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Espacios, imaginarios y representaciones. La divulgación científica y tecnológica en diarios argentinos de cobertura nacional.

Amalia Beatriz Dellamea1, Julio Bernal2 y María Cristina Ratto1

La presentación tiene por objetivo analizar críticamente los datos obtenidos del estudio del tratamiento que reciben los temas de ciencia y tecnología en los medios gráficos de comunicación periodística en la Argentina.

Se encuadra en la línea de investigación Representaciones sociales de la Ciencia y la Tecnología en medios de comunicación que desarrolla el Centro de Divulgación de la Facultad de Farmacia y Bioquímica, con la colaboración del Centro de Divulgación de la Facultad de Ciencias Veterinaria, ambas unidades académicas de la Universidad de Buenos Aires.

En esta oportunidad se presentan y evalúan datos obtenidos en estudios hemerográficos sobre los espacios que los medios analizados confieren a los temas relacionados con la ciencia y la tecnología en sus cuerpos informativos y en los suplementos dedicados especialmente a ciencia, tecnología y salud. También se presentan los resultados sobre los estudios de las modalidades de representación que los temas de ciencia y tecnología asumen en los diarios analizados.

Asimismo se analizan con fines comparativos dos etapas de producción de textos periodísticos de divulgación científica desarrolladas en la Argentina en programas y centros dependientes de organismos científicos y académicos. Se estudia, también, el impacto que estos productos comunicativos han tenido en los medios gráficos de comunicación y se identifican los criterios que ponen en juego los gatekeepers de los medios para seleccionar temas de ciencia y tecnología destinados a sus publicaciones.

Constitución del corpus de análisis

Corpus A

El corpus A está integrado por 56 ejemplares de diarios informativos argentinos de tirada nacional. Los diarios estudiados son Clarín, La Nación, Página 12 y Crónica. Los tres primeros son diarios matutinos y del tercero se consideró solo la edición matutina, si bien posee también una edición diaria vespertina. Los cuatros diarios se editan en la ciudad de Buenos Aires, pero tienen distribución nacional.

La circulación total agregada de los cuatro diarios que componen el corpus de análisis representa el 90.61 % del universo de diarios de tirada nacional de la Argentina.

Clarín fue fundado el 28 de agosto de 1945 por Roberto Noble y su directora actual es Ernestina Herrera de Noble. La leyenda que acompaña el nombre de la publicación es “Un toque de atención para la solución argentina de los problemas argentinos”. El diario Clarín es actualmente el de mayor circulación en el país, al punto tal que sumadas las circulaciones de los restantes tres diarios de la muestra no alcanzan a equiparar la tirada del matutino Clarín. Si bien este medio registra compradores y lectores en todos los sectores socioeconómicos, la mayoría puede situarse en los sectores medios (C1, C2) con alguna representación en el nivel A/B del Indice de Nivel Socioeconómico (INSE, elaborado por la Asociación Argentina de Marketing).

La Nación constituye el diario tradicional de la muestra. Fue fundado por Bartolomé Mitre el 4 de enero de 1870, la leyenda que acompaña a su nombre es “La Nación será tribuna de doctrina”. Su director actual es Bartolomé Mitre. Registra compradores y lectores mayoritariamente en los sectores socieconómicos medios acomodados, medios altos y altos de la población (principalmente nivel A/B, según el INSE).

El diario Crónica lleva la leyenda “Firme junto al pueblo”, fue fundado en 1963 por Héctor Ricardo García, quien sigue desempeñándose actualmente como su director. Registra compradores y lectores en los sectores socioeconómicos medios y medios bajos de la población (niveles C2 y D del INSE, principalmente). El diario declara ser el de mayor circulación en la República Argentina, hecho que resulta verdadero cuando se suman las dos ediciones diarias de Crónica. Sin embargo, para esta ocasión hemos incluido en la muestra solo la edición matutina, a fin de generar un criterio comparativo de los diarios de la mañana.

El diario Página 12 comenzó a editarse en 1986 y tiene como leyenda “El país a diario”. Sus compradores y lectores se sitúan principalmente en los sectores medios y medios altos de la población, con la diferencia de que su característica más relevante es el nivel instruccional de la audiencia intencionada por este medio. Mayoritariamente son estudiantes universitarios y graduados terciarios y universitarios, en general de carreras sociales y humanísticas. Al ser el INSE un índice de nivel socioeconómico orientado a la segmentación de públicos para el marketing comercial, no permite atender adecuadamente a características vinculadas más bien con los accesos al conocimiento y a los insumos de la actividad cultural.

En la Argentina no parece existir una correlación muy ajustada entre el nivel de ingreso, el poder adquisitivo, el nivel de vivienda, la posesión de determinado tipo de bienes utilizados por el INSE como indicadores (por ejemplo, marca y modelo de automóvil, patrimonio definido como “sumatoria de un conjunto de bienes y servicios existentes en el hogar seleccionados de acuerdo con su actual extensión y capacidad discriminante”), con el nivel de educación del principal sostén del hogar. De hecho, entre septiembre y octubre de 1999, lo índices de desocupación que mayor crecimiento habían mostrado en ese período afectaba a profesionales terciarios y universitarios.

Para esta presentación se trabajó con un corte situado cronológicamente entre el 13 y el 26 de septiembre de 1999. Se analizó el cuerpo informativo (o cuerpo principal) y los suplementos dedicados a los temas de ciencia, salud e informática. Se excluyeron los demás suplementos temáticos, secciones especiales, revistas dominicales, suplementos especiales de publicidad y secciones especiales y suplementos de avisos clasificados.

Corpus B

El corpus B está compuesto por dos muestras (a partir de ahora denominados corpus 1 y corpus 2) que reúnen un total de 676 textos periodísticos de divulgación producidos por el Programa de Divulgación Científica (CyT) de la Fundación Campomar, el Consejo Nacional de Investigación Científica y Técnica (CONICET) y la Universidad de Buenos Aires, entre marzo de 1987 y febrero de 1989; y en el Centro de Divulgación Científica de la Facultad de Farmacia y Bioquímica de la Universidad de Buenos Aires, entre marzo y mayo de 1992. Los textos fueron distribuidos por la agencia nacional de noticias Télam (1987-1989) y por la agencia privada DyN (1992). Registraron 2572 instancias de publicación en 140 diarios y semanarios argentinos nacionales, regionales, provinciales y locales. El texto con mayor cantidad de instancias de publicación registró 22 impactos, y el de menor cantidad de la muestra registró 1 impacto. El porcentaje promedio de instancias de publicación es de 4,18 por texto.

Metodologías y técnicas de análisis

Los estudios hemerográficos fueron realizados mediante la aplicación de técnicas clásicas, principalmente de análisis morfológicos de la prensa (Kayser, 1962; Casasús, 1972).

Fueron utilizados recursos y procedimientos del análisis del discurso (Maingueneau, 1980), de la teoría de la enunciación (Kerbrat-Orecchione, 1986), y del análisis crítico del discurso (van Dijk, 1978, 1990, 1997, 1999). Para abordar los corpus se utilizó estrategias metodológicas destinadas a estudiar las materialidades discursivas, consistentes en analizar los principales tópicos de discurso sobre ciencia y tecnología ofrecidas como parte de las producciones de divulgación elaboradas en universidades y centros de investigación de la Argentina entre 1987 y 1989, y en 1992. Así también se analizó la frecuencia de aparición de tópicos de discurso sobre ciencia y tecnología generados y reproducidos por cuatro diarios matutinos de cobertura nacional argentinos en septiembre de 1999.

También se aplicaron estrategias de análisis derivadas de las corrientes de la construcción de noticias (newsmaking) (Tuchman, 1978); de la teoría de agenda-setting (McCombs y Shaw, 1972); y del enfoque de enmarcado de noticias científicas (Einsiedel, 1992). El análisis del rol de la retórica de la ciencia y las formulaciones retóricas en los medios han sido analizados mediante la aplicación de estrategias, procedimientos y recursos tomados de Gross (1994), Nelkin (1994) y van Dijk (1978 y 1990).

El análisis del discurso, y en especial el análisis crítico del discurso, se constituye en una estrategia de gran utilidad para el análisis de los intercambios sociales, las condiciones de producción, así como para estudiar los lugares simbólicos construidos, las imágenes del mundo, el posicionamiento del locutor, etcétera. Así, en la medida en que se comparan varios discursos puede avanzarse en la formulación de hipótesis sobre procesos de cambio y diferenciación, redes discursivas, e imaginarios sociales (Raiter y col., 1999).

Marco teórico

El objetivo de la línea en que se enmarca este trabajo es analizar los discursos sociales sobre la ciencia y la tecnología que producen o reproducen los medios de comunicación.

Se encuadra en la perspectiva del análisis crítico del discurso (ACD) que concibe la cognición social como procesos de representaciones sociales, y que reconoce su basamento en la perspectiva desarrollada por Serge Moscovici (Farr y Moscovici, 1984; Moscovici,1988), aunque reinterpretada desde una perspectiva multidisciplinaria por Teun van Dijk (1999).

Los discursos, aunque no constituyan las únicas prácticas sociales, resultan fundamentales en la formulación y, consecuentemente en la reproducción social de las “ideas sociales”. El lenguaje, los textos y la comunicación (que genéricamente se denomina “discurso”) operan como dispositivos estratégicos en los procesos por los cuales las personas aprenden, adquieren, modifican, confirman o articulan sus perspectivas ideológicas sobre el mundo.

Consecuentemente, resultará de interés para este proyecto observar detalladamente las manifestaciones discursivas que sobre la ciencia y la tecnología producen, re-producen y vehiculizan los medios de comunicación masiva, como una manera de comenzar a acceder a las representaciones sociales. Asimismo, constituye un objetivo relevante estudiar qué elementos aportan los medios de comunicación para constituir la base de las representaciones mentales y sociales compartidas por los miembros de los grupos en la sociedad que organizan y coordinan las interpretaciones y prácticas sociales, en tanto constructos sociales compartidos por un grupo (van Dijk, 1999).

La cognición, el discurso y la sociedad mantienen relaciones de extrema complejidad, en que la influencia y la dependencia son normalmente bidireccionales, de múltiples niveles, tanto cognitivas como sociales (van Dijk, 1999).

Como en el discurso, las creencias sociales pueden estar presupuestas por el hablante y, en consecuencia, no se necesita afirmarlas explícitamente como información nueva.

Si bien el concepto de “representación social” ha sido utilizado en psicología social y en otras ciencias sociales de muchos modos diferentes, se sigue en esta línea de investigación el enfoque del problema propuesto por van Dijk (1999). Este autor define las representaciones sociales como “conjuntos organizados de creencias socialmente compartidas. De este modo, los guiones de conocimientos y las actitudes son ejemplos de representaciones sociales, lo mismo que las ideologías”.

Numerosas investigaciones han sugerido que la influencia ideológica que ejercen los medios sobre los grupos sociales que atienden a ellos es penetrante, especialmente en aquellos ámbitos donde los usuarios de los medios carecen de fuentes alternativas o experiencias personales, como puede ser el caso de la ciencia y la tecnología. Resulta de interés preguntarse hasta qué punto los medios no han tenido/tienen un papel de relevancia en la difusión de las ideas cientificistas, tecnocráticas y de las posturas biologicistas y de la disociación, cuando no la ausencia, de presentación de los aspectos críticos de los desarrollos científicos y tecnológicos.

Puede conjeturarse que en la reproducción de las ideologías, cosmovisiones y marcos de interpretación, los medios desempeñan un papel central. Las representaciones sociales son fácil y ampliamente compartidas debido a estas formas de discurso público accesible (van Dijk, 1999).

Asimismo, deberá indagarse qué papel cumplen los programas y actividades de divulgación científica desarrollados desde instancias académicas, en la configuración de representaciones de la ciencia y la tecnología, y hasta qué punto las “metáforas promocionales”(Nelkin,1994) se reproducen de modo acrítico en las producciones de divulgación destinadas a los medios de comunicación.

Resulta un objetivo de singular relevancia averiguar cómo los discursos públicos acerca de la ciencia omiten o atenúan las partes inconsistentes con el interés o la necesidad de los públicos, y a cambio enfatizan aquellas partes que pueden resultar más atractivas. Asimismo, resultará de interés estudiar la labor que los medios realizan cuando seleccionan y enfocan aquellas partes o hechos que no son inconsistentes con los intereses de las elites, o cuando resaltan única o mayoritariamente las consecuencias positivas de los hechos, oscureciendo selectivamente, o directamente ignorando las consecuencias negativas (van Dijk, 1999).

Resultados

El análisis hemerográfico del Corpus 1 permite observar que el espacio promedio semanal destinado por los medios periodísticos en sus cuerpos informativos no alcanza al 5 % de la superficie redaccional. Así, el diario que mayor superficie redaccional destina a temas de ciencia y tecnología es La Nación, con 4,93 %; mientras que Clarín, destina un 4,52 %; Crónica, un 2,05; y Página 12, un 0,52 %. (Cuadro 1)

El análisis del espacio promedio que esos mismos diarios destinan a ciencia y tecnología en suplementos semanales específicos de la temática se distribuye del modo que sigue: el suplemento de ciencia “Futuro”, de Página 12 destina el 100 % de su superficie redaccional a textos de divulgación, puesto que no incluye publicidad comercial explítica. (Cuadro 2)

El suplemento “Salud” del diario La Nación (editado en convenio con otros 12 diarios del interior del país, y distribuido en simultáneo con esos diarios) destina el 75, 76 % de su superficie a textos de divulgación científica. Incluye publicidad en forma de avisos y de páginas declaradas como “espacios de publicidad”.(Cuadro 2)

El suplemento “Rural” de Clarín, destina en promedio un 48,92 % de su superficie a textos de divulgación científica, pero registra una alta proporción de publicidad comercial explícita (5.228, 53 cm2, contra 9.997, 98 cm2 de superficie redaccional). (Cuadro 2)

El suplemento “Informática” de La Nación atribuye el 45, 34 % de la superficie de redacción a textos de divulgación, mientras que destina un porcentaje a publicidad explícita (6.867,03 cm2 contra 10.920, 98 cm2 de superficie redaccional). (Cuadro 2)

El suplemento “El Campo” de La Nación destina el 26, 57 % de la superficie redaccional a textos de divulgación, aunque atribuye un espacio netamente superior a publicidad explícita que a la superficie redaccional (12.881,76 cm2 contra 10.060,18 cm2 de superficie redaccional). (Cuadro 2)

El suplemento “Informática” de Clarín atribuye un 21, 56 % de la superficie redaccional a textos de divulgación, pero el espacio asignado a publicidad es casi una vez y media el espacio asignado a superficie redaccional (13.070,86 contra 9.679,20). Asimismo, debe destacarse que en la superficie redaccional incluye con mucha frecuencia textos que no están declarados como superficie publicitaria, pero que sin embargo, incluyen fichas técnicas descriptivas de las características de los productos, donde no deja de consignarse la marca comercial y el precio. (Cuadro 2)

Los datos obtenidos en el análisis permiten observar dos fenómenos; por un lado, la pérdida de espacios asignados a textos de divulgación científica en los diarios argentinos, proceso que viene registrándose desde mediados de la década de 1990, y por el otro, un creciente aumento de la publicidad comercial, en sus diversas formas, como anuncios explícitos, pero también como modalidades menos ostensibles.

Además, se ha venido registrando, coincidentemente también desde mediados de la década, la decisión de los propietarios de los medios más influyentes (Clarín y La Nación) consistente en retirar del mercado los suplementos de ciencia. En este sentido operó la decisión tomada por La Nación, cuando en 1994 dejó de publicar el suplemento “Ciencia”, para convertirlo inicialmente en una sección fija, luego en una sección de aparición esporádica, hasta que, en la actualidad, parece haber decidido reubicar algunos de los textos que antes destinaba a esa sección específica, en secciones inespecíficas del cuerpo informativo del diario, como “Información general”.

Por su parte, el diario de mayor venta, Clarín, dejó de publicar el suplemento de ciencia, que había puesto en el mercado a mediados de la década de 1980 (por entonces se titulaba “Ciencia y Técnica”), y que luego, como parte de su proceso general de rediseño había relanzado con el título de “Lo Nuevo en Ciencia, Tecnología y Salud”. Los contenidos antes asignados a ese suplemento fueron reubicados en el cuerpo informativo del diario en una subsección de aparición dispar titulada también “Lo Nuevo en Ciencia, Tecnología y Salud”, que se adjunta a la sección “Información general” del diario.

Paralelamente, a mediados de la década de 1990 comenzaron a ver la luz los suplementos de Informática, de Clarín y La Nación, con las características de distribución de espacios ya consignadas anteriormente. Sin embargo, cada uno de los diarios ha optado por estrategias diferentes. Mientras el suplemento de Clarín parece haberse constituido en un catálogo de ventas con escaso valor educativo y de divulgación, el suplemento de La Nación ha preservado espacios destinados a la publicación de notas seriadas con el fin de ofrecer cursos de operación de programas informáticos, así como secciones de consejos y trucos para los usuarios.

Análisis temático en la instancia de producción

Los estudios de frecuencia de temas en la instancia de producción, dentro programas de divulgación operantes en centros de investigación y universidades, permiten caracterizar cómo se integró la oferta temática de ciencia y tecnología destinada a 140 diarios en dos diferentes momentos (1987-1989 y 1992).

Asimismo, el control y seguimiento de la publicación de los textos ofrecidos en los 140 diarios permite estudiar el aprovechamiento que los editores (gatekeepers) hicieron de la producción ofrecida. A su vez, es posible contar con una modalidad indirecta de acceder a las representaciones que los editores ponen en juego con las elecciones profesionales de temas, respecto de lo que consideran es de interés para sus lectores. Dado que los textos que se estudiaron integraban el flujo informativo rutinario de las agencias noticiosas que los vehiculizaron, y que no tenían signos especiales de destaque que permitieran distinguirlos de la producción general de la agencia, resulta posible considerar como una acto de selección profesional el hecho de que los editores retiraran el material de divulgación científica del flujo general de información, y decidieran emplazarlos en las secciones de sus respectivos diarios y semanarios. Esto implica asumir que los editores pusieron en acción sus marcos ideológicos profesionales para valorar la noticiabilidad de los temas ofrecidos, así como una operatoria de jerarquización de acontecimientos y de selección en función de las percepciones que tienen acerca de los intereses supuestos de sus lectores.

Puede observarse una fuerte coincidencia entre el tema que registra mayor cantidad de textos producidos por el Programa CyT y por la UBA, y el tema que registra mayor cantidad de impactos de publicación en los diarios: tanto en el corpus de 1987-1989, como en el corpus de 1992, el macrotema “enfermedades” se ubica siempre en el primer lugar. El 10, 87 % de los textos producidos entre 1987 y 1989; y el 22,72 % de los producidos en 1992 se refirieron a enfermedades, con la salvedad de que la representación de enfermedad no parece contemplar las adicciones ni las enfermedades mentales. En paralelo, la selección que realizaron los editores de diarios, tanto entre 1987-1989, como en 1992, coincidentemente recayó en el macrotema “enfermedades”, así como el 19,95 % de los impactos de publicación del corpus 1 estuvieron referidos a este macrotema, y el 32,76 % de los impactos de publicación del corpus 2 también se refirieron a “enfermedades”.

Respecto del segundo lugar asignado en la producción en el corpus 1, recayó en “Ecología, estudios ambientales y riesgos ecológicos” (con un 9,09 % de la producción). Sin embargo, para los editores, el tema que mereció el segundo lugar fue “Astronomía y estudios espaciales” (que concentra un 8, 55 % de los impactos). En el corpus 2, tomado en 1992, el segundo tema, medido en cantidad de textos producidos, fue “Psicología, ciencias del comportamiento” (con el 9,52 %); asimismo, también fue este tema el que registró el segundo lugar en impactos de publicación (con un 13,79 %).

El tercer tema en orden de jerarquía “Nutrición (para el control de enfermedades)/ Desnutrición/ Malnutrición” resulta coincidente, tanto para la instancia de producción textual, como para su selección por parte de los editores, comportamiento profesional de producción y de selección de ítem de divulgación que se verifica en ambos corpus de análisis.

Respecto del cuarto tema en interés para la producción y para los editores de diarios es coincidente en el corpus 1, ya que ambos coinciden en “Diseño de drogas y vacunas (para diversas patologías) y en Diseño de drogas y vacunas para el cáncer”, con el 5,19 % en la instancia de producción, y el 7,51 % en las instancias de publicación en los diarios. No ocurre lo mismo con el corpus 2, ya que allí el interés de la producción se centró en “Paleontología, Geología, Arqueología” (con un 6,35 %), mientras que el de los editores se centró en “Genética Vegetal” (con un 6, 90 %).

A partir de la quinta posición en los estudios comparativos comienzan a registrarse variaciones entre los criterios de producción y los de selección en ambos corpus de análisis. Así, en el corpus 1, a partir del quinto lugar y hasta el décimo se ordenan “Biotecnología”, “Astronomía y Estudios espaciales”, “Inmunología e Inmunoquímica”, “Física teórica, cósmica y de partículas”, que sumados constituyen el 20, 12 % de la producción total. El interés temático de los editores en el corpus 1 se distribuyó del modo que sigue, a partir de la quinta posición y hasta la décima: “Polémicas/Controversias sobre drogas, Riesgo de consumo de medicamentos”, “Desarrollo de tejidos/órganos y transplantes”, “Tecnologías de diagnóstico médico” y “Estudios de la memoria”, que sumados constituyen el 25,17 % de los impactos de publicación registrados.

En el corpus 2, a partir del quinto lugar y hasta el décimo temas de interés para la producción se encolumnan “Producción agropecuaria tradicional y alternativa”, “Neurobiología y neuroquímica”, “Tecnología informática”, “Climatología y Meteorología” y “Control de plagas”, que sumados constituyen el 20,63 % de los textos producidos. Respecto de los temas de interés para los editores, entre el quinto y el décimo lugares se ubican: “Bacteriología y virología”, “Tecnología informática”, “Inmunología e inmunoquímica”, “Control de plagas” y “Farmacología (efectos de drogas)”, que sumados constituyen el 20,69 % del total de impactos registrados .

En ambos corpus de análisis se detecta un bajo porcentaje de textos producidos sobre disciplinas sociales y humanísticas. Así, por ejemplo, en la producción de los años 1987-198 solo el 16,08 % de los textos producidos estaban referidos a las áreas sociales (principalmente “Psicología”, “Política científica”, “Prospectivas científicas, premios y distinciones” y “Educación”. En la producción de 1992, el 17, 24 % de los textos elaborados se refirió a disciplinas y temáticas sociales; las áreas representadas fueron “Psicología”, “Política científica”, “Medios de Comunicación”, “Sociología y sociopolítica” y “Psicolingüística”.

En lo que se refiere al interés de los editores de diarios, se observó que solo el 25,97 % de los textos publicados se refirieron a áreas sociales y humanísticas. Las áreas que mayor interés despertaron fueron “Polémicas/Controversias sobre drogas, riesgo de medicamentos”, “Estudios de la memoria humana”, “Sociopolítica”, “Política científica” y “Educación”.

También resulta de interés observar los intereses temáticos que hacen ostensibles los editores de diarios cuando organizan la producción periodística de sus propias secciones. Para observar estos comportamientos se trabajó con una muestra de diarios argentinos de cobertura nacional, extraída del corpus A de análisis de este trabajo.

En esta oportunidad se trabajará exclusivamente con la representación temática de la ciencia y la tecnología que los diarios Clarín, La Nación, Página 12 y Crónica realizaron en el período comprendido entre el 17 y el 26 de septiembre de 1999. La elección del período se corresponde a un tercio de mes que puede estimarse rutinario, esto es que en ese período se registró un solo hecho noticiable conmocionante. En este caso se trató de una historia de intento de asalto a una entidad bancaria con toma de rehenes, que finalizó trágicamente con la muerte de dos de los rehenes y tres de las personas que habían intentado cometer el asalto. Las fuerzas policiales que habían dispuesto un cordón alrededor de la entidad bancaria, dispararon a mansalva cuando se produjo la partida del automóvil donde intentaban huir los asaltantes, y donde también viajaban tres de los rehenes. El período anterior de la muestra debió descartarse debido a que contenía la cobertura de un accidente aeronáutico ocurrido en la ciudad de Buenos Aires, que representó un quiebre aún mayor de la rutina productiva. Asimismo, el período posterior, que va desde el 27 de septiembre hasta la actualidad no se consideró dado que contenía la cobertura de los cierres de campañas previas a la elección de presidente y de vicepresidente de la Nación Argentina, de gobernador y vicegobernador para el Estado provincial más poderoso, y diversas autoridades provinciales y parlamentarias, hecho que está abundantemente descripto en la literatura comunicacional como una situación de quiebre de rutinas mediáticas, que pueden introducir sesgos en los resultados obtenidos.

Por otra parte, se consideraron sólo los textos informativos y de opinión incluidos en los cuerpos informativos de los diarios, dado que se intenta generar una base de datos que dé cuenta de las modalidades de representación de la ciencia y la tecnología para el mayor número posible de lectores. Los suplementos y secciones especiales, en cambio, están destinados a públicos interesados o altamente interesados en CyT, y registran índices de lectura que se estiman bajos (actualmente no se dispone de datos al respecto, debido a que la información forma parte de las estrategias políticas de cada uno de los medios y no se divulgan). Emergen como casos especiales de alto impacto en públicos ultrasegementados los suplementos “El Campo” e “Informática” de La Nación, y el suplemento “Informática” de Clarín, dado que estarían utilizándose intensivamente como proveedores de datos para la toma de decisiones económicas (renovación del equipamiento informático, decisiones referidas a siembra y cosecha, etcétera).

Como ya pudo saberse en el análisis de espacios promedio semanales asignados a CyT, se destina entre un 4,93 % y un 0, 52 % de la superficie redaccional a la cobertura de temas científicos y tecnológicos, con modalidad informativa o de opinión, lo que constituye un porcentaje sensiblemente bajo. Con lo que, la cantidad de ítems periodísticos registrados en el período estudiado también es baja (Cuadro 7). Así, por ejemplo, el diario que mayor cantidad de ítems incluye es Clarín, con 23 textos en total (17 ítems informativos y 6 de opinión). La Nación incluye 18 ítems (13 informativos y 5 de opinión). Crónica, por su parte, considera 25 ítems, exclusivamente de información sobre ciencia, ya que este diario no trabaja géneros de opinión. Página 12, un diario considerado de segunda lectura por el corte interpretativo que imprime a la mayoría de los textos que publica, incluye en el período analizado 6 ítems periodísticos destinados a ciencia y tecnología (4 de ellos con fuerte tendencia informativa, y 2 de opinión).

Respecto de las temáticas abordadas con modalidad informativa, Clarín incluyó con mayor frecuencia textos referidos a “Transplantes de tejidos u órganos e Implantes de órganos artificiales” (4 ítems), “Ecología/Conservación de especies” (2 ítems), “Antropología” (2 ítems) y “Política científica” (2 ítems).

La Nación incluyó con mayor frecuencia ítems referidos a “Tecnología espacial” (2 ítems), mientras que asignó un ítem a temáticas como “Etica de la investigación”, “Antropología”, “Ozono atmosférico”, “Educación”, “Antropología”, entre otras.

Crónica publicó 25 ítems informativos, y le asignó mayor frecuencia al tratamiento de los siguientes temas “Transplantes de tejidos u órganos e Implantes de órganos artificiales” (3 ítems), “Cáncer” (3 ítems), “Hidatidosis” (2 ítems) y “Ecología, Estudios ambientales y conservación de especies” (2 ítems).

Página 12 registra solo 4 ítems publicados en el período; 2 de ellos referidos a “Psicología”, 1 a “Política científica” y 1 a “Ecología, Estudios ambientales y conservación de especies”.

Respecto de la inclusión de ítems de opinión, tanto Clarín como La Nación han publicado una cantidad similar de textos, mayoritariamente editoriales secundarias (6 y 5 textos, respectivamente). Clarín, como parte de la política editorial que muestra una postura crítica frente a las consecuencias de la implantación del modelo neoliberal en la Argentina incluyó temáticas tales como “Desempleo”, “Sociología de la pobreza” como temas de mayor jerarquía, aunque incluyó también un texto destinado a tratar el tema “Política científica”. La Nación, que sigue una línea conservadora tradicional, prefirió tratar temas tales como “Medicina, crisis del sistema”, “Política científica” y “Política ambiental”. Página 12, que solo registró dos textos de opinión, que pueden catalogarse como modalidades de divulgación científica, consignó 1 referido a “Análisis de Medios de Comunicación” y 1 destinado a tratar un tema del área “Sociopolítica”.

Conclusiones

Si bien la pretensión de esta etapa del trabajo de investigación fue descriptiva, del análisis de los datos pueden extraerse las siguientes conclusiones:

Los espacios que atribuyen a temas de ciencia y tecnología los medios gráficos matutinos de aparición diaria en la Argentina resulta considerablemente bajo. La tendencia al descenso, que comenzó a registrarse ya a mediados de la década de 1980, al parecer continúa con persistencia.

Asimismo, aún en suplementos y secciones especializadas, que en teoría debieran ofrecer mayor superficie redaccional a temas de ciencia y tecnología, como es el caso de los suplementos de asuntos agropecuarios y de informática de los dos diarios de mayor relevancia en circulación y capacidad de influir en la generación de estados de opinión, se registra una tendencia al marketing de productos y de servicios, con baja actitud de divulgación y finalidad educativa.

Las temáticas asociadas con la ciencia y la tecnología que se imponen son mayoritariamente aquellas que están relacionadas con las enfermedades (excluyendo las adicciones y las enfermedades de carácter psicológico), con avances y logros en el campo de los transplantes de órganos y los implantes de órganos y dispositivos artificiales, y la problemática ecológica, con especial interés en el área de la conservación de especies o la advertencia sobre riesgos de extinción. Respecto del rubro temático denominado “Política científica”, los acontecimientos que merecen mayor destaque son aquellos referidos a problemas de tipo político en la comunidad académica (por ejemplo, críticas al accionar del CONICET, o perfiles de investigadores que obtuvieron alguna distinción pero que enfrentan dificultades graves para continuar sus investigaciones). Aunque la inclusión de estos temas podría ser interpretada como síntoma de un ejercicio maduro y crítico por parte de la comunidad periodística sobre las políticas de ciencia y tecnología; sin embargo, los datos que están en procesamiento actualmente muestran que constituye un ejercicio periodístico de superficie, enmarcado en posturas “chauvinistas”, pero que no están aportando elementos para un debate social profundo y reflexivo.

Otra cuestión de interés para los desarrollos futuros de la línea que llevamos adelante es la baja representación que han tenido en los tres corpus analizados, las disciplinas sociales y humanísticas. Los datos disponibles indican que las ciencias sociales siguen conservando el papel que los medios les asignaron tradicionalmente: no se las representa en su capacidad de generar conocimiento original, ni como productoras de datos de investigación, ni en el marco de propuestas académicas, sino como aportadoras de explicaciones para problemas, principalmente destinadas a interpretar/explicar lo que se reconoce como “cuestión social” en los medios de comunicación.

Finalmente, han comenzado a surgir un conjunto de observaciones consistentes que, con un nivel significativo de redundancia, marcan unas modalidades de representación de temas de ciencia y tecnología fuertemente apegadas a los “mitos” clásicos que se asocian a la figura del investigador, como el “investigador distraído/desconectado con la realidad/ descomprometido con los usos de las tecnologías o productos que genera”; a la “generación mágica/repentina/azarosa” de resultados científicos; al apareamiento entre ciencia=experimento=laboratorio, que impide el reconocimiento apropiado del campo real de la ciencia; a la identificación de la “tecnología” con “los artefactos” y “los dispositivos” y en particular con la creencia de que cuando se piensa en tecnología, se alude a “tecnología informática” y a “tecnología de la información”, con escasa posibilidad de pensar las demás tecnologías y, primordialmente, las tecnologías “sociales”.

Los programas de divulgación científica y tecnológica que se generen en universidades y centros de investigación deberán estar debidamente advertidos de estas modalidades de representación de la ciencia y la tecnología a fin de evitar el recurso a la reproducción acrítica de mitos, estereotipos y “cliches” y generar alternativas de representación más apropiadas de la ciencia y la tecnología, y pensadas para promover unos índices crecientes de alfabetización científica y tecnológicas para nuestras comunidades.

Bibliografía

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Notas

1 Centro de Divulgación Científica. Facultad de Farmacia y Bioquímica. Universidad de Buenos Aires.

2 Centro de Divulgación Científica. Facultad de Ciencias Veterinarias. Universidad de Buenos Aires.

Anexo de cuadros. En formato PDF. Requiere Acrobat Reader.

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