Principal OEI

Monografías virtuales
Ciudadanía, democracia y valores en sociedades plurales

Número especial: Los jóvenes y los valores

ISSN 1728-0001

 Reflexiones

<< Volver

 

Valores en la juventud cordobesa: Una exploración en estudiantes del último año de la escuela media

Dra. Susana Carena1 - Mag. Livio Grasso - Lic. Magdalena Pisano - Lic. Adriana Tessio Conca - Lic. María Angélica Paladini - Prof. Angel Robledo - Anal. Natalia Quiroga
Centro de Investigación de la Facultad de Educación
Facultad de Educación
Universidad Católica de Córdoba

Introducción

Dale una mano a alguien que lo necesite, total tenés dos
Dê uma mão a quem necesitar. De todos modos você tem duas
Victoria Fagundes, 17 años.

Si es difícil abordar a la juventud como objeto de análisis, lo es más aún en el marco de la época de cambios acelerados que nos toca vivir, ya que es precisamente en el sector juvenil dónde las transformaciones se tornan más visibles y evidentes.

Obiols señala que vivimos en una cultura teñida por las características de la posmodernidad, en la cual predominan actitudes relativistas. Cada vez más se hacen presentes personas con tendencia individualistas que excluyen de su preocupación las necesidades de los demás. El hombre parece preocupado por pasarlo lo mejor posible sin ser capaz de asumir compromisos ni realizar grandes esfuerzos, inserto en una sociedad donde no hay verdad ni mentira, no hay normas, y donde sólo vale ser feliz a muy corto plazo. Estos rasgos puestos de manifiestos en nuestra sociedad posmoderna preocupan, ya que condicionan las elecciones valorativas que hacen los jóvenes e impregnan su modo de actuar2.

El estudio que se presenta a continuación da cuenta especialmente de algunos capítulos de nuestra investigación Intereses, costumbres y valores de la juventud cordobesa. Una exploración en estudiantes del último año de la escuela media realizada en el Centro de Investigación de la Facultad de Educación de la Universidad Católica de Córdoba en el corriente año.

En este contexto nuestro objetivo es conocer la relación que establece con el mundo de los valores un sector particular de la juventud cordobesa, constituida por jóvenes que están culminando la escuela secundaria. Nos interesa indagar cómo piensan los jóvenes hoy, a qué valores adhieren, cómo los ponen de manifiesto en sus conductas, en la organización de su vida cotidiana y en su participación como miembros de la sociedad.

La investigación se ha llevado a cabo a través de la administración de un cuestionario a una muestra de 1.004 jóvenes de la ciudad de Córdoba que, en el mes de octubre de 2002, asistían al último año del Ciclo de Especialización3. Tiene como antecedente inmediato el trabajo realizado por el Banco Alemán en la ciudad de Buenos Aires Los jóvenes hoy: segundo estudio sobre la juventud en Argentina4, cuyo objetivo fue obtener una radiografía de los jóvenes, mostrando cómo son y cuáles son sus valores y sus costumbres.

Este trabajo replica algunos aspectos de la citada investigación en una aproximación a la realidad de los jóvenes cordobeses que cursan él ultimo año del nivel medio en las escuelas de la capital.

1. Algunas conceptualizaciones sobre el tema

1.1 Los Valores

La problemática de los valores en general, y especialmente en la etapa de la juventud, despierta en este tiempo un interés particular. Si bien en el último tiempo se observa un incremento de investigaciones respecto a esta problemática, el interés hacia la misma es relativamente nuevo. Es posible encontrar publicaciones al respecto recién luego de haber transcurrido dos o tres años de la década de los 90. En los últimos tiempos esta cuestión es frecuentemente abordada en congresos, encuentros y jornadas que aluden a la educación.

Se reconoce como valor aquello a lo que se otorga un significado especial en la definición de criterios orientadores de la conducta y en las relaciones que se establecen con el mundo y la sociedad. El hombre individualmente y la comunidad o grupo cultural, se manejan con algún ordenamiento de los valores que sustentan y explican las opciones y conductas singulares.

En la vida personal los valores se vinculan con los sentidos que se otorgan a la propia vida y con las elecciones que se realizan en el mundo familiar, social, profesional. En la vida de la comunidad, los valores se relacionan con los estilos de vida, con las costumbres, con la manera especial de relacionarse unos con otros, con los sistemas de organización social que se establecen; en una palabra, con la cultura de la comunidad.

En general los valores presentes en la vida del hombre se vinculan con la dimensión religiosa, entendiendo por tal aquélla que alude a los últimos sentidos y explicaciones de la vida y del mundo. El sentido religioso surge en los pueblos primitivos a temprana edad como respuesta a interrogantes que el hombre se plantea en torno a los misterios de la existencia. Las creencias religiosas se integran a la cultura de un pueblo y legitiman conductas, ritos y también principios morales.

Los valores no son algo hecho y acabado sino que exigen su concreción en un hacer determinado y devienen en una ordenación de la existencia. Su elección implica poseer categorías o criterios que colaboran con la definición de lo que realmente vale para cada uno y para la comunidad.

En nuestro país, en los últimos años, algunos estudios se ocupan de la problemática de la juventud y de los valores. Estas investigaciones ofrecen conceptualizaciones sobre los mismos y, en algún caso, presentan datos empíricos sobre esta realidad.

José Moreno5, de la Universidad del Salvador, estudia el Sistema de Valores de Rokeach, quien considera que esta es la principal variable dependiente del estudio de la personalidad, de la cultura y de la sociedad. Los reconoce también como una respuesta a las crisis de identidad personal y social. Remiten al significado último de la vida, al sentido de la vida y en torno a ellos se estructura la personalidad.

El estudio de Williams Darós y Ana M. Tavella6 intenta identificar el grado de aceptación, rechazo y/o desconocimiento de los valores representados en la modernidad y en la posmodernidad e indaga valores generalizados en jóvenes estudiantes. En este estudio se toma el concepto de valor desde una perspectiva sociológica y se acepta que “es la cualidad de un objeto determinado que lo hace de interés para un individuo o grupo...” su realidad se encuentra en la mente humana... es, de modo estricto una cuestión de opinión...” Siguiendo el pensamiento de Max Weber señala que “la intencionalidad que el hombre pone a los componentes de la vida cotidiana es lo que le asigna su valor”.

Francisco Leocata7 propone una escala de valores, haciendo una síntesis de las escalas de Hartman, Scheler y Lavelle:

  • Valores económicos: ligados a las necesidades corpóreas y a lo útil y la productividad.
  • Valores sensitivo-afectivos o valores de la vitalidad: expresan la relación de la persona con su bienestar y con el placer sensible.
  • Valores estéticos: identifican el tránsito de lo natural a lo cultural.
  • Valores intelectuales: giran en torno de la verdad, el conocimiento, la investigación y la racionalidad.
  • Valores morales: se vinculan con el modo como se vive la relación con la los demás donde se pone en juego la relación intersubjetiva, la conciencia y la conducta respecto a otros.
  • Valores religiosos: donde el sentido de la vida alcanza su punto más alto.

1.2. Los Jóvenes y los Valores

La etapa de la adolescencia es un momento donde es posible reconocer en la interioridad del joven la elección y el surgimiento de valores personales que van a contribuir con la orientación de su conducta en el medio social y con la formación de su personalidad moral. Louise Kaplan8 considera que durante la adolescencia se termina de consolidar el ideal del yo y -si el medio lo favorece- las energías de los jóvenes transforman sus intereses narcisistas personales, en inquietudes por el bien común.

Las crisis religiosas generalmente se plantean también cuando el adolescente cuestiona su postura frente a los valores, al mundo y a la sociedad.

La manifestación de estos aspectos de la personalidad está íntimamente vinculada con los procesos de maduración de la inteligencia y con el desarrollo de la capacidad de razonamiento. Culminando esta etapa, algunos valores personales se encuentran incorporados al núcleo de la personalidad del sujeto y funcionan como orientaciones para la acción.

Para Ana M. Tavella9 “las valoraciones que los jóvenes hacen de la vida, la persona, la solidaridad, la educación, la verdad, el conocimiento, la cultura, el lenguaje, el trabajo, la profesión, muestran su orientación moderna o posmoderna”. Ella estima que “averiguar sobre los valores sociales vigentes es trabajar sociológicamente sobre lo que la gente pretende y espera de su propio destino... es estudiar las expectativas de vida de la sociedad...”

2. Los valores en la vida de los jóvenes cordobeses

A continuación se presentan las características generales de los estudiantes a quienes les fuera aplicado el cuestionario, su opinión acerca de los valores que estiman como más importantes y nuestra interpretación respecto su manifestación en el modo como organizan su tiempo en la vida cotidiana y en su vida como ciudadanos

2.1 Características sociodemográficas de los jóvenes

Los jóvenes encuestados asisten al último año de la escuela secundaria en la ciudad de Córdoba. La mayoría se encuentra entre los 17 y 18 años, que es la edad prevista para culminar regularmente los estudios secundarios. El 46% son varones y el 54% mujeres, proporción que se corresponde con los datos oficiales respecto de la matricula escolar. La mayoría absoluta de los jóvenes son solteros.

El 53% de los jóvenes estudia en centros educativos públicos y el 46% en colegios privados, los porcentajes obtenidos en la muestra, coinciden por tanto con los datos oficiales de la Dirección de Estadística Educativa.

La mayor parte de ellos no trabaja en forma permanente, aunque un 40% manifiesta haberlo hecho en alguna oportunidad. Del 13% que dice trabajar la mayoría son varones.

El grupo familiar es el marco de convivencia más frecuente en este sector de la juventud cordobesa: el 74% vive en hogares con los dos progenitores, el 18% de los casos viven solos con su madre y un 3% lo hace sólo con su padre.

En lo referido a la ocupación de sus padres sólo un 11% de los encuestados responden que sus padres están desocupados; el resto señala que al menos uno de sus padres trabaja (el 89% de los padres y el 67% de las madres). Ambos progenitores son los que contribuyen con sus ingresos al sostén económico de la familia.

En cuanto a las categorías de trabajos de padres y madres, encontramos que un 8% son directivos o empresarios, un 31% son docentes, comerciantes o profesionales y/o técnicos, un 29% son empleados de la administración pública, de comercio u otro empleo.

En lo referido al nivel educativo de los padres la mayoría, el 72%, cuenta con estudios secundarios y superiores, el 20% tiene estudios primarios completos y sólo un 5% no logró completar este nivel.

Según estos datos puede considerarse que estos jóvenes pertenecen a un sector de la población que forma parte de estratos sociales favorecidos. Las familias que pertenecen a este sector generalmente tienen una alta valoración por el estudio.
En investigaciones sobre calidad de la educación y rendimiento académico10 estas características referidas a la ocupación y al estudio de los padres son estimadas como variables positivas en los trayectos escolares. Cabe recordar, además, que -según ya lo señaláramos- los jóvenes se encuentran cursando el último curso de la escuela secundaria, haciéndolo en el tiempo previsto, probablemente sin situaciones de repitencia o fracaso escolar, lo que los ubica en el sector de alumnos con buen rendimiento académico.

2.2. La opinión de los jóvenes respecto a los valores

Varias de las preguntas incluidas en el cuestionario interrogan a los jóvenes acerca de los valores que consideran importantes en este momento de sus vidas, si han tenido personas a las que consideran modelos o ejemplos que tratan de seguir y las cualidades que esas personas detentan.

A continuación se presentan las respuestas obtenidas.

a. Valores que los jóvenes han señalado como más importantes

Entre los valores que han sido mencionados por el mayor porcentaje de jóvenes se cuentan la solidaridad, el respeto, la amistad, la honestidad, la sinceridad y el amor, según puede observarse en la siguiente tabla donde se detallan los porcentajes de respuestas obtenidas.

Valores señalados como importantes en la vida de los jóvenes

Solidaridad

38%

Respeto

27%

Amistad

23%

Honestidad

20%

Sinceridad

18%

Amor

12%

Bondad

9%

Familia

8%

Educación y responsabilidad

7%

Dignidad, justicia, Humildad

5%

Confianza

4%

Libertad y fidelidad

3%

Igualdad

2%

En tanto no se trata de categorías excluyentes los porcentajes señalan la proporción de respuestas positivas sobre el total de la muestra.

De acuerdo a la escala propuesta por Francisco Leocata –que ha sido detallada anteriormente – los valores que los jóvenes mencionan pertenecen al ámbito moral, dado que se vinculan con el modo como se vive la relación con los demás.

Los porcentajes alcanzados por los valores que aparecen en los primeros lugares permiten suponer que los modelos de vida y de organización social a los que los jóvenes reconocen como valiosos se fundan en la solidaridad, el respeto, la amistad, la honestidad, la sinceridad, valores que son elegidos por el 18% o más de los jóvenes. Son significativas también las bajas menciones que se hacen de la Educación, la Confianza, la Dignidad, la Justicia, la Libertad y la Igualdad.

Desde otros interrogantes planteados en el cuestionario es posible corroborar las elecciones de valores que aparecen en este punto. El 23% de los jóvenes señala a la Amistad como un valor importante, lo que se puede relacionar con el 43% de jóvenes que prefiere compartir su tiempo libre con amigos. Esto se pone en evidencia también al analizar el modo en el que los jóvenes organizan su tiempo libre, ya que se observa que casi todas sus actividades las realizan en compañía de otros.

Respecto a la Solidaridad que ha sido señalada como valor por el 38% de los jóvenes, es también la característica que aprecian el mayor porcentaje de ellos (58%) selecciona al señalar personas a quienes reconocen como modelos (“por sus ideales de servicio y solidaridad”). La manifestación de la solidaridad en actos concretos en la vida cotidiana no ha podido ser analizada dado que el cuestionario no incluye ningún interrogante que haga posible conocer el desarrollo de actividades de este tipo.

Si comparamos esta información con la que proporciona la encuesta aplicada por el Banco Alemán cuatro años antes, donde se pidió a los jóvenes que seleccionaran de una lista reglas para orientar sus vidas se observa que la información obtenida brinda datos similares a los obtenidos recientemente: un 30% menciona en primer lugar “ser solidario, ayudar a los demás”; un 26% “respetar la vida, la dignidad del prójimo” y entre un 18% y un 20% señalan “actuar de tal manera que los demás puedan confiar en mí”; “Tratar de ser justo en mis acciones hacia los demás”; “ser fiel”.

b. Los modelos

Otro de los interrogantes planteados alude a si los jóvenes encuestados han tenido personas a las que consideran modelos o ejemplos a seguir y las cualidades que esas personas detentan.

El 78% de las encuestas señalan que sí han tenido modelos que funcionaron como ejemplos a seguir. El 21% dice que no los ha tenido.

Los que señalaron haber tenido modelos ponen de manifiesto una alta valoración por las conductas morales. Rescatan fundamentalmente como características de estas personas su conducta, los ideales de servicio y solidaridad y la bondad.

El éxito personal aparece también como una valoración de alta consideración (46%), lo que puede estimarse como indicador de la incorporación de rasgos de la cultura de este tiempo que reconoce al triunfo y al progreso como metas importantes en la vida. No ocurre lo mismo con la belleza, la fama y el dinero los que -según estos mismos criterios- tendrían que aparecer con mayores porcentajes en su selección.

Cualidades o características por las que eligieron a sus modelos*

Por su conducta

63%

Por sus ideales de servicio y de solidaridad

59%

Por su bondad

56%

Por su éxito personal

46%

Por otros motivos

43%

Por su belleza

9%

Por su fama

8%

Por su dinero

5%

* En tanto no se trata de categorías excluyentes los porcentajes señalan la proporción de respuestas positivas sobre el total de la muestra.

Padres, amigos, docentes y otros adultos son las personas de las que dicen que más aprendieron normas de vida o valores sociales. El 94% de los jóvenes señala a los padres; el 52% a sus amigos; el 47% considera que aprendió de algún otro adulto que lo aconsejó; el 43% menciona a los docentes y el 20% a otros.

Estas respuestas pueden ser interpretadas como que, si bien la adolescencia es una etapa de la vida donde se profundizan las diferencias con los padres y con los adultos en general, para los jóvenes encuestados ellos aún son considerados “enseñantes” de conductas a llevar a cabo, lo que hace suponer alguna identificación con el modelo adulto que ellos les proponen o también el reconocimiento de que la conducta que ofrecen como modelo es la adecuada en esta sociedad. Es interesante destacar que el 90% de los jóvenes sostienen que no se identifican con ningún dirigente político – respuesta esperable dada la crisis política presente el año en que fue aplicado el cuestionario.

La encuesta aplicada desde el Banco Alemán asigna también mucha importancia en este sentido a padres, amigos y docentes. El 90% de los jóvenes incluye a sus padres y a su grupo familiar como los grupos de referencia de quienes ha recibido mayor información acerca de las reglas y los valores sociales y el 51% considera como referentes a los amigos y al grupo de pares. Los maestros aparecen con el 50%.

2.3. Los valores en la organización de la vida cotidiana

Los jóvenes han puesto de manifiesto su preferencia por determinados valores al expresarse de manera explícita acerca de los mismos, pero luego del análisis de la información que se dispone pareciera que también es posible inferir otros valores que son importantes para ellos considerando las actividades a las que asignan relevancia según el lugar que ocupan al organizar su tiempo en la vida cotidiana.

En este orden la encuesta interroga cuánto tiempo dedican al estudio, cuáles son las actividades que desarrollan en su tiempo libre y si llevan a cabo prácticas religiosas.

a. Tiempo asignado al estudio

Ante la pregunta por la cantidad de horas semanales que estudian el 26% dice dedicarle una hora o menos a la semana; el 40% entre una y tres horas, el 23% hasta 9 horas y el 9% disponen doce o más horas de estudio semanal.

Los alumnos que concurren a escuelas de gestión oficial dedican menos tiempo que los que asisten a escuelas de gestión privada. El 31% de alumnos de escuelas públicas dedican una hora o menos de estudio semanales frente al 21% de las privadas.

Tiempo dedicado al estudio

Pública

Privada

Total

Menos de 1 hora semanal

31%

22%

26%

De 1 a 3 horas semanales

42%

40%

40%

Hasta 9 horas semanales

21%

27%

23%

12 horas o más

7%

11%

9%

Total

100%

100%

100%

Las mujeres asignan más tiempo al estudio que los varones: un 27% de las jóvenes contesta estudiar hasta 9 horas, mientras que sólo un 19% de los varones responde de manera semejante.

Si se tienen en cuenta otros ítems del cuestionario se encuentran una serie de razones que nos llevarían a suponer que estos jóvenes valoran altamente a la educación:

  • Pertenecen a familias para quienes se supone que el estudio tiene un valor especial (la mayoría de sus padres han concluido la escuela secundaria).
  • Pertenecen a un sector de alumnos que tienen buen rendimiento académico.
  • Un alto porcentaje de estos jóvenes (46%) valoran el éxito personal en la vida.
  • El 73% estima que el éxito depende mucho de la educación recibida.
  • Un 90% señala que piensa continuar sus estudios al concluir la secundaria.

No obstante estas características, las respuestas dadas dejan ver una marcada discrepancia entre las conductas esperadas y las que realmente ocurren a la hora de atender a las necesidades que la educación plantea.

La información disponible pueden llevarnos a interpretar que:

  • Ciertamente estos jóvenes asignan escaso valor a la educación y a los significados que la misma tiene en la vida personal.
  • Los jóvenes valoran a la educación como camino hacia el éxito laboral pero la disocian de la necesidad de dedicarle el tiempo necesario al estudio.
  • En definitiva, los jóvenes no valoran el estudio en sí mismo y menos el esfuerzo personal que éste implica y que se traduce en tiempo de dedicación.

b. La ocupación del tiempo libre

Entendemos por tiempo libre el momento en el que tienen lugar actividades orientadas al esparcimiento, los hobbies, la atención de tareas no obligatorias, etc. No se trata de un espacio vacío ni necesariamente ocioso, sino que está determinado por las preferencias y libres elecciones de los jóvenes.

En este apartado se señalan las actividades que dicen realizar con mayor frecuencia.

Actividades preferidas para el tiempo libre

Varones

Mujeres

Total

Escuchar música

79%

86%

83%

Hacer deporte

73%

54%

63%

Ver televisión

60%

57%

58%

Conectarme a Internet

53%

56%

54%

Ir a bailar

47%

52%

49%

Ir al cine

37%

48%

43%

Leer

32%

51%

43%

Según el modo en que ocupan el tiempo libre los jóvenes cordobeses, escuchar música parece ser la actividad que más valoran y que mayor gratificación les produce, lo que se observa también en la cantidad de tiempo que destinan a hacerlo: el 21% escucha música más de cuatro horas diarias, el 20% entre tres y cuatro horas, el 38% hace lo mismo una o dos horas al día y 18% escucha menos de una hora diaria. En las respuestas se observa alguna diferencia entre varones y mujeres.

El deporte es también una actividad de la que se hace una importante valoración según el lugar que se le da en el tiempo libre del grupo encuestado. Un 63% de los estudiantes en el último año del nivel medio practica algún deporte en su tiempo libre, siendo esta opción mas escogida por los varones, (73%) que por las mujeres (54%).

También pareciera ser elevada la importancia que asignan en su vida diaria a la posibilidad de mirar televisión. Los jóvenes pasan una considerable cantidad de su tiempo frente al TV: un 40% ve de una a tres horas y un 42% pasa más de tres horas por día frente al televisor.

Salir a bailar, es otra de las actividades importantes. El 47% sale a bailar una o más veces por semana, un 20% lo hace cada quince días; el 9% o una vez al mes, en tanto que el 21% lo hace rara vez, o nunca. En todos los casos, el porcentaje de mujeres que frecuentan bailes y discotecas, supera levemente al de los varones.

Frecuencia con que asisten a bailar

Varones

Mujeres

Total

Dos veces por semana

18%

20%

18%

Una vez por semana

28%

32%

29%

Cada quince días

18%

21%

20%

Una vez al mes

10%

10%

10%

Rara vez

18%

13%

15%

No voy a bailar

8%

4%

6%

100%

100%

100%

Atendiendo a las actividades señaladas anteriormente puede estimarse que descontando el tiempo que permanecen en las instituciones educativas, al organizar su vida diaria los jóvenes prefieren -en líneas generales-:

  • Dedicar muy poco tiempo al estudio.
  • Hacer de la música una compañía habitual.
  • Dedicar un tiempo considerable a hacer deportes y mirar televisión y, en menor medida, a navegar por internet.
  • Compartir habitualmente su tiempo con amigos.

c. Los jóvenes y sus prácticas religiosas

De acuerdo a las afirmaciones que los jóvenes hacen puede interpretarse que para un alto número la religión y las prácticas que implica tienen significado, es decir que les asignan algún valor en sus vidas, aunque se observen diferencias al respecto.

Al ser interrogados acerca de si se consideran una persona religiosa el 59% de los jóvenes señala que sí, el 28% se muestra indeciso y el 12% se dice una persona sin creencias religiosas. El ser una persona religiosa no implica para todos ellos practicar regularmente su religión. El 16% de los jóvenes dice practicarla siempre; el 56% lo hace a veces y el 24% afirma no hacerlo nunca

Estos porcentajes señalan que:

  1. El 72% de los jóvenes realiza prácticas religiosas, algunos siempre y otros algunas veces.
  2. Probablemente el 15% de los jóvenes que se encuentran indecisos continúan llevando a cabo estas prácticas.
  3. Es mayor el porcentaje de jóvenes que no realiza nunca prácticas religiosas que el porcentaje de los que no cree, lo que hace suponer que algunos que se consideran religiosos no practican o que algunos de los indecisos tampoco lo hacen.

No se ha establecido aún la relación que puede presentarse entre las creencias y prácticas religiosas y la elección de valores o la organización de su vida diaria.

2.4. Los jóvenes y la participación institucional.

Los resultados de la encuesta referidos a la participación de los jóvenes en diferentes instancias de la vida institucional, política y social resultan muy significativos a la hora de indagar sus valoraciones sobre el ejercicio de su ciudadanía.

Estos resultados proporcionan información primeramente respecto a si consideran valiosa la participación personal en actividades institucionales, políticas o sociales y, en segundo lugar, respecto a la valoración que ellos hacen de diferentes instituciones del medio.

Las motivaciones que llevan a los sujetos a involucrarse activamente en diferentes instancias institucionales pueden ser diversas: perseguir acceso a bienes y servicios, integrarse a determinados procesos sociales y constituir vínculos comunitarios, y/o buscar protagonismo en el desarrollo de la vida social11. No obstante, su compromiso en estas instancias expresa que asignan a la actividad algún tipo de valor.

Algunos estudios12 marcan como rasgos predominantes de esta época: apatía ciudadana y la falta de compromiso, integración y participación ante las organizaciones tradicionales, provocados por la pérdida de legitimidad de estas estructuras que no están cubriendo adecuadamente las motivaciones y necesidades de los actores. En estos trabajos también se señala el surgimiento de nuevas tendencias en la gestión de los intereses sociales siguiendo estrategias acotadas y locales, lo que define una modalidad de participación.

Este es el marco en el cual se produce la socialización de la juventud, veremos en la descripción que sigue cómo manifiestan los jóvenes cordobeses encuestados su participación en los partidos políticos y el grado de confianza que depositan en organizaciones del estado, culturales y religiosas.

a. Participación y confianza en los partidos políticos

Para analizar el valor que se asigna al ejercicio de la ciudadanía se ha interrogado a los jóvenes acerca de varias cuestiones. En primer lugar si les parece importante la participación en actividades cívicas tales como asambleas barriales o populares, marchas cívicas, actividades solidarias o comunitarias. Es significativo que el 66% de las respuestas señala que sí es importante; el 9% dice que no y el 25% expresa que no tiene formada opinión al respecto.

El 41% de los jóvenes dice haber tenido alguna experiencia en este tipo de participación en actividades cívicas. El 59% dice que no lo ha hecho nunca. No se cuenta con parámetros para comparar el nivel de participación de los jóvenes en otro tiempo donde estas actividades no eran frecuentes como ocurrió en el año 2002, como reclamo a la crisis económica y social que se vivió en el país. Puede estimarse que en ese momento aparecieron nuevos modos de expresión de la ciudadanía, en los que se incorporaron también los jóvenes.

Una segunda pregunta formulada sobre este tema alude al interés que los jóvenes pueden tener por la política, si existe algún dirigente político con el cual se identifican y si son miembros de algún partido político13.

Los partidos políticos han constituido a lo largo de los siglos XIX y XX las instituciones más importantes en lo que hace a la canalización de las motivaciones, intereses y expectativas de la sociedad. Sin embargo, no constituye un hecho novedoso la actual pérdida de legitimidad de estas estructuras: las corruptelas, la ineficacia ante la gestión de cuestiones que han variado profundamente, su transformación en instituciones clientelares y electoralistas han minado la confianza de la población que se ha ido alejando y perdiendo el interés por el accionar de los partidos políticos

Los datos recogidos en la encuesta que aquí se analiza permiten corroborar estas cuestiones. Puede señalarse que el rasgo predominante del grupo encuestado es el desinterés: el 40% manifiesta tener poco interés en la política, y un 28 expresa no tener ninguno. Porcentajes menores son los que corresponden a manifestaciones de mucho interés (11%) y bastante interés (19%).

La apatía se hace aún más evidente si se piensa en que la mayoría absoluta, el 97% de los encuestados, no tiene militancia en partidos políticos y que el 90% no se identifica con ningún dirigente14.

b. Confianza en organizaciones estatales

La falta de confianza hacia las formas institucionales de actividad política y sus dirigentes, también se manifiesta en la valoración que los encuestados efectúan sobre instituciones del Estado: policía, fuerzas armadas, justicia, administración pública. La afirmación de los jóvenes puede ser leída como la no asignación de valor justamente a las instituciones responsables del ordenamiento, la organización y el cuidado de la sociedad.

El 61% no confía en la justicia y el 60% descree de la policía; en tanto que los porcentajes de desconfianza en administración pública y en las fuerzas armadas son inferiores en comparación con los dos casos anteriores: el 43% manifiesta no confiar en la administración pública y el 41% refiere lo propio con respecto a las fuerzas armadas.

Confianza en las instituciones

Si

No

Ns/Nc

Total

En la iglesia

33%

38%

29%

100%

En las fuerzas armadas

21%

41%

38%

100%

En la justicia

10%

61%

29%

100%

En la policía

7%

60%

33%

100%

En los empresarios

8%

55%

37%

100%

En los sindicatos

5%

60%

35%

100%

En la administración pública

5%

43%

52%

100%

El elevado porcentaje de falta de confianza en las instituciones relacionadas con la seguridad y la justicia podría explicarse por el recrudecimiento de los problemas de seguridad, delincuencia e impunidad que ponen de manifiesto las dificultades de estas organizaciones para afrontar tales problemas. Es preciso reflexionar sobre cuáles podrían ser las causas de la falta de confianza de los jóvenes hacia estas instituciones en un contexto que ha variado sustancialmente.

Iglesia y clubes son las instituciones que despiertan el mayor grado de confianza, aunque no puede decirse que los resultados obtenidos hablen de actitudes participativas generalizadas. En el caso de la iglesia el 33% manifiesta confianza en la institución, un idéntico porcentaje no confía en ella y un 26% se manifiesta indeciso. Debe tenerse en cuenta que en este caso el fundamento legitimador del accionar eclesial reside en principios trascendentes y por lo tanto otorga a esta institución un rasgo diferente a otras estructuras analizadas15.

2.5. El sentido de patria

Independientemente de la apatía generalizada que los jóvenes cordobeses manifiestan, la mayoría de ellos, el 75%, dicen estar decididamente orgullosos por ser argentinos, y un 19% expresan estarlo medianamente. No se han indagado en esta encuesta acerca de cuáles son los aspectos que definen para estos jóvenes el orgullo, por lo cual no pueden aproximarse explicaciones sobre este resultado. Pero podríamos coincidir con lo que se afirma en el Informe del Banco Alemán16 en el que se manifiesta que resulta contradictoria la tendencia en el grado de identificación con el país se tiene en cuenta que los jóvenes describen con colores oscuros el clima político y social, así como la actuación de las instituciones frente a los problemas existentes, lo que puede decirse es que los jóvenes diferencian entre lo esencial, lo que es un país en tanto es considerado la patria y lo circunstancial que se expresa en los vaivenes políticos

Conclusiones

El objetivo de esta investigación ha sido conocer la relación que establece con el mundo de los valores un sector particular de la juventud cordobesa, constituida por jóvenes que se encuentran culminando la escuela media en los tiempos previstos.

Previamente al análisis de la información se han hecho algunos señalamientos relevantes que integran el marco teórico de la investigación:

  • Se reconoce como valor aquello a lo que se otorga un significado especial en la vida de cada uno.
  • La personalidad se estructura en torno a los valores que el sujeto defina e incorpore en distintos momentos, siendo la adolescencia una etapa relevante en estas definiciones.
  • Los valores funcionan como criterios orientadores de la conducta y de las relaciones que se establecen con el mundo y con la sociedad
  • A partir del estilo de vida de cada uno y de las conductas manifiestas en situaciones donde se tiene la posibilidad de elección, es factible aproximarse a los valores que subyacen en la personalidad.

Desde estas consideraciones y teniendo en cuenta las respuestas dadas por los jóvenes a los distintos interrogantes arribamos a algunas conclusiones y señalamos algunas pistas para nuevas investigaciones

En primer lugar puede afirmarse que, según las menciones que han hecho acerca de los valores, los jóvenes otorgan un significado especial a aquéllos que pertenecen al ámbito moral ya que se vinculan con el modo cómo se vive la relación con los demás, con la conducta respecto a otras personas.

Interesa entonces ahondar en estas cuestiones y preguntarse si esta prioridad que se otorga a los valores que pertenecen al ámbito moral implica que funcionan como criterios orientadores de las conductas personales en la vida cotidiana.

En este sentido la información que se dispone permite interpretar la conducta de los jóvenes en el plano individual y en el plano social. En lo individual puede concluirse que, en líneas generales, el estilo de vida por el que opta la mayoría de los jóvenes de 17 ó 18 años que se encuentra concluyendo los estudios secundarios se caracteriza por la búsqueda de situaciones agradables, de esparcimiento, que les permita disfrutar de su tiempo preferentemente en compañía de sus amigos.

Es importante considerar que un alto porcentaje de jóvenes considera a la solidaridad como uno de los valores más importantes y la reconoce como característica de los adultos que busca como modelos. La manifestación de la solidaridad en actos concretos en la vida cotidiana no ha podido ser analizada dado que el cuestionario no incluye ningún interrogante que haga posible conocer el desarrollo de actividades de este tipo. Tanto en el caso de la solidaridad como con otros valores que ellos han señalado, sería importante indagar si quedan en la vida del joven como una expresión de anhelos que circula de modo paralelo a su manera de insertarse en el mundo en sus vidas, o si se integran en la vida cotidiana como una realidad.

Respecto a lo social y según las respuestas ante las preguntas vinculadas con la participación política y social, se observa -por un lado- que un porcentaje importante de jóvenes valora la participación en actividades cívicas y -en alguna medida- ha participado en el último tiempo de alguna actividad de este tipo. Por otro, se expresa falta de confianza hacia las formas institucionales de actividad política y sus dirigentes, la que también se manifiesta en la valoración que los encuestados efectúan sobre instituciones del Estado: policía, fuerzas armadas, justicia, administración pública.

Esta afirmación de los jóvenes puede ser leída como la no asignación de valor justamente a las instituciones responsables del ordenamiento, la organización y el cuidado de la sociedad, lo que puede ser interpretado ciertamente como una desvalorización de los jóvenes por todo el ámbito de lo político.

Ahora bien no se puede culpar de manera exclusiva a la juventud por el desinterés y la apatía hacia las instituciones que median la participación sociopolítica y cultural. En definitiva, ellos se encuentran inmersos en un contexto de escepticismo y crisis de sentido de las instituciones, como refiere Rafael de Aguila la débil voluntad de participación a veces refleja los defectos del sistema, pues la utilidad de la participación para los ciudadanos no se torna en algo evidente. Por ello, más que culpar a los jóvenes es necesario replantearse las instancias institucionales y los marcos para la actuación en la esfera política social y cultural que se ofrecen a la juventud17.

Si se mira esta apatía frente al ámbito de lo político al lado de la valoración que hacen de la participación en actividades cívicas, es factible pensar que los jóvenes disocian el ejercicio de la política tal como se lleva a cabo en este tiempo del real significado que la política tiene y que implica la preocupación por el bien común, que es su objeto propio.

Un dato llamativo de los resultados obtenidos en la encuesta es que un porcentaje importante de jóvenes manifiesta que le resulta difícil contestar. Se considera que estas frecuencias no deben ser ignoradas por cuanto estarían reflejando un grado importante de desorientación juvenil, signo propio de la etapa de transformaciones que estamos viviendo, esto es particularmente preocupante si se piensa en el papel dirigente que estos jóvenes deberán asumir a partir de la próxima década. En este orden resulta interesante el orgullo que manifiesta la mayoría, por ser argentinos.

Finalmente las respuestas obtenidas en el cuestionario obligan a una reflexión profunda en torno a la valoración que los jóvenes hacen del estudio y a la dedicación a cuestiones que impliquen esfuerzo y constancia, como también a los hábitos que los estudiantes desarrollan en su paso por la escuela. El hecho de que la mayoría de los consultados sólo le dediquen tres horas semanales extraescolares, se constituye en un dato preocupante. A menudo, los problemas que acarrea esta falta de disposición es advertida tardíamente por los jóvenes, particularmente en el momento en que ingresan al nivel superior. Muchos logran en esta instancia, cabal conciencia de las implicaciones negativas que tiene el no haber desarrollado estos hábitos.

Los bajos resultados obtenidos en las pruebas de evaluación de la calidad pueden estar relacionados con condiciones del funcionamiento del sistema, pero indudablemente también están referidos a la poca asignación de tiempo de estudio extraescolar de los estudiantes. Sin embargo, esta última cuestión no debe ser atribuida exclusivamente a decisiones individuales de los alumnos, sino que debe llevar a reflexionar en que medida la escuela lo promueve y lo exige.

Bibliografía

Balardini, Sergio (1999): La Participación social y política de los jóvenes en el horizonte del nuevo siglo. Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO).

Banco Alemán (1999): Los jóvenes hoy. Segundo estudio sobre la juventud en Argentina. Buenos Aires.

Bango, Julio. (1996): “Participación juvenil e institucionalidad pública de juventud: al rescate de la diversidad, en Revista Iberoamericana de Juventud, núm. 1, Madrid.

Daros, William y Tavella, Ana María (2002): Valores modernos y postmodernos en las expectativas de vida de los jóvenes, Colección Cuadernillos, Universidad del Centro de Estudios Latinoamericanos (UCEL), Rosario.

Águila, Rafael de (1996): La participación política como generadora de educación cívica y gobernabilidad, en Revista Iberoamericana de Educación, núm. 12, OEI.

Elbaum, Jorge (1996): ¿Qué es ser joven?, en Mario Margulis, La juventud es más que una palabra. Biblos. Buenos Aires.

Hargreaves, Andy (1996): Profesorado, Cultura y Postmodernidad. Morata. Madrid.

Krauskopf, Diana (1999): Dimensiones críticas en la participación social y política de los jóvenes, en Sergio Balardini, La Participación social y política de los jóvenes en el horizonte del nuevo siglo, Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO).

Kozel, Andrés (1996): Los jóvenes y la política. Modulaciones de un escepticismo general, en Mario Margulis, La juventud es más que una palabra, Biblos, Buenos Aires.

Margulis, Mario (1996): La juventud es más que una palabra. Biblos, Buenos Aires.

Moreno José (2000): Aportes para una psicología y pedagogía de los valores, Universidad Católica Argentina, Facultad de Humanidades Teresa de Avila, Buenos Aires.

Obiols, Guillermo (1989): Adolescencia, posmodernidad y escuela secundaria. Kapelusz, Buenos Aires.

Equipo de la Escuela de Psicología de Pontificia de la Universidad Católica de Chile (1998): Significados asociados a las drogas y al consumo de drogas en jóvenes, Santiago.

Porciel, Américo (S/F): El consumo de bebidas alcohólicas. Un estudio en los estudiantes del Nordeste Argentino, Instituto de Criminalística y Criminología de la Universidad Nacional del Nordeste, Argentina.

Sandoval, Mario (1999): La relación entre los cambios culturales de fin de siglo y la participación social y política de los jóvenes. en Sergio Balardini, La Participación social y política de los jóvenes en el horizonte del nuevo siglo, Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO).

Tedesco, Juan Carlos; Tenti, Emilio y otros: Docentes argentinos. Resultados de una encuesta sobre la situación y la cultura de los docentes, IIPE-UNESCO, Buenos Aires, <http://www.iipe-buenosaires.org.ar/pdfs/los_docentes.pdf>.

Urresti, Marcelo (1999): Paradigmas de participación juvenil: un balance histórico, en Sergio Balardini, La Participación social y política de los jóvenes en el horizonte del nuevo siglo. (Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO).

Notas:

1Susana del Carmen Carena Bruno, doctora en Ciencias de la Educación por la Universidad Católica de Córdoba; directora del Centro de Investigación Educativa de la Facultad de Educación UCC; coordinadora del Centro Reduc Ucc; profesora de la Facultad de Educación de la Universidad Católica de Córdoba, y profesora en la Maestría en Docencia Universitaria en la Universidad Tecnológica Nacional

2Guillermo Obiols, Adolescencia, posmodernidad y escuela secundaria, Editorial Kapelusz, Buenos Aires. 1996.

3En la Provincia de Córdoba se denomina "ciclo de especialización" al ciclo de estudios que corresponde a la Educación Polimodal, según la Ley Federal de Educación.

4Banco Alemán, Los jóvenes hoy. Segundo estudio sobre la juventud en Argentina, Buenos Aires, 1999.

5José Moreno, Aportes para una Psicología y pedagogía de los valores, Universidad Católica Argentina, Facultad de Humanidades "Teresa de Ávila", Buenos Aires, 2000.

6Williams Daros y Ana M. Tavella, Valores modernos y posmodernos en las expectativas de vida de los jóvenes, Colección Cuadernillos, Universidad del Centro de Estudios Latinoamericanos (UCEL), Rosario, 2002.

7Francisco Leocata, El Conocimiento y la educación hoy. Líneas para un plan de formación docente, Colección pedagógica, EDB, Buenos Aires. 1998.

8Louise Kaplan, Adiós a la Infancia, Editorial Kapeluz, Buenos Aires, 1985.

9Williams Darós y Ana M. Tavella, op. cit., p.23.

10Juan Llach, Silvia Montoya y Flavia Roldán, Educación para todos, IERAL, Buenos Aires, 1999.
A. Guadagni y otros, En busca de la escuela perdida. Educación creación y exclusión social en la Argentina del siglo XXI, Instituto di Tella, Siglo XXI, De Argentina Editores, Buenos Aires, 2002.

11Rafael de Águila, "La participación política como generadora de educación cívica y gobernabilidad", en Revista Iberoamericana de Educación, OEI, núm. 12, 1996.

12Diana Krauskopf, Dimensiones críticas en la participación social y política de los jóvenes y Mario Sandoval, La relación entre los cambios culturales de fin de siglo y la participación social y política de los jóvenes. Ambos en Sergio Balardini, La Participación social y política de los jóvenes en el horizonte del nuevo siglo, Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO), 1999; Andrés Kozel, Los jóvenes y la política. Modulaciones de un escepticismo general, en Mario Margulis, La juventud es más que una palabra, Biblos, Buenos Aires, 1996.

13Banco Alemán y Rafael de Águila, op. cit.

14En este aspecto es fundamental aclarar que al momento de relevarse los datos de esta encuesta nuestro país atravesaba un contexto de incertidumbre y desorganización política y social extrema.

15Mario Sandoval, op. cit.

16Banco Alemán, op. cit., p. 251.

17Rafael de Águila, op. cit.

<< Volver