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Las redes ciudadanas

Manuel Sanromà

"Les maisons font la ville, mais les citoyens font la cité".
J.J. Rousseau - Du contract Social.

A estas alturas son ya pocos los que pueden dudar que la imparable expansión de Internet durante los últimos años es una muestra evidente de que estamos inmersos en una revolución que afecta y afectará a todos los ámbitos de la actividad humana. El resultado de esta revolución debe ser el paso de la sociedad industrial a la llamada sociedad de la información (en adelante SI). Pero el cómo, el cuándo y el qué de esta revolución y de la SI que saldrá de ella no están predeterminados y, aunque la tecnología es un factor fundamental en este proceso, serán en último término los individuos y la sociedad quienes determinaran el futuro de la SI.

Para analizar una realidad compleja, como la que plantean los profundos cambios que sin duda se producirán en esta transición hacia la SI, podemos recurrir a la dialéctica. Sin ánimo exhaustivo e intentando evitar en lo posible el maniqueísmo (aunque es evidente que el autor tiene sus opiniones) examinamos diez cuestiones sobre el desarrollo y construcción de la SI ante las cuales las redes ciudadanas, que examinamos más adelante, plantean un modelo bien definido.

Diez factores para la reflexión

Espectadores-Actores.- Estamos sometidos a un bombardeo de predicciones, a menudo optimistas, sobre el tipo de sociedad a la que nos lleva esta revolución, olvidando que una de las grandes novedades de la misma es la posibilidad de que las personas y sus asociaciones sean protagonistas y no meros espectadores de estos cambios. Ante la tendencia a la "adivinación" del futuro cabe también la posibilidad de definirlo y construirlo.

Información-Comunicación.- Si bien no son conceptos antagónicos, el hecho es que se hace mucho énfasis en la información (el propio término SI) cuando los indicios (éxito de la telefonía móvil, proliferación de chats y listas de discusión) apuntan a que los ciudadanos están más interesados en la comunicación.

Global-Local.- Internet trae consigo la promesa de una desaparición de las barreras y las fronteras, de la muerte de la distancia, del acceso desde cualquier lugar a cualquier información no importa dónde. Pero, en palabras de Tom Grundner, fundador de la primera red ciudadana, el progreso de nuestras comunidades no se medirá por el número de personas que puedan acceder al catálogo de la Universidad de París sino por el número de padres que puedan estar en contacto permanente con la escuela de sus hijos o por la posibilidad de reservar desde casa una visita con el médico de cabecera.

Individual-Social.- El comercio electrónico, la televisión a la carta, el teletrabajo ofrecen la posibilidad de personalizar las interacciones sociales. Pero los individuos seguirán comprando, distrayéndose, trabajando, viviendo en comunidad: ningún desarrollo tecnológico puede obviar el hecho de que el hombre es un animal social.

Comunidades virtuales-reales.- Mediante las nuevas tecnologías es posible estar en contacto permanente con personas de cualquier lugar del mundo sin barreras de tiempo, espacio, lengua, etc. Pero las comunidades reales, unidas por vínculos culturales, lingüísticos o sociales también pueden y deben tener su proyección en la Red.

Privado-público.- El desarrollo de las nuevas tecnologías está asociado a grandes procesos de liberalización en los mercados de la información y las comunicaciones. Pero también es cierto que la Red se ha desarrollado en gran medida a partir de inversiones públicas y son muchos los que consideran que los nuevos derechos ciudadanos del acceso a la comunicación y a la información son demasiado importantes para dejarlas totalmente en manos de empresas privadas.

Rentabilidad-Universalidad.- Intimamente relacionado con lo anterior, teniendo en cuenta que el desarrollo de las infraestructuras y servicios que llevarán a la implantación de la SI requerirán de grandes inversiones que buscaran lógicamente la rentabilidad, es importante que los grupos sociales menos favorecidos o los lugares menos accesibles o habitados no queden al margen de estos desarrollos.

Seguridad-Libertad.- La obsesión por la seguridad, muy ligada al desarrollo comercial de la red, es necesaria en la medida que contribuya a que la red no sea una "frontera" difícil de habitar. Ello deberá no obstante ser compatible con el espíritu de libertad que ha contribuido en gran medida al crecimiento de la propia Red.

Anonimato-Personalidad.- El anonimato en las comunicaciones puede ser en determinadas situaciones necesario, deseable o divertido. Hay otros casos, en cambio, donde la utilización seria y provechosa de las nuevas tecnologías requiere que estas no sean una fiesta de disfraces y en que es necesario que los individuos mantengan en la red su propia personalidad.

Lingua franca-lingua mater.- Son muchos los que auguran que la Red contribuirá a la desaparición de las lenguas minoritarias y a la adopción de una o varias de las lenguas más extendidas como lingua(s) franca(s) de la comunicación mundial. Pero al igual que la imprenta en su día supuso un espaldarazo al desarrollo de las lenguas vernáculas frente al latín, no está escrito que Internet deba ser un factor negativo para el patrimonio lingüístico de la humanidad, representado por los centenares de lenguas habladas en los cinco continentes.

En todos los diez factores expuestos, las redes ciudadanas suponen un posicionamiento de sus impulsores y de sus usuarios en la construcción de la nueva SI.

Las redes ciudadanas: pasado y presente

Dado que no existe un modelo único de red ciudadana, un viaje temporal y espacial por las diversas experiencias que pueden englobarse bajo este epíteto nos puede dar mucha información sobre las características de estas redes.

Tal vez la primera experiencia que se puede asociar con lo que hoy en día llamamos redes ciudadanas fue el proyecto Community Memory, en Berkeley, California. Nacido en 1972, de la mano de dos impulsores, Lee Felsenstein y Efrem Lipkin, estaba basado en terminales públicos a través de los cuales se establecían foros de discusión. Los terminales, situados en lugares públicos como bibliotecas o lavanderías, funcionaban con monedas y permitían el anonimato. Nacida en el caldo de cultivo contracultural y activista contra la guerra del Vietnam del Berkeley de aquellos años, la iniciativa fue una muestra práctica de que la tecnología de la informática y las comunicaciones podía tener un impacto social. Su efímera duración (un par de años) derivó seguramente de su carácter pionero, en una época sin ordenadores personales y con Internet todavía circunscrita a sus orígenes militares.

La aparición de los primeros ordenadores personales, a finales de los 70, trajo consigo la aparición de las primeras BBS’s (acrónimo de Bulletin Board System), sistemas de información basados en un ordenador (normalmente personal) que algún particular (o en ocasiones empresa) de manera voluntaria hace accesible vía módem a través de líneas telefónicas convencionales. Antes de la reciente explosión de Internet tuvieron una cierta popularidad entre muchos aficionados a la informática que las utilizaban para intercambiar mensajes y software. La primera de estas BBS apareció en 1978 en Chicago, fruto de la iniciativa de Ward Christensen y Randy Suess que crearon el software y el hardware necesario para que dos ordenadores personales pudieran intercambiar información a través de la línea telefónica. A menudo estas BBB’s, que han llegado a contarse por decenas de miles, no tenían otro interés que el intercambio de software pero ya a finales de los 70 ejemplos como CommuniTree, en Santa Cruz (California) o Old Colorado City, en Colorado Springs (Colorado) fueron ejemplos del uso de esta nueva tecnología para tratar temas de interés común a una ciudad o a una comunidad. Paralelamente, desde 1983 con la introducción del software FidoBBS, las diferentes BBS’s podían comunicarse fácilmente entre sí, creando una primera aproximación, aunque tecnológicamente mucho más limitada, de lo que diez años más tarde sería el WWW.

Las primeras redes libres

En realidad de estas BBS nacerían las primeras Free-Net, literalmente redes libres, la base del concepto de lo que entendemos por red ciudadana y que en inglés se expresa indistintamente como freenet, civic network o community network. Fue en 1984 cuando el Dr. Tom Grundner, del Departamento de Medicina Familiar de la Case Western Reserve University en Cleveland (Ohio) estableció una BBS, llamada St. Silicon’s Hospital and Information Dispensary, basada en un ordenador personal Apple y una línea telefónica. A través de ella los ciudadanos podían enviar consultas específicas que un facultativo contestaba durante las siguientes 24 horas. El éxito impulsó a Grundner a dar un paso más y con el apoyo de la Universidad estableció en 1986 la Cleveland Free-Net, la primera red ciudadana que podemos considerar como tal, que hoy sigue activa con más de cien mil usuarios. Es importante mencionar que los vínculos de la free-net de Cleveland con la Universidad fueron decisivos para que la tecnología utilizada en ella encajara perfectamente con el boom que experimentó Internet en años posteriores. A menudo las free-nets originales, tecnológicamente ligadas a las BBS’s, tuvieron ciertos reparos en adoptar la tecnología Internet (IP) que en los últimos años se ha convertido en un standard que ha barrido (integrado) todas las soluciones tecnológicas anteriores.

El ejemplo de Cleveland fue seguido por iniciativas tan significativas como la Big Sky Telegraph en Montana, la primera red ciudadana "rural" establecida en 1988 para dar servicio a las pequeñas comunidades rurales de este inmenso territorio, creada por dos maestros Frank y Reggie Odasz; o PEN (Public Electronic Network) impulsada desde el ayuntamiento de Santa Monica (California) por Ken Philips, aunque con financiación proporcionada por empresas privadas. En Otawa, Canadá, en 1993 y con un modelo muy parecido al de la Cleveland Free-Net, apoyándose en este caso en la Universidad de Carleton, nacía la National Capital Freenet, que sigue siendo una de las mayores redes ciudadanas en plena actividad actualmente. Seattle (Washington), Boulder (Colorado), Blacksburg (Virginia), Victoria (Columbia Británica) son solo algunos ejemplos emblemáticos de redes ciudadanas que han ido apareciendo en Norteamérica en la última década.

A principios de los años 90 las freenets norteamericanas (en los Estados Unidos y Canadá) ya se contaban por docenas. Su asociación a partir de 1989 en el National Public Telecomputing Network (NPTN) supuso la plasmación de la voluntad de las redes ciudadanas de tener una proyección global y de consolidar un modelo básico compartido por todas ellas. Asociadas al NPTN, y fruto de iniciativas normalmente ligadas a las universidades, nacerían las primeras freenets europeas, en 1991, en Helsinki (Finlandia) y Nuremberg-Erlangen (Alemania). Cabe decir que el NPTN se ha convertido en años recientes en la Organization for Community Networks (OFCN), habiendo nacido tambien la correspondiente asociación Canadiense, Telecommunities Canada (TC).

El inicio europeo

No fue sin embargo hasta 1994 cuando el fenómeno de las redes ciudadanas comenzó a tomar cuerpo en Europa, con el nacimiento durante ese año de la Digitale Stad (Ciudad Digital) en Amsterdam y de RCM (Rete Civica di Milano) en Milán e IPERBOLE (Internet PER BOLogna e l’Emilia-Romagna) en Bolonia. Las tres iniciativas, como veremos, han sido simiente y modelo de otras que se han desarrollado en los últimos años. Hay que tener en cuenta que en ese momento ya se había producido la explosión social de Internet y que por tanto estas nuevas redes europeas están ya más tecnológicamente alejadas de las originales BBS’s.

La Digitale Stad nació a partir de la colaboración entre un Centro cultural de Amsterdam y una Fundación privada de activistas informáticos. Muy impregnada del estilo libertario que ha hecho popular a la gran ciudad holandesa, la Digitale Stad ha tenido un éxito espectacular y actualmente funciona en régimen de cooperativa siendo una de las experiencias más interesantes en este ámbito en cuanto a modelo de sostenibilidad de una red ciudadana no ligada a entidades públicas. El modelo planteado por la Digitale Stad ha sido seguido por otras ciudades holandesas donde el fenómeno de las "ciudades digitales" se ha introducido con fuerza.

El mismo año en que nacía la Digitale Stad, un grupo de universitarios lombardos dirigidos por Fiorella di Cindio, del Departamento de Ciencias de la información de la Università degli Studi di Milano, creaban la Rete Civica di Milano. Esta Red, impregnada del espíritu de las primeras freenets, ha sido fuente y modelo de muchas otras redes ciudadanas que han aparecido a partir de ese momento en el Norte de Italia, sin duda la región europea con mayor actividad en el ámbito de las redes ciudadanas. Seguramente no es ajeno a ello el histórico espíritu cívico existente en Italia (donde el ayuntamiento es el "Comune") y también la intensa actividad de reforma dirigida hacia la transparencia que ha sacudido al país transalpino en los últimos años. Las redes cívicas de la región de la Lombardia se coordinan mediante la AIREC (Associazione Informatica & Reti Civiche).

Otro ejemplo paradigmático en Italia es IPERBOLE. El Comune (ayuntamiento) de Bologna impulsó la creación de esta iniciativa que ya desde el primer momento (como su nombre indica) tuvo como objetivo el uso e implantación de Internet en la actividad ciudadana de Bolonia y su región.

La primera red en España

En 1995 asistimos a nuevos hechos significativos para el desarrollo de las redes ciudadanas en Europa. Por una parte fue el año del nacimiento de TINET (Tarragona InterNET) la primera red ciudadana en España. Su origen está ligado a un grupo de universitarios del Departamento de Ingenieria Informática de la Universitat Rovira y Virgili de Tarragona. A través de la Fundació Ciutat de Tarragona, una Fundación municipal, y con un modelo tomado en gran medida de IPERBOLE (aunque en este caso la financiación no corre a cargo directamente del ayuntamiento sino de la Fundación que recoge contribuciones públicas y privadas), TINET proporciona acceso gratuito a Internet a entidades sin ánimo de lucro de la zona y también servicios de e-mail y de acceso a informaciones locales gratuitos para todos los ciudadanos. Involucrada en múltiples iniciativas ciudadanas relacionadas con las nuevas tecnologías, TINET cuenta en la actualidad con más de ocho mil usuarios registrados en una ciudad de ciento diez mil habitantes.

1995 fue, es también, el año del nacimiento de UK Communities Online, organización creada por tres activistas sociales británicos, Michael Mulquin, David Wilcox y Richard Stubbs, con el objetivo de impulsar el uso de las nuevas tecnologías por las comunidades con vínculos geográficos, sociales o culturales. Actualmente esta organización coordina docenas de iniciativas locales que se desarrollan en el Reino Unido.

En 1996 empezaron a desarrollarse en Francia las llamadas Villes Numerisées, destacando la de Parthenay, impulsada desde el ayuntamiento de esta localidad cercana a París. En Catalunya se desarrollaron igualmente otras redes ciudadanas, como BCNet (en Barcelona y fruto de la iniciativa del gran impulsor de las redes ciudadanas que es Artur Serra desde la Universitat Politècnica de Catalunya), Mataró Online, Callús y Santa Cristina de Aro. Asociadas a BCNet han aparecido diversas redes ciudadanas radicadas en barrios de Barcelona, como Nou Barris, RavalNet o Sants-Montjuic, proyectos con un fuerte componente social. Igualmente a través del proyecto europeo EPITELIO se está también favoreciendo la implantación de redes ciudadanas en zonas de Castilla y Aragón.

Todas las iniciativas de las diferentes redes ciudadanas europeas se están coordinando bajo la EACN (European Association for Community Networking), asociación creada para compartir experiencias y constituirse en interlocutor ante las administraciones para hacer llegar a estas las aportaciones de las redes ciudadanas a la construcción de la SI.

Las redes ciudadanas: un modelo sostenible

Seguramente no hay dos redes ciudadanas iguales, en cuanto a su implantación, desarrollo u objetivos. Como hemos visto, las iniciativas para la creación de redes ciudadanas nacen normalmente ligadas a una Universidad, a una Administración (normalmente ayuntamiento) o a una Asociación de activistas sociales. En el fondo de estas iniciativas siempre está la convicción de que las nuevas tecnologías pueden jugar un papel importante en el desarrollo de comunidades o colectivos con referencias comunes, sean éstas geográficas, culturales, lingüísticas, sociales, etc. Así pues es posible establecer una definición de red ciudadana como común denominador de las iniciativas que históricamente se han venido desarrollando en las dos últimas décadas. Este núcleo común consistiría en un entorno telemático cuyo objetivo es promover y favorecer la comunicación, la cooperación y el desarrollo de servicios entre los ciudadanos, asociaciones, empresas y administraciones que constituyen una comunidad local (entendida esta en sentido amplio). Al mismo tiempo la red ciudadana pretende abrir la comunidad local y a sus miembros a la comunicación a través de la Red.

Trazos que se pueden encontrar en todas las redes ciudadanas son los siguientes:

Un reconocimiento de unos derechos básicos a la información y la Comunicación para todos los ciudadanos. La red ciudadana garantiza estos derechos que van desde el acceso a informaciones locales hasta el acceso completo a Internet pasando por la posibilidad de tener una dirección de correo electrónico gratuito (que al estar ligada a la red ciudadana le confiere a esta dirección una referencia local).

El establecimiento de fórums de discusión de interés para la comunidad a la que sirve; estos fórums están a veces organizados y/o moderados por voluntarios.

El fomento de la participación de los ciudadanos en la organización y gestión de la Red; en muchas ocasiones las redes ciudadanas se sostienen en gran medida sobre el trabajo y la colaboración voluntaria.

Promover la facilidad de uso: la tecnología no es un fin, sino un medio.

Relaciones con la administración local: las redes ciudadanas no son simples entidades virtuales sino que por el mismo hecho de sus raíces geográficas en sociedades democráticas, reconocen las entidades tradicionales de gestión social como privilegiados interlocutores y actores en la vida local.

Cinco compromisos

Fruto de sus características, de su historia, de sus vida en Red, las redes ciudadanas asumen en la práctica un compromiso con la sociedad local a la que sirven, a menudo no escrito pero que en el caso de la red ciudadana de Seattle se concreta en estos cinco compromisos que, a no dudar, firmarían la totalidad de los promotores y usuarios de cualquier red ciudadana:

Compromiso de acceso: se entiende la red ciudadana como un servicio público y por tanto un derecho de todos los ciudadanos.

Compromiso de servicio: los servicios proporcionados por una red ciudadana deben tener una calidad comparable a otros servicios proporcionados por entidades privadas.

Compromiso de democracia: una red ciudadana no debe estar ligada a una opción política o a una visión social concreta y debe fomentar la libre participación de todos los ciudadanos.

Compromiso de globalidad: el énfasis de las redes ciudadanas en los servicios y en los contenidos locales no les hace olvidar su inclusión en una realidad nacional e internacional. Una constante de las iniciativas ligadas a las redes ciudadanas es la coordinación inmediata desde su nacimiento con otras iniciativas similares en su región, en su país y a nivel internacional. En este sentido es también una constante el espíritu de copyfree (libertad e incluso promoción de la copia de experiencias) frente a un copyright que nunca pretenden detentar.

Compromiso de futuro: si bien en ocasiones las redes ciudadanas nacen como experimentos, su objetivo es la sostenibilidad del modelo, la adaptación a las nuevas tecnologías que puedan ir surgiendo e implantándose y el espíritu de evolucionar manteniendo siempre el objetivo básico con el que nacen.

Para esta sostenibilidad es absolutamente vital profundizar en la coordinación de las diferentes experiencias, lo cual como ya hemos visto es habitual en la actividad de las redes ciudadanas y de la propia vida en la Red. Las nuevas tecnologías permiten incluso compartir recursos y las redes ciudadanas deben explorar estas posibilidades para asegurar su supervivencia en un entorno cambiante sometido a la misma revolución que ha originado su nacimiento.

En el siglo pasado nació y se consolidó, no sin dificultades, el concepto de Biblioteca Pública, y es una de las instituciones perfectamente asumidas por todos los agentes de la sociedad industrial, como garante del derecho de los ciudadanos a la cultura transmitida a través de la información escrita (y en los últimos tiempos multimedia). Somos muchos los que creemos que en la nueva SI serán igualmente necesarias las redes ciudadanas, y que estas pueden jugar un papel similar al de las Bibliotecas Públicas, garantizando el derecho de los ciudadanos a la información, a la Comunicación y la vida en la Red, con unos referentes sociales, culturales y lingüísticos que encajen con los que utiliza en su vida en sociedad.

Manuel Sanromà.
Red ciudadana TINET de Tarragona y Departamento de Ingeniería Informática de la Universidad de Tarragona.

Algunas de las redes ciudadanas mencionadas en el texto:

Cleeveland Free-Net: http://cnswww.cns.cwru.edu/net/easy/fn/
NCF: http://www.ncf.ca/
Big Sky Telegraph: http://macsky.bigsky.dillon.mt.us/
PEN: http://pen.ci.santa-monica.ca.us/cm/index.htm
Seattle: http://www.scn.org/
Boulder: http://bcn.boulder.co.us/
Blacksburg Electronic Village: http://www.bev.net/
Victoria: http://www.freenet.victoria.bc.ca/
Helsinki: http://www.freenet.hut.fi/english.html
Erlangen: http://www.fen.baynet.de/index01.html
Digitale Stad: http://www.dds.nl/
RCM: http://www.eacn.org/menu.htm
IPERBOLE: http://www.comune.bologna.it/
UK Communities Online: http://www.communities.org.uk/
TINET: http://www.fut.es/
Parthenay: http://www.district-parthenay.fr/sommaire.htm
BCNet: http://www.bcnet.upc.es/
RAVALNET: http://www.bcnet.upc.es/ravalnet/
EACN: http://www.eacn.org/menu.htm
OFCN: http://ofcn.org/
TC: http://www.tc.ca/
EPITELIO: http://www.epitelio.org/