OEIBoletín Nº 37
18 de mayo de 2009

21 y 22 de mayo de 2009
La imprescindible protección de la Diversidad Biológica… y Cultural

Como cada 22 de mayo, desde que en 1992 se firmó el Convenio sobre Biodiversidad (CBD), enfocado a su conservación y al uso sostenible de la misma, se celebra este año el Día Mundial de la Biodiversidad. Es una fecha que puede y debe aprovecharse para hacer comprender que la pervivencia de los seres humanos está en serio peligro si continúa el actual proceso de extinción irreversible de especies, fruto de un crecimiento guiado por intereses particulares a corto plazo y absolutamente insostenible en un mundo finito, con graves consecuencias de contaminación, agotamiento de recursos, etc. Un crecimiento que se ha traducido en que la especie humana consume ya casi tanta producción fotosintética primaria de los ecosistemas terrestres como el conjunto de las otras especies, lo que supone un indudable acoso a las mismas.

En consecuencia, como señala Folch, el equilibrio de la biosfera puede derrumbarse si seguimos arrancándole eslabones. Pero, si bien es verdad que no podemos recuperar las especies ya desaparecidas, lo esencial es comprender (y hacer comprender) la necesidad y posibilidad de interrumpir el actual ritmo de destrucción de la biodiversidad. Y eso es algo a lo que los educadores debemos contribuir sin demora.

Nos remitimos al tema de acción clave Biodiversidad y a la web que informa acerca de cómo podemos contribuir a "la cuenta atrás 2010", una iniciativa de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) para frenar drásticamente la pérdida de biodiversidad antes de 2010, declarado Año Internacional de la Diversidad Biológica.

Pero no es solamente la biodiversidad la que precisa protección: como acertadamente se pregunta el escritor libanés Amín Maalouf, ¿Por qué habríamos de preocuparnos menos por la diversidad de culturas humanas que por la diversidad de especies animales o vegetales? Ese deseo nuestro, tan legítimo, de conservar el entorno natural, ¿no deberíamos extenderlo también al entorno humano?

Y aunque hubo que esperar casi una década, tras la firma del Convenio sobre Biodiversidad, para que la comunidad internacional adoptara, en 2001, la Declaración Universal sobre la Diversidad Cultural, la Asamblea General de Naciones Unidas ha proclamado el 21 de mayo "Día Mundial de la Diversidad Cultural para el Diálogo y el Desarrollo", mostrando así, con la proximidad de ambas fechas, que la defensa de la diversidad, biológica y cultural, constituye un mismo proyecto.

Ha sido necesario para ello superar la desconfianza hacia la diversidad de lenguas y formas de vida, vista por muchos como un inconveniente, cuando no como una amenaza: ¿no son, acaso, las particularidades -se preguntan- las que enfrentan sectariamente a unos grupos con otros, las causantes del racismo, de las "limpiezas étnicas", de los genocidios, de los rechazos a los inmigrantes…?

Nos remitimos al tema de acción clave Diversidad cultural para la discusión de estos prejuicios, porque es preciso rechazar contundentemente esa atribución de los conflictos a la diversidad cultural. Son los intentos de suprimir la diversidad lo que genera los problemas, cuando se considera que los otros representan "el mal", la causa de nuestros problemas, y se busca "la solución" en su desaparición. O cuando se exalta "lo propio" como lo único bueno, lo verdadero, y se mira a los otros como infieles a convertir, naturalmente por la fuerza.

Hoy sabemos, además, que esta diversidad cultural es la garantía de una enriquecedora pluralidad de respuestas a los problemas a los que los seres humanos hemos de hacer frente; por eso ha sido declarada patrimonio de toda la humanidad.

Celebremos, pues, conjuntamente, los días 21 y 22 de mayo como expresión de la necesaria defensa de la diversidad, biológica y cultural. Y mostremos su vinculación con el tratamiento, necesariamente holístico, de la situación de emergencia planetaria en la que estamos inmersos: defender la diversidad, luchar contra el cambio climático, contra la crisis económica o contra la pobreza extrema, promover la universalización de los derechos humanos, etc., son aspectos estrechamente vinculados de un mismo proyecto: la construcción de un futuro sostenible.

 

  Educadores por la sostenibilidad
Boletín Nº 37, 18 de mayo de 2009
http://www.oei.es/decada/boletin037.htm

 

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