OEI | Ciencia | Red | Formación | Contactar |

Inicio | Opinión | Reportajes | Noticias | Entrevistas | Multimedia

Salud | Comunidad

El Tiempo como pretexto para la interdisciplina

28 de junio de 2016

Ulises Solís Hernández. Ciudad de México, México. Instituto de Educación Media Superior de la Ciudad de México (IEMS).
IBERCIENCIA. Comunidad de educadores para la Cultura Científica
La escuela donde laboro, docentes de distintas asignaturas organizamos con los estudiantes un ciclo interdisciplinario sobre el Tiempo. La experiencia ha generado nuevas estrategias de enseñanza y ha sido de las más enriquecedoras en la vida académica del instituto.

Si le tomamos una fotografía al Sol cada día exactamente a la misma hora, veremos que su posición no es la misma en dos días consecutivos y que se va desplazando. Al reunir todas las imágenes de un año, encontraremos que las posiciones del Sol dibujan una curva parecida al símbolo del infinito (∞) y que es conocida como Analema. Esta figura se repite anualmente y nos dio en el IEMS un símbolo y un nombre para el primer ciclo anual interdisciplinario organizado entre profesores y estudiantes de este bachillerato.

Los docentes de literatura, matemáticas, historia, filosofía, biología, artes plásticas y física consideramos que trabajar juntos enriquece nuestra labor docente, fomenta nuestra creatividad y nos renueva en la práctica diaria de la enseñanza. Pero el organizar Analema tenía una intención más pedagógica, que nuestros estudiantes descubran que las materias que estudian por separado de pronto se unifican y se refuerzan para entender una situación o resolver un problema.

Se ha dicho que uno de los inconvenientes de la educación actual es enseñar todos los campos de conocimiento como disciplinas ajenas entre sí, como saberes que hay que estudiar en una hora de clase, desconectarnos de ese canal y en la siguiente hora aprender otra cosa. Analema quiere hacerles ver a los estudiantes que en la vida siempre tenemos retos o intereses para los que es necesario recurrir a varias disciplinas o áreas del conocimiento. Por ejemplo: si queremos manejar un auto eso implica aprender algo de mecánica automotriz (física), de leyes y reglamentos de tránsito (derecho y filosofía) y de economía (matemáticas) para escoger el mejor seguro. 

Es por eso que en el 2015 buscamos un tema en común que concentrara la atención y los esfuerzos. El ciclo necesitaba una idea sobre la cual girar, un concepto tan amplio que las ciencias naturales, las sociales y las humanidades tuvieran algo que decir. Escogimos al Tiempo como tema central, una palabra que es de interés para todos en muchas formas y lo escogimos pensando en los estudiantes, a fin de cuentas el ciclo estaba dirigido a ellos

¿Cómo fue que abordamos al Tiempo en interdisciplina? No se trataba de que cada maestro lo expusiera en el curso de su materia, eso sólo sería una concordancia de tema. Realizamos actividades conjuntas entre dos o más profesores con los estudiantes usando al tiempo como pretexto: matemáticas, historia y física organizaron talleres de relojes solares y visitas a sitios históricos que cuentan con antiguos relojes de Sol; literatura y biología convocaron a los alumnos a un concurso de cuento breve sobre el tiempo; filosofía, historia y literatura crearon una máquina del tiempo (un embudo de tela dirigía a los estudiantes a un espacio en el que reflexionaban en momentos pasados de su vida y sobre sí mismos); física y artes plásticas tuvieron charlas y exposiciones con los estudiantes sobre la posibilidad de los viajes en el tiempo; biología, matemáticas e historia trabajaron con los chicos en carteles que retomaban los ciclos circadianos y los relacionaban con los movimientos de la Tierra.

Resultó muy gratificante renovar la relación entre los docentes, pero lo más importante fue que como estrategia educativa se convirtió en una copiosa fuente de conocimiento para todos en la escuela. Quiero darles algunas muestras de todo ese descubrimiento que hicimos sobre el Tiempo. La exposición tal vez parezca desordenada pero representa esa madeja conceptual en la que el núcleo es la noción del tiempo, verán el mapa conceptual que relaciona distintos saberes y que se quedó en nuestras mentes. Tal vez quienes lean estos ejemplos conozcan más sobre estos temas y los expliquen mejor, pero espero que sea útil a los docentes para incorporarlo en su trabajo como prefieran, buscando siempre la interacción con otras disciplinas.

A veces, tratar de comprender conceptos tan difíciles de definir como el tiempo, buscando su significado en un diccionario es, irónicamente, una pérdida de tiempo. Así que tratamos de entenderlo sin preocuparnos por su definición, lo mejor es conocerlo por aproximaciones, acercarnos a su significado desde distintas vías de conocimiento.

Una de ellas es la ruta de las ciencias sociales. En las clases de historia y filosofía se muestra que en la cultura existen elementos que expresan la concepción que tenemos de lo temporal. Las creencias, ritos, costumbres y cosmovisiones de las civilizaciones nos permiten observar dos modos generales de interpretar y entender al tiempo: ¿el tiempo es lineal o cíclico? La visión lineal se presenta en especial en el judeo-cristianismo, plantea el fluir de la historia como una línea siempre ascendente del pasado al presente y de este al futuro, además tiene un inicio pero no un fin. Su contraparte, la visión cíclica, al parecer es la que se presenta en la mayoría de las culturas; en esta concepción, el inicio de una época coincide con el final. En ocasiones lo periódico del tiempo se evidencia con la reencarnación, como en la cultura hindú, o en los ciclos de vida como en el antiguo Egipto, en otras culturas esta visión circular se logra manifestar en la sincronización de calendarios como en Mesoamérica.

Ambas concepciones lineal o cíclica, comparten una característica, para las dos el tiempo es eterno. Eso nos lleva a plantearnos la pregunta de si ¿el tiempo es eterno o finito? Por el lado de la filosofía sabemos que Platón admitía la existencia de la eternidad pero en relación con el “ser” o esencia de los seres y objetos. En el mundo de las esencias o de las ideas nada es cambiante, y por tanto no está sujeto al paso del tiempo, allí tan sólo cabe una eternidad, de ahí su frase “el tiempo es una imagen móvil de la eternidad”. Pero por el lado de la física fundamental se ha descubierto algo fuera de nuestra intuición, el tiempo y el espacio coexisten y evolucionan. A partir del Big Bang, el espacio-tiempo ha crecido desde entonces, lo que significa que el tiempo tuvo un inicio y que hasta ahora tiene una duración finita. Sin embargo, la teoría de la relatividad general plantea varias posibilidades para el Universo, si continúa expandiéndose entonces es abierto y crecerá infinitamente en la eternidad, si vuelve a contraerse entonces habrá una implosión hasta que su tamaño vuelva a ser una singularidad, eso significará un universo cerrado y además un tiempo cíclico. 

Cuestionarnos por la duración del tiempo nos condujo a preguntarnos sobre su existencia. ¿Realmente hay una entidad así? De la biología sacamos en claro que hay ritmos vitales como el sueño ligados al trascurso de los días, es decir, al tiempo. Tal vez por eso para Aristóteles la existencia del tiempo va ligada a la presencia de los cuerpos, según esto, sin cuerpos no habría movimiento, pues el movimiento de los cuerpos permite comprender el paso sucesivo de un estado a otro, de un antes a un después, lo que muestra que transcurre eso que llamamos tiempo. Estudiantes y profesores quedamos interesados con el argumento de Aristóteles pero abrimos los ojos sorprendidos cuando nos enteramos de que otro griego, Zenón de Elea, demostró que no existe el tiempo. Zenón como todo buen sofista, elaboró varias paradojas, una de ellas es la llamada Paradoja de la flecha. Pensó en una flecha que ha sido lanzada y que al viajar en el espacio siempre está en una posición exacta en un instante cualquiera. Luego razonó que en ese instante de tiempo la posición de la flecha no cambia, permanece fija; como lo mismo puede decirse de todas las posiciones en las que puede encontrarse la flecha, en consecuencia, la flecha está siempre en reposo y no existe el movimiento, lo cual significaría que tampoco hay tiempo.

Soluciones a la argumentación de Zenón hay varias (espero haberlos dejado con el interés), pero la discusión tomó otro rumbo igual de interesante. Se nos ocurrió preguntarnos si el tiempo puede dividirse en fragmentos, es decir, ¿el tiempo es discreto o continuo? Además, ¿necesitamos que el tiempo sea continuo? Las Artes plásticas llamaron nuestra atención sobre este tema al recordarnos al cine y a la pintura. En ambos casos es posible representar movimiento usando trozos congelados de la realidad, imágenes que se muestran consecutivamente. En la cinematografía, estas unidades discretas se pasan con la suficiente rapidez para dar la impresión de movimiento. En una misma pintura se puede conseguir este efecto encimando una figura en diferentes posiciones; los invito a observar Dinamismo de un perro con correa de Giacomo Balla (1912), ahí veremos que es posible percibir el movimiento en una pintura al superponer imágenes de un perro. Y si regresamos a las ciencias físicas y matemáticas, estas nos recuerdan que es necesario considerar al tiempo continuo, de otro modo no podrían definirse conceptos como la velocidad y la aceleración instantáneas.

¿Y qué hay de la dirección o flecha del tiempo? Vemos siempre que se mueve en el mismo sentido, fluye hacia adelante, hacia el futuro y nunca hacia el pasado. Sin embargo, el tiempo tal vez es simétrico pues las ecuaciones de la física funcionan igual con el tiempo hacia adelante o hacia atrás, no distinguen pasado y futuro. Entonces, ¿por qué sólo observamos la dirección hacia el futuro? Hay una fundamentación termodinámica basada en la entropía. La entropía de un sistema cerrado nunca disminuye pues un cambio que haga que la entropía sea menor es estadísticamente es poco probable. La flecha del tiempo es entonces la tendencia de los sistemas a evolucionar hacia estados de alta entropía. 

El que los eventos siempre ocurran hacia el futuro genera una ansiedad en nosotros, esto genera que comenzamos a imaginarnos qué pasaría si pudiéramos viajar al pasado o ir a sucesos del futuro. Tales pensamientos nos acercan a la literatura, en especial a la ciencia ficción y a las posibilidades que plantean los viajes en el tiempo, ¿Qué pasaría si volviéramos a la época de nuestra niñez? ¿Cómo serán los autos o los aparatos electrónicos en el 2116?
Las preguntas sobre el tiempo son muchas y es imposible mencionar aquí las discusiones generadas. Pero imaginen que todo el ejercicio anterior se repite con otra palabra, con otro concepto central. Piensen ahora en lo que aprenderían los estudiantes tocando ese tema cuando diferentes asignaturas lo aborda de manera conjunta, en interdisciplina. Bueno, en la preparatoria Benito Juárez del IEMS lo hicimos y lo repetimos este 2016. Este año decidimos continuar con Analema, y, ¿cuál tema creen que elegimos?: la Ética. Ya les contaré después los frutos de esta cosecha pero por el momento pueden ayudarnos para el siguiente año, ¿qué tema central nos recomiendan para este ciclo interdisciplinario? Afortunadamente, en el 2017 el Sol otra vez dibujará al Analema en nuestro cielo.

 

 

Palabras clave:

subir

  
Diseño y contenidos por asenmac