OEIBoletín Nº 26

26 de abril de 2008
Es el momento de nuevos compromisos de acción
¡Podemos hacerlo y vamos a hacerlo!

Cuando apenas ha transcurrido el primer tercio de la Década de la Educación por un futuro sostenible, la toma de conciencia acerca de la situación de emergencia planetaria ha avanzado notablemente: las noticias de cambio climático, degradación ambiental, agotamiento de recursos, desequilibrios insostenibles, etc., han saltado a las primeras páginas y editoriales de los periódicos, con una creciente atención a la necesidad y posibilidad de hacer frente a este conjunto de problemas estrechamente vinculados.

Han contribuido a ello algunos hechos notables como la publicación del IV informe del IPCC, Panel Intergubernamental del Cambio Climático (ver boletín 18) o la concesión el Premio Nobel de la Paz a los miembros de dicho Panel y a Al Gore (boletín 23), así como los reiterados llamamientos de la comunidad científica internacional, de ONGs y de instituciones internacionales.

Está teniendo lugar, además, la incorporación de la problemática de la sostenibilidad en los currículos escolares (boletín 19) de un número creciente de países, así como a la proliferación de congresos, seminarios y cursos que abordan la sostenibilidad en sus dimensiones educativa, tecnocientífica, legislativa, económica, etc.

Todo parece indicar que estamos asistiendo al inicio de un amplio movimiento social capaz de superar las inercias y obstáculos que dificultan la necesaria r-evolución por la sostenibilidad (expresión acuñada por Greenpeace, que supera la dicotomía entre revolución y evolución). Y es necesario impulsar decididamente este movimiento, porque, como se indica en el informe del IPCC, estamos a tiempo de paliar y revertir el proceso de degradación, pero no tenemos todo el tiempo del mundo, tenemos que actuar ya.

Uno de los principales obstáculos a la implicación de la ciudadanía en acciones orientadas a la construcción de un futuro sostenible es la extendida percepción de la “irrelevancia” de las acciones individuales. Son muchas las personas que dudan acerca de la efectividad que pueden tener los comportamientos individuales, los pequeños cambios en nuestras costumbres, en nuestros estilos de vida, que la educación puede favorecer: Los problemas de agotamiento de los recursos energéticos y de contaminación –suelen afirmar, por ejemplo- son debidos, fundamentalmente, a las grandes industrias; lo que cada uno de nosotros puede hacer al respecto es, comparativamente, insignificante.

Cálculos bien sencillos muestran, sin embargo, que, si bien las pequeñas reducciones de consumo energético, por poner un ejemplo, suponen un ahorro per cápita pequeño, al multiplicarlo por los millones de personas que pueden realizar dicho ahorro, éste llega a representar cantidades ingentes de energía, con su consiguiente reducción de la contaminación. Hay que insistir, por tanto, en que no sólo no es cierto que nuestras pequeñas acciones sean insignificantes e irrelevantes, sino que se trata de medidas necesarias, imprescindibles, si queremos contribuir al avance hacia un futuro sostenible y a una cada vez mayor implicación de la ciudadanía.

Resulta esencial, sin duda, comprender la relevancia que tienen nuestras acciones –lo que hacemos o dejamos de hacer- y construir una visión global de las medidas en las que podemos implicarnos, no sólo como consumidores, sino también como profesionales y ciudadanos. El cuadro síntesis, que se muestra a continuación, incluye propuestas de acciones concretas recogidas en talleres impartidos a estudiantes de secundaria y universidad y a profesores en formación y en activo. Son propuestas que aparecen reiteradamente en dichos talleres, como fruto de un trabajo colectivo y que resultan básicamente coincidentes con las ofrecidas por una amplia literatura.

Cuadro síntesis
 ¿Cómo podemos contribuir cada un@ de nosotr@s a la construcción de un futuro sostenible?

Posibles compromisos (auto)evaluables

Reducir (no malgastar recursos) (Ver www.idae.es/consejos; www.unesco.org/water/wwap/ …)

Reducir el consumo de agua en la higiene, riego, piscinas (ducha rápida, cerrar grifos, riego por goteo…)

Reducir el consumo de energía en iluminación

Usar bombillas de bajo consumo

Apagar las luces innecesarias (vencer inercias) y aprovechar al máximo la luz natural

Reducir el consumo de energía en calefacción y refrigeración

Aislar (aplicar las normas adecuadas de aislamiento de las viviendas)

No programar temperaturas muy altas (abrigarse más) o excesivamente bajas (ventilar mejor, utilizar toldos…)

Apagar los radiadores o acondicionadores innecesarios (vencer inercias)

Reducir el consumo de energía en transporte

Usar transporte público

Usar la bicicleta y/o desplazarse a pie

Organizar desplazamientos de varias personas en un mismo vehículo

Reducir la velocidad, conducir de manera eficiente

Evitar el avión siempre que posible

Reducir el consumo de energía en otros electrodomésticos

Cargar adecuadamente lavadoras, lavaplatos, etc. No introducir alimentos calientes en el frigorífico…

Apagar completamente la TV, el ordenador, etc., cuando no se utilizan

Descongelar regularmente el frigorífico, revisar calderas y calentadores, etc.

Reducir el consumo energético en alimentación, mejorándola al mismo tiempo

Comer más verduras, legumbre y frutas y menos carne

No consumir “pequeñines” (Ver video)

Evitar productos exóticos que exijan costosos transportes

Consumir productos de temporada y de agricultura ecológica (www.vivelaagriculturaecologica.com)

Reducir el uso de papel

 Evitar imprimir documentos que pueden leerse en la pantalla

 Escribir, fotocopiar e imprimir a doble cara y aprovechando el espacio (sin dejar márgenes excesivos)

Rechazar el consumismo: practicar e impulsar un consumo responsable (Ver Guía de consumo Actua)

Analizar críticamente los anuncios (ver www.consumehastamorir.com). Enmudecer los anuncios…

No dejarse arrastrar por campañas comerciales: San Valentín, Día de ...…

Programar las compras (ir a comprar con lista de necesidades)

Reutilizar todo lo que se pueda

Imprimir, por ejemplo, sobre papel ya utilizado por una cara

Recoger el agua del lavabo y ducha para el WC. Recoger también agua de lluvia para riego o WC

No utilizar ni aceptar objetos de usar y tirar (en particular bolsas y envoltorios de plástico, papel de aluminio, vasos de papel…) y sustituirlos por reutilizables, reparándolos cuando sea necesario, mientras se pueda.

Utilizar productos reciclados (papel, tóner…) y reciclables

Favorecer la reutilización de ropa, juguetes, ordenadores... donándolos a las ONG que los gestionan

Rehabilitar las viviendas, hacerlas más sostenibles (mejor aislamiento, etc.) evitando nuevas construcciones

Reciclar

Separar los residuos para su recogida selectiva

Llevar a “Puntos Limpios” lo que no puede ir a los depósitos ordinarios (pilas, móviles, ordenadores, aceite, productos tóxicos...) y no echar residuos al WC ni a desagües

Utilizar tecnologías respetuosas con el medio y las personas

Aplicar personalmente el principio de precaución

No comprar productos sin cerciorarse de su inocuidad: vigilar la composición de los alimentos, productos de limpieza, ropa… y evitar los que no ofrezcan garantías

Evitar esprays y aerosoles (utilizar pulverizadores manuales)

Aplicar las normas de seguridad en el trabajo, en el hogar...

Optar por las energías renovables en el hogar, automoción, etc.

Utilizar electrodomésticos eficientes, de bajo consumo y poca contaminación (A++)

Disminuir el consumo de pilas y utilizar pilas recargables

Contribuir a la educación y acción ciudadana

Informarnos bien y comentar con otr@s (familiares, amig@s, colegas, estudiantes...) cuál es la situación y, sobre todo, qué podemos hacer

Realizar tareas de divulgación e impulso: prensa, Internet, video, ferias ecológicas, materiales escolares...

 Ayudar a tomar conciencia de los problemas insostenibles y estrechamente vinculados: consumismo, explosión demográfica, crecimiento económico depredador, degradación ambiental, desequilibrios…

Informar de las acciones que podemos realizar e impulsar a su puesta en práctica, promoviendo campañas de uso de bombillas de bajo consumo, reforestación, asociacionismo, maternidad/paternidad responsable, trabajo político…

Ayudar a concebir las medidas para la sostenibilidad como una mejora que garantiza el futuro de todos y no como una limitación, impulsando el reconocimiento social de las medidas positivas.

Estudiar y aplicar lo que un@ puede hacer por la sostenibilidad como profesional (investigar, innovar, enseñar…)

Contribuir a ambientalizar el lugar de trabajo, el barrio y ciudad donde habitamos…

Participar en acciones sociopolíticas para la sostenibilidad

Respetar y hacer respetar la legislación de protección del medio de defensa de la biodiversidad

Evitar contribuir a la contaminación acústica, luminosa o visual

No fumar donde se perjudique a terceros y no arrojar nunca colillas al suelo

No dejar residuos en el bosque, en la playa…

Evitar residir en viviendas que contribuyan a la destrucción de ecosistemas

Tener cuidado con no dañar la flora y la fauna

Cumplir las normas de tráfico para la protección de las personas y del medio ambiente

Denunciar las políticas de crecimiento continuado, incompatibles con la sostenibilidad

Denunciar los delitos ecológicos (talas ilegales, incendios forestales, vertidos sin depurar, urbanismo depredador…)

Respetar y hacer respetar los Derechos Humanos, denunciando cualquier discriminación, étnica, social, de género...

Colaborar activamente y/o económicamente con asociaciones que defienden la sostenibilidad (programas de ayuda al Tercer Mundo, defensa del medio ambiente, ayuda a poblaciones en dificultad, promoción de Derechos Humanos...)

Reclamar la aplicación del 0.7 de ayuda al Tercer Mundo y contribuir personalmente

Promover el Comercio Justo: Rechazar productos fruto de prácticas depredadoras (maderas tropicales, pieles animales, pesca esquilmadora, turismo insostenible…) o que se obtengan con mano de obra sin derechos laborables, trabajo infantil y apoyar las empresas con garantía (Ver www.sellocomerciojusto.org)

Reivindicar políticas informativas claras sobre todos los problemas

Defender el derecho a la investigación sin censuras ideológicas

Exigir la aplicación del principio de precaución

Oponerse al unilateralismo, las guerras y las políticas depredadoras: Exigir el respeto de la legalidad internacional

Promover la democratización de las instituciones mundiales (FMI, OMC, BM...)

Respetar y defender la diversidad cultural

Respetar y defender la diversidad de lenguas

Respetar y defender los saberes, costumbre y tradiciones (siempre que no conculquen derechos humanos)

Dar el voto a los partidos con políticas más favorables a la sostenibilidad

Trabajar para que gobiernos y partidos políticos asuman la defensa de la sostenibilidad

Reivindicar legislaciones locales, estatales i universales de protección del medio

“Ciberactuar”: Apoyar desde el ordenador campañas solidarias y por la sostenibilidad

Evaluar y compensar

Realizar auditorias del comportamiento personal (vivienda, transporte, acción ciudadana y profesional…)

Compensar las repercusiones negativas de nuestros actos (emisiones de CO2, uso de productos contaminantes…) mediante acciones positivas (contribuir a la reforestación, ayudar a ONGs…)

Otras Propuestas (añadir)

...Añadir propuesta

Pero la acción educativa no puede limitarse al logro de dicha comprensión, dando por sentado que ello conducirá a cambios efectivos en los comportamientos: un obstáculo fundamental para lograr la implicación de los ciudadanos y ciudadanas en la construcción de un futuro sostenible es reducir las acciones educativas al estudio conceptual. Es necesario, por ello, establecer compromisos de acción en los centros educativos y de trabajo, en los barrios, en las propias viviendas… para poner en práctica algunas de las medidas y realizar el seguimiento de los resultados obtenidos. Estas acciones debidamente evaluadas se convierten en el mejor procedimiento para una comprensión profunda de los retos y en un impulso para nuevos compromisos.

Antes de plantear esta tarea en cursos y talleres, es preciso confeccionar nuestra propia red de compromisos evaluables, tanto en la dimensión de consumidores y ciudadanos (lo que nos permitirá orientar mejor a aquéllos con quienes trabajamos, gracias al conocimiento adquirido con la propia experiencia), como en lo que respecta a nuestra dimensión profesional: ¿En qué medida estamos contribuyendo, como educadores e investigadores, a la Década de la Educación por un futuro sostenible? ¿Cuál es nuestra respuesta al llamamiento de Naciones Unidas dirigido a los educadores de todas las áreas y niveles para que contribuyamos a la formación de una ciudadanía preparada para contribuir a la construcción de un futuro sostenible? Son muchas las acciones que, desde hace tiempo, se vienen realizando ya, en los diferentes ámbitos, para contribuir a la sostenibilidad, pero es necesario ir más allá: debemos propiciar el establecimiento de compromisos de acción evaluables y revisables, impulsando así una nueva etapa de la Década de la educación por un futuro sostenible. Ha llegado el momento de multiplicar las acciones concretas, con realismo y la debida prudencia, pero con la perspectiva de la necesaria r-evolución por la sostenibilidad y conscientes de que son los compromisos concretos y evaluables los que generan un proceso de implicación que, una vez iniciado, crece alimentándose de sus propios éxitos. ¡Podemos hacerlo y vamos a hacerlo!

Educadores por la sostenibilidad
Boletín Nº 26, 26 de abril de 2008
http://www.oei.es/decada/boletin026.htm