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¡Argentinos a las cosas, a las cosas!

23 de octubre de 2017

Cecilia Rosales Marsano, Mendoza, Argentina
IBERCIENCIA Comunidad de educadores para la cultura científica
Pontificia Universidad Católica Argentina, Facultad de Ciencias Económicas y Jurídicas
Mucho hablamos sobre la necesidad de gestión y los dirigentes se preocupan por implementar sistemas que aseguran su eficiencia. La gestión se asocia con el pensamiento estratégico esperado de los líderes públicos y privados, sin embargo en tiempos de vacas flacas, son pocos los que se atreven más allá de la mera operación de su negocio. Por eso tenemos que destacar a aquellos emprendedores que, con mucho más ingenio que recursos, gestionan logrando innovaciones que transforman la realidad social de su entorno, tal es el caso de EDESTE, empresa de distribución eléctrica de la provincia de Mendoza que asumió un programa de reforestación de zonas áridas.

“No somos disparados a la existencia como una bala de fusil cuya trayectoria está absolutamente determinada. Es falso decir que lo que nos determina son las circunstancias. Al contrario, las circunstancias son el dilema ante el cual tenemos que decidirnos. Pero el que decide es nuestro carácter.” José Ortega y Gasset

EDESTE es una empresa constituida principalmente por las cooperativas eléctricas del secano provincial, expertas en la administración de la escasez y con un fuerte sentido de pertenencia con la sociedad que abastecen. Se trata de agricultores a quienes la necesidad de riego por bombeo, convirtió en empresarios eléctricos. Históricamente han impulsado la electrificación rural dentro de su zona de concesión correspondiente al este de la provincia, caracterizada por la presencia de suelos arenosos y salinos, precipitaciones que no alcanzan los 200 mm. anuales y temperaturas extremas. Dentro de este agreste escenario, han podido arrancarle al desierto verdes manchones donde el suelo es menos mezquino. No satisfechos aún con su gesta, actualmente se han propuesto nuevas fronteras, expandiendo su red hacia aquellas áreas menos favorecidas y por ende nada rentables, con usuarios muy dispersos y de escasos ingresos. El antecedente directo del Programa de Forestación fue el Programa de Electrificación Rural, al cual accedieron hasta la fecha unos 938 beneficiarios, entre familias y emprendimientos rurales, a través de 2.527 km. de líneas monofilares con retorno por tierra, sin embargo para el 2030 esperan alcanzar a unos 1.750 usuarios a través de 4.200 km. de electroducto, cubriendo con el servicio a 2.516.100 has. Si bien la obra de electrificación fue financiada por el préstamo BID 899/OC-AR 1, a través del Programa de Servicios Agrícolas Provinciales (PROSAP), se observa un claro compromiso de EDESTE en la motorización del proyecto y la posterior gestión de estas líneas, no exentas de una singular problemática derivada de su tecnología monofilar, soportada con postes de madera en suelos muy agresivos.

Presentación del Programa de Forestación

Sin embargo, la responsabilidad social de EDESTE no se agota en la electrificación, a continuación describiremos cómo gestó, implementó y financia el Programa de Forestación de Zonas Áridas, que implica la implantación de alrededor de 60.000 nuevos árboles autóctonos en el secano para el 2020, beneficiando a los departamentos de Lavalle, San Martín, Junín, Santa Rosa, La Paz, San Rafael y Gral. Alvear. Con esto busca mejorar el desarrollo humano, generando espacios de sombra en torno a parajes, puestos, escuelas rurales, o a la vera de electroductos, caminos y cauces, beneficiando también a clubes, plazas y parques suburbanos, entre otras numerosas instituciones públicas y privadas, procurando repoblarlas con distintas variedades forestales autóctonas y desarrollando pequeños bosques en diversas localidades de secano. Al mismo tiempo, para prevenir que, en caso de incendio, el fuego se propague y arrase con el bosque nativo, se han desarrollado “picadas” que deben mantenerse limpias.

Lo que el progreso se llevó

El secano no siempre fue tal, de hecho en 1561, cuando llegaron los españoles al valle de Huentata, nuestros huarpes se mudaron a “las lagunas” situadas al nordeste del actual territorio provincial. La historia de Mendoza está unida al árbol, como tal es un referente en pro de su defensa, siendo pionera y promulgando en 1897 la Ley Nº 39 de plantación y fomento de bosques. El mito ubica la primer plantación sistemática de álamos en 1815, frente al solar que habitaba el Don José de San Martín en pleno centro de la ciudad. En 1896, dentro del impulso dado a la actividad forestal a nivel nacional por Domingo Faustino Sarmiento,se aprueba la construcción del Parque de Oeste específicamente localizado por el Dr. Emilio Conipor necesidades higiénicas determinadas como consecuencia de la gran epidemia de cólera de 1886. Asimismo la tradición asocia al arbolado con la seguridad, ya que el terremoto de 1861 destruyó las construcciones mientas que los árboles permanecieron de pie, así en 1923se ejecutó un plan de forestación urbano donde se implantaron variedad exóticas tales como paraíso, morera, plátano, fresno, catalpa, tipa, ciruelo y álamo, que requirieron adaptación al suelo y riego artificial. Así el arbolado público, las acequias, la “Alameda” o el Parque General San Martín son las postales que Mendoza muestra al mundo, simbolizando la derrota del desierto por el trabajo del hombre.

No obstante a la par de defender a ultranza las valoradas especies exóticas, abandonamos la defensa de las autóctonas, tal vez por considerarlas un recurso infinito porque crecían solas en el monte. A continuación reflexionaremos sobre esa dicotomía, originada en el modelo agro-exportador que propugnaba el proyecto del moderno estado argentino planteado por la generación del 80, el cual tenía luces y sombras. En si, se sustentaba en tres ejes principales: en primer lugar la conquista del desierto, que implicaba apropiarse de tierras fértiles que estaban en manos de pueblos originarios; en segundo término en la colonización por parte de inmigrantes europeos, que aportarían nuevas técnicas industriales y agrícolas, como el riego artificial y por último en el tendido del ferrocarril, que permitía trasladar grandes cantidades de materia prima a bajo costo, utilizando la madera como combustible. En consecuencia en 1883 comenzó la explotación intensiva del recurso forestal en Cuyo, arrasando con inmensos bosques de algarrobo en galería, retamos, atamisques y hasta jarillas de buen tamaño, para alimentar al ferrocarril que circundaban. Se calcula que 50.000 tn. de madera nativa se convirtieron en carbón de leña, durmientes, postes, rodrigones, rollizos y aserrín, desertificando más del 2% de la superficie de la provincia, otrora cubierta por un próspero bosque nativo. Así por ejemplo una locomotora consumía 68 tn. de algarrobo o retamo por año en forma de carbón, el alumbrado público se alimentaba con gas pobre que requería 1200 tn. de aserrín anuales y la vitivinicultura llegó a demandar 400.000 rodrigones en 1888. La mal llamada industria forestal produjo interesantes ganancias a muchos protagonistas de la conquista del desierto, en su mayoría terratenientes, estancieros, políticos influyentes, oficiales y soldados, a quienes se adjudicaron las tierras a bajo precio o en pago de sus servicios.

Otro elemento que contribuyó con la desertificación del este fue el riego artificial, que aprovechado aguas arriba, al oeste, dejó sin caudal a los ríos cuya naciente es la cordillera de los Andes. En esta región, el agua subterránea a permitido recuperar los valles de los cauces secos y aprovechar la fertilidad de estas tierras.

El problema que dio origen a la forestación

Como es conocido, la convivencia de las líneas eléctricas con el arbolado es compleja, máxime en nuestra provincia enclavada en una zona desértica caracterizada por un esporádico, aunque fuerte viento denominado Zonda, cuyas ráfagas alcanzan los 120 Km/h. El problema detectado por EDESTE es que cuándo un árbol cae naturalmente o debe ser renovado por la peligrosidad que implica su edad o su estado frente a un temporal, el plantín de reemplazo muestra pocas probabilidades de supervivencia. Esta necesidad encendió la idea de utilizar especies autóctonas con menores requerimientos hídricos. Así nació el programa de recuperación del bosque nativo con horizonte en el 2020 que planea implantar aproximadamente 60.000 ejemplares.

Programa de Forestación de Zonas Áridas:

Objetivo: reimplantar variedades de especies nativas especialmente seleccionadas por el INTA, que permiten su arraigo sustentable en las tierras del secano mendocino, mejorando así las condiciones de vida de la población rural, promoviendo el desarrollo humano y favoreciendo la toma de conciencia sobre el cambio climático a partir de la valoración de la flora autóctona.

Instituciones involucradas:


Alcance del proyecto:
Comprende puestos, escuelas, destacamentos, puntos sanitarios de zonas áridas, plazas, parques, clubes, asociaciones suburbanas, márgenes de electroductos, cauces, caminos, rutas provinciales y nacionales ubicadas en el secano.

Ejes:

  • Forestación de Zonas Áridas: la reimplantación de forestales autóctonos posibilita una mejora en la calidad de vida de los habitantes de la zona de concesión de EDESTE y las cooperativas eléctricas, que prácticamente coincide con el secano provincial. 
  • Cambio Tecnológico: el retorno a las especies autóctonas requiere de una articulación institucional entre los organismos tecnológicos como el INTA, encargado de brindar asistencia técnica, y aquellos que acceden periódicamente al territorio como EDESTE, cooperativas eléctricas, DGI, DNV, DPV o municipios, que facilitan la difusión y puesta en práctica de las innovaciones planteadas por los primeros. En particular, las variedades de algarrobo, acacia visco, caldén y aguaribay recomendadas por el instituto presentan menores requerimientos hídricos un crecimiento más rápido, ya que la probabilidad de fracaso en la implantación disminuye cuando las raíces alcanzan la napa freática, a partir del 2do. año. En consecuencia, resulta necesario dotar a los plantines con un gel cuyo objeto es mantener la humedad permitiendo espaciar el riego, con fertilizantes que facilitan su desarrollo, con una polaina que desalienta a las hormigas a la par que retiene humedad ambiente y con un tutor de álamo impregnado, que les permite conservar la vertical.
  • Educación: se observa la participación de numerosas escuelas de nivel primario y secundario que, a partir del programa, introducen en las aulas la discusión sobre valores como el medio ambiente, la sustentabilidad y el uso racional de la energía. En colegios agrarios se brinda formación sobre las innovaciones técnicas detalladas en el párrafo anterior, de modo que algunas ya han organizado sus propios viveros, convirtiéndose en proveedores de los plantines.
  • Prevención del riesgo de incendio: a la par de reforestar, el programa prevé la prevención de los riesgos de incendio y la construcción de “picadas” para evitar que el fuego se propague.

Los Objetivos de Desarrollo Sostenible, la Laudato Si y la Pachamama también

La relevancia y urgencia de la temática que abordan tanto el “Programa de Forestación de Zonas Áridas” encarado por EDESTE y las cooperativas, como aquel que le da sustento: “Programa de Electrificación Rural de las Zonas Este y Sudeste de la provincia de Mendoza”, ha sido declarada por los Estados Miembros de la ONU en la “Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible”. Por una parte podemos decir que el programa analizado se alinea de modo directo con los objetivos  “11- Comunidades resilientes y sostenibles”, “13- Combatir el cambio climático” y “15- Vida en la tierra”, ya que promueve y brinda a las comunidades del secano un ecosistema sostenible, luchando contra la desertificación, deteniendo la degradación de las tierras y frenando la pérdida de diversidad merced al aporte de 59.243 unidades de especies autóctonas, que colaboran en el desarrollo del hábitat de las poblaciones involucradas. De igual modo el programa de “electrificación rural” se alinea en forma directa con los objetivos “7- Energía Asequible y no contaminante”, “6- Agua Limpia y Saneamiento” y “9- Infraestructuras resilientes”, ya que como hemos mencionado en el secano el agua se obtiene por bombeo y las líneas monofilares resultan una solución innovadora y sostenible para llevar energía, y por ende agua, a los sectores más desfavorecidos de la región.

Por otra parte, no podemos dejar de mencionar que todas las acciones emprendidas por EDESTE y las cooperativas, colaboran con el “Nº4 Educación inclusiva y de calidad” ya que, como hemos descripto, promueven oportunidades de aprendizaje tecnológico y en valores. Al respecto debemos recordar que uno de los pilares de la sociedad del conocimiento que transitamos es la educación, que permitirá modificar las conductas de las futuras generaciones. En este sentido el programa se sustenta en “educar para valorar”, ya que involucra el compromiso de los alumnos de las escuelas en la protección del medioambiente a partir del cuidado de pequeños ejemplares de especies autóctonas, sumando a sus familias al proyecto. Por otra parte numerosos estudios demuestran la relación existente entre la innovación tecnológica y el desarrollo de una sociedad, destacando que el traslado de los efectos positivos de innovaciones no es automático, sino que requiere un esfuerzo de gestión. Al respecto el proyecto vehiculiza las innovaciones del INTA hacia los lugares más extremos del desierto mendocino, beneficiando a los pobladores más alejados de los centros urbanos. De igual modo se destaca que el programa ha fomentado el crecimiento de redes entre los diferentes actores, tanto aquellos que atienden el territorio, como científicos y técnicos.

Así mismo, el Papa Francisco ha elaborado la encíclica “Laudato si, sobre el cuidado de la casa común”, que toma su nombre del Canto de las Criaturas de San Francisco de Asís escrito a finales del año 1224, que asimila a la Tierra con una hermana que nos cobija y con quien compartimos nuestro destino. Más aún, nuestra Pacha Mama representa una imagen semejante, aunque ambos mundos aún no se encontraban.

Reflexión Final:

En definitiva, el impulso de los programas de forestación y de electrificación rural, reflejan el carácter colaborativo de EDESTE y las cooperativas, poniendo de manifiesto su vocación de servicio a través de procurar una mejora en la calidad de vida de los habitantes menos favorecidos dentro de su zona de concesión. Indiscutiblemente se alinean con muchos de los objetivos enunciados en la “Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible”. Asimismo resultan un ejemplo de gestión e innovación porque su motorización requirió sumar y articular muchas voluntades gubernamentales, privadas y del tercer sector. En efecto, la reforestación plantea un horizonte estratégico 2020, con un objetivo de 59.243 unidades de forestales, sin embargo se debe subrayar que en 2017 ha superado la meta pautada, alcanzando las 11.843 unidades. Por su parte la electrificación plantea que al 2030 habrá 4.200 km. de líneas construidos y se abastecerá a 4.200 usuarios, en un mercado fuertemente disperso en el que la conexión de cada beneficiario, demandara un km de línea, amén de otras infraestructuras necesarias, tales como los centros de transformación. Indiscutiblemente lo ejecutado hasta la fecha, demuestra el éxito de los proyectos y el compromiso de los actores con su implementación. Por ello, en virtud de todos los beneficios conseguidos con su implementación, hacemos votos para que el horizonte 2020 del programa de reforestación, se extienda en el tiempo, aspirando asimilar el bosque nativo a la cultura de los mendocinos. En definitiva, esta actividad “extra” asumida por las cooperativas, pone de manifiesto la responsabilidad contraída con el desarrollo de la sociedad del secano a quienes brindan la luz, y hoy, también la sombra.

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