OEIBoletín Nº 13 - 6 de noviembre de 2006

Una verdad “incómoda”… que es preciso difundir y frente a la que hay que actuar urgentemente

Al Gore será recordado, muy probablemente, no tanto por haber sido vicepresidente de EEUU junto a Bill Cinton o por perder la presidencia frente a George Bush (pese a haber obtenido más votos), sino por sus preocupaciones en torno a la degradación del medio ambiente y la supervivencia de la especie humana que le han llevado recientemente, en particular, a difundir “An inconvenient truth” (una verdad incómoda): la gravedad de un cambio climático ya en marcha, sus causas y la necesidad de hacerle frente con la mayor urgencia.

Ese activismo ecologista, fundamentado en rigurosos estudios y en consensuadas conclusiones de los expertos, ha estado presente en toda su trayectoria profesional, con valiosas aportaciones como su libro La Tierra en juego (Gore, 1993; Earth in the Balance, 1992, en su edición en inglés), denominado en medios ecologistas el Plan Marshall Verde.

Durante su Vicepresidencia, ese activismo se tradujo, por ejemplo, en la oposición a la destrucción de parajes protegidos de Alaska por las empresas petrolíferas o en el apoyo al protocolo de Kioto. La llegada de Bush como presidente condujo a que EEUU denunciara la firma del protocolo de Kiotoy prosiguiera incrementando sus emisiones de gases de efecto invernadero, con una suicida apuesta por el beneficio inmediato, sin tomar en consideración  sus graves consecuencias para toda la humanidad. Gore decidió entonces dedicarse plenamente a difundir la “incómoda verdad” del cambio climático, dando miles de conferencias por todo el mundo, en las que ofrece de forma clara una información rigurosa de los peligros que amenazan ya a la presente generación y reclama un cambio de rumbo que considera todavía posible. Esto es lo que muestra la película que se exhibe actualmente en las pantallas de muchos países, de la que podemos encontrar abundante información en la web www.climatecrisis.org.

Su discurso puede ser criticado por dejar de lado, o tratar muy de pasada, aspectos esenciales de la actual situación de emergencia planetaria. Algo que sin duda debe ser señalado y corregido, porque todos los problemas están estrechamente relacionados y ninguno de ellos puede ser plenamente comprendido ni tratado sin tomar en consideración el conjunto de los mismos. Pero, pese a ello, el film supone una valiosa llamada de atención sobre una problemática de extrema gravedad. Una llamada de atención a la necesidad de actuar que deberíamos aprovechar al máximo, recomendando el film a estudiantes y colegas, organizando debates acerca de su contenido, utilizándola para profundizar en el estudio de los problemas y de las medidas que es preciso adoptar.

En ese mismo sentido, debemos aprovechar todas las ocasiones de contribuir a hacer frente a la gravísima situación, como puede ser la campaña “Ante el cambio climático no te puedes quedar frío”, promovida por Intermón Oxfam, WWF, CCOO y OCU y subvencionada por el Ministerio de Medio Ambiente de España, de la que podemos encontrar información y posibilidad de adherirse personalmente en la web http://www.movimientoclima.org/; o la llevada a cabo en el Reino Unido organizada por la llamada Coalición Parad el Caos Climático, que pretende movilizar a la opinión pública, después de que el problema haya conducido incluso a que el primer ministro británico, apoyándose en un informe de Stern, ex economista jefe del Banco Mundial, haya lanzado a finales de octubre la voz de alarma advirtiendo de que el cambio climático puede tener consecuencias “desastrosas” y llamando a la puesta en práctica de medidas urgentes.

La reivindicación urgente de hacer frente al cambio climático debe ser trasladada con energía y los máximos apoyos a la XII Conferencia de las Partes del Convenio sobre cambio Climático de Naciones Unidas y la Segunda Reunión de las Partes del Protocolo de Kiotoque se celebra del 6 al 17 de noviembre de 2006 en Nairobi (Kenia). Un encuentro que debe ser clave para determinar los compromisos de reducción de emisiones que los países industrializados deberán asumir a partir de 2012.

Dentro de una década –afirman con fundamento Gore y la generalidad de los expertos- puede ser demasiado tarde. Contribuyamos a evitar esa catástrofe anunciada. Ése es, precisamente el objetivo de la Década de la Educación por un Futuro Sostenible.

Educadores por la sostenibilidad