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Educar para la cultura científica en la sociedad del conocimiento

4 de enero de 2014

Juan Carlos Gómez B. Licenciado en Lingüística y Literatura. Magíster en Comunicación y Educación. Colombia-Bogotá. IBERCIENCIA. Comunidad de Educadores para la Cultura Científica.
Hablar acerca del concepto de “sociedad del conocimiento” remite, sin lugar dudas, a una categoría generalizada que ha sido utilizada con diversos significados no sólo por distintos estudios científicos sino también por corrientes de pensamiento (Bell, 2001; Castells, 1996, 1998; Evers, 2000; Gibbons, Limoges, Nowotny, 1994; Karsten, 2006).

Sin embargo, aun cuando el término resulta complejo es necesario aclarar que ciertos fenómenos históricos surgidos a partir de transformaciones sociales de las últimas décadas, con rasgos distintos a la sociedad industrial, caracterizan los desarrollos del siglo XX de la sociedad moderna y cimentan al conocimiento cono eje fundamental en las narrativas políticas, económicas, educativas, sociales y científicas.

 Desde esta perspectiva, el concepto de sociedad del conocimiento se utiliza para referirse a aspectos como el acelerado incremento en la creación, acumulación, distribución y aprovechamiento de la información y del conocimiento, el vertiginoso desarrollo de las tecnologías que han hecho posible el aumento de información, la creación de comunidades científicas, las transformaciones en la relación sujeto-educación y sujeto-sociedad, la transformación de bienes y servicios, la restructuración de la cultura, el impacto de nuevas tecnologías, la transformación de los sistemas económicos mundiales, entre otros. 

 En tal sentido, la formación permanente en ciencia y tecnología y la educación para la cultura científica han sido referentes de las grandes reformas sociales, políticas y económicas requeridas para los países latinoamericanos. De ello deriva la necesidad de consolidar didácticas que apunten a la formación en ciencia y en investigación desde las escuelas así como también la creación de facultades de ciencias en los centros universitarios. No obstante, también se requieren nuevas instituciones de financiación de investigaciones científico-tecnológicas en América Latina que promuevan políticas educativas en relación con la cultura científica amen de los ya existentes en algunos países como lo son: el Departamento Administrativo de Ciencia, Tecnología e Innovación (Colciencias) o el Instituto para la Investigación Educativa y el Desarrollo Pedagógico (IDEP), en Colombia; el Centro de Estudios de Estado y Sociedad (CEDES) y la Fundación de Investigaciones para el Desarrollo (FIDE) en Argentina; el Instituto de Estudios Avanzados en Desarrollo (INASED) en Bolivia; el Instituto de Estudos, Formacao, Assesoria em Politicas Sociais (POLIS) en Brasil; el Centro de Estudios Socio-Económicos para el Desarrollo (CED) en Chile y toda la RED de Centros de Investigación de América Latina y el Caribe.

 Una de estas instituciones es La comunidad de educadores para la cultura científica, de la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI) la cual ha venido orientando procesos formativos y su mayor fortaleza ha sido la consolidación de materiales didácticos para que los docentes de escuelas y universidades se apoyen en ellos y transformen su prácticas educativas con el fin de hacer visible en los niños, niñas y jóvenes la importancia que tiene la ciencia y el conocimiento para la transformación de la realidad de los países.

 El papel fundamental de la Comunidad ha sido establecer un horizonte pedagógico acerca de la enseñanza de la ciencia, lo cual consiste fundamentalmente, en promover un cambio en las ideas y representaciones previas del y la estudiante, con el fin de acercarlos progresivamente al entramado conceptual y metodológico del conocimiento científico tal y como se encuentra estructurado en el momento actual. La experimentación es un instrumento de alta significación en la investigación científica que tiene gran valor formativo y permite a los alumnos reunir datos en condiciones controladas, verificar hipótesis y formular conclusiones provisionales basadas en sus datos, realizar por sí mismo manipulaciones, hacer sus propias observaciones, registrar sus propios datos y formular sus propias interpretaciones, arribando a resultados por propio esfuerzo ya que él (ella) los obtuvo en su trabajo metódico y racional. El material propuesto al interior de la comunidad propende por las herramientas didácticas que orienten estos procesos de acercamiento a la ciencia.

 En este sentido, y como lo menciona el documento de la OEI (2012), “es necesario repensar la ciencia y la tecnología en Iberoamérica, lo que equivale a pensar en los es­tilos de ciencia más adecuados y en la definición correcta de lo que entendemos por excelencia y re­levancia. Una pregunta debe ser formulada: dadas estas necesidades nacionales e iberoamericanas, ¿que ciencia y qué tecnología pueden contribuir más a la solución de los problemas?” (pág. 8). Evidentemente no puede ser una ciencia pensada únicamente para responder a los requerimientos de la competitividad internacional propia de la cultura científica occidental, sino un proceso de adelantos científicos que favorezcan el desarrollo de las regiones los cuales, sin desconocer la realidad mundial, propendan por reformas sociales y políticas de Estado tendientes a favorecer las necesidades de las comunidades.


  Cabe mencionar que contrario, precisamente, a esa carrera tecnológica vertiginosa en la cual compiten los países desarrollados, los estudios investigativos de la ciencia como eje estructurador de la cultura han puesto han puesto de manifiesto que no existe el imaginario de una superioridad del conocimiento occidental. En tal sentido, Yehuda Elkana (1977) afirma que “no hay diferencia de base, ni en términos de conocimiento ni en términos de lógica, en los modos del pensamiento entre sociedades occidentales y no occidentales, y que tampoco hay diferencia de base entre el pensamiento científico y no científico". Lo anterior conlleva a pensar entonces, que sí se requiere una educación en cultura científica contextualizada, una educación científica que toque la realidad de los países pero proyectándose a los avances del mundo contemporáneo globalizado y no propender por grandes avances científicos que beneficien a las universidades y los investigadores mismos desconociendo la realidad y las necesidades de las regiones y este ha sido el enfoque de la Comunidad La comunidad de educadores para la cultura científica de la OEI.

Referencias

- Bell, D. (2001). El advenimiento de la sociedad post-industrial. Un intento de pronosis social. Madrid. Alianza Editorial.

Castells, M. (1996). La era de la información. Economía, Sociedad y Cultura. Vol.1 La Sociedad Red.. Madrid, Allianza Editorial.

Castells, M. (1998). La era de la información. Economía, Sociedad y Cultura. Vol.3 Fin de Milenio. Madrid, Alianza Editorial.

- Elkana, Y. 1977. La culture scientifique dans le monde contemporaine, en Rossi Mathieu-P. (comp.), UnescoScientia, Roma: 275-311. Traducción al castellano de J. Charúm, J. Granes (ed.). 1983. "La ciencia como sistema cultural: una aproximación antropológica", Boletín de la Sociedad Colombiana de Epistemología, 10-11:65-80.

- Evers. H. D. (2000). Culturas Epistemológicas: Hacia una Nueva Sociología del Conocimiento. Universität Bielefeld. Fakultät für Soziologie. Forschungsschwerpunkt Entwicklungssoziologie. Working Paper No335 http://www.uni-bielefeld.de/tdrc/publications/workingpaper_d.htm#2000.

Gibbons, M., Limoges, C., Nowotny H., Schwartzman, S., Scott P., y Trow M. (1994). "La nueva producción del conocimiento" Barcelona. Editorial Pomares- Corredor SA.

- Kersten, K. (2006). El concepto Sociedad del conocimiento. Revista bibliográfica de geografía y ciencias sociales. Vol. XI, nº 683. Disponible en http://www.ub.edu/geocrit/b3w-683.htm.

- Misión de Ciencia, Educación y Desarrollo, MCED. 1994. Colombia: al filo de la oportunidad. Bogotá: Cooperativa Editorial Magisterio, Colección Mesa Redonda.

- OEI. (2012). Ciencia, tecnología e innovación para el desarrollo y la cohesión social. Observatorio Iberoamericano de la Ciencia, la Tecno­logía y la Sociedad del Centro de Altos Estudios Universitarios. Madrid.

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