Proyecto: Fortalecimiento de los Sistemas Nacionales de ETP
Banco de estudios

Ministerio de Educación de la República Argentina

Instituto Nacional de Educación Tecnológica

Proyecto: Sistema Integrado de Formación Profesional
Versión 1.0

ÍNDICE

0.- Introducción
1. Diagnóstico
2. ¿Qué es la Formación Profesional?
3. Objetivos y Funciones de la Formación Profesional
4. El Sistema Integrado de Formación Profesional
4.1.- Objetivos del Sistema Integrado de Formación Profesional
5.- Los requerimientos del Sistema
6.- El INET como organismo coordinador del Sistema Integrado de Formación Profesional

Proyecto:
Sistema Integrado de Formación Profesional

0.- Introducción

La formación profesional es un (1)derecho adquirido en la Constitución de la Nación Argentina, establecida en 1994, la cual en su artículo 19 sostiene que el Estado debe: “Proveer lo conducente al desarrollo humano, al progreso económico con justicia social, a la productividad de la economía nacional, a la generación de empleo, a la formación profesional de los trabajadores, a la defensa del valor de la moneda, a la investigación y al desarrollo científico y tecnológico, su difusión y aprovechamiento”.

La Ley Federal de Educación sostiene como principios generales de la política educativa:

En su artículo 5to.:

“i) La educación es concebida como proceso permanente

j) La valorización del trabajo como realización del hombre y la sociedad y como eje vertebrador del proceso social y educativo

ñ) La erradicación del analfabetismo mediante la educación de los jóvenes y adultos que no hubieran completado la escolaridad obligatoria

o) La armonización de las acciones educativas formales con la actividad no formal ofrecida por los diversos sectores de la sociedad y las modalidades informales que surgen espontáneamente de ella”

En el artículo 11ro. que:

“El sistema educativo comprende, también, otros regímenes especiales que tienen por finalidad atender las necesidades que no pudieran ser satisfechas por la estructura básica, y que exijan ofertas específicas diferenciadas en función de las particularidades o necesidades del educando o del medio.

Las provincias y la Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires acordarán en el seno del Consejo Federal de Cultura y Educación, ofertas formativas de menor duración y con preparación ocupacional específica, para quienes hayan terminado la Educación General Básica y obligatoria”.

Finalmente, en su artículo 17mo.:

“La organización del ciclo Polimodal incorporará con los debidos recaudos pedagógicos y sociales, el régimen de alternancia entre la institución escolar y las empresas. Se procurará que las organizaciones empresarias y sindicales asuman un compromiso efectivo en el proceso de formación, aportando sus iniciativas pedagógicas, los espacios adecuados y el acceso a la tecnología del mundo del trabajo y la producción”

Sin embargo, este marco normativo (2)resulta insuficiente para afrontar la complejidad que tiene en nuestra sociedad el tema de la formación para y en el trabajo; por tal motivo uno de los proyectos político- educativos de la actual gestión del INET es el diseño y desarrollo de un SISTEMA INTEGRADO DE FORMACION PROFESIONAL que establezca los parámetros de validez nacional, regional (MERCOSUR) y sectorial para el diseño de las oferta destinadas a la formación para y en el trabajo.

Este proyecto se propone establecer los principios que permitan el ordenamiento de la gran cantidad de cursos, programas que hoy día existen en nuestro país en el ámbito público y en el privado. La validez y consistencia pedagógica de la gran mayoría de estas ofertas son objeto de revisión y cuestionamiento, en una perspectiva que involucra la lógica sectorial (en términos de pertinencia) pero también la de la administración pública -en los niveles nacional, provincial y municipal- y privada (en términos de optimización de los múltiples recursos a ellas destinadas: humanos, de infraestructura, de equipamiento, etc(3).).

La implementación de este Sistema involucra no sólo al Ministerio de Educación, en particular a la Secretaría de Básica, sino también y de manera gradual a otras instancias del Estado Nacional (Ministerio de Desarrollo Social, Ministerio de Salud, Secretaría de Industria, Ministerio de Trabajo, Empleo y Formación de Recursos Humanos) ligadas al tema de la formación profesional.

1.- Diagnóstico

Según un informe de la Dirección de Educación y Trabajo del Instituto Nacional de Educación Tecnológica, elaborado en 1997(4), la institucionalización de la Formación Profesional en el ámbito de la actividad estatal tuvo sus orígenes en el año 1944, con la creación de la Comisión Nacional de Aprendizaje y Orientación Profesional (CNAOP), dependiente del Ministerio de Trabajo y la Dirección General de Enseñanza Técnica, bajo el ámbito de lo que entonces se denominaba Ministerio de Educación y Justicia. La CNAOP, organizó el aprendizaje industrial y reglamentó el trabajo de los menores (entre 16 y 18 años). Este organismo supervisaba además los cursos de formación desarrollados en las fábricas y promovía sus propias alternativas educativas: escuelas-fábrica y colonias-escuelas. Este organismo fue absorbido por Educación en los años 50.

En el año 1959, ante la necesidad de unificar la conducción y supervisión de la enseñanza técnica y profesional, se creó el Consejo Nacional de Educación Técnica (CONET) bajo la forma de un organismo autárquico, especializado y de cobertura nacional que aseguraba la participación tripartita en sus órganos de conducción. Sus objetivos se orientaron hacia la “promoción de la capacitación, actualización, especialización y formación profesional y artesanal de los recursos requeridos por el proceso de desarrollo y cambio de la Nación a través de la programación, investigación y supervisión general de la educación técnica” (Ley 15.240, de creación del CONET).

Por otra parte, hacia los años 70 surge la Dirección Nacional de Educación para el Adulto (DINEA) que realizó una importante labor entre los sectores populares, tanto urbanos como rurales. Su principal cometido estuvo orientado a revertir el analfabetismo funcional de la población adulta a través de planes que permitieron a gran número de trabajadores obtener certificaciones con el aval del Ministerio de Educación.

En los años 90, a partir de la sanción de las nuevas leyes marco de la educación nacional (Leyes Nro. 24.049 de transferencia de servicios educativos a las provincias y Nro. 24.195 –Ley Federal de Educación) cambia el mapa institucional de la formación profesional. Los servicios educativos dependientes del antiguo CONET y de la DINEA son transferidos a las provincias y a la Ciudad de Buenos Aires.

En la actualidad, nuestro país cuenta con una serie de programas y proyectos provistos por una gran cantidad de instituciones e innumerables ofertas formativas desarticuladas entre si, que no constituyen en su conjunto un sistema de formación profesional. Por el contrario, cada programa o proyecto, cada institución, incluso cada curso se fue cristalizando en una especie de segmento estanco. Podemos decir que contamos con una masa de ofertas de formación para el trabajo cuya pertenencia institucional es amplia, cuya pertinencia sectorial es fuertemente cuestionada y cuya calidad educativa la liga a formaciones de segundo nivel de dudoso reconocimiento.

Para profundizar nuestro diagnóstico tomaremos como una primera aproximación sólo las instituciones de formación profesional que dependen de educación a nivel provincial. Aquí observamos una gran variedad de denominaciones que dan cuenta de la heterogeneidad existente en el área. Por ejemplo, tenemos en un primer relevamiento las siguientes nomenclaturas:

A esta variedad de figuras institucionales le debemos sumar la diversidad de modalidades organizativas al interior de cada dependencia provincial, que pueden ser caracterizadas de la siguiente manera, según su inclusión en determinadas áreas:

Otra perspectiva de análisis es considerar el conjunto de ofertas formativas que dependen de Educación. Por ejemplo, en el sector construcciones y sólo en la Provincia de Buenos Aires tenemos los siguientes cursos:

“Operador de pala cargadora”, “Plomero”, “Plomero Instalador”, “Práctico en cañerías rígidas, roscadas domiciliarias”, “Práctica en la Construcción de Elementos de Ensamble Simple”, “Práctico Acanalado de Muros”, “Colocador Vidriero”, “Yesero”, “Zinguero”, “Electricista Industrial”, “Electricista Industrial I”, “Azulejista Ceramista”, “Competencia en la Especialidad Ceramista”, “Cloaquista”, “Electricista Instalador”, “Competente en la Especialidad Electricista Instalador”, “Electricista Instalador de Cajas y Caños”, “Instalador de Circuitos Eléctricos”, “Gasista Instalador de 2da. Categoría”, “Gasista Instalador de 3ra. Categoría”, “Práctico en Mantenimiento en Edificios”, “Competencia en Especialidad de Mantenimiento de Edificios” “Mantenimiento en Edificios”, “Colocación de Revestimientos Plásticos”, “Diseño Proyectual Asistido por Computadora”, “Albañil”, “Competencia Especialista Albañil Mampostero”, “Cloaquista”

En algunos casos, hemos comprobado que existen ofertas que con la misma denominación con cargas horarias que oscilan entre las 900 hs. a las 200 hs. Conviene resaltar que tomamos el universo de ofertas dependientes de Educación de una sóla jurisdicción. No estamos haciendo mención de la oferta de formación profesional que depende de otras instancias ministeriales (por ejemplo, los programas de capacitación laboral que dependen del Ministerio de Trabajo, Empleo y Formación de Recursos Humanos, o del Ministerio de Desarrollo Social u ofertas brindadas en instancias municipales de capacitación), ni de aquellas vinculadas a la gestión privada (dependientes de entidades del sistema educativo, sindicatos, empresas, ong, etc.).

Esta diversidad de ofertas y su segmentación genera diversa índole de problemas:

2.- ¿Qué es la formación profesional?

En nuestra concepción, la formación profesional es el conjunto de cursos o programas que tienen como objetivo la formación (6)para y en el trabajo desde el nivel inicial hasta el nivel técnico superior no universitario. Esta definición involucra un diseño de la oferta formativa que tenga los siguientes principios orientadores:

  1. La pertinencia en términos de responder a demandas actuales y potenciales
  2. La empleabilidad para áreas ocupacionales definidas en términos de familias profesionales
  3. El respeto por las vocaciones de los sujetos cognoscentes.

Nos proponemos caracterizar a la formación profesional teniendo en cuenta tres variables fundamentales:

  1. El dinamismo: Desde el diseño mismo de la oferta formativa se considera su actualización permanente. Este es un requisito ligado estrechamente a la dinámica de cambio tecnológico y organizacional que enfrenta hoy día el mundo del trabajo.
  2. La participación: El diseño, implementación y evaluación eficiente de esta oferta requiere de la activa intervención de todos los actores con ella involucrada (empresarios, sindicatos, organizaciones comunitarias, estado nacional/provincial y muncipal).
  3. La adaptación: Resolver la complejidad educativa de sociedades como las nuestras nos obliga a afrontar los problemas específicos de formación para y en el trabajo de poblaciones con necesidades formativas heterogéneas (jóvenes, adultos, mujeres, trabajadores en proceso de reconversión o de profesionalización) y a demandas productivas diversas (grandes empresas, PYMES, economías regionales).

Como podemos inferir en la definición misma de alguna de estas variables se percibe un punto de tensión, difícil de resolver, que se vincula con la necesidad de satisfacer tanto de los requerimientos del mundo de la producción como los de las vocaciones e intereses de los sujetos cognoscentes. Esta ambivalente situación se expresa más claramente cuando intentamos definir los objetivos y las funciones de la formación profesional.

3.- Objetivos y Funciones de la Formación Profesional

La formación profesional como instrumento estratégico para el desarrollo social y humano de la población contempla entre sus objetivos fundamentales:

Tomando en cuenta estos objetivos, resulta evidente que las funciones de la formación profesional son las siguientes:

4.- El Sistema Integrado de Formación Profesional

Es un instrumento capaz de organizar el tratamiento y desarrollo integral de la formación para y en el trabajo en un espacio social determinado.

El mismo se encuentra conformado por instituciones diversas de gestión pública o privada que especializan su oferta formativa en actividades de formación continua para y en el trabajo focalizando sus acciones por población objetivo y/o por saberes profesionales a impartir. En este sentido, se encuadra en el campo de la educación continua y permanente articulando la educación formal y no formal, la formación general y la profesional.

Es su misión principal la de explicitar las calificaciones (9)a ser alcanzadas en los diversos campos de la actividad productiva, de forma que:

La definición de las calificaciones se transformarán en el principio ordenador del conjunto de ofertas de formación para y en el trabajo más allá de la pertenencia institucional de las mismas. Por este motivo, la construcción del Sistema requerirá el compromiso de las áreas de Estado relacionadas con la Educación y el Trabajo, de los actores de la producción y del trabajo, y de los organismos representativos de la comunidad.

La consolidación de este Sistema permitirá satisfacer las demandas de formación para aquellos que:

4.1.- Objetivos del Sistema Integrado de Formación Profesional

Los objetivos fundamentales del Sistema Integrado de Formación Profesional son los siguientes:

5.- Los componentes prioritarios del Sistema

1. Contar con la formalización normativa adecuada(10). Para ello resulta imprescindible el contar con un amplio espectro de regulaciones que abarcan desde la creación e implementación de una Ley Nacional de Formación Profesional hasta la aprobación de las resoluciones propias de cada Ministerio. En este último sentido, una tarea prioritaria y a corto plazo consiste en la elaboración, discusión y aprobación de un Acuerdo Marco de Formación Profesional, en el cuál se deberán establecer las definiciones, estructura y niveles de formación profesional articulables en sentido horizontal (con la educación general y básica y con familias profesionales afines) y vertical (por medio de itinerarios formativos al interior de un campo ocupacional en términos de complejidad creciente).

2. Contar con un Sistema de Titulación y Certificación que permita el reconocimiento/pasarela entre la educación no formal y la formal, que defina con mayor precisión las variables utilizadas para determinar los niveles de calificación y su articulación horizontal y vertical.

3. Disponer de un Sistema Federal de Acreditación de Competencias Básicas, Fundamentales y Profesionales que defina los mecanismos de evaluación y reconocimiento de las mismas.

4. Consolidar espacios institucionalizados de participación de las diversas instancias del estado nacional, provincial o municipal y de los representantes del sector de la producción de bienes y servicios para definir en forma conjunta los perfiles profesionales y su respectivo nivel de calificación. En estos espacios se implementarán metodologías de relevamiento de familias profesionales y perfiles, lo cual permitirá la mismo tiempo:

5. Disponer de los mecanismos de incentivos necesarios para estimular la participación de:

6. Conformar Equipos Técnicos para la definición de las competencias básicas y fundamentales (a ser desarrolladas por la EGB y el Polimodal) y de perfiles profesionales (a ser validados en las instancias de participación social y sectorial) de formación para y en el trabajo.

7. Elaborar los parámetros que permitan monitorear el funcionamiento de las Instituciones de Formación Docente y las Instituciones de formación profesional, tema estrechamente ligado a la formación y reconversión docente.

8. Consolidar una Red de Instituciones de Formación Profesional que permita el intercambio de información sobre las prácticas formativas, la gestión institucional y curricular, y estimule la relación con la comunidad de las instituciones de formación profesional destinadas a una familia profesional. Este item se vincula con el punto anterior.

6.- El INET como organismo coordinador del Sistema Integrado de Formación Profesional

El Instituto Nacional de Educación Tecnológica ha venido desarrollando en los últimos años una serie de actividades que le han permitido acumular un saber hacer institucional de suma pertinencia para la coordinación del Sistema. La institución cuenta con recursos humanos formados en el área específica de la relación educación-trabajo, componente importante en el momento de iniciar y consolidar la conformación del sistema.

Si tenemos en cuenta los requerimientos planteados en el punto anterior se puede observar que cuenta con:

6.1.- Las instalaciones, recursos humanos y materiales necesarios para coordinar el diseño e implementación de este sistema. Entre ellos podemos mencionar:

Especialistas en vinculación Educación-Trabajo: cuenta con consultores con una sólida trayectoria en el trabajo de relevamiento de necesidades formativas de los sectores productivos y de articulación con otras instancias del Estado Nacional.

Herramientas didácticas innovadoras que colaboran en la optimización del proceso de enseñanza aprendizaje en materia de formación para el trabajo en todos sus niveles.

El Centro Nacional de Educación Tecnológica y los Centros Regionales de Educación Tecnológica como primera red de instituciones necesarias para la difusión e implementación del Sistema.

6.2.- Espacios institucionalizados de participación tanto de otros organismos del Estado Nacional como de los actores del mundo del trabajo y de la producción, como el Consejo Nacional de Educación Trabajo. En este marco institucional se ha trabajado a nivel de la Subcomisión de Formación Profesional en la elaboración de un Acuerdo Marco y en la validación de los perfiles profesionales elaborados. Además, se ha desarrollado desde el año 1998 una nueva modalidad de participación social; son los denominados convenios sectoriales, en los cuáles se trabaja en el diseño de familias y perfiles profesionales. En dicha modalidad participan en la actualidad los siguientes sectores:

6.3.- Desde el Área de Formación Profesional y a partir de la experiencia de los TTP, se ha ganado “expertise” en el desarrollo e implementación de metodologías de relevamiento ocupacional como es el de familia profesional, la cual nos permite tener una visión de la actividad productiva a partir de sus requerimientos de formación. En este sentido, se ha trabajado con mayor o menor grado de desarrollo, en los sectores antes mencionados pero también en los sectores vinculados a:

6.4.- En estrecha vinculación con lo anterior, se cuenta con perfiles profesionales listos para su presentación al Consejo Federal. Estos perfiles son los estándares requeridos para el ordenamiento del sistema en las áreas ocupacionales anteriormente mencionadas.

6.5.- Se está trabajando de manera conjunta con otros Programas dependientes de la Secretaría de Básica, a saber :

6.6.- Tenemos a cargo la representación en el Comité Técnico Regional de Educación Tecnológica de MERCOSUR Educativo donde se ha avanzado en la validación regional de perfiles profesionales de técnico medio en Producción Agropecuaria y Construcción Civil. En esta misma línea estamos trabajando junto con el Ministerio de Trabajo, Empleo y Formación de Recursos Humanos en vistas al trabajo que dicho organismo está realizando en el Subgrupo 10 de MERCOSUR para la elaboración de estándares de formación profesional(11).

Notas

(1) INET-Dirección de Educación y Trabajo: “Notas sobre la formación profesional en Argentina. Análisis exploratorio de la oferta de formación profesional en los sistemas educativos provinciales”. Bs. As., Mayo de 1997.-

(2) Puede ser mejor dar una definición técnica y después resaltar que constituye un derecho constitucional.

(3) Alternativamente puede pensarse que al amparo del marco normativo, o que el espiritú del marco normativo es suficiente para alentar la conformación de un arreglo organizativo. Quiza tenga más recibo un sistema como arreglo organizacional que como nuevo grupo de normas.

(4) Esta motivación es bastante fuerte; la proliferación de diferentes ofertas formativas puede ser coordinada y mejorada la transparencia en el valor y contenido de las certificaciones. Incluso la posibilidad de certificar las competencias de los trabajadores aún las que se derivan de su experiencia laboral; es decir, sin importar como las adquirieron.

(5) Para los empresarios, existen problemas asociados a la poca claridad derivada de los diferentes títulos y certificaciones los que no les dan señales claras sobre la calidad y pertinencia de los contenidos que conllevan. Los empresarios así tienden a guiarse por las instituciones de mejor reputación, entonces quienes no pueden asistir a ellas quedan injustamente poseedores de un título desprestigiado y quedan con mayores opciones quienes pueden ingresar a las “mejores” ofertas.

(6) Sugiero alternativamente a formación: habilitación o preparación

(7) Puede ser: que faciliten la empleabilidad y tranferibilidad

(8) Objetivos adicionales pueden ser la preparación para la vida laboral en condiciones reales, la actualización permanente de las competencias de los trabajadores, la valorización de los conocimientos, habilidades y destrezas de los trabajadores mediante la certificación de los mismos.

(9) Aquí es clave diferenciar un término a utilizar para reconocer el contenido del sistema; en este caso entre calificación y competencia. Existe una vieja discusión sobre el hecho de que la calificación fue superada por la competencia (Montero, Iranzo, Zarifian, etc)

(10) De nuevo, creo que puede ser mejor evidenciar los componentes que conceptualmente hacen parte del sistema; la normatividad es un paso para adoptar un modelo institucional de sistema que quede, a este nivel, claramente definido. Los demás componentes son más contundentes y claros que este.

(11) En general convendría hacer explícito el papel que cumpliría el organismo coordinador además de describir sus características y logros que lo legitimarían como tal. Ello llevaría a establecer una estructura del sistema, la cual no queda aún muy clara con la mera definición de objetivos. Es necesario definir en la propuesta: una estructura de funcionamiento del sistema, usualmente un ente rector y un ente técnico hacen parte de la cúpula; luego a nivel medio se cuenta con organizaciones de corte sectorial (en el sentido ocupacional por ej: calzado, confecciones , hotelería y turismo, industria gráfica, banca y seguros, etc.) y finalmente con los organismos de ejecución de la formación. A este nivel es necesario definir un esquema de funcionamiento global del sistema. Este esquema debe definir cosas como: ¿hablamos de un sistema de formación por competencias? ¿Se trata de un sistema normalizado? ¿La estructura de los niveles sectoriales será nacional? ¿En qué forma incorporará lo local?

De otro lado pueden definirse componentes grandes, según la estructura diseñada. Es decir, se puede hablar del subsistema de identificación (¿y normalización?) de competencias; del subsistema de formación de competencias y del subsistema de certificación. En tal caso habría que definir las funciones de cada uno y sus interrelaciones.

Creo que puede ser necesario aclarar los mecanismos de aseguramiento de la calidad a los que acudirá el sistema. Me refiero a lo que usualmente se hace con los procesos de certificación de tercera parte (México y UK) en los que hay una verdadera red de auditorías de calidad.

Un sistema de formación puede estar conformado sin necesidad de ser normalizado y sin necesidad de mecanismos de certificación de tercera parte; pero alguien debe tener las atribuciones de a) establecer las reglas del juego y el marco legal en general; b) crear el marco nacional de competencias y niveles dentro del cual serán identificadas las competencias por sectores; c) elaborar programas de formación con base en las competencias identificadas; d) aplicar pruebas para la evaluación de competencia (y también recoger evidencias de desempeño?) para efectos de la certificación independientemente de la forma como fueron adquiridas las competencias; e) expedir los certificados de competencia laboral; fI adelantar la coordinación con las instituciones de la educación a efectos de diseñar un mecanismo de pasarela de doble vía, entre la educación formal y las formación profesional.

Creo que el INET puede vislumbrarse como una entidad de apoyo técnico al sistema. En tal caso define las metodologías de identificación de competencias, las metodologías para diseño de programas por competencias, para la recolección de evidencias y la aplicación de pruebas y también para el proceso de evaluación y certificación.

Establecido un perfil por competencias, puede convertirse en norma si se acuerda (incluso con respaldo legal) que toda la oferta formativa tenga como referencia tal estandar y además que tenga características de formación modularizada que permita el ingreso y salida de los participantes según sus necesidades.

Luego el INET podría perfeccionar mecanismos de verificación de la calidad que tengan un sentido abierto y voluntario para que la oferta de formación pueda ser “acreditada” y sea de conocimiento público el resultado obtenido por las diferentes instituciones. Esta acreditación puede ser necesaria para participar en programas formativos con fondos públicos.

De otro lado la participación de los actores sociales en los organismos sectoriales garantizará que se identifiquen competencias con mayor pertinencia (empresarios y trabajadores) lo cual les dará una base de legitimidad alta entre los protagonistas mismos de las transacciones laborales.

Proyecto: Fortalecimiento de los Sistemas Nacionales de ETP