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Avances y retrocesos en los logros de las metas educativas

15 de septiembre de 2017

Ana Cerini. Paraná, Entre Ríos. Argentina.
Iberciencia. Comunidad de educadores para la cultura científica
Nuestro país se hallaba encaminado hacia el logro de las metas educativas acordadas, sabiendo que había que reforzar alguna de ellas. Hoy el panorama es incierto con un cambio de políticas a nivel nacional; observamos un claro retroceso en los logros alcanzados, con una tendencia no totalmente manifiesta de encaminarse a una posible privatización del sistema educativo nacional, que con el trabajo de dos siglos entre se había logrado, permitiendo oportunidades a todos por igual.

Los Objetivos del Desarrollo sostenible y su vinculación con educación, marcados por Naciones Unidas, van indicando una tarea común para todos los países. Argentina desde hace ya varios años venía siguiendo este itinerario.

En numerosas cuestiones se habían logrado los objetivos y metas, tales como la obligatoriedad de los jardines; la obligatoriedad de la educación secundaria con todas las implicancias que esto acarreó; el acceso a niveles tecnológicos desde la escuela primaria, unido a aquellas instituciones para educación de discapacitados, tales como centros educativos terapéuticos; la extensión del horario escolar en las escuelas marginales y/o más carenciadas; la asignación universal por hijo, de modo tal que todos los niños puedan acceder al estudio y capacitación, sin tener que salir a trabajar en su infancia; los planes para terminación de estudios primarios y secundarios; la orientación tecnológica de la educación secundaria, para mejorar la calidad de la mano de obra que egresaría y se incorporaría al mercado.

Si bien hacía falta profundizar en algunas de ellas, especialmente en la retención del nivel medio, los objetivos a lograr marcaban la dirección hacia donde se dirigía la conducción de la educación. Los pasos dados eran sumamente valiosos y progresistas. 

El cambio último de gobierno en Argentina, que puede ser beneficioso para los grandes empresarios y comerciantes, no ha contemplado el desarrollo educativo, como parte necesaria del desarrollo integral del país y sus habitantes, ya que ha cerrado programas importantes como el acceso a la tecnología de los alumnos de todas las escuelas, más allá del poder adquisitivo de cada familia, accedieron todos por igual: en el primer año de gobierno se dejaron de distribuir netbooks a alumnos de diversas procedencias, no se contrataron los operadores que efectuaban los “destrabes” de dichas máquinas para poder ser empleadas habitualmente por los alumnos tanto en clase como en el hogar. Sólo recién a dos años del inicio del gobierno neoliberal en Argentina se volvió a recontratar a quienes efectuaban tales “destrabes”. Así como en salud se limitó la entrega de medicamentos esenciales para la supervivencia, en educación dejaron de abastecer tecnológicamente a alumnos y sus bibliotecas escolares; se cerraron los programas de coros escolares y muchos otros programas muy valiosos que desde Nación se atendían. Algunos analistas pedagógicos señalan la aparente intención de querer privatizar totalmente la educación argentina, tan valiosa como educación pública y de calidad.

A las intencionalidades se le suman las carencias de posibilidades económicas de los alumnos y sus familias, después que logros de tanta importancia como la Asignación Universal por Hijo, por la que luchamos como educadores durante tantísimos años, y nos sentimos felices de haberlo logrado con los requerimientos necesarios para su efectividad (constancias de materias aprobadas, registros de vacunas, visitas y controles médicos y odontológicos). Sin embargo hemos visto que cuando la madre trabaja, actualmente, aunque sea como servicio doméstico, la cercenaron. Casos similares a los detallados, de enorme trascendencia pública, publicados en periódicos de diversos países del mundo, muestran las limitaciones que imperan hoy en nuestra querida tierra que ha sido gloriosa y ejemplar en su historia, también hablando desde lo educativo.

Consideramos que las metas para el desarrollo acordadas por los países del mundo son importantísimas para darlas a conocer a todos los alumnos y sus familias, pero, especialmente, es necesario darlas a conocer a quienes se encuentran formando para ser educadores, de modo tal que sepan hacia donde deben orientar su accionar.

En función de lo que se espera que cada país desarrolle en bien de su población escolar y por ende de sus ciudadanos, es indispensable la toma de conciencia de los educadores, a los efectos de que comprendan y puedan evaluar las diversas estrategias a la hora de efectuar reclamos laborales y salariales. Es real la estimación de que los salarios docentes no corresponden al nivel de la función que desarrollan en su actividad de formar a los alumnos y con ellos al pueblo todo. Aunque ello no implica necesariamente que deban efectuar paros de actividades a cada rato, como un modo de reclamo.

No es cuestión de requerirles que no reclamen, todo el contrario, pero, sí poder analizar de qué modo lo hacen, buscando no afectar a los alumnos, destinatarios primeros de los planes educativos. Y hacer conscientes al mismo tiempo a las autoridades educativas gubernamentales, para que reconozcan que sin educación no hay de ninguna manera progreso ni bien para el común nacional.

Entendemos que esa es la primera responsabilidad de los gobiernos, por la que deben velar permanentemente, puesto que de otro modo, caeríamos en lo que Freire hace ya muchísimos años mostraba como un “horror educativo en Latinoamérica”. No se puede priorizar ningún interés mayor que el bien y el crecimiento del pueblo, colocando por sobre ello decisiones marketineras y de economía de mercado que subsumen a quienes no poseen más que sus propias conciencias, a las que hay que educar y no someter o adoctrinar en beneficio de terceros que no son la prioridad esencial, ya que justamente esos terceros cuentan por si mismos con bienes suficientes como para obtener logros, que los demás de ninguna manera pueden alcanzar. No olvidar la esencial función niveladora y promotora del estado, dirigida hacia el bien mayor que es la educación del pueblo en todos sus niveles educativos.

Brindar la posibilidad de participación en la toma de decisiones políticas es de relevancia para el logro de lo señalado. En mi país, durante muchos años, desde las cátedras de pedagogía pudimos analizar con nuestros alumnos las metas seleccionadas por Naciones Unidas y las estrategias elegidas nacionalmente, con el correlato provincial, para ir lográndolas. En algunos casos, cuando se colocaban páginas web para emitir opinión, proponíamos a nuestros alumnos que lo hicieran y comentábamos sus decisiones en conjunto, para elegir por parte de ellos mismos las mejores a publicar y luego proceder a evaluar los resultados parciales que se explicitaban para ir construyendo caminos de logros. También hoy, faltando ese empuje nacional a las temáticas educativas, es necesario, junto a los alumnos proceder a evaluar las acciones pertinentes, aprendido así a discernir acerca de lo existente, sin dejarse conducir en su libertad por acciones mediáticas que no siempre revelan lo recto y valioso. Insistimos que los docentes deben ser seres formados sobre la base de una gran vocación y no meros operadores desarrolladores de programaciones sin mayor compromiso suficiente con el bien del pueblo y de la Nación. Es necesario creatividad, eligiendo en función del contexto, de la realidad de cada grupo de alumnos y con trabajos compartidos y participativos.

La formación de base de los docentes debe ser priorizada, ya que son ellos los verdaderos ejecutores del bien de la población escolar. Al igual que el papel de los directivos es fundamental para que los docentes reflexionen en conjunto y elaboren proyectos educativos institucionales que consideren integralmente la educación a brindar, a partir de los acuerdos internacionales, de los consejos federales nacionales y las decisiones provinciales, miradas con un mismo espíritu de progreso y de bien.

Hubo muchos avances en relación a las metas educativas internacionalmente acordadas en mi país, hasta hace dos años. Luego, las políticas neoliberales del gobierno elegido, han provocado un retroceso en los logros que se habían obtenido: La Asignación Universal por Hijo (AUH) pasó a quitarse a las madres que trabajan aunque fueran servicio doméstico de poco monto retributivo; la AUH que era inembargable, pasó a poder ser usada para garantizar préstamos bancarios y por lo tanto cambia el cariz inicial de las mismas, o sea embargables de ser necesario ( dato obtenido desde emisiones televisivas brindadas por especialistas); los ajustes tarifarios y el gran aumento de los precios sin control, a lo que se suma la pérdida del trabajo de numerosísimos padres, llevó a que el consumo de leche y carne haya disminuido notablemente, lo que compromete la capacidad intelectual de los niños, próximos estudiantes. Mal pronóstico para el futuro de nuestra gente y nuestra nación. El gobierno provincial- que no cuenta con un presupuesto como el de nación- se ha tenido que hacer cargo de la provisión de leche, que provenía del orden nacional para los más pequeños y planes maternales.

Las propuestas del Plan Maestro que se piensa implementar dentro de una ley nacional educativa, no suficientemente difundido y sin muchas posibilidades de brindar espacios para su análisis, no hablan del mejoramiento de la calidad educativa de todos, solo de evaluación con características efectuadas desde el exterior y no intrínsecas del sistema educativo. Se destruye el formato curricular, transformando todas las disciplinas cual optativas preferenciales de los alumnos, sin colocar una base común y obligatoria verdaderamente formativa. La situación y el papel de los docentes pasaría a ser fruto de decisiones netamente autoritarias, desconociendo las trayectorias de cada quien, con cercenamiento de los derechos laborales conquistados. Lo pedagógico no sería una cuestión esencial a considerar, pareciera que pasaría al olvido. Los planes de terminación de ciclos y niveles educativos, pareciera que a nivel nacional, han dejado de ser considerados, no siendo tratados del mismo modo a nivel de la provincia donde resido, por tener una orientación política diferente que la nación.

El plan nacional laboral denominado “Ellas hacen” destinado a capacitar laboralmente a madres, brindándoles la posibilidad de estudio en diferentes niveles educativos con una retribución que le permitía concretar tal estudio, pasaría en el próximo año a depender de los municipios, sin contar con la seguridad del aporte necesario que nación brindaba.

Recientemente he podido acceder a una propuesta de reforma para CABA ( Ciudad de Buenos Aires): en 5º año de la escuela secundaria los estudiantes deberán trabajar para empresas la mitad de su tiempo escolar, justificándolo como “prácticas profesionalizantes”, en la llamada “Secundaria del Futuro” que reduce en contenidos la escuela media, sustituyendo la formación colectiva del ciudadano crítico por la formación individual del emprendedor acrítico, para preparar a la juventud a la medida de los intereses de las empresas. Reforma igualmente diseñada en forma aislada y secreta por tecnócratas del ministerio, sin hacer partícipe a la comunidad educativa de docentes y estudiantes quienes son los que mejor conocen la realidad de las Escuelas. Esta reforma determinará una reducción de las horas de trabajo docente y por ende de su salario. Por experiencia personal, y atendiendo a los recuerdos de lo que en la década de los ´90, cuando ejercía la presidencia nacional el Dr. Menem, se intentó desarrollar el programa PRESTNU para transferir a las empresas los institutos terciaros no universitarios: los docentes no lo aceptaron y a las empresas mucho no les interesaba, aunque les regalaran los edificios y el estado pagara los sueldos de los docentes por 5 años y luego se los transferiría a nivel empresarial. (Este sería otro tema más a considerar en otra oportunidad.)

Lo señalado nos ha llevado a reflexionar que, lamentablemente, vemos un gran retroceso educativo en relación a las metas a alcanzar, que no permitiría aventar un mejoramiento del bien a todos los habitantes del suelo argentino. Resultaría mucho más grave aún el panorama si agregáramos la comparación con las metas recientemente propuestas para el 2030.

Frente a la inminente renovación parcial de la composición del Congreso Nacional, se podría alentar la esperanza de algún cambio de rumbo en los principios que puedan reencaminar desde la legislación educativa o desde el seguimiento legislativo del cumplimiento de las leyes a la fecha vigentes, en busca de un desarrollo realmente sustentable y más justo para el conjunto social.

 

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