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Educación para el siglo XXI; Adaptación, Renovación o Transformación, ese es el reto

11 de diciembre de 2017

Miller Montenegro Rodríguez, Bogotá D.C., Colombia, IBERCIENCIA. Comunidad de Educadores para la Cultura Científica.
La educación en el siglo XXI presenta varios retos, uno de ellos radica en encontrar la respuesta adecuada a las necesidades de la sociedad, no solo para satisfacerlas, también para encontrar un desarrollo sostenible y sustentable a largo plazo.

En educación se ha discutido por mucho tiempo sobre los tópicos; ¿para qué educar? Y ¿en que educar?, las respuestas a estos dos interrogantes han cambiado con el tiempo o con la época en que se reflexionan sobre ellos, esto debido a que la educación es la mejor herramienta de transformación social, y ella ha obedecido a intereses tanto públicos como privados, cada momento o periodo de la historia reciente de la humanidad ha sido convulsionado y ha planteado retos a la educación, que le han implicado adaptarse a las circunstancias.

Se han implementado en cada momento cambios, algunos con éxito y muchos tantos con fracasos, modificando desde el currículo hasta la didáctica, la educación ha privilegiado el aprendizaje de contenidos, muchas veces estos son percibidos sin utilidad por parte del estudiante.

En este punto el estudiante quien es el objeto y sujeto de la educación no esta en el centro de ella, es relevado a un tercer plano, esto debido a que la educación se ha llenado de retórica y poca acción. La cultura de cada comunidad ancestral se ha perdido por la modernidad, los valores o principios rectores de la vida en comunidad perdieron vigencia

En la coyuntura actual encontramos varios retos para la sociedad moderna, ellos son:

En Primer lugar; distribuir equitativamente y de forma sostenible los recursos naturales del planeta, esta es la riqueza que debe ser distribuida, esta discusión se ha centrado en el dinero y las posesiones materiales como riqueza, alejándose del ser humano,

En segundo lugar; Proteger los ecosistemas naturales tanto la fauna como la flora como herencia para las futuras generaciones y para su supervivencia, sin agotar los recursos naturales sean estos renovables o no renovables. La lucha contra el cambio climático implica también recuperar la cultura de amor y respeto por la madre naturaleza, la cual profesaban las sociedades antiguas,

En tercer lugar; la educación para la cultura científica no debe centrase solo en el desarrollo de mas conocimiento, es decir de avances científicos y desarrollos tecnológicos y en la divulgación de estos avances solamente, esta debe centrase en el objetivo de hacer buen uso de la ciencia y tecnología para el desarrollo y beneficio de la sociedad. Hemos observado que estos avances son convertidos en simples mercancías que persiguen un beneficio económico para algunas empresas, alejados de la consecución de un beneficio real para la sociedad,

En cuarto lugar; como lo he manifestado en anteriores artículos la lucha contra la pobreza no radica solo en la generación de empleo digno, o el acceso a los servicios públicos básicos, para erradicar la pobreza se requiere el acceso a educación de calidad, dado que la pobreza material es consecuencia de la pobreza mental e intelectual de las personas,

En quinto lugar encontramos que se debe garantizar un acceso libre a una educación de calidad, es decir una educación que permita o contribuya a solucionar las necesidades no solo básicas de la sociedad, que contribuya a un mejoramiento en la calidad de vida, un modelo educativo que aporte a la construcción de una sociedad mas equitativa, que ayude a construir un sistema económico sustentable que respete los ecosistemas naturales del planeta, que respete la naturaleza humana y no privilegie el consumo masivo y desmedido de mercancías inútiles y poco transcendentales para el ser humano.

En síntesis, podemos observar que la educación tiene que centrase en el desarrollo del ser humano y no solo en el aprendizaje, en apropiarse de conocimientos, en la memorización y no en el desarrollo de competencias útiles para la sana convivencia en sociedad el desarrollo afectivo de las personas, nos solo en el desarrollo de competencias laborales o en competencias digitales las cuales están en boga dado el acelerado desarrollo científico y tecnológico.

La educación debe centrase en el desarrollo del ser humano como tal, respetando y comprendiendo que somo seres multidimensionales; poseemos varias dimensiones como lo son; física, mental, emocional, espiritual y social. En este sentido la educación debe ser capas de ayudar a formar a seres capaces de asumir su naturaleza, e interrelacionarse sanamente en sociedad, con responsabilidad y autonomía.

En conclusión, podemos decir que la educación necesita:

Adaptarse con agilidad a los requerimientos de la sociedad, como o son el uso adecuado y de forma responsable de las nuevas tecnologías, dotando a las personas de nuevas competencias para asumir el reto de la automatización y robotización en las empresas y la consecuente pérdida de muchísimos puestos de trabajo. Estas nuevas tecnologías provocaran que la forma de trabajar cambie drásticamente y a su vez ocasionara que las formas de empresa que hoy conocemos se transformen, esto sin duda traerá no solo consecuencias, también oportunidades para aquellos que estén preparados profesionalmente, tal como lo señalan varios estudios de la unesco y del foro económico mundial, quienes están mejor formados a nivel profesional y posgradual serán menos vulnerables a las consecuencias de desarrollo tecnológico y la aplicación de la inteligencia artificial en las empresas como los son la masiva perdida de puestos de trabajo.

De otro lado es necesaria la renovación del currículo y de la didáctica es un requerimiento inmediato para la educación, donde encontremos contenidos flexibles y variados, que respondan a la solución de las necesidades de la sociedad y no solamente al desarrollo de competencias laborales para el siglo XXI. El currículo debe ser flexible para permitir su propia renovación y así responder a los desafíos actuales y aquellos que se llegaren a presentar en el mediano plazo.

Así mismo se requiere una transformación completa de la educación para que el ser humano sea nuevamente el objeto, sujeto y el centro de la educación, cuyo único fin sea el de ayudar a formar personas capaces de vivir en sociedad, de forma responsable, autónoma y con el desarrollo de cada una de sus inteligencias múltiples.

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