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Algo hay en Santa María que subieron los pequeñines cogidos de las manos

14 de agosto de 2016

María Elena Guntiñas Rodríguez. Santiago de Compostela. IBERCIENCIA. Comunidad de Educadores para la Cultura Científica.
Es indudable que un centro educativo debe ser un foco no solo de cultura científica si no de cultura en el sentido amplio de la palabra. No obstante, basada en mi experiencia, es preciso resaltar que para traspasar sus muros e irradie a su entorno social es necesario, además de un buen equipo, una gran dosis de altruismo.

A mediados de los años ochenta del siglo pasado tuve como destino el Instituto de Formación Profesional (IFP) de Laredo en la comunidad autonómica de Cantabria. Allí se impartían clases de las familias Administrativa, Automoción, Electricidad y se iniciaban las de Hostelería, primer centro en Cantabria que se enfrentó a este reto de enseñanza y que hoy en día está tan de moda. Actualmente en su página web se puede leer: Escuela de Hostelería. IES Fuente Fresnedo de Laredo. Su consolidación como Escuela de Hostelería constituye una gran satisfacción para mi debido a que la vi nacer y colaboré en su desarrollo y reconocimiento.

Elegí Laredo por el mero hecho de que estaba en el norte de la península, tendría un clima similar al de Galicia, podría trasladarme en tren, autobús o coche y porque no lo conocía. No esperaba nada de esta localidad pejina y me sorprendió gratamente. Para aquellos que no conozcan Laredo les informo de que es una villa costera (real desde 1200) bañada por el bravo mar Cantábrico, allí supe lo que era una galerna y presencié fuertes temporales. Son famosas sus playas como El Arenal, La Salvé..., extensos arenales formados en la desembocadura del antiguo río Obín, hoy Asón, a los que, según Corominas, se debe su nombre.

Mirando al mar, en el lado derecho, un promontorio en el que se ubica la villa vieja (Puebla Vieja) de conformación medieval, con gran parte de sus murallas perdidas y destacando en su cima Santa María de la Asunción, una de las iglesias góticas más bonitas de España. El rey Fernando III, sufragó los gastos para terminar la iglesia Salvé en construcción dedicada a la Virgen de Belén, como recompensa a la participación de los marineros laredanos en la conquista de Sevilla; al romper en 1248 con sus barcos el puente de barcas atadas entre sí por cadenas que había entre el barrio de Triana y El Arenal de la Torre del Oro. Al finalizar las obras Fernando III le asignó el nombre actual y en su bóveda central cuelgan un barco y unas cadenas de las que se dice que son un fragmento de las que unían las barcas del puente sevillano. Por otra parte los Reyes Católicos la designaron como puerto más cercano a Castilla y aquí despidió la reina Isabel La Católica a su hija Juana La Loca cuando se fue a Flandes para casarse con el duque de Borgoña Felipe El Hermoso. También en 1556 desembarcó, tras sufrir fuertes temporales, Carlos V procedente de Gante con la esperanza de curarse de la gota que padecía en el Monasterio de Yuste. En relación a este suceso se cuenta que el emperador al poner el pié en tierra dijo me salvé y de aquí el nombre de la playa La Salvé. Estas y otras muchas cualidades y características son propias de Laredo que determinan un importante patrimonio cultural y natural de los que pude disfrutar y colaborar.

A la vuelta de vacaciones de Navidad del segundo año de mi estancia en Laredo, un viernes por la noche nos reunimos un grupo de amigos, todos profesores, para comentar de forma distendida los días convividos con la familia y el inicio del segundo trimestre del curso en ciernes; surgen ideas...se podrían hacer actividades intercentros...podrían ser deportivas, culturales, científicas...Me marché convencida de que, como muchas otras veces, todo lo dicho era una quimera y que se transformaría en borrón y cuenta nueva. Esta vez me equivoqué. El lunes el director de mi centro entra en el despacho de la jefa de estudios, yo misma, y comenta que la directora del centro de Enseñanza General Básica (EGB), una de las tertulianas del viernes, le había llamado para comentarle sobre la organización de UNA SEMANA CULTURAL en la que participasen todos los centros públicos y de lo que yo podría darle más detalles. Ante mi sorpresa me comunica que le parece una idea excelente y que se va a poner en contacto con el director del Instituto de Bachillerato (IB) para determinar lugar, día y hora de una reunión de los equipos directivos de los tres centros implicados para exponer en que consistiría la Semana Cultural. Aceptó de sumo grado y volví a sorprenderme.

Se hizo la reunión el miércoles por la tarde, después de clases, ya era noche, en la sala de profesores del IB. Alrededor de la mesa nos sentamos seis personas, directores y jefes de estudios de los tres centros. Se expusieron las ideas comentadas, surgieron nuevas...Se abarcarían actividades relacionadas con la música, el cine, la fotografía, conferencias de temáticas diversas, deportivas, de cocina...todas ellas gratuitas en las que participaría el alumnado de los tres centros que al desplazarse de un lugar a otro tendría repercusión en toda la villa y en la autonomía por medio de la prensa. Habría actividades simultáneas adecuadas a las edades de los alumnos y alumnas por lo que se tendrían que habilitar distintos y adecuados espacios para cada una de las actividades.... todos de acuerdo e ilusionados. Y surge la gran pregunta... quién elabora el calendario de la Semana? A la que mi director responde: NOSOTROS, esto es, Tú=Yo. Pero aún queda la mejor incógnita, QUIÉN COORDINA? ...TÚ= YO. No me sentí halagada si no que me invadió un sentimiento de gran responsabilidad y trabajo.

Al mismo tiempo que se elaboraba el horario había que buscar las sedes de cada actividad, no eran suficientes los centros ya que unas actividades se integraban en el horario de las clases normativas, otras eran complementarias, unas se desarrollaban en el centro de enseñanza otras en iglesias, centro de cultura, campo de fútbol San Lorenzo...Había que pedir una entrevista con el alcalde para comunicarle la realización de la Semana Cultural y conseguir todos los permisos necesarios. Para poder abarcar todos los frentes abiertos se constituyeron comisiones integradas por profesores e incluso alumnos y alumnas. Fuimos recibidos por Don Juan Ramón López Revuelta, alcalde de Laredo en aquellos años, se nos otorgaron los permisos necesarios y además se comprometió a inaugurar y clausurar la Semana Cultural. Agradecí y aún agradezco, la colaboración desinteresada de un especialista en fotografía, un arquitecto...Mas no fue todo un camino de rosas, tuve disgustos, enfrentamientos con los alumnos, días sin comer y sin dormir, críticas...y también mucho arropamiento de mis amigos. Al finalizar la Semana llegó la felicitación del Sr. Alcalde y animó a que se repitiera la experiencia el próximo año. No llegó a realizarse, particularmente me había quemado mucho, ofrecí mi colaboración pero no estaba dispuesta a liderar la organización de tal evento.

En la Semana Cultural se llevaron a cabo una gran cantidad de actividades de las que quiero resaltar una que para mí fue muy gratificante y es un ejemplo del altruismo ejercido por muchas personas y entidades. Uno de los ámbitos contemplados en las actividades programadas fue el musical y se nos ocurrió la peregrina idea de solicitar un concierto ni más ni menos que a la Coral Salvé de Laredo. Por aquel entonces la Coral ya tenía más de diez años de existencia, fue creada en 1975 por Don José Luis Ocejo, su director que había visto compensado su tesón y trabajo en 1983 con el Premio Nacional por la mejor Antología discográfica. En el repertorio de la Coral destacan las habaneras, con ellas comenzaron, pero actualmente cantan además piezas clásicas y populares cántabras; unas de las más conocidas son Jota de Laredo y Quién pudiera ser aire. Para conseguir la entrevista con Don José Luis Ocejo pedimos la intermediación de un integrante de la Coral, un amante de la cultura y conocido nuestro por coincidir en tales actos, que nos había comunicado que la Coral tenía una agenda muy complicada. En la reunión con el director le propusimos que la coral diese un concierto de forma gratuita en la iglesia de Santa María de la Asunción, para lo que tendríamos que pedir el permiso correspondiente, a los alumnos de los centros, entre ellos los más pequeños y... dijo que SÍ. El día del concierto de la Coral los profesores y profesoras de infantil salieron del centro con sus alumnos cogidos de la mano y caminaron hasta la iglesia atravesando parte de la ciudad nueva y la puebla vieja. Una servidora, como siempre corriendo por la calle píndea que conducía a la iglesia y desde un balcón oigo: Algo hay en Santa María que subieron los pequeñines cogidos de la mano. Daba gusto verles. A lo que respondí: Un concierto de la Coral.

He de añadir que en uno de los cursos de voluntariado que impartí en un centro de los alrededores de Santa Cruz en Bolivia, surgió el comentario de esta actividad. Entre los alumnos asistentes había directores de centros de enseñanza y antes de que me fuera a otro centro me comunican que se habían reunido los directores de diversos centros y habían acordado celebrar actividades conjuntas que tuvieron una mayor persistencia en el tiempo que la nuestra de Laredo, probablemente por tener mayor capacidad altruista.

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