OEI | Ciencia | Red | Formación | Contactar |

Inicio | Opinión | Reportajes | Noticias | Entrevistas | Multimedia

Salud | Comunidad

Alfabetización digital crítica: ¿Reflexionamos antes de actuar?

12 de abril de 2016

En casi todos los países del mundo, con mayor o menor intensidad, las políticas públicas tratan de incorporar a la ciudadanía al espacio tecnológico que representa Internet. Lo mismo, pero con mayor intensidad hacen las grandes empresas (bancos, seguros, eléctricas, ..), promueven la venta y la gestión de los servicios que les contratan por medio de la red.

Frente a un entorno diferente (el tercer entono de Javier Echeverría) hay un tema que creo nos debe preocupar. Cuando éramos pequeños nuestros padres, nuestros abuelos, nos enseñaban a movernos con seguridad por la calles, a respetar los semáforos y a movernos controlando la situación. Pese a todo alguna vez nos descuidamos y surgen accidentes, que la mayoría de las veces habrían sido evitables.

Pero cuando el cambio que hemos vivido, es tan acelerado que no intrageneracional como fue la revolución industrial sino intergeneracional como es la que estamos viviendo no existe aprendizaje ciudadano que venga de nuestros mayores y tenemos un gran problema: lograr ser ciudadanos digitales no es tan sencillo.

Hay muchos esfuerzos en formar en el uso de la tecnología, cursos para niños, medianos y mayores. Suelen ser cursos en los que se ayuda a manejar (muchas veces se saltan el conocer) la tecnología. Pero nos quedan dos verbos que conjugar: valorar y participar de los fines de la educación que desde hace años nos propone Mariano Martín Gordillo.

Frente a este importante desafío que tenemos surgen, de vez en cuando iniciativas, que apuntan con eficacia soluciones reales. Es el caso del libro que hace pocos días llegó a mis manos: Alfabetización digital crítica: Una invitación a reflexionar y actuar. Sólo en título nos alentó a leerlo: reflexionar equivale al valorar y actuar al participar. Los dos infinitivos que echaba de menos en las acciones de formación y divulgación.

Leyendo sobre la autora, ingeniera de telecomunicaciones comprometida con el desarrollo y la cooperación, era de suponer que el libro sería un aporte muy interesante.

Realmente las expectativas de título y autora eran altas pero se cumplen con creces al leerlo con detenimiento.

El libro se divide en 3 bloques La infraestructura (¿qué hay ahí fuera), los dispositivos (¿qué llevo en mi bolsillo?) y los programas (¿qué lo hace funcionar?).

Leyendo el primer bloque todo nos recuerda a lo que Javier Echeverría llama los Señores del Aire. Tal como la autora señala a diferencia de otras infraestructuras del segundo entorno (las ciudades) en la que la mayoría son de uso común en el mundo digital casi todas son privadas. Por supuesto que las hay gratuitas de propiedad privada y pudieran aparentar que son de uso común, pero nada más lejos de la realidad. Basta con hacerse una pregunta ¿Cuánto valen nuestros datos? Es lo que entregamos a cambio de esa pretendida gratuidad.
La segunda parte, se dedica a los aparatos. Pero la autora sigue algo que al enseñar ciencia y tecnología es muy importante, nos cuenta la historia. La historia de las tecnologías es una historia que siempre está cargada de ideología Hay dos aspectos del presente de la informática en que la autora nos llama la atención. La obsolescencia programada y la gestión de los residuos electrónicos.

Finaliza el libro con el bloque dedicado al software. Y es en este bloque en el que más trasluce lo que citaba al inicio. El valorar y el participar. Las decisiones que como usuarios tomamos en la selección de software pueden marcar el futuro de la industria. Especial importancia tienen las administraciones educativas. En la educación se perfila el usuario del futuro y se puede orientar hacia el software privativo o hacia el libre.

Dentro de este bloque destaco la visión de la autora sobre el papel de las redes sociales. Las redes sociales son como las plazas de los pueblos el lugar de encuentro y por tanto el lugar donde nuestro comportamiento debe ser más civilizado. Por desgracia no es así. Para empezar esa plaza del pueblo era de todos y de nadie, la autoridad se ejercía a través de unas normas que tendían a hacer seguro el lugar. La nueva plaza del pueblo (por ejemplo Facebook) para empezar es de una empresa. Cuando en la plaza teníamos una charla con algún amigo entre los dos quedaba. Ahora cuando tenemos esa charla en las redes, la conversación, al menos queda en los ordenadores de la empresa propietaria y con eso datos va a hacer negocio. Esa es la razón por la que cuando en algún momento expresamos nuestro interés en viajar a una determinada ciudad en nuestros siguientes accesos veremos publicidad de hoteles y vuelos que me llevan a esa ciudad. Ante la idea de “cómo me facilita la vida esta información” debemos contraponer la pregunta “¿en que ha quedado mi intimidad? Seguramente la respuesta sea en mis pensamientos y poco más. Para probarlo recomiendo que además del libro de Inés Bebea dar una mirada a la conferencia TED ¿Por qué me vigilan, si no soy nadie? de Marta Peirano. https://youtu.be/NPE7i8wuupk

Descargar en PDF

Ficha bibliográfica

Alfabetización digital crítica: Una invitación a reflexionar y actuar
Autora: Inés Bebea

Edita: BioCoRe S. Coop, Madrid.
Contacto: www.biocore.es / editorial@biocore.es
Maquetación y diseño de cubierta: Javier López Herrera
Colaboraciones a la edición: Irene Araus, Javier López, Noelia del Potro, Manuel Araus, Auxiliadora Zamorano
Primera edición diciembre de 2015.
ISBN: 978-84-942483-4-4

Para obtener el libro en papel: http://traficantes.net/libros/alfabetizacion-digital-critica

Vídeos recomendados:

Web del proyecto: http://guia.ondula.org/

Educación Digital Crítica from Medialab-Prado on Vimeo.

Palabras clave:

subir

  
Diseño y contenidos por asenmac