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¿Dónde está el gusto por conocer?

9 de junio de 2013

Carmen Chihuala Peche. Trujillo – PERÚ. Serie IBERCIENCIA: Instituto Iberoamericano de Enseñanza de las Ciencias y la Matemática. Propuestas desde la Docencia
Somos responsables de las respuestas de las nuevas generaciones frente al conocimiento, al cómo construirlo; al interés por la vida y sus manifestaciones culturales, y parte de estas últimas son las ciencias y las matemáticas.

Es común en nuestro medio que se reste importancia a aquello que exige esfuerzo para entender y estar en capacidad de aplicar.

Qué podemos esperar de los niños que son atormentados cada día por padres o familiares con frases que les inducen a pensar que las matemáticas son difíciles, que ellos (padres o familiares) no las llegaron a aprender, o un ¿para qué sirve?

Parte de la solución para que las nuevas generaciones asuman mejor respuesta ante la vida está en las generaciones que las preceden. Y ahí, debemos confluir esfuerzos y compromisos para permitir a las nuevas generaciones superarse. Encontré éste párrafo que me parece interesante insertarlo aquí: “Si se tiene en cuenta las complejidades en que vivimos, para entenderlas y tratar de solucionarlas a favor de la vida, se necesita producir cambios en la mente de los hombres. Es indudable que la educación es la encargada de realizar esos cambios porque prepara a los recursos humanos de cualquier país como agentes activos del desarrollo de la sociedad y lo hace precisamente desde los distintos saberes que le proporciona la cultura.” 1 Aquí debemos partir de asumir nuestro compromiso con el presente y futuro y a nivel de entidades educativas inculcar a los padres de familia que respetar la integridad de sus hijos e hijas significa no sugerir conceptos negativos frente a las matemáticas y las ciencias en general; exigir el compromiso social para que los criterios de distracción, diversión, entretenimiento, no sugieran también esos conceptos negativos.

Los elementos distractores han invadido todos los espacios de nuestras vidas e impiden que la inmensa mayoría de los curiosos humanos en busca de respuestas se estanquen en querer usar, no entender ni preocuparnos de qué están hechos, por qué así y no de otra manera, con una sola reflexión: total ya está hecho.

Estamos en un tiempo en el cual queremos aprender y entender sin esfuerzo, lo que exige algún esfuerzo es dejado de lado. Si bien es cierto, que ahora podemos agilizar nuestros sentidos mediante el uso de la tecnología, el esfuerzo tiene que estar presente para incorporar lo percibido como conocimiento y punto de reflexión.

Dónde queda o dejamos el gusto por conocer?

En cuánto nos resulta exigiendo esfuerzo lo abandonamos?

Cuando acudimos al elemento lúdico como medio para aprender, estamos atendiendo al esfuerzo por aplicar las reglas o normas del juego. En ese esfuerzo es que aprendemos. Y aprendemos también a esforzarnos.

Es importante el esfuerzo que frente a la complejidad de la realidad iberoamericana, IBERCIENCIA se plantea contribuir con mejorar la calidad y cantidad de la educación científica. La inserción desde niveles de educación inicial y primaria a “vivir la ciencia”, a ser motivados en la observación, la descripción, la reflexión de la naturaleza que nos rodea, sería un paso interesantísimo.

Superar las dificultades para lograr una comunidad de personas comprometidas con la vida humana en todas sus expresiones en concordancia y en respeto a la naturaleza, es una necesidad urgente hoy en día; la incorporación consciente en actividades que contribuyan a ello, es importante y a eso apunta Metas Educativas 2021.


1 Maribel Rodríguez Núñez de la Universidad Pedagógica “Raúl Gómez García”, Guantánamo en La Formación cultural de Cuadernos de Educación y Desarrollo, vol 1, N°3 (mayo 2009) encontrado en http://www.eumed.net/rev/ced/03/mrn.htm

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