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Cuando se desdibujan las fronteras del conocimiento: bienvenida a las disciplinas híbridas

15 de febrero de 2016

Mag. Susana Alicia Bartolotta. Buenos Aires. Argentina. IBERCIENCIA. Comunidad de Educadores para la Cultura Científica.
La Filosofía de la Ciencia y en particular de la Biología, es indiscutiblemente un campo interdisciplinar que ha cimentado significativos esfuerzos de reunión de las dos culturas de las que hablaba Charles Snow, la científica y la humanística. Junto a la Sociología y la Historia de la Ciencia, son centrales en la enseñanza para alcanzar una adecuada alfabetización científica de todos los ciudadanos.

La comprensión de la Ciencia debe alejarse del reduccionismo histórico del saber enciclopédico, aislado en disciplinas como compartimientos estancos con autonomía de sus principales fenómenos, teorías y leyes, tal ha transcurrido durante mucho tiempo en la enseñanza de las ciencias de índole tradicional.

La Historia más reciente de la Ciencia, da cuenta que cada disciplina, a raíz de su complejidad, comparte un problema con otras, se rompen las fronteras disciplinares y se construyen puentes a través de los cuales circulan conceptos, controversias e interpretaciones.

En este escenario, la irrupción más ruidosa de las disciplinas híbridas se acentúa a partir de mediados del siglo XX debido a la complejidad de las nuevas problemáticas que debían resolverse. Entonces emergen la Biología y la Genética Molecular, la Biofísica, Bioética, la Bioinformática, Astrofísica y la Bioingeniería de Materiales, entre otras.

Posiblemente en el ámbito de las Ciencias Naturales es donde se han alcanzado los grados más altos de hibridación disciplinar, híbridos que generan otra generación de híbridos, tal el caso de la Neuroendocrinología.

Los investigadores han ido abandonando el núcleo duro de cada disciplina y comenzaron a indagar en las capas más externas, las que palpan a otras disciplinas, sumergiéndose en el desafío de las lagunas que marcan las grandes y pequeñas discusiones paradigmáticas.

No obstante, al decir de Edgar Morin, también es muy importante “ecologizar” las disciplinas, comprender el contexto de su producción es decir comprender las condiciones sociales y culturales en las que nacen los problemas y como se metamorfosean.

La Filosofía de la Biología es del mismo modo una de esas disciplinas híbridas donde la colaboración de biólogos y filósofos puede ser muy productiva al momento de esclarecer estructuras, procesos o fenómenos biológicos como gen, especie, adaptación, individuo, asexualidad, función, complejidad, información y nicho ecológico o bien tener un enfoque conceptual para analizar conceptos filosóficos como el pensamiento poblacional, la continuidad vs la discontinuidad, el reduccionismo molecular o bien la Teleología.

Los esfuerzos orientados a articular lo científico y lo humanístico pueden ser considerados como contribuciones para la generación de una “tercera cultura”.

En este sentido, se pueden mencionar las investigaciones sobre historia de las ciencias y técnicas con marcadas influencias psicosociales y culturales, el desarrollo de comités de ética orientados a un abordaje interdisciplinar de los conflictos en común que ocupan a biólogos, bioquímicos, médicos, filósofos, sociólogos y teólogos, los proyectos de investigación en CTS, el desarrollo de una cultura científica, así también las significativas voluntades para la óptima comunicación de la ciencia.

Las disciplinas híbridas demandan investigadores híbridos y es indiscutible que la enseñanza de estas disciplinas demande docentes con una formación integral y herramientas que les permitan una enseñanza de calidad acorde al siglo XXI.

Si bien no existen las recetas infalibles para una adecuada enseñanza de las ciencias, algunos investigadores han señalado ciertas condiciones que puedan ofrecer a nuestros estudiantes la posibilidad de aprender significativamente algunos contenidos científicos relevantes con un enfoque interdisciplinario. No obstante, es importante no dejar de lado la riqueza que tiene cada una de disciplinas en particular y contemplar la posibilidad que estén en todos los años del ciclo educativo

En los reportes se sugiere una formación docente inter y transdisciplinar lo suficientemente idónea, que favorezca la formulación de situaciones de enseñanza y aprendizaje acordes a una visión integral de las problemáticas. Usar un lenguaje que comprenda el alumno y a partir del mismo, introducir las terminologías científicas de las disciplinas. En el marco de la educación CTS, favorecer el desarrollo de proyectos en el entorno próximo de los alumnos para que los mismos desarrollen actividades que les permitan resolver problemáticas de su comunidad. Favorecer una educación sistémica incluyendo el lenguaje como recurso para crear y expresar pensamientos y las matemáticas como lenguaje de las ciencias que permite resolver problemas inherentes a los campos disciplinares de las ciencias sociales y naturales.

La interdisciplinariedad contribuye a una cultura integral de los alumnos y al desarrollo de un pensamiento científico y humanista que les permite abordar problemas de interés social, asumiendo actitudes críticas cuando se ven afectados por las políticas tecno-científicas.

En sintonía con la idea de alfabetización científica para todos los ciudadanos, la expectativa es reflexionar sobre las propuestas formativas en los distintos niveles del sistema educativo, con un criterio innovador e integrador y desde una concepción humanista de la Ciencia.

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