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De lo implícito a lo explícito. Por el derecho a aprender.

20 de agosto de 2016

Sabina Ximena Inetti Pino. Comunidad de Educadores para la Cultura Científica. IBERCIENCIA.
Siempre me pareció fundamental la buena comunicación entre docentes y alumnos, pues genera vínculos, emociones positivas y ganas de aprender. Ahora hay un punto que es base a la hora de comunicarnos: qué esperamos uno del otro en el proceso de enseñanza-aprendizaje. Parece evidente, pero el éxito de nuestras prácticas dependen de ello y la motivación de nuestros alumnos también.

Luego de observar y analizar situaciones en diversas aulas puedo decir que dentro de nuestras planficaciones es necesario incorporar muchos procesos paralelos, implícitos que convergen en una mirada global de la acción educativa. A su vez agradezco a mis docentes que siempre sugirieron la importancia de especializarse en un año liceal para la profesionalización de los contenidos como de la observación de diversos hechos que repercuten directamente en la forma de aprender de nuestros alumnos.

Es muy bueno dejar en claro, desde el comienzo de clases, qué es lo que se espera de los alumnos a nivel general para luego acompañarlos progresivamente y por etapas en el desarrollo de las habilidades necesarias que hacen a su rol. Tener en cuenta para qué sirve “aprender” es para ellos fundamental en la proyección de su futuro desde pequeños. Obviamente que en su trayecto educativo van a cambiar muchas veces de opinión, pero la idea de preguntarse así mismos sobre qué es lo que quieren para su vida produce un cambio en cómo perciben al mundo que los rodea. En este sentido para motivar a mis alumnos a aprender me gusta mucho representar en el pizarrón una escalera que parte desde el primer día del curso hasta llegar a nuestra meta final, su aprobación. Saber que pueden contar contigo es imprescindible. Posteriormente segmento la misma escalera en diversos momentos durante el año dependiendo del nivel de exigencia esperado. Es decir, tenemos un momento de construcción de conocimientos en cada clase, otro en la prueba mensual y otra totalmente distinta en la semestral. Aquí es necesario “modelar” con ejemplos para recrear la situación en qué nos encontramos y qué es lo que se espera ver en las diversas instancias evaluatorias. Además se expresa lo que deben hacer en clase y muchas veces en sus hogares para alcanzarlo. Siempre pienso que una de las motivaciones para trabajar en tan importante Profesión fue el rol que tuvieron los docentes en mí, es decir, fueron receptivos, atentos, y sobre todo motivadores. Grandes académicos y mejores personas.

Un aspecto que muchas veces se da por incorporado en los alumnos son las técnicas de estudio aplicadas en el aula y en el hogar. Es importante transversalizar su uso durante el año y es primordial explicitarlas ya sea para recordarlas o para nivelar al grupo. Cuanto más práctica mejor será inteligibilidad con los contenidos, mayor vocabulario técnico e internalización, pues si se lee pero no se entiende es muy dificil incrementar el nivel de exigencia. Esto conlleva a que muchas veces los alumnos año tras año no sientan o verifiquen el pasaje de grado como un paso más en su crecimiento académico hasta llegar a un bachillerato donde se da por entendido que tienen que dominar tal o cual proceso de aprendizaje, de abstracción, etc. Lo que implica grandes frustraciones por no poder alcanzar lo requerido con deserciones, recursar constantemente materias o que al llegar a estudios terciarios o universitarios los observen como totalmente inaccesibles.

Relacionado al párrafo anterior aprender implica también saber cómo se concretizan los conocimientos en la vida cotidiana. Más de una vez, me han preguntado “pero si yo quiero ser carnicero, para qué quiero aprender” o “para lo que yo voy ser no preciso venir al liceo” a lo que he respondido que “incorporar diversos conocimientos te amplía la forma de ver el mundo y de interrelacionarse con la vida cotidiana. Aprender te permite comprender, observar, elaborar preguntas, resolver situaciones, prever, etc. ya sea en tu casa, en la Universidad , en el lugar de trabajo o proyectar ampliamente lo que decidas ser. Quizás en el día de mañana tengas tu propia carnicería pero es necesario saber administrarla, controlar egresos e ingresos, llevar planillas, negociar con otra personas, saber organizar y distribuir productos, etc”. Es decir nuestros aprendizajes siempre estarán presentes y nos ayudaran en el momento menos pensado.

También es importante que los alumnos aprendan a organizar el uso del tiempo ya sea a la hora de preparar sus pruebas como dentro de la clase en la realización de actividades. Es un aprendizaje muy gradual y esencial en el momento de aprender. Si ordeno los materiales, verifico que el cuaderno se encuentre al día, que entendí todo lo dado y que puedo buscar información en diversos libros académicos, es notorio que el rendimiento será totalmente satisfactorio y motivador. Es más atender a tiempo las diversas dudas le brinda a los alumnos una mayor capacidad de análisis disciplinar y al docente monitorear la eficacia en la comprensión de los contenidos trabajados en clase para su revisión, mantenimiento o reconfiguración del plan anual. Es un ida y vuelta recíprocos. En particular siempre ante escritos parciales realizo un repaso general con bastante tiempo de antelación. Los deberes están asociados al chequeo de los contenidos del cuaderno y libro, a la elaboración de posibles preguntas y expresando el nivel de exigencia. La idea es que los alumnos comiencen a incorporar un método de preparación de pruebas y en el largo plazo de autoaprendizaje. La autogestión para la autonomía es fundamental. A su vez pienso que nada debe ser más desconcertante que tener que resolver una prueba que no se asemeja en nada a lo que estudiaste o que se aleja mucho de lo explicitado en clase. Me los imagino preguntándose a si mismos ¿Y ahora qué hago? asociando todas las posibles consecuencias, sentimientos que generan y repercuten en un alejamiento de sus ganas de aprender.

Para todo ello es fundamental que se construya un muy buen vínculo de empatía entre docentes y alumnos. Saber que pueden acercarse y realizar consultas sin temores en relación a los contenidos, dónde buscarlos, qué hacer si tienen baja la materia o pedir más apoyo porque no comprenden es un punto de quiebre que si se hace a tiempo puede cambiar la percepción del curso y su promoción. También cambia la autopercepción de sus posibilidades y disfrutan en el proceso. Frecuentemente cuando una les habla de la posibilidad de pasar de año sin tener que rendir exámenes los alumnos expresan que no creen que puedan lograrlo o que eso es imposible. Pensar que ya no tienen la posibilidad sin intentar es un hecho muy duro, pero también que no saben cómo hacerlo es una gran realidad. Es más, cuanta más fluida es la comunicación se pueden diseñar estrategias de aprendizaje consensuadas por todo el grupo, reflexionadas como algo positivo. Incorporando también sus propios aportes en relación a lo que les ha funcionado en otras disciplinas, acelerando y fortaleciendo sus procesos de aprendizaje.

Es entonces que hacer explícito lo implícito cambia la relación docente-alumno. Además de fortalecer la comunicación tanto dentro como fuera del aula, genera vínculos positivos y empoderadores permitiendo que nuestros alumnos se apropien de las ganas de aprender con sus infinitas posibilidades.

 

 

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