad, en el cual la manifestación de actitudes y conductas coherentes con una convivencia más armónica y solidaria, constituyera un objetivo transversal que lo permeará durante todo su desarrollo.

De acuerdo a las consideraciones anteriores, los autores del Proyecto estimaron que, para revertir las situaciones problemáticas planteadas e inducir cambios actitudinales y conductuales de carácter permanente, era necesario: reforzar las tareas que se habían realizado hasta el momento, particularmente la capacitación empresarial a las señoras como medio para superar su situación de extrema pobreza e incorporar nuevas acciones conducentes a disminuir la contaminación ambiental en su entorno familiar y local.

En síntesis, el Proyecto de continuidad que se describe a continuación (Osses et al., 1997), en adelante, segunda parte del Proyecto, apuntó a contribuir a mejorar la calidad de vida de la mujer adulta urbano-marginal de la Población Vista Verde de Temuco a través de la realización de actividades dirigidas a reforzar el cambio positivo en sus acciones diarias en relación al Medio Ambiente y su habilitación para desarrollar proyectos creativos autogestionados en la misma dirección.

Metodología de trabajo y actividades realizadas en la segunda parte del proyecto

A semejanza de la primera parte del Proyecto, la metodología de trabajo utilizada en la segunda parte, fue participativa e interdisciplinaria (Cerda, 1997). En efecto, se esperaba que fueran las propias mujeres adultas urbano-marginales, quienes tomaran sus decisiones informadas y actuaran en consecuencia, apoyadas por los académicos involucrados en el Proyecto, todo ello bajo la perspectiva integradora del concepto de Medio Ambiente Global.

Esta metodología de trabajo implicó tanto, superar las barreras rígidas de las temáticas que abarcaba el Proyecto, a saber: recursos naturales y energéticos, cuidado de la salud, utilización de desechos, cultivo de hortalizas, alimentación familiar, crianza de animales domésticos, capacitación empresarial como atravesar todo el proceso por la formación personal y social.

Esto significó, en la práctica, que varios temas fueron tratados simultáneamente, de acuerdo a las necesidades y requerimientos de las señoras beneficiarias del Proyecto. Por tal motivo, los autores optaron por colocar las mismas actividades en los dos años que duró la segunda parte del Proyecto, en una suerte de currículum concéntrico que implicó ir profundizando, reforzando y retroalimentando en las temáticas a medida que se avanzaba en la investigación.

Desde el punto de vista del número de participantes, hubo dos tipos de actividades: grupales e individuales. Las primeras incluyeron al total de las señoras y las segundas, a cada señora en particular.

Las actividades grupales fueron: talleres mensuales sobre cada una de las temáticas mencionadas anteriormente, curso de capacitación en gestión empresarial y visitas a instituciones relacionadas con los objetivos de la segunda parte del Proyecto.

Las actividades individuales fueron: establecimiento y manejo de nuevos huertos familiares y perfeccionamiento de los ya existentes, mejoramiento de las técnicas de reciclaje, capacitación en manejo de aves de corral y aplicación práctica de cada una de las temáticas desarrolladas en los talleres.

Discusión de los resultados

A través de la segunda parte del Proyecto se compartió semanalmente de marzo a diciembre durante dos años con treinta señoras de un micro-ambiente peri-urbano, quienes no escatimaron esfuerzos para aprender a mejorar la calidad de vida de su familia y de su entorno, teniendo como telón de fondo el amor y cuidado del Medio Ambiente.

Algunas de ellas mejoraron la calidad de sus huertos familiares a través de la utilización de desechos orgánicos. Para este efecto, las señoras separaron la basura domiciliaria, de modo tal, que aprovecharon los restos orgánicos en la fabricación de compost o abono vegetal que algunas utilizaban en sus propios huertos o bien se los regalaban a sus vecinas para los mismos fines.

En el Centro de Acopio de papeles, cartones y botellas, también se guardaban las herramientas que, tanto las señoras como los alumnos de la Escuela Nº 12 Vista Verde utilizaban en los trabajos de los huertos, en sus casas y en el Establecimiento, respectivamente. A través de esta actividad, se muestra que la investigación se proyectó tanto hacia las señoras, muchas de ellas madres de alumnos de la Escuela, como a la Escuela misma, en la cual una profesora asesoraba a los estudiantes en la elaboración y mantenimiento de un huerto orgánico, constituyéndose en cierta forma como un puente entre el niño y la familia.

Tal vez uno de los logros que significó mayor esfuerzo fue capacitar a las señoras en autogestión empresarial debido sobre todo a su escasa instrucción y a serios problemas de relaciones humanas entre ellas.

En un principio se pensó que las señoras al finalizar el Proyecto, podrían hacerse cargo de la mini-empresa de recolección de papeles, cartones y botellas que funcionaba en la Escuela (Centro de Acopio). Se logró capacitarlas, pero la mini-empresa fue adquiriendo características distintas.

Debido a que los precios de papeles, cartones y botellas fue muy variable, el último año disminuyó notablemente el volumen de entrega al Centro de Acopio dado que - según expresión de las propias señoras - "el esfuerzo que significaba recolectarlos no compensaba con el producto de las ventas". Por esto, varias de la señoras que participaron en los talleres de manualidades, comenzaron a vender los productos, iniciándose como pequeñas empresarias en rubros diferentes a los concebidos originalmente.

En varias familias disminuyó la incidencia de algunas enfermedades gracias al conocimiento práctico de normas de higiene personal y familiar que las señoras lograron a través de las charlas sobre Higiene y Primeros Auxilios impartidos por los investigadores u otras personas que prestaron desinteresada ayuda al Proyecto.

Un alto número de señoras aprovechó desechos hogareños a través de las Artes Manuales. En efecto, además de aprender a pintar en restos de género que transformaron en delantales, manteles o pañitos de adorno para el hogar, trabajaron con la técnica denominada "mimbre falso", fabricando canastillos, forros de botellas, bandejas, etc. para lo cual utilizaron diarios usados.

Algunas de ellas, gracias a charlas sobre temáticas seguidas de sus intervenciones, aprovecharon más racionalmente los recursos energéticos y utilizaron productos no contaminantes en los quehaceres domésticos. Sin embargo, estimamos que los logros en este aspecto, sólo fueron parciales. Esto se debió a que las señoras, por su situación de extrema pobreza, buscaban los productos más baratos y éstos no siempre coincidían con los no contaminantes.

Muchas señoras asesoradas por una Profesora de la Escuela aprendieron a preparar comidas de bajo costo y alto valor nutritivo, a utilizar las verduras producidas en los propios huertos y a prolongar la vida útil de las mismas a través de la fabricación de conservas.

Junto con los logros señalados, casi sin darse cuenta, las señoras fueron mejorando en forma notable su relación con el resto, de modo tal que, de desconocidas que eran al principio, al finalizar el Proyecto varias de ellas llegaron a ser amigas, apoyándose y ayudándose mutuamente. Esto permitió a los investigadores inferir que, por parte de las señoras, hubo una internalización del concepto de Medio Ambiente Global que subyacía a la Investigación, como también de coherencia entre sus acciones y dicha internalización.

Para dar por terminado oficialmente el Proyecto, después de cuatro años que duró en su totalidad, en la Escuela Nº 12 Vista Verde, se realizó un Acto Académico con asistencia de autoridades universitarias, de la Asociación Chileno-Alemana de Profesionales y de la Directora, profesores y alumnos de la propia Escuela. En esa oportunidad, las señoras expusieron algunos de sus trabajos.

Durante la ceremonia se entregaron las llaves del Centro de Acopio a la Dirección del Establecimiento en señal de que dicho Centro pasaba a formar parte del patrimonio de la Escuela, estableciéndose con ésta el compromiso de que siempre se utilizaría con el propósito para el cual fue construido: amar y cuidar el Medio Ambiente.

Síntesis

Se han presentado en forma sucinta los fundamentos, actividades, dificultades y logros de dos Proyectos de Investigación sucesivos orientados al mejoramiento de la calidad de vida de la mujer adulta urbano-marginal, a través de una relación positiva con su Medio Ambiente Global.

Su descripción muestra que no ha sido fácil llevarlos a cabo. En general, han requerido de una alta dosis de paciencia y de un constante volver a empezar por parte de los investigadores, que se plantearon cada actividad como un nuevo desafío a enfrentar.

A partir de los resultados obtenidos, se puede afirmar que, los cambios de conducta en relación al Medio Ambiente en mujeres adultas urbano-marginales son posibles, pero lentos, y se facilitan, si las personas que asesoran sus actividades, las acompañen durante un tiempo prolongado sin desanimarse, constantemente atentas a sus necesidades, apoyando sus propias iniciativas e iluminando su toma de decisiones.

Bibliografía

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Agradecimientos

Los autores del este artículo agradecen a la Dirección de Investigación de la Universidad de la Frontera (DIDUFRO), Temuco, Chile y a la Asociación Chileno- Alemana de Profesionales (ACHALP), Capítulo Temuco, su valioso aporte el cual permitió realizar y llevar a feliz término los Proyectos de Investigación DIDUFRO Nº 9306 y Nº 9501, que sirvieron de base a este artículo.