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Del señor de los cielos al señor de los aires: Educación desde la nube, ¿Hacia dónde va la escuela?

14 de junio de 2018

Ivonne Ramírez-Martínez, César Maldonado-Sanabria IBERCIENCIA: Comunidad de Educadores para la Cultura Científica, U. San Francisco Xavier de Chuquisaca, Sagrado Corazón. Bolivia. Para IBERDIVULGA sobre el Foro Iberoamericano de Ingeniería y Sociedad Digital
Las escuelas de Bolivia, en América Latina están insertas en plena era digital, aunque en las aulas se conservan los mismos patrones de la educación escolástica acrítica, bancaria, los estudiantes, fuera de la escuela, cohabitan en el tercer entorno, dominados por la información que proponen el señor del aire, dejando de lado la capacidad crítica reflexiva y transformadora, esencia de la educación liberadora. Enfrentamos dos espacios acríticos, el aula y el ciberespacio.

Introducción 

La temática aborda un tema de actualidad, la no presencia de tecnología digital en las escuelas, mientras el proceso de escolarización continua desde el nivel primario hasta la educación de cuarto nivel; los estudiantes están en la ciberescuela donde acceden a contenidos que ni los docentes imaginamos ni dominamos, por la no confianza en ellas, el desconocimiento o las limitaciones en cuanto al manejo de la información en la internet. Este hecho produce una confrontación entre el pragmatismo de consumir “conocimientos” acríticamente, contra la profundidad y la reflexión; este es el ámbito entre el pensamiento superficial, liviano e individual que caracteriza a este periodo contemporáneo y el llamado a procurar una educación reflexiva, crítica, analítica por la combinación de los entornos tercer, primero y segundo ¿Cuál es el rol de la comunidad educativa?, ¿cómo evitar la separación cotidiana de los entornos segundo y tercero para que la sociedad digital no pierda el nexo con la realidad, ni la realidad sea sólo un pretexto para extraviarla con pensamientos que alienen las verdaderas soluciones que la educación debiera proponer?, ¿dónde queda la reflexión, la profundidad de los contenidos, la crítica de la realidad?, ¿estaremos dócilmente resistiéndonos a algo que ni imaginamos y con esto desaprovechamos todo el potencial del tercer entorno o, por miedo, lo demonizamos?, ¿cómo funciona esa servidumbre voluntaria en la escuela o en la investigación?, ¿habrá reflexión y conciencia en los discapacitados digitales?, ¿cómo combinar la agilidad del pensamiento, por la globalización de él y las reales soluciones que este debe dar a los entornos primero y segundo?

Desarrollo

Algunas indagaciones locales realizadas por nosotros ya nos dejaron muchos elementos de reflexión cuando estudiamos las experiencias de uso de tic en estudiantes universitarios migrantes que no tuvieron el acceso a estas desde la escuela ni desde la temprana infancia, en relación a sus pares citadinos que siempre tuvieron contacto con los recursos de estas desde la escuela y la infancia. Sin embargo, ambos no presentaban diferencias en cuanto cómo usan las aplicaciones de redes sociales y otros durante el aprendizaje, y la investigación, léase trabajos prácticos, cohabitando con sus pares con quienes tenían diferencias en el segundo entorno y que ingresando al tercero se asemejan muchísimo en cuanto a las formas de uso, copia, acceso a sitios que consignan baja información profunda y sacrifican de la misma forma la reflexión, la crítica y el análisis, la aplicación del conocimiento que se pretende fomentar en la escuela.

Sobre estos hechos que estudiamos y la conferencia de Javier Echeverría, del Foro de Ingeniería y Sociedad Digital nos interesa dialogar sobre la sociedad digital, donde la no democratización al acceso de las tecnología se da una manera bastante inusual, porque a pesar de su condición precaria en algunas comunidades se presentan varias constantes en estudiantes con un nivel socioeconómico aventajado y en desventaja, cuya vida doméstica también se ve transformada por los efectos de las telecomunicaciones, y un giro del mundo digital o tercer entorno donde habitan los miembros de esa familia no sólo a nivel urbano sino rural en Bolivia. Este hecho provoca también el acceso generacional a la información digital del tercer entorno y a los modos de procesar los mismos

Estos modos de interacción donde no sólo no hay democracias, sino un feudalismo, y en esto entra la producción de conocimientos y sus manejos en los diferentes grupos sociales es evidente. Decía Echeverría que hoy se puede hablar de tecnopersonas, las mismas que habitamos en los distintos contextos aplicando las tecnolenguas que han transformado nuestros entornos, uno más físico, objetivo es decir, lo biológico corpóreo, el contexto o familias y el tercer entorno que ya no es físico, sino en el aire, donde cohabitan, se aclaran o confunden las personas que ingresan a la red; y para el caso que analizamos los estudiantes de todos los sitios en las aulas de nuestro país. Ellos proceden de ambientes físicos diversos y convergen en el uso similar de lo espacial ofrecido por el tercer entorno.

Pero ¿qué cambios han traído estos cambios en este entorno donde se mueven los docentes y discentes? Ya ha sido colonizado y empoderado por los señores del aire, “dueños” que dominan el conocimiento científico, desde donde se pautan los indicadores de ciencias y que dirigen a las comunidades científicas, que representa un tecnopoder que va más allá del poder de las Universidades (países decía), pues muchas y ofertan programas completos a distancia que no siempre tiene producción institucional en el segundo entorno. Este surgimiento de producción “aérea” provoca, a su vez varios hechos, el pensamiento ya no es controlado por regímenes, sino por patentes o corporaciones, la oferta ni el consumo no responden necesariamente a currículos establecidos o a objetivos de países, sino de poderes sapientes a los que no les interesa identificarse. Esto afecta enormemente a las realidades físicas del segundo y primer entorno.

Desde estas aulas se darán las pautas de qué es lo que se estudia, o qué no, o qué se enseña y, si esto vale la pena o no, y este poder produce conflictos aún en nuestro micromedio, pues el desarrollo, los valores por ejemplo serán asumidos desde lo que dicten los “dueños” e imponiendo en forma sutil, pero violenta los cánones de un imaginario colectivo feliz de sociedad o de futuro, más parecido a la imaginación alienante de Disney que a los asuntos reales que no son tan lindos. Tienen, por tanto, el control de los usuarios y de la manera de pensar y de comportarse, entre otros. Y aunque ese intercambio parece amigable y horizontal en realidad es vertical, dictatorial porque empuja a las tecnopersonas a un imaginario simbólico e impuesto, no dialogado de modernidad, actualidad y éxito cuando se transite y se consume por estos medios.

De ahí que las denominadas tecnopersonas son ahora estudiantes con móviles, que pertenecen a comunidades educativas como organizaciones que se visibilizan de cualquier forma a través de la internet y son éstos los que se muestran casi sin conciencia individual (docente o estudiantes), con varias identidades y con una conciencia colectiva que domina ya sea desde google u otros, productores o acumuladores de conocimiento. El archivo que el aire produce es enorme y no siempre democrático. En muchos casos con la escuela a distancia, los estudiantes sólo interactúan en el tercer entorno donde los grupos interactúan como una mente colectiva sin capacidad de crítica ni reflexión, por ejemplo al consumir informaciones de sitios, buscadores o bases de datos que se asumen como únicas y valederas, y que a pesar de ser líquidos son consumidos sin mayor masticación, dominando las mentes y colonizando las ideas domesticadas por el señor del aire.

Los planteamientos de Echeverría son preocupantes no sólo para el futuro sino para el hoy, afectan a las generaciones que estamos pasando a condición de mercancía, en este tercer entorno donde se vive de la publicidad y el consumo de lo impuesto, el descarte es continuo en este sentido. 

En el caso de las aulas el YouTube, Facebook (que por nuestros resultados son los más consultados por los estudiantes) están colonizando también la a escuela, educando desde la nube, donde los docentes no estamos al margen pues ambos vamos a buscar a la nube sus fuentes de referencias, de ahí que las tareas, las investigaciones y las formas de mirar su formación a futuro está puesta en estos sitios, como es el caso de los rankings de universidades, o el impacto de las revistas científicas (ISI)

Cada uno de estos recursos no son ingenuos, sino que hay una suerte de intencionalidad de ejercer control, soberanía y hegemonía que produce contradictoriamente un sentimientos de gratitud ante lo que se ofrece a la red en forma irrestricta. Estos sistemas no tiene regulación de ningún tipo como sostiene Echeverría y desde ahí se define hacia dónde o qué es lo importante por conocer y qué conocimientos son más válidos o menos actualizados para consulta, lo que determina qué se consume y qué no tiene la aprobación de las comunidades tecno, donde la comunidad educativa permanece pasiva, acrítica, y domesticada.

Conclusiones

La escuela no puede mantenerse al margen de la discusión sobre la influencia de la tecnología digital en los procesos de enseñanza y aprendizaje, necesitamos transitar en ese tercer entorno de una manera más cierta y más crítica, donde docentes y estudiantes seamos conscientes de sus ventajas y desventajas y se cuestionen e interpelen la colonización del pensamiento, lo contrario sería pasar del oscurantismo de la edad media a la iluminación de la edad contemporánea.

La escuela debe procesar sus consumos cibernéticos, de modo que el entorno físico aproveche sus ventajas y filtre sus dictaduras, así, investigación y producción de pensamiento no seguirán simplemente el consumo acrítico de cualquier oferta.

Sin reflexión no puede haber educación. Es importante para los educadores el fomento de espacios de reflexión colectiva que rompa la dominación y el apasionamiento ciego por el conocimiento que se genera en la internet, así como el apasionamiento impuesto por las religiones de otros tiempos, donde las formas de colonización, domesticación y opresión impiden el desarrollo de la creatividad y del potencial humano.

Se avizora un panorama inusitado de incertidumbres, donde la certeza sólo puede ser la reflexión y la crítica, la escuela del primer y segundo entornos no pueden desaparecer en el espectro de la cotidianeidad educativa, sino con y a través del fomento de una educación esencialmente transformadora y liberadora.

La no reapropiación del pensamiento de las nubes provocarán nuestro esclavismo de nuestras mentes y de nuestras realidades; este parece el llamado a advertirnos sobre estos consumos, de lo contrario se aproxima, desde la dictadura del tercer entorno, una segunda inquisición, no eclesial y un masivo analfabetismo crítico y analítico.

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