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Conocimiento de derechos humanos, una responsabilidad de los docentes

15 de octubre de 2016

Edith González, Guatemala
IBERCIENCIA. Comunidad de Educadores para la Cultura Científica.
Conforme la sociedad avanza en su desarrollo hacia la búsqueda de su propia identidad y de acoplarse a los avances tecnológicos, encontramos que efectivamente la “aldea global” es una realidad. Esta situación nos permite conocer lo que ocurre en otros puntos del planeta y nos hace más sabios, también junto con la liberación femenina, mal entendida y practicada y, por supuesto, el grito del lobo por “ los derechos humanos” nos encaminan a la orilla del precipicio en las relaciones sociales.

Ahora cuando hay muchísimos más medios de comunicación y cuando las personas hablan de tener miles de seguidores, y “amigos en la red”, es cuando más solo se vive y se atiende menos las normas de respeto al otro. El acoso escolar es un ejemplo de ello. Conocido como hostigamiento escolar, matonaje escolar, matoneo escolar, maltrato escolar o en inglés bullying, es cualquier forma de maltrato psicológico, verbal o físico producido entre escolares de forma reiterada a lo largo de un tiempo determinado tanto en el aula, como a través de las redes sociales, con el nombre específico de ciberacoso.

Estadísticamente, el tipo de violencia dominante es el emocional y se da mayoritariamente en el aula y patio de los centros escolares. Los protagonistas de los casos de acoso escolar suelen ser niños y niñas en proceso de entrada en la adolescencia, siendo ligeramente mayor el porcentaje de niñas en el perfil de víctimas. El acoso escolar es una forma de extrema violencia escolar que se caracteriza por una reiteración encaminada a conseguir la intimidación de la víctima, implicando un abuso de poder en tanto que es ejercida por un agresor más fuerte (ya sea esta fortaleza real o percibida subjetivamente) que aquella.

El sujeto maltratado queda, así, expuesto física y emocionalmente ante el sujeto maltratador, generándose como consecuencia una serie de secuelas psicológicas (aunque estas no formen parte del diagnóstico). Es común que el acosado viva aterrorizado con la idea de asistir a la escuela y que se muestre muy nervioso, triste y solitario en su vida cotidiana. En algunos casos, la dureza de la situación puede acarrear pensamientos sobre el suicidio e incluso su materialización, consecuencias propias del hostigamiento hacia las personas sin límite de edad. El Ministerio de Educación de Guatemala expresa que: “es un tipo de violencia que no sólo afecta a la víctima, sino que tiñe todo el ambiente escolar de una atmósfera de abuso. Crea un clima de miedo y tensión emocional y constituye un obstáculo para el proceso de aprendizaje y la misión educativa de la escuela.

Preguntando a personas mayores de 40 años descubrí que en las escuelas del interior del país estas situaciones prácticamente no existieron, y en los centros educativos de la ciudad se presentaban situaciones de: robo de la refacción, esconder el bolsón como situaciones de broma, los golpes de daban de frente ante una situación que los desencadenaban, como perder un partido, burlas ante una situación real o ficticia y hasta por el robo de una supuesta o real novia, pero en la actualidad ante el conocimiento del “bullying”, el acoso se ha fortalecido e incluso aumentado ¿por qué?

Ahora los jóvenes se hostigan unos a otros para expresar poder y se filman, suben su video a las redes sociales para mostrar que son “fuertes” o lo guardan para mantener en la amenaza a la otra persona. Este mismo fenómeno se está produciendo en el espacio sexual. Cada vez más jóvenes se toman fotografías y/o videos y los envían a sus parejas, quienes luego en un acto de venganza las publican en la red cuando la relación se rompe. Pero de la misma manera hay muchas jovencitas, especialmente, que suben sus propias fotografías, luciendo poca ropa, quizás con la idea de acaparar más amistades, esto ha dado lugar a que estas chicas luego se vean acosadas e incluso se haga uso de sus propias fotografías para pornografía. Llevándolas hasta el suicidio.

Todos conocemos casos en nuestros países de señoritas engañas en la red, por jóvenes u hombres que fingiendo ser lo que no son, a través del uso de las redes sociales para hacerlas ir a lugares en donde luego se aprovechan de ellas, llegando incluso a utilizarlas para la trata de personas. Ante esto, la educación es lo que nos queda. Pero ya no sólo una educación del conocimiento científico, sino una educación sobre la vida y la estructuración y comportamiento de la sociedad actual. Una educación basada en los derechos humanos, que permita conocer sobre estas nuevas formas de conducta y relaciones, que lleve a los niños y jóvenes tanto como a sus padres a descubrir el acoso escolar, sus formas y cómo evitarlo, cómo protegerse, porque la sociedad ya no es la misma, la tecnología impuso cambios.

Así, ante el acoso escolar nos queda a los docentes trabajar sobre la convivencia escolar. Expresado por el Ministerio de Educación de Chile como: “la capacidad de las personas de vivir con otras (con-vivir) en un marco de respeto mutuo y solidaridad recíproca; implica el reconocimiento y respeto por la diversidad, la capacidad de las personas de entenderse, de valorar y aceptar las diferencias; los puntos de vista de otro y de otros. Es la particular relación que se produce en el espacio escolar entre los diversos integrantes de la comunidad educativa: estudiantes, docentes, directivos, asistentes de la educación, padres, madres y apoderados, sostenedores.

En el espacio escolar, la convivencia se enseña, se aprende y se refleja en los diversos espacios formativos (en el aula, en los talleres, las salidas a terreno, los patios, los actos ceremoniales, la biblioteca), los instrumentos de gestión (el PEI, los reglamentos de convivencia, los Planes de Mejoramiento Educativo), y en los espacios de participación (Consejo Escolar, CCPP, CCAA, Consejo de Profesores/as, reuniones de apoderados/as), por lo que es de responsabilidad de toda la comunidad educativa.

Si las escuelas crean “Escuelas de padres” y permiten a estos darse cuenta de lo que sus hijos viven en las instituciones educativas, podremos evitar en una buena cantidad los abusos y se formará a dos generaciones en la verdadera aplicación de los derechos humanos en la sociedad como un “arma de dos vías”, no sólo para exigirlos, sino para cumplirlos. Ponerlos en práctica y reconstruir las relaciones humanas de una manera más sana que permita el crecimiento y desarrollo de competencias personales en todos sus aspectos sociales, emocionales y científico, no contra el otro.

Así, el conocimiento en derechos humanos y el correcto uso de la tecnología podrá ayudar a la formación de mejores ciudadanos. Un ejemplo es el video: “El sandwich de Mariana https://www.youtube.com/watch?v=f-8s7ev3dRM, que nos permite conocer el porqué del comportamiento abusivo. Ahora bien, cuestionamos el conocimiento que tenemos sobre la conducta y la vida de nuestros estudiantes, quienes en el siglo XXI se suponen ya no son sólo “vasijas” en las que se vuelca el conocimiento, sino que son personas con una vida propia, pensamiento y actitudes, lo que al final de cuentas está en nuestras manos como docentes.

Entonces, los docentes tenemos ante nosotros una enorme responsabilidad ¿cómo los docentes conocemos y practicamos los derechos humanos? Hemos platicado con nuestros estudiantes sobre convivencia escolar, trata de personas, uso y peligros de las redes sociales, sexo con responsabilidad e incluso violación y embarazo no deseado. Claro para poder hacerlo debemos nosotros conocer sobre los temas. Mismos que se tratan en los cursos de derechos humanos, a los cuales debemos acudir como docentes responsables, tanto como lo hacemos o debemos hacer para actualizarnos en nuestra formación profesional.

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