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Del arte a la ingeniería de la creatividad a la ciencia; las mujeres y el bambú

21 de febrero de 2018

Por Jonás Torres Montealbán,
Universidad Autónoma Chapingo-Texcoco, México
IBERCIENCIA. Comunidad de Educadores
para la Cultura Científica
El bambú, material alternativo para la construcción, por su durabilidad y belleza, es un material alternativo, para ingenieras, arquitectas y artesanas: Resistente como el acero y el concreto; agradables características de material local y renovable, el bambú posibilita el diseño, la creatividad y la innovación; desde el interés ecológico de biólogas, al interés estructural de ingenieras (científicas-artesanas).

En la Casa Solar, de la UACh, las actividades orientadas al desarrollo sustentable, investigación y aplicación de tecnologías. Logran su cometido, gracias a la participación de artesanas e ingenieras; todas docentes investigadoras y estudiantes. Que se preocupan, no sólo por el uso apropiado de las energías renovables aplicadas a la agricultura; sino también, la búsqueda constante de materiales alternativos; un ejemplo de ello es el bambú. El impulso que mujeres: Ingenieras, Biólogas y Agrónomas, le dan al cuidado del medio ambiente, es parte de su naturaleza misma, como las madres cuidadoras de la Tierra para sus hijas; a las que se les inculcará también, el cuidado de los recursos naturales. Transmitiendo la conciencia de que otro mundo es posible, como lo hicieran las abuelas originarias de México. El México adolorido por el saqueo energético y la destrucción de hermosos lugares, que las mujeres cuidadoras de la Tierra en diferentes partes del país, denuncian cotidianamente.

Por ello, el grupo Solarchapingo, reconoce a sus estudiantes y docentes, que investigan realizando esfuerzos por regresar al camino correcto. Por el respeto de la belleza de lo materiales naturales y por una nueva relación no mercantil con ellos. No es necesario, que el gobierno reconozca su labor con incentivos pervertidos, que no resuelven necesidades cotidianas. Ellas son creadoras de conocimiento y por su compromiso cotidiano, se alejarán de la burocracia institucional y ocurrencias “seudocientíficas”; el mejor reconocimiento se los dan sus comunidades, porque desempeñan el trabajo de indagar, escuchar sus problemas y aprender de ellas, de las mujeres y niñas cuidadoras del mundo. Ese mundo que, las estudiantes investigando, buscan conectar a sus proyectos de titulación, para reflexionar sobre la sustentabilidad, seguridad alimentaria, habitabilidad y desarrollo de la ciencia y tecnología agrícolas. Por lo que, es necesario que su inercia científica no se pierda en papeles y formatos que diluyen su entusiasmo. Y que su aspiración de constructoras del conocimiento, encuentren un espacio donde se sientan cómodas, contribuyendo al balance del ecosistema, como lo hace el bambú y otros materiales alternativos, en la casa solar y sus energías renovables. Cuidar de la madre Tierra con conocimiento de causa y poner fin a los prejuicios de género y reconocer la labor que hacen las mujeres, docentes y estudiantes; ingenieras y artesanas; investigadoras todas; luchando contra la desigualdad estructural, que afecta la productividad científica y pone en riesgo el conocimiento armónico de nuestro hábitat.

Congreso Iberoamericano de Ciencia, Tecnología y Género

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