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La OEI acoge la presentación del informe sobre liderazgo directivo en Iberoamérica

OEI . 18/11/2019
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¿Qué está ocurriendo en la región iberoamericana a nivel educativo? Esta ha sido una de las cuestiones que ha lanzado el Secretario general de la OEI, Mariano Jabonero, durante la presentación de Liderazgo directivo. Dimensiones para el análisis de la normativa sobre los directores y directoras escolares en Iberoamérica, un trabajo realizado por la Organización de Estados Iberoamericanos La Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura (OEI) y el Instituto Nacional de Evaluación Educativa (INEE) del Ministerio de Educación y Formación Profesional de España.

Durante esta presentación, Jabonero ha lanzado dos datos para la reflexión: América Latina tiene ya 30 millones de estudiantes en Educación Superior y en torno a 3.200 universidades. Por su parte, el Secretario de Estado de Educación de España, Alejandro Tiana, también presente en la inauguración del acto, ha señalado el interés de este estudio por las valiosas aportaciones que realiza para los sistemas educativos iberoamericanos, que ya no son los sistemas anticuados que teníamos hace unas décadas ni tampoco aquellos que querríamos que fuesen.

A continuación, ha dado comienzo el conversatorio sobre el liderazgo directivo en Iberoamérica, moderado por Tamara Díaz Fouz, coordinadora de Educación de la OEI.

Consuelo Vélaz de Medrano Ureta, directora general de evaluación y cooperación territorial, Ministerio de Educación y Formación Profesional de España, ha explicado cómo el liderazgo directivo pasa, entre otros, por la autonomía del director para tomar decisiones sobre la equidad y calidad del centro. Bajo su perspectiva, un buen director es aquella figura de un centro que construye comunidad, que va a perseguir el bien común, la calidad, la equidad, la participación, la corresponsabilidad, el respeto y la justicia.

Por su parte, Carmen Tovar Sánchez, directora del Instituto Nacional de Evaluación Educativa (INEE), Ministerio de Educación y Formación Profesional de España, ha hablado de 4 dimensiones con el objetivo de identificar herramientas para la sistematización de qué es una buena práctica educativa:

  • Definición de las responsabilidades del director en el sistema educativo: perfil del director, distribución de sus actividades y coherencia entre competencias y resto de políticas.
  • Autonomía del director/a: en cuanto al currículo, el presupuesto, la metodología o la participación, entre otros.
  • Promoción del liderazgo educativo del director/a desde la normativa: de forma distribuida y a través de órganos de participación.
  • Retener y atraer profesionales en la dirección escolar: a través de la profesionalización, la recompensa y las oportunidades.

¿Qué se espera de la Administración en el ámbito del liderazgo educativo, en el paso de un gestor a un líder? Es la pregunta que se ha hecho Ángel Balea Vázquez, jefe de servicio, Dirección General de Ordenación, Evaluación y Equidad Educativa, Consejería de Educación, Principado de Asturias. En sus palabras, "la Administración es un triángulo de las Bermudas entre lo que quiere, debe y puede resolver". Por eso, la Administración tiene que escuchar, formar más y de forma continua y no puede pedir un determinado modelo de liderazgo y que este no esté adecuado a las exigencias del sistema; además se necesita una distribución del liderazgo en equipo y hay que dotar de recursos adecuados (aunque a partir de un cierto nivel de inversión no es tan importante cuánto invertimos y pasa a ser más relevante dónde lo invertimos).

Para finalizar, Oscar Martín Centeno, director CEIPS Santo Domingo de Algete, ha explicado que, sobre todo, a la Administración le pide tiempo para poder desarrollar ese proyecto de dirección. Procesos de rúbrica, la labor docente, la atención a la diversidad, hacer de psicólogo de sus alumnos, de sus padres y de sus compañeros, atender a la gestión de la limpieza, de los horarios, de un rediseño arquitectónico del propio centro, las comunicaciones… son solo algunas de las tareas de las que se ocupa un director docente. A veces la burocracia y la falta de tiempo impiden hacer una buena labor directiva. El liderazgo distribuido, en su opinión, no es solo el del propio equipo directivo, porque no hay que perder de vista que también supone que cualquier profesor de un claustro pueda aportar a un proyecto educativo de un centro para que sea un liderazgo real. Las 3 competencias son: una competencia comunicativa para establecer claridad en el proyecto docente que quiere llevar adelante y que arrastre a su equipo y se articule de forma clara también dentro de las familias; también la formación en liderazgo y comunicación; por último, la capacidad de empatía con el claustro, alumnos y padres.  

El informe sobre liderazgo educativo en Iberoamérica, aprobado en la 76º Reunión del Consejo Directivo de la OEI, aspira a servir de base para que los países puedan analizar de qué manera sus sistemas educativos están promoviendo y desarrollando, dentro de su normativa, un modelo de liderazgo pedagógico, inclusivo y distribuido. Asimismo, pretende contribuir a la identificación de buenas prácticas de promoción del mejor liderazgo escolar en las políticas públicas y orientar la definición de políticas educativas en este ámbito, teniendo en cuenta la heterogeneidad de situaciones de los países que integran la región.