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De la retórica a la acción: la necesidad de un sistema de adaptación al cambio climático

31 de octubre de 2016

Álvaro Restrepo. IBERDIVULGA. El desarrollo de sistemas de innovación sostenibles es una cuestión trascendental para el ámbito iberoamericano, y su aplicación en el aula se convierte en una necesidad. Es así que se ha buscado tanto su introducción el aula como el fomento de la discusión alrededor del mismo. Por lo anterior, esta emisión constituye una herramienta perfecta para dicho fin. La sostenibilidad es uno de los puntos esenciales tratados desde el área de ciencia de la OEI.

La serie El ladrón de cerebros es una iniciativa del Ministerio Coordinador del Conocimiento y Talento Humano del Ecuador, que busca la promoción de la cultura y el capital científico ecuatoriano. De una manera dinámica e ilustrativa, presenta los principales avances, obstáculos y desafíos de la ciencia en el contexto del Ecuador. En esta ocasión, el divulgador científico Pere Estupinyà aborda la cuestión del cambio climático (capítulo 5). Dicha emisión expone un fenómeno global desde una perspectiva local. Para ello, se da cita con científicos de vasto conocimiento en el tema, siendo estos: Luis Maisincho, quien estudia glaciares de alta montaña; y Rodney Martínez Güingla, especialista en la relación océano-atmósfera, sobre todo, en el llamado fenómeno del niño.

El capítulo muestra de forma contundente los estragos realizados por el llamado cambio climático, el cual se refiere al aumento acelerado de la temperatura terrestre provocado por la actividad humana. Si bien es considerado un fenómeno natural, la velocidad en la que se está evidenciando no lo es. Las concentraciones de gases de efecto invernadero como el CO2, principalmente, y el metano han aumentado drásticamente en la atmosfera desde la revolución industrial. Así, la necesidad de tomar acción se erige como una tarea indispensable para la supervivencia de la especie. No nos enfrentamos al fin de la vida en el planeta o a la destrucción del mismo, afrontamos la supervivencia de la humanidad, defiende Estupinyà.

En el caso ecuatoriano, vemos la reducción de los glaciares de alta montaña como el glaciar Antisana. Dicho pico nevado ha retrocedido 300 metros en los últimos 20 años, lo cual es alarmante. El deshielo es un fenómeno natural, pero la rapidez en que se está dando es preocupante. Los glaciares son reservorios de agua natural y, en el caso de los polos, su deshielo representa el aumento de los niveles del mar, acarreando un sinnúmero de catástrofes ambientales. Se estima que si en este momento la humanidad cesara su producción de este tipo de gases, el planeta necesitaría de al menos 20 mil años para que la atmosfera se regenerase. En este sentido, Maisincho enfatiza en la necesidad de dirigir los esfuerzos hacia la adaptación y protección de ecosistemas, como los páramos en la cordillera de los Andes.

Actualmente, el aumento de la temperatura media del planeta a una rapidez alarmante produce un desequilibrio y, por ende, una alteración de los patrones climáticos. Ahora bien, un punto esencial es el tema de la responsabilidad, pues han sido los países europeos y Estados Unidos (actualmente incluyendo a China), quienes más han contribuido a la emisión de estos gases. No obstante, son los países que menos han participado en la revolución industrial que sufren, hoy en día, las consecuencias del llamado cambio global. Las Naciones Unidas han organizado cumbres para tratar el tema, pero ellas solo han demostrado la falta de voluntad política para llegar a acuerdos globales y la ineficiencia misma de la organización.

Por su parte, Martinez Güingla hace un llamado para el fortalecimiento de los programas estatales de riesgo, pues la mitigación ya no es una opción viable. La reducción de la producción de gases sigue siendo importante, pero los fenómenos ya visibles son apremiantes y requieren de una respuesta oportuna. Así, él hace énfasis en que el tiempo de la retórica ya ha pasado, y ahora con las ideas científicas sólidas y claras es imperante actuar, iniciando con una armonización de la agenda. Por ejemplo, está el fenómeno del niño, una perturbación atmosférica que produce intensas lluvias en el Pacífico, afectando a varios países americanos, del pacifico, asiáticos y hasta africanos.

Dentro de las consecuencias del cambio climático en Ecuador se hallan la perdida de la estacionalidad (lluvia-seca), aumento en la temperatura ambiente de forma sostenida y el aumento de los eventos extremos (tormentas, etc.). En los años 1997-98, este país andino se enfrentó al fenómeno del niño, el cual mostró el escenario futuro de cambio climático para los ecuatorianos, pues se experimentó un incremento en el nivel del mar, hubo lluvias torrenciales, entre otros. La crisis puso en evidencia las falencias estatales y la necesidad de la creación de un sistema de riesgo efectivo.

Por todo lo anterior, esta emisión nos muestra al cambio climático desde una visión local, con repercusiones reales y preocupantes en la población. Con un aire de injusticia social, nos invitan a actuar para implementar medidas acordes a los eventos extremos que se vaticinan, e incluso ya experimentados, y establecer un marco global efectivo. Es fundamental realizar un proceso de adaptación cimentado en una sociedad con consciencia y voluntad política, pues de esto depende la supervivencia de la humanidad.

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