OEIBoletín Nº 12 - 18 de octubre de 2006

¡Levántate contra la pobreza!
Semana mundial de la lucha contra la pobreza
(16 – 21 de octubre de 2006)

La reducción de la pobreza es uno de los objetivos clave para avanzar hacia un futuro sostenible.

Porque no es sostenible un mundo en el que más de 1500 millones de seres humanos viven en la pobreza más absoluta, con un dólar al día o menos y casi la mitad de la humanidad no dispone de dos dólares al día.

Porque esa pobreza extrema significa desnutrición, enfermedad, sufrimiento, muerte prematura. Más de ocho millones de personas mueren todos los años en todo el mundo porque son demasiado pobres para sobrevivir.

Porque esa terrible pobreza se produce mientras parte del planeta asiste a un espectacular crecimiento económico. Es decir, estamos ante una pobreza que coexiste con una riqueza en aumento, de forma que en los últimos 40 años se han duplicado las diferencias entre los 20 países más ricos y los 20 más pobres del planeta.

Porque no somos únicamente los consumistas del Norte quienes degradamos el planeta: los habitantes del Tercer Mundo se ven obligados, hoy por hoy, a contribuir a esa destrucción, de la que son las principales y primeras víctimas. Como señala el PNUD (Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo) la pobreza confina a los pobres que viven en el medio rural a tierras marginales, contribuyendo así a la aceleración de la erosión, al aumento de la vulnerabilidad ecológica, a los desprendimientos de tierras. La pobreza lleva a la deforestación por el uso inadecuado de la madera y de otros recursos para cocinar, calentar, construir casas y productos artesanales, privando así a los grupos vulnerables de bienes fundamentales y acelerando la espiral descendente de la pobreza y la degradación medioambiental.

Porque la prosperidad de un reducido número de países no puede durar si se enfrenta a la extrema pobreza de la mayoría. Las sociedades del bienestar, nos recuerda Mayor Zaragoza, no podrán mantener permanentemente lejos de sus fronteras las inmensas bolsas de miseria y se generarán conflictos y focos de inmigración imparables.

Porque esa pobreza no sólo alimenta la violencia: es en sí misma violencia, causa de grandes sufrimientos.

Porque se puede erradicar la pobreza extrema, con sus secuelas de enfermedad, hambre, analfabetismo… con apenas el 5% del gasto militar mundial.

Porque, como señala la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), acabar con el hambre y la pobreza debe ser una prioridad para todos. Un objetivo que requiere la creación de una Alianza Internacional contra el Hambre, contra la pobreza.

Porque es preciso que se haga realidad el compromiso adquirido por los líderes mundiales en la llamada Cumbre del Milenio de Naciones Unidas, celebrada en septiembre de 2000, para reducir la pobreza, la enfermedad, el hambre, el analfabetismo y la degradación del medio ambiente. Un compromiso reflejado en el documento “Nosotros, los pueblos: la función de Naciones Unidas en el siglo XXI”, que fue la base de la Declaración del Milenio.

¡Movilicémonos contra la pobreza! Hagámoslo con firmeza y continuidad. Exijamos a nuestros gobiernos el cumplimiento de los compromisos a favor de un mundo sostenible, como la cesión del 0.7% del PIB como ayuda al desarrollo. Exijámonos a nosotros mismos un activismo y un comportamiento solidarios: todos podemos ceder un insignificante 0.7% de nuestros ingresos a las ONG que luchan contra la miseria. Todos podemos y debemos levantarnos contra la pobreza para lograr un futuro sostenible.

Educadores por la sostenibilidad