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La Formación de Valores en la Educación
Superior desde un Enfoque Psicopedagógico
Dr. Emilio Ortiz Torres
Universidad de
Holguín "Oscar Lucero Moya" CUBA
Correo electrónico:
emilioortiz2001@yahoo.com.mx
(Publicado en la Revista Magistralis. Universidad Iberoamericana Golfo Centro,
Puebla. México, 1999)

Introducción:
El problema de la formación o la
educación de valores o en los valores preocupa y ocupa a la comunidad
educativa universitaria en Cuba y en el mundo. La entrada vertiginosa en un
nuevo milenio exige de una mayor eficiencia, eficacia y pertinencia de los
procesos formativos en la enseñanza superior, no solo en cuanto a la
elevación del nivel técnico-profesional de sus egresados, sino
también en sus cualidades morales.
De los valores se viene hablando bastante desde hace
tiempo por parte de diferentes especialistas, con disímiles puntos de
vista y enfoques, lo cual resulta lógico, pues constituye un tema muy
complejo que puede ser abordado desde diferentes enfoques y desde los
diferentes campos del saber que integran, por ejemplo, las Ciencias de la
Educación: la Psicología, la Pedagogía, la
Filosofía, la Sociología y la Historia, entre otras.
Un objeto de investigación educativa tan
complejo como los valores no puede ser aprehendido con rigor solo desde la
Pedagogía, de ahí la importancia de hacerlo en conjunción
con la Psicología. Precisamente, el objetivo de este trabajo es
ofrecer diferentes criterios teóricos y metodológicos sobre la
investigación y la práctica educativa en la formación de
valores en la universidad con un enfoque psicopedagógico.
Desarrollo:
No hay nada más dañino en las ciencias en
general y en las psicopedagógicas en particular que pretender
simplificar un fenómeno complejo por esencia. El caso de la
formación de valores constituye un buen ejemplo de ello, pues en no
pocas ocasiones se ha pretendido investigarlos, e incluso aplicar criterios
que, en aras de las urgencias de la práctica educativa, han provocado su
vulgarización, y por ende, errores en su pretendida formación con
los consiguientes resultados totalmente opuestos a los esperados.
O sea, la vía más rigurosa y
científica de profundizar en el mundo de la educación de los
valores dentro del proceso docente-educativo, es partir de posiciones
epistemológicas que reafirman su carácter
multifacético, complejo y contradictorio. Multifacético
porque posee muchas aristas, las cuales deben ser tenidas en cuenta en su
interpretación, investigación y en la práctica profesional
pedagógica. Complejo porque no lo podemos reducir a los elementos que lo
integran o intervienen en su formación, so pena de perder su propia
esencia. Y contradictorio porque con mucha frecuencia se obtienen resultados
empíricos y teóricos que se niegan entre sí, lo que
dificulta la obtención de regularidades fácilmente aplicables a
la práctica.
Lo afirmado hasta ahora exige, ante todo, dejar bien
delimitadas las posiciones teóricas de las cuales se parten para una
conceptualización de este problema que evite los riesgos de la
simplificación, del empirismo y de la vulgarización en la
formación de los valores.
¿De qué posiciones
teórico-metodológicas partir?
El estudio científico de los valores debe
preceder a su investigación y a su educación en los estudiantes.
Se pueden considerar los siguientes elementos:
- ¿En qué sujetos deseamos educar valores?. Ante todo es
imprescindible el enfoque ontogenético porque en el caso que nos ocupa
educamos jóvenes que han seleccionado una carrera y su futura labor
profesional constituye el centro alrededor de la cual se deben diseñar
las influencias instructiva y educativa. La etapa juvenil plantea determinadas
características generales que se deben conocer por los profesores y
constatar si cada alumno nuestro es portador de ellas o no.
- ¿Qué valores posee ese joven universitario?. Hay que
asumir que ese joven (casi adolescente todavía), que ingresa en los
recintos universitarios trae de los niveles educativos precedentes un nivel de
desarrollo de su personalidad, y por tanto, determinados valores, los cuales
hay que conocer antes de plantearse educarlos.
- ¿Cuál es su nivel de motivación profesional?.
Como parte del diagnóstico inicial a cada estudiante debe conocerse el
motivo o los motivos que lo impulsaron a seleccionar esa carrera y no otra.
- ¿Cuáles valores educar?. Ante todo hay que delimitar
los valores trascendentes, los esenciales, de acuerdo con el modelo del
profesional con que se trabaje, para evitar de esa forma concentrar las
influencias y no perder esfuerzos ni tiempo al intentar educar demasiados
valores al unísono. Además, hay que compatibilizar el enfoque
analítico de los valores: considerarlos cada uno por separado, con el
enfoque sintético: buscar la condicionalidad interna entre ellos, porque
algunos se presuponen, al estimular la aparición de otros.
- ¿Cómo concebir a la personalidad?. Es necesario adoptar
una concepción científica de la personalidad porque las
influencias educativas están dirigidas a desarrollar un profesional con
determinadas características personales, dentro de los cuales se
insertan los valores, concretados como cualidades de la personalidad que
autorregulan conscientemente su conducta de manera permanente. Al valor hay que
vivenciarlo, o sea, conocerlo y sentirlo como importante por parte del que lo
posee, de lo contrario no se forma ni llega a regular la conducta.
- ¿De cuáles principios psicopedagógicos partir?.
La ausencia de principios que guíen la práctica educativa provoca
un desmedido empirismo que lastra cualquier esfuerzo por obtener resultados en
la educación de valores. Los siguientes principios son fundamentales: de
la Personalidad, de la Unidad de la Actividad y la Comunicación, de la
Unidad de lo Cognitivo y lo Afectivo, la Unidad de las Influencias Educativas,
la Unidad de lo Colectivo y lo Individual y de la Unidad de lo Instructivo y lo
Educativo. Los cuales permiten diseñar el proceso docente-educativo de
una manera más coherente y efectiva.
Exigencias prácticas:
- ¿Cómo realizar el diagnóstico inicial?. No se
puede educar una personalidad que se desconoce, por lo que resulta
imprescindible realizar un diagnóstico inicial y recurrente para ir
constatando los resultados. Pero el carácter complejo de los valores
impide que ese diagnóstico sea inmediato y directo, hay que involucrar a
los alumnos en este proceso porque la formación de valores exige de la
autoconciencia de los estudiantes, el criterio de ellos es fundamental mediante
una comunicación franca y cotidiana con los profesores y hay que
observar de manera sistemática a los educandos en los diferentes
contextos de su actuación. Es decir, la observación y la
entrevista devienen herramientas científicas del profesor en su labor
diagnóstica, amén de otras técnicas que se puedan
aplicar.
- ¿Cómo diseñar los proyectos educativos?. Todo
el diseño del proceso de enseñanza-aprendizaje, así como
de los proyectos educativos deben poseer la coherencia necesaria para que
contribuyan a la educación de los valores en las dimensiones curricular,
extensionista y socio-política. Hay que partir desde la clase con un
enfoque novedoso, creativo, con una sólida preparación
psicopedagógica por parte del claustro de profesores para que los
resultados se correspondan con los esfuerzos realizados. La clase será
el núcleo fundamental para la formación de valores, a partir de
la cual se produzca la irradiación hacia las otras dimensiones y
actividades docentes y educativas.
- ¿Cómo modificar el proceso de
enseñanza-aprendizaje? El proceso de E-A debe sufrir todas aquellas
modificaciones que sean necesarias para salir de la rutina y el esquematismo,
de acuerdo con las aspiraciones del proyecto educativo.
- ¿Cómo realizar el diagnóstico de salida? Es
imprescindible comparar el diagnóstico de entrada con el de salida y
constatar si se han producido cambios, con la limitante que los avances en la
educación de la personalidad no son inmediatos, requieren de tiempo para
que se afiancen en los alumnos.
¿Qué experiencias existen en otras
universidades en la formación de valores?.
Es necesario conocer qué se está haciendo
en otros centros de educación superior para beber de las mejores
experiencias y resultados de investigaciones realizadas. El intercambio de
experiencias y de resultados investigativos es muy importante, sería
poco científico y hasta peligroso intentar trabajar de manera aislada.
La búsqueda de bibliografía actualizada sobre el tema en Cuba y
en el extranjero es una labor constante del claustro de profesores, así
como propiciar encuentros e intercambios con especialistas y colegas. Existen
experiencias interesantes en otras universidades cubanas y extranjeras que
deben ser tenidas den cuenta y aplicables con las adecuaciones
correspondientes. Algunas de los resultados más interesantes son:
- La necesidad de enfocar el proceso docente-educativo con una su
visión ética, comunicativa, holística e
interdisciplinaria.
- Problematizar los contenidos de la enseñanza con situaciones
conflictivas que revelen las contradicciones reales de la sociedad actual y el
papel de lo valores en su dilucidación.
- El alumno como sujeto del aprendizaje que logre vivenciar los
contenidos de la enseñanza (unidad de lo intelectual y lo emocional), a
través de un diálogo cotidiano entre el profesor y el alumno y de
ellos entre sí, así como que se estimule su autoperfeccionamiento
y su educación.
- Necesidad de una capacitación específica a los
profesores universitarios para la formación de valores en los
jóvenes, a partir de la introducción en su práctica de
estrategias tales como la orientación profesional, el aprendizaje grupal
y el empleo de métodos participativos, así como el desarrollo de
la competencia comunicativa de los docentes, y la redimensión de su rol.
- Los valores no se pueden imponer, inculcar ni adoctrinar, los
alumnos deben asumirlos y hacerlos suyos por su propia construcción y
determinación.
- En el profesor universitario debe provocarse la
autorreflexión y autoevaluación sobre la competencia de su labor
en la formación de valores.
- La ejemplaridad del claustro de profesores y del funcionamiento de
la universidad.
- Se destacan los valores responsabilidad, fidelidad, solidaridad,
autenticidad, patriotismo, laboriosidad y algunas vías para educarlos.
- Enfatizar en la clase como vía fundamental para la
educación de los valores, junto con las demás actividades.
- Vincular de manera coherente los paradigmas cualitativos y
cuantitativos de investigación.
- Se involucran fenómenos psicológicos complejos, tales
como los intereses, necesidades, motivos, intenciones, aspiraciones, ideales,
convicciones, etc.
- La obligatoriedad de hacer siempre un diagnóstico de cada
alumno al entrar a la universidad y la constatación de su
evolución en cada año.
Conclusiones:
- La educación de los valores en la educación superior
constituye un tema de gran actualidad y trascendencia en la formación de
los profesionales que necesita la sociedad.
- Su carácter complejo, multifacético y contradictorio
exige del claustro de profesores una especial preparación teórica
y metodológica en el campo psicopedagógico para su
investigación y en la labor docente-educativa.
- Como objeto de investigación está siendo estudiado en
las universidades cubanas y extranjeras con la obtención de resultados
muy interesantes y promisorios, los cuales deben ser estudiados e introducidos
en la práctica educativa con las adecuaciones correspondientes.
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