Boletín Nº 48
27 de febrero de 2010

Es necesario reforzar la lucha contra el cambio climático:
En México se han de lograr acuerdos vinculantes

Digámoslo de forma clara y rotunda: no es tiempo para expresar el desánimo; ni siquiera para la pausa silenciosa.

Es verdad que en la Cumbre de Copenhague (COP 15) no se ha logrado, pese a todos los esfuerzos, el acuerdo ambicioso, justo y vinculante que necesitamos para frenar un cambio climático cuyos peligros se hacen notar en forma de fenómenos atmosféricos extremos, acelerado retroceso de glaciares, extensión de plagas, daños en la agricultura y un largo y creciente etcétera.

Es verdad que recientemente el Secretario Ejecutivo de la Convención Marco de la ONU sobre Cambio Climático, Yvo De Boer, ha anunciado inesperadamente la renuncia a su cargo a partir del 1 de julio. Y que el representante chino para las negociaciones se ha manifestado escéptico acerca de las posibilidades de un acuerdo en 2010.

Es verdad que los gobiernos parecen centrar su preocupación y ocupación en hacer frente a la crisis económica con medidas miopes que sólo atienden a la coyuntura e ignoran la oportunidad que la actual crisis ofrece para sentar las bases de una economía verde al servicio de un futuro sostenible.

Pero también es verdad que el acuerdo es necesario y cada vez más urgente, porque el problema sigue agravándose y disponemos de menos tiempo para rectificar. La comunidad científica sigue insistiendo fundamentadamente en ello.

Y también es verdad que el cambio climático ha pasado de ser considerado un problema “limitado al medio ambiente” a convertirse en un problema global que forma parte de la agenda política internacional. El propio De Boer señalaba que aunque Copenhague no nos ha provisto de un claro acuerdo en términos legales, el compromiso político de dirigirse hacia un mundo de bajas emisiones es irrefrenable.

Y también es verdad que en este tiempo los negacionistas han ido perdiendo la credibilidad que nunca han merecido y que la ciudadanía se siente más y más concernida. Diciembre de 2009 marcó un hito en la multiplicación de acciones para exigir a los líderes políticos la firma de un acuerdo justo y vinculante. Millones de personas de todo el planeta participaron en dichas acciones. Y aunque no fue suficiente, no hay otra alternativa que redoblar los esfuerzos, desde ya, para impulsar las negociaciones y que en la próxima cumbre del clima COP 16, que tendrá lugar en Cancún (México, del 29 de noviembre al 10 de diciembre), precedida por la Conferencia Ministerial de Bonn a finales de mayo, se logre dicho acuerdo.

Los educadores tenemos una especial responsabilidad en contribuir a crear un clima de implicación ciudadana que obligue a los responsables políticos a adoptar la medidas necesarias.  La educación para la sostenibilidad ha de impregnar nuestros currículos y las revistas educativas han de prestar una atención creciente a esta problemática, como muestran recientes monográficos dedicados a la sostenibilidad de, entre otras, la Revista de Educación, Revista Eureka  o Trayectorias.

Pero es necesario mucho más: los meses que faltan hasta la Cumbre de México han de ver multiplicarse las iniciativas para hacer imposible un nuevo fracaso. El movimiento “Tck Tck Tck” del que forman parte prestigiosas organizaciones de ámbito internacional como Greenpeace, WWF, Intermón Oxfam, Amnistía Internacional, Avaaz, Union of Concerned Scientists, etc., se ha puesto nuevamente en marcha. Hagámoslo nosotros también.

 

Educadores por la sostenibilidad
Boletín Nº 48, 27 de febrero de 2010
http://www.oei.es/decada/boletin048.htm

 

Adhesión a la Década

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