Brasil en tiempos de cultura: Escena política y visibilidad

La artista es una de las personalidades más relevantes en la historia de la danza y del ballet clásico en el ámbito iberoamericano.
Nació en La Habana, donde inició sus estudios en 1931, en la Escuela de Ballet de la Sociedad Pro-Arte Musical. Posteriormente continuó su carrera profesional en el ámbito internacional. En 1948 fundó en La Habana el Ballet Nacional de Cuba. A partir de ese mo­mento, sus actividades se compartieron entre el American Ballet Theatre, los Ballets Rusos de Montecarlo y su propio conjunto. Sus versiones coreográficas de los grandes clásicos son célebres internacionalmente y se han bailado por importantes compañías como los Ballets de la Ópera de París, de la Ópera de Viena, San Carlo de Nápoles, Ópera de Praga y del Teatro della Scala de Milán.


Eminente figura de la vida cultural, Alicia Alonso ha sido investida con el grado de Doctora Honoris Causa por la Universidad de La Habana, el Instituto Superior de Arte de Cuba, la Universidad Politécnica de Valencia (España) y la Universidad de Guadalajara, en México. En 1982, el estado mexicano le confirió la Orden El Águila Azteca. En 1993 se le otorgó la Encomienda de la Orden Isabel la Católica, que adjudica el Rey de España. Ese mismo año surgió una Cátedra de Danza con su nombre en la Universidad Complutense de Madrid. Posteriormente, creó la Fundación de la Danza que lleva su nombre y el Instituto Superior de la Danza Alicia Alonso adscripto a la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid. La bailarina recibió a lo largo de su trayectoria profesional numerosos premios y honores. Entre ellos los de la Asociación de Directores de Escena de España (ADE), el Círculo de Bellas Artes de Madrid, Consejo del Estado Cubano y de la República Francesa. En el año 2000 recibió el pres­tigioso Premio Benois de la Danza, por los aportes artísticos realizados a lo largo de toda su vida.


En 2002 fue nombrada Embajadora de la República de Cuba por el Ministerio de Relaciones Exteriores de su país e investida en París como Embajadora de Buena Voluntad de la UNESCO. El Presidente de Francia le confirió la Legión de Honor.
Alicia Alonso ha sido inspiración y guía para la formación de varias gene­raciones de bailarines, con un estilo propio que ha conquistado un lugar destacado en el ballet internacional.