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La dirección y evaluación del aprendizaje en el contexto de ciencia, tecnología y sociedad

AUTOR: M. Sc. Danilo A. Quiñones Reyna.
E-mail: daniloquinonez@isplt.rimed.cu
Universidad Pedagógica "Pepito Tey".
Las Tunas. Cuba.

Resumen:

En las condiciones concretas del proceso educativo y la formación del hombre, los estudios sobre Ciencia y Tecnología adquieren un significado muy especial, sobre todo cuando se trata de la dirección del aprendizaje de los alumnos de la escuela primaria. Esta problemática demanda el estudio y reflexión sobre nuevos enfoques y marcos conceptuales que se han renovado a partir del enorme desafío que representa para los sistemas escolares promover determinadas estrategias en los campos de la economía, la política científica y tecnológica y la educación como vía para dar respuesta a ese desafío. Es por ello, que la dirección del aprendizaje en la escuela, con énfasis en los primeros grados, reclama de una posición más cualitativa hacia su evaluación y la implementación de investigaciones en las que predomine la metodología de investigación-acción-participativa dirigidas a profundizar en los modos de actuación de los sujetos que aprenden sobre la base de un análisis multifactorial de la construcción del conocimiento a partir de la valoración de lo cuantitativo en diferentes estadios o momentos del desarrollo. Lo anterior nos demuestra que las Ciencias Sociales están urgidas de una relación multidisciplinaria que legitime las complejas construcciones sobre los procesos ocurrentes en la sociedad dentro de un marco holístico que permita su explicación, el cual debe dar cuenta de una representación dinámica, compleja y heterogénea de la sociedad muy diferente a la representación simplificada de otros paradigmas y modelos educativos que no le ofrecen una atención adecuada al sujeto que aprende.

Palabras claves: Ciencia, tecnología, sociedad, aprendizaje cualitativo, evaluación desarrolladora.

El problema de la investigación en las Ciencias Sociales y muy especialmente en las pedagógicas y psicológicas ha transitado por diferentes estadios y tendencias del desarrollo. Algunos paradigmas de corte positivista se encargaron de ponderar el carácter estático y ordenado de la realidad y la separación radical del sujeto y el objeto, por lo que el primero, generalmente era representado de forma pasiva e intrascendente con respecto a la transformación y modelación de la realidad objetiva.

En las condiciones concretas del proceso educativo y la formación del hombre en nuestro país, los estudios sobre Ciencia y Tecnología adquieren un significado muy especial, ya que en Cuba"La educación en CTS persigue precisamente cultivar ese sentido de responsabilidad social de los sectores vinculados al desarrollo científico tecnológico y la innovación. En Cuba no sólo hay conciencia del enorme desafío científico y tecnológico que enfrenta el mundo subdesarrollado sino que se vienen promoviendo estrategias en los campos de la economía, la educación y la política científica y tecnológica que intentan ofrecer respuestas efectivas a ese desafío (4)

Nunca antes en la historia de la humanidad habían sido tan significativas las huellas de los descubrimientos y adelantos científicos, como nunca se pensó que fuera tan inmediata su influencia en el desarrollo de los seres humanos, como tampoco se llegó a pensar que fueran tan trascendentes y que llegaran a "modificar hasta lo insospechado", (4) las relaciones y modos de actuación entre los hombres independientemente de la actividad a la que se dediquen.

La problemática de la educación en CTS, demanda del estudio y reflexión sobre nuevos enfoques y marcos conceptuales que se han renovado a partir del enorme desafío que representa para el mundo subdesarrollado promover determinadas estrategias en los campos de la economía, la educación y la política científica y tecnológica como vía para dar respuesta a ese desafío.

2. Antecedentes y estado actual de la problemática: Desde las visiones de la Ciencia, y del abordaje particular de la dirección y evaluación del APRENDIZAJE en la escuela primaria.

En la antigüedad el desarrollo de la ciencia se concretaba en tres ramas fundamentales: la astronomía, la matemática y la mecánica; aunque las observaciones astronómicas en esta etapa tenían un marcado carácter empírico, fue necesario apelar a los conocimientos de la matemática; el propio conocimiento de la producción obligó al hombre a cuantificar y racionalizar lo que se producía, las necesidades de dominar las aguas de los ríos para el riego de los sembrados y la navegación hizo que se desarrollara la mecánica, a la que le dio gran impulso la matemática. Esto nos demuestra que el surgimiento y desarrollo de la ciencia siempre estuvo condicionado por el desarrollo de la producción.

En materia de química, botánica y zoología predominaba la recolección y ordenamiento de hechos de la forma más sistemática posible; otras ciencias como la fisiología, al no tener la posibilidad de desprenderse del estudio de procesos tangibles como la digestión y la excreción, sus procederes hacia procesos desconocidos se hacía a través de tanteos, ya que prácticamente no se conocía ni la circulación sanguínea ni la forma de manifestarse en los sistemas de órganos de los hombres.

La ciencia continuó su incesante desarrollo y abarcó todos los campos y esferas de la vida social. Siendo muy significativa su influencia en la labor de enseñar a otros hombres de cómo emprender su estudio.

La extensión de la Ciencia al proceso educativo, no solo constituye una distinción analítica, sino una realidad, que desde la evolución de los sistemas escolarizados se ha ido atemperando a la evolución del desarrollo científico y como necesidad del insoslayable condicionamiento mutuo que expresa la relación entre el desarrollo de la ciencia y el perfeccionamiento del proceso docente-educativo.

Agazzi (1996) (Citado por J. Núñez J.) admite que en su evolución la ciencia ha cambiado considerablemente, desde una ciencia basada en la contemplación, para luego orientarse al descubrimiento y finalmente, lo cual sería su rasgo contemporáneo: la investigación, mediada por el sujeto investigador, que en el caso muy particular de las Ciencias de la educación, le impregnan a los resultados alcanzados un carácter más cualitativo.

Desde la antigüedad hasta el renacimiento la ciencia constituye un conocimiento que se apoya en la contemplación de la naturaleza. Es a través de la observación y el razonamiento que es posible acceder a la esencia de la naturaleza. O sea, que desde los antecedentes de la antigüedad, se le atribuía gran importancia a la observación y el razonamiento, que constituyen vías y procesos relativos a la subjetividad de individuo y a través de ellos se manifiestan las exigencias del contexto en que se desarrollan, lo que revela la particularidad, el sello distintivo para aprender, acceder al conocimiento y transformar el entorno que le rodea.

La ciencia moderna, liderada por Galileo, modifica parcialmente esto, desplaza la contemplación y la especulación sobre las esencias y promueve una racionalidad apoyada en la experimentación y el descubrimiento de las leyes matemáticas que están "detrás" de los fenómenos sensibles. Para Descartes, no es suficiente la observación: es a través del experimento que se formulan preguntas a la naturaleza, obligándola a revelar la estructura matemática subyacente. El intelecto, más que los sentidos, es lo fundamental.

Al ocuparse de la naturaleza (en general de la realidad) la ciencia contemporánea lo hace a través del conjunto de mediaciones que a lo largo de su desarrollo la propia ciencia y la técnica han venido construyendo: modelos, teorías, instrumentos, tecnologías y es a través de ellas que se realiza la investigación.

Agazzi resume este proceso diciendo que el ideal de la ciencia antigua fue la observación, el de la ciencia moderna el descubrimiento apelando fundamentalmente al recurso de la experimentación y la matematización, en tanto la ciencia actual realiza investigación en sentido estricto. Citado por Núñez Jover, J. En la Ciencia y la tecnología como procesos sociales. (1999).

La investigación se refiere a la actividad de producción de conocimientos que se despliega a partir de los resultados anteriores expresados en modelos, leyes, teorías y también, instrumentos, equipos, experiencias, habilidades, reflexiones, proyectos sociales y de vida personal; todos los cuales son constructos creados por el hombre con el fin de explicar y manipular, mantener una expectativa y actitud positiva y estable ante la vida. Los científicos apelan a esos recursos creados no sólo en sus propios campos de investigación sino utilizando los que provienen de otros, a veces distantes.

Esa utilización de los resultados precedentes, su modificación permanente, el cruce de informaciones, modelos, es lo que constituye la ciencia en una tradición acumulativa de conocimientos y prácticas.

Este planteamiento nos permite comprender la adscripción disciplinaria de la práctica científica, su articulación comunitaria e incluso paradigmática (Kuhn). Desde el mismo, sin embargo, se pueden deducir diferentes conclusiones. Agazzi, por ejemplo, concluye de todo esto que, "la ciencia no indica ya la necesidad de salir de sí misma para continuar existiendo" y la ciencia contemporánea ha llegado hoy día a constituirse como sistema autónomo" (11) De inmediato él mismo introduce la corrección de que esto no convierte a la ciencia en "sistema cerrado" y que apenas de trata de una autonomía cognoscitiva que no abarca todas las dimensiones de la ciencia como actividad.

La importancia de esa corrección es fundamental en un discurso sobre la ciencia contemporánea. En efecto, con la Ciencia Moderna se desenvuelve un proceso de diferenciación de la ciencia como producto espiritual (respecto a la teología y la filosofía, por ejemplo) y como institución y profesión peculiar. Pero como es conocido, la capacidad de explicar y manipular que la ciencia ha demostrado, la ha convertido en una fuerza social extraordinaria, cuya relación con los intereses sociales es indiscutible. Por eso, decir que la ciencia no depende más que de sí misma es una afirmación de alcance muy limitado.

La ciencia de hoy ha reconceptualizado los conceptos de espacio, tiempo, materia, energía, causalidad, legalidad, determinismo, mecanicismo, racionalidad, personalidad, sujeto, complejidad y a la vez ha incorporado a su interior conceptos que siempre fueron considerados científicos o metafísicos, tales como los de vida, destino, libertad, espontaneidad, irreversibilidad, complementariedad e indeterminación.

El proceso de crecimiento acumulativo de la ciencia ha sido descrito por Price (1980) a través de un curioso modelo que tiene en común con las ideas anteriores la identificación de la ciencia con el conocimiento que ella produce; agrega que ese conocimiento puede ser estudiado a través de su expresión en forma de artículos científicos, por lo que propone considerar como ciencia "lo que se publica en los artículos científicos" (11)

¿Por qué resulta tan difícil ofrecer una caracterización o definición acabada de lo que entendemos por ciencia en las nuevas condiciones del desarrollo social?

En este sentido, es determinante la posición del hombre, como ser humano y social, los matices de sus relaciones, la recepción, consideración y análisis de los criterios del otro; aspectos estos que irradian una fuerte carga de subjetividad y que son de importancia primordial para analizar la evolución de este concepto a lo largo de la historia de la humanidad.

"Se le puede analizar como sistema de conocimientos que modifica nuestra visión del mundo real y enriquece nuestro imaginario y nuestra cultura; se le puede comprender como proceso de investigación que permite obtener nuevos conocimientos, los que a su vez ofrecen posibilidades nuevas de manipulación de los fenómenos; es posible atender a sus impactos prácticos y productivos, caracterizándola como fuerza productiva que propicia la transformación del mundo y es fuente de riqueza; la ciencia también se nos presenta como una profesión debidamente institucionalizada portadora de su propia cultura y con funciones sociales bien identificadas." (11)

Así, J.D. Bernal (1954), por ejemplo, consideraba que: "En realidad, la naturaleza de la ciencia ha cambiado tanto en el transcurso de la historia humana, que no podría establecerse una definición de ella" (p.13). En su polémica con Dingle, y no sin cierta ironía llegó a caracterizarla como "aquello que hacen los científicos" (ibid, p.32). En el curso del debate, arribó a la conclusión que mucho más provechosa que una formulación breve era una enumeración del conjunto de los rasgos que tipifican el fenómeno en cuestión y expuso que la ciencia debe ser entendida como: institución, método, tradición acumulativa de conocimiento, factor principal en el mantenimiento y desarrollo de la producción y una de las influencias más poderosas en la conformación de las opiniones respecto al universo y el hombre. Se trata de un enfoque amplio que permite una aproximación rica y diversa al fenómeno ciencia. Abierta, sobre todo, a lo que él consideraba principal "estudiar su historia y contexto social" (ibid, p.22). (Citado por J. Núñez Jover, en La Ciencia y la Tecnología como procesos sociales)

Por ello, la caracterización de la ciencia ha experimentado varios desplazamientos. (J. Núñez J.). La atención se ha desplazado de los productos de la ciencia (en particular los conocimientos, con énfasis en las teorías científicas) a la actividad científica misma, es decir, a la ciencia en el "proceso de ser hecha". Con ello, el problema de las fuerzas motrices del desarrollo de la ciencia, la interacción de la ciencia con otras actividades sociales (políticas, económicas), los factores subjetivos e intersubjetivos que intervienen en los procesos de producción, difusión y aplicación de conocimientos, aparecen en primer plano.

En este primer desplazamiento de la ciencia, la relación entre los factores subjetivos e intersubjetivos por la complejidad de la construcción del conocimiento, se configuran en un proceso mediato de relación entre lo individual y lo social y que su valor metodológico será más significativo en la medida en que se logre transitar de niveles iniciales de construcción a un proceso superior de integración y transferencia del conocimiento entre los sujetos que aprenden.

Un segundo desplazamiento tiene que ver con la diferente percepción de los resultados de la actividad científica. La idea del conocimiento científico como teorías objetivas, rigurosamente formalizadas, probadas, y por ello verdaderas, ha sido sustituida por una visión que acepta en uno u otro grado la falibilidad del conocimiento, su carácter transitorio; admite un demarcacionismo menos radical entre ciencia y otras formas de conocimiento, y entiende el conocimiento científico como un producto de la historia, la sociedad y la cultura, influido por sus valores y prioridades.

Junto a esto se reconoce que la ciencia no consiste sólo en el trabajo de investigación que perfecciona sistemáticamente el universo de las teorías disponibles. La ciencia tiene muy diversas expresiones en la educación, en la industria, en los servicios, en las labores de consultoría y dirección que realizan las personas que poseen una educación científica. En esos y otros ámbitos, la ciencia tiene una presencia relevante. El análisis de esos contextos, no reductibles al ámbito del laboratorio, ofrece posibilidades adicionales para captar los nexos ciencia - sociedad.

Un tercer desplazamiento consiste en explorar la ciencia desde el ángulo de los procesos de profesionalización e institucionalización que hacen posible la actividad científica. La ciencia no es la obra de Robinson Crusoe. La ciencia es una actividad profesional institucionalizada que supone educación prolongada, internalización de valores, creencias, desarrollo de estilos de pensamiento y actuación. La ciencia es toda una cultura y así debe ser estudiada.

Los desplazamientos descritos abordan algunas de las transformaciones que en las últimas décadas ha experimentado la comprensión de la ciencia. Las exigencias de la vida social y la reconsideración del sujeto en las investigaciones sociales, propician que la ciencia sea vista cada vez más como una actividad social. Lo que redundará en un redimensionamiento de determinados postulados teóricos y metodológicos que ya han sido considerados en sus investigaciones por algunas Ciencias sociales como la Psicología, Filosofía, la Didáctica, entre otras. Además, la dialéctica entre los desplazamientos de la ciencia cobra una significativa importancia en el contexto de las NTIC que con celeridad han invadido los espacios escolares.

Al respecto J. Núñez J. Expresa:

"La ciencia no es un juego meramente intersubjetivo, ajeno a los propósitos de rigor, objetividad y verdad. La ciencia supone tanto relaciones sujeto - objeto como sujeto - sujeto. Las primeras permiten comprender que el juego creativo de la ciencia cobra sentido en la medida que ella refleja realidades que están más allá de sus esquemas conceptuales y todavía más, los determina en última instancia. Ciencia es creación pero creación con arreglo al plan de reflejar en las representaciones y teorías objetos que guardan una relativa independencia ontológica respecto del sujeto que investiga" (11)

Al decir de este autor, la ciencia, en las actuales condiciones del desarrollo social, ha ponderado su integralidad, que está dada, en lo fundamental, por la omnipresencia del ser humano, por su acción transformadora y que es fuente de retroalimentación, reconstrucción y revelación de realidades que trascienden la teoría explícita, al estar comprometido como gestor o beneficiario de esta forma de actividad humana.

La complejidad del fenómeno ciencia y la mutabilidad de sus expresiones históricas irradian una gran diversidad de facetas que influyen sobre el propio desarrollo del hombre, en particular, sobre todo, de los que por su desarrollo ontogenético están bajo la égida de los sistemas escolares. Es en este proceso donde convergen gran diversidad de criterios y puntos de vistas que como expresión de las filiaciones a diferentes paradigmas y contextos en los que se ha hecho ciencia, van adoptando posiciones más progresistas ante la interpretación de algunos problemas relacionados con la dirección del aprendizaje de los sujetos de diferentes edades.

Es por ello que la producción del conocimiento no se puede fragmentar por áreas o parcelas del saber actual de la ciencia, es necesario que investigadores y científicos consideren la relación que existe entre aprendizaje y conocimiento sin que esta llegue a ser dicotómica, sino, comprender y hacer comprender que aprender es una vía para adentrarnos en el mundo del conocimiento como resultado de todo un desarrollo científico precedente, permeado de complejidades y diversas expresiones históricas que siempre estará dispuesto al servicio de la humanidad.

El aprendizaje es idiosincrásico, se manifiesta como una expresión personológica de las modificaciones de la conducta del sujeto; en cambio el conocimiento es una acumulación de saberes de carácter público y es compartido de diversas formas por los miembros de la sociedad, independientemente de la edad, sexos, filiaciones religiosas, entre otras.

Así, el desarrollo de la ciencia se ha visto cuestionado, incluso al nivel de dimensiones planetarias; como ocurre con la crisis del medio ambiente, la degradación moral que engendra la implementación indiscriminada de la clonación humana y el irrespeto a la identidad y tradiciones de algunos pueblos con la introducción irracional de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación (NTIC) y los diferentes modelos de innovación tecnológica, que lejos de elevar la cultura y nivel de conocimiento, acentúan aún más la desigualdad entre diversos grupos sociales.

Ante estos problemas los hombres de ciencia deben reflexionar sobre lo siguiente:

¿Con qué fines y a quién debe beneficiar la ciencia?

Este es un asunto de singular importancia, que, a pesar de haber sido ampliamente descrito y diagnosticado, no ha producido cambios sustanciales en el proceso educativo de todos los niveles de educación.

Toda investigación debe estar dirigida a profundizar en los problemas y sus causas, a reflexionar sobre cómo contrarrestarlos y cuáles son las estrategias más integradoras y las de mayor alcance para un beneficio social más justo.

En las actuales condiciones de CTS, los maestros y profesores no se enfrentan a niños y jóvenes ingenuos o ignorantes. En la sociedad cubana una buena parte de la población de estas edades ha interactuado con una computadora, emisiones didácticas televisivas, variados software interactivo, redes de Inter e intranet, programas de Universidad para Todos, entre otros, lo que les ha permitido recibir una enorme cantidad de información que los van alejando cada vez más de la frontera de la desactualización, por lo que se hace necesario optimizar la dirección y evaluación del proceso de aprendizaje para alcanzar resultados más cualitativos como núcleo de la actividad educativa.

No obstante, a lo anterior, el seguimiento a la evolución del proceso de enseñanza-aprendizaje en la escuela primaria, así como las investigaciones efectuadas al respecto muestran aún el predominio en nuestras aulas de un proceso con un carácter esencialmente instructivo, cognoscitivo en el cual se centran las acciones mayormente en el maestro y en menor medida en el alumno.

En este sentido, cada maestro debe reflexionar sobre lo siguiente:

Todos los sujetos que aprenden y sobre todo, los de la edad escolar, están aptos para hacerlo, el maestro tiene que saber aprovechar dos cualidades básicas que son inherentes a esta etapa del desarrollo ontogenético y que distinguen el aprendizaje humano del de los animales: la inmadurez y la plasticidad:

La primera, revela un estado de dependencia del sujeto por conocer, orientarse a la búsqueda de lo nuevo, preguntar constantemente, responder a cualquier estímulo de acuerdo con su variedad y novedad, y comparar sus resultados con los del otro; la inmadurez está muy asociada a la involuntariedad que caracteriza a los modos de actuación de estas edades; en el ámbito escolar, lo esencial por parte del maestro es orientar al alumno a que logre diferenciar qué actividades son las que más le aportan a su proceso de aprendizaje, que cada acción orientadora, desde la posición del alumno se convierta en la aprehensión de un método de aprendizaje y que los resultados de la evaluación le demuestren niveles de logros y exprese satisfacción por las transformaciones alcanzadas.

El criterio de plasticidad, como generalidad, desde la posición del maestro, ha estado muy asociado con el establecimiento reglas o normas de trabajo colectivo o individual entre los alumnos de estas edades al considerarlos seres indefensos y que siempre tienen que aceptar lo que se les orienta sin que medie discusión o valoración alguna como condición básica para que se reconozca actitudes positivas de acatamiento a lo que se dijo en un momento determinado.

Sin embrago, la generalidad de los maestros no ha sido capaz de combinar lo anterior con las posibilidades que brinda esta cualidad de las personalidades en formación para iniciar, desde edades tempranas un profundo proceso formativo que comprometa al alumno con su autotransformación y, que sienta la necesidad de transformar a los demás.

Aunque actualmente se han hecho connotados esfuerzos por hacer más productivo el aprendizaje y se ha constatado cierta mejoría, todavía prevalece la tendencia a la inmediatez, lo que nos demuestra que la evaluación del aprendizaje no es lo suficientemente cualitativa.

En el caso particular de la dirección del proceso de enseñanza-aprendizaje, ha sido posible su introducción, a partir de una serie de experiencias que se han implementado en la enseñanza general y que contribuyen grandemente a potenciar el proceso de aprendizaje y entrenar a los educandos de las diferentes edades para la búsqueda del conocimiento en variadas fuentes, lo que presupone que cada sujeto se implique en un proceso de aprendizaje cualitativo. (Quiñones Reyna, D, 2004)

Desde sus inicios, (etapas del desarrollo ontogenético de la escuela primaria) al complejo proceso de conocer y adquirir conocimientos en estas edades le es inherente la necesidad de comprobar sistemáticamente cuál ha sido la evolución del alumno al respecto, sin embargo se ha configurado como regularidad, que la mayoría de los maestros, solo se preocupan por dar una evaluación y definir logros y dificultades en una determinada etapa del curso y no orientan al alumno hacia la autovaloración, la reflexión de cómo y por qué adoptar uno u otra estrategia ante situaciones diferentes y la valoración del otro para brindar y recibir ayuda oportunamente.

En el contexto de la Ciencia Tecnología y Sociedad es de trascendental importancia que desde la dirección del proceso de enseñanza-aprendizaje se le de respuesta a los cómo y los por qué como resultado de la caracterización y el diagnóstico del proceso de enseñanza-aprendizaje.

3. Algunas reflexiones para la caracterización del proceso de enseñanza-aprendizaje en el contexto Ciencia, Tecnología y Sociedad.

La dirección del proceso de enseñanza-aprendizaje se ha caracterizado históricamente de diferentes formas, que van desde su identificación como proceso de enseñanza, con énfasis en la acción preponderante que por la fuerza de la tradición ha desempeñado el maestro en la transmisión de conocimientos, hasta las concepciones más actuales en las que se concibe el proceso de enseñanza como un todo integrado, donde se implican un grupo de sujetos que aprenden y bajo un determinado nivel de dirección reclaman el real y necesario protagonismo compartido en la solución de disímiles tareas docentes. En este último enfoque se revela como una característica determinante la interacción de lo cognitivo y lo afectivo, de lo instructivo y lo educativo, como requisitos psicológicos y pedagógicos esenciales.

El proceso de enseñanza-aprendizaje tiene lugar en el transcurso de las asignaturas escolares y su propósito esencial es contribuir a la formación integral de la personalidad del alumno, constituyendo la vía mediatizadora fundamental para la adquisición de los conocimientos, procedimientos, normas de valoración y comportamiento; un sistema de valores legados por la humanidad que en suma integran la cultura como expresión de la identidad nacional.

Así, en el desarrollo de este complejo proceso armonizan tanto los aspectos teóricos como su necesaria aplicación en la práctica social, teniendo en cuenta las manifestaciones del impacto real y el perspectivo que las Nuevas Tecnologías de la Información ejercen sobre el desarrollo del aprendizaje escolar, aspecto este, que merece una especial atención por parte de maestros y directivos.

¿Dónde están las contradicciones entre la información y el proceso de enseñanza-aprendizaje a las que debe prestar especial atención la escuela actual?

La tecnología influye en todos los dominios de la vida social y muy especialmente en el ámbito escolar, donde hace más eficiente diversos aspectos organizativos y de administración. Además, afronta cada día el reto de individualizar el trabajo escolar y hacer más flexible y acogedor ese contexto.

Toda la organización tiene que ser más negociada entre todos los sujetos para que la tecnología no se convierta en una herramienta de un momento y que por la rigidez de los horarios se organice con criterios de estandarización de calendarios y no en función de las necesidades individuales.

Las reuniones metodológicas de los maestros deben convertirse en un espacio de debate y reflexión sobre los problemas que diariamente se afrontan en la dirección del aprendizaje de sus alumnos y más que culparlos de los problemas, reflexionen y se impliquen de conjunto en el proceso para resolverlos. Es importante que los maestros y directivos profundicen en el estudio de los antecedentes familiares y personales de cada sujeto que aprende.

El concepto de horario y calendario general del curso adquiere un carácter más flexible, en función de las necesidades individuales; la evaluación debe responder a una concepción más integradora, que oriente al alumno al desarrollo de determinadas habilidades derivadas del estudio y profundización en el contenido, donde se aprecien puntos de contactos o referencias entre las diferentes etapas en las que está organizado el curso (ya sean precedentes o perspectivas) de manera que se garantice la sistematicidad y la secuenciación en el logro de las metas por diferentes períodos lectivos.

El impacto de las NTIC no deja de ser el centro de la atención en todos los niveles de educación, porque independientemente de su contribución a que se multipliquen los conocimientos a través de la información, no se pueden perder de vista las tendencias a sobredimensionar la tecnología por parte de algunos alumnos y maestros más jóvenes, lo que puede tornarse nocivo para la socialización del aprendizaje en los diferentes grupos, ya que muy especialmente, los alumnos, pueden llegar a pensar que en la interacción directa con la computadora y otras fuentes, estaría la solución de sus problemas de aprendizaje, minimizando la acción orientadora del maestro y la ayuda que otro de sus coetáneos le pueda brindar.

Para la evaluación del impacto el maestro tienen que saber registrar la evolución de los indicadores que constituyen una declaración mensurable de los objetivos y actividades del programa que se trate; lo que se logra a través de un riguroso y sistemático proceso de observación, seguimiento y registro (escalas valorativas) de los indicadores definidos en diferentes etapas o momentos del curso.

Entonces: ¿Qué debe hacer la sociedad para educar con un único propósito a las nuevas generaciones ante esta situación?.

Combinar estilos y métodos de trabajo. Aprovechar las experiencias de los más viejos para enseñar a reflexionar y a pensar, las habilidades para persuadir y orientar a los alumnos hacia la alternativa más adecuada. Lo esencial es que la sociedad y muy especialmente la escuela, puedan contar con maestros y especialistas capaces de discutir el problema, abordarlo desde diferentes puntos de vistas, ofrecer alternativas de solución, valorar y tolerar variedades de criterios y siempre llegar a una conciliación favorable de las contradicciones que se manifiestan entre la expansión de las NTIC y el proceso de aprendizaje.

Lo anterior nos revela el tránsito de un proceso de enseñanza-aprendizaje instructivo a uno formativo y de gestión del conocimiento. O sea, el tránsito de la acumulación de la información a la creación de procesos más cualitativos en todos los ámbitos de la vida humana.

El maestro tiene que ser portador de verdades relativas, discutibles, siempre dispuesto a aportar puntos de vistas que sean el resultado del debate y propicien la reflexión colectiva, no-solo en materia de opinión o interpretación de fenómenos y procesos de la realidad, sino en cantidad de información actualizada a la cual una sola persona no puede acceder. Las escuelas tendrán que seguir transformándose en todos sus aspectos; ya no es solo la relación alumno- maestro, hasta veinte y quince en primaria y secundaria respectivamente, sino en la calidad de la dirección y evaluación del aprendizaje en esas condiciones, por lo que se impone reflexionar sobre:

¿Cómo lograr la implicación consciente del alumno en el proceso de aprendizaje?

¿Cómo dirigir la evaluación y qué acciones desplegar para que se traduzca en un aprendizaje más cualitativo?

Es necesario pensar que los grupos de hasta 20 y 15 alumnos antes referidos deben organizarse no de forma frontal sino en equipos de trabajo, donde el aprendizaje sea el resultado de la interactuación y la reflexión colectiva entre todos los sujetos, y que tengan acceso a las más diversas fuentes de información para que mantengan un contacto permanente con la realidad circundante.

La variedad de los métodos de investigación tendrá que ser mejor atendida que los resultados, ya que son indispensables para potenciar una vida cognitiva que siempre se mueve en la incertidumbre de verdades transitorias, lo que tendrá que ser experimentado desde los primeros años de la escuela primaria para que los niños adquieran el hábito de la búsqueda y la reflexión más que la cómoda satisfacción por la transferencia de un resultado que nada tuvo que ver con su actividad de aprendizaje.

Maestros y profesores deben reflexionar y, a la vez profundizar ante los conceptos de integralidad, igualdad de oportunidades, sentimientos, valores, cultura, arte; entre otros. La complejidad del mundo y de la propia personalidad de los sujetos demanda la conciliación de estilos de trabajo que propicien el crecimiento humano, y un acercamiento cada vez más inmediato y necesario a la plena igualdad.

Por otra parte es indispensable avanzar en el diseño y aplicación de estrategias de participación que pongan a los niños y las niñas como protagonistas de los procesos educativos y sociales. Es necesario contar con ellos, con sus criterios y opiniones para transformar ámbitos escolares y no escolares como parte de la extensión educativa de la escuela. En este sentido es de gran importancia el trabajo con la familia; que maestros y directivos comprendan que las relaciones con los padres y/o tutores deben ser permanentes, y no solo como el objetivo de informar la situación académica del alumno o solicitar ayuda de carácter material. Este debe ser un proceso recíproco en el que la escuela debe mantener la iniciativa de informar y fundamentar a la familia la necesidad de las transformaciones en las nuevas condiciones del desarrollo social.

En el proceso de asimilación de los conocimientos se produce la adquisición de procedimientos, de estrategias, que en su unidad conformarán las habilidades tanto específicas de las asignaturas como de tipo más general, que son las relacionadas con los procesos del pensamiento (análisis, síntesis, generalización, abstracción, entre otras)

También se adquieren como parte de este proceso, habilidades relativas a la planificación, control y evaluación de la actividad de aprendizaje, contribuyendo a un comportamiento más reflexivo y regulado del alumno en la misma.

La adquisición de los conocimientos y las habilidades contribuirá gradualmente al desarrollo del pensamiento, a la formación de los intereses cognoscitivos y de motivos por la actividad de estudio, siempre que esté bien concebido.

El carácter integral del proceso de enseñanza-aprendizaje radica en que este de respuesta a las exigencias que debe cumplimentar el alumno en el aprendizaje del sistema de conocimientos, la armonía que desde el presupuesto de una adecuada concepción higiénica del proceso debe existir entre el desarrollo intelectual y físico del escolar, además de la necesaria formación de sentimientos, cualidades y valores, todo lo cual permitirá una mayor aproximación cualitativa de los educandos a los objetivos y fin más general como máxima aspiración del ideal social de la escuela cubana actual.

Las experiencias precedentes en la dirección del proceso de enseñanza-aprendizaje han demostrado que el énfasis que se ha hecho en la transmisión de conocimiento ha ido en detrimento de las acciones colectivas dirigidas a promover emociones, solidaridad y a favorecer la satisfacción emocional de compartir los conocimientos. Actualmente, entre los estudiosos del tema hay mayor consenso a considerar el valor de los modos de actuación compartida, colaboración, que contribuya al desarrollo de niveles de conciencia superiores del alumno y a que los conocimientos que aprende tengan un sentido personal en todo el proceso de su formación.

Tanto las acciones colectivas como la acción del maestro respecto a la actividad del alumno, y las condiciones en las que se desarrolla el proceso constituyen elementos mediatizadores fundamentales de la enseñanza - aprendizaje.

Estas características del proceso precisan de un conjunto de requerimientos psicológicos y pedagógicos, que permitan su desarrollo de forma efectiva. En este sentido, es necesario cuestionarnos: ¿Qué exigencias deben liderar la dirección del proceso de enseñanza-aprendizaje en las condiciones antes valoradas?. La remodelación demanda que el proceso de enseñanza-aprendizaje en la escuela actual precise las siguientes exigencias: (Rico, Pilar y otros: Hacia el perfeccionamiento de la escuela primaria.)

La dirección del proceso de enseñanza aprendizaje en las actuales condiciones demanda de maestros y directivos la reconsideración de sus componentes o categorías didácticas.

Así, el condicionamiento mutuo y dinámico entre las acciones de aprendizaje y las acciones de enseñanza, forman un mismo sistema, con objetivos muy bien definidos que interactúan sistemáticamente. Por lo que la naturaleza, características y condiciones del aprendizaje condicionan todas las categorías de la Didáctica y se convierten a la vez en criterios para su ulterior perfeccionamiento. En este sentido, es de suma importancia para el maestro comprender esta interacción dialéctica entre aprendizaje y enseñanza y sus manifestaciones más evidentes en el diseño y puesta en práctica de cada una de las acciones correspondientes.

Por otra parte, las formas de organización de la enseñanza constituyen uno de los elementos más polémicos para promover el aprendizaje en los estudiantes, los que están arraigados por el doble condicionamiento que algunos le dan de proceso por una parte y solo de “marco organizativo”, como otra tendencia que la fragmenta de su verdadero carácter procesual; entonces debe quedar claro para maestros y alumnos que se trata de un componente de naturaleza muy especial al contener e integrar a los demás, por lo que en dependencia de la concepción que se adopte se puede propiciar u obstaculizar el desarrollo de los mismos.

Acciones:

Para lograr mayor diferenciación en el proceso de evaluación de los alumnos desde los primeros grados en el contexto de Ciencia, Tecnología y Sociedad, se deben considerar los siguientes aspectos:

En las páginas anteriores hemos valorado la importancia de analizar la influencia de los estudios sobre CTS y la utilización de las TIC en la dirección del proceso de aprendizaje de los escolares, por la connotación que tienen en la perpetuación del carácter social de la ciencia y la tecnología y las respuestas a los desafíos sociales e intelectuales que ha protagonizado el hombre en los últimos tiempos y que lo comprometen aún más con los procesos de actualización y formación que requieren las nuevas generaciones.

Conclusiones:

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