OEI | Ciencia | Red | Formación | Contactar |

Inicio | Opinión | Reportajes | Noticias | Entrevistas | Multimedia

Salud | Comunidad

El aula al aire libre

19 de octubre de 2016

Sabina Ximena Inetti Pino, Montevideo, Uruguay. IBERCIENCIA. Comunidad de Educadores para la Cultura Científica.
Pensar las aulas del futuro teniendo en cuenta las necesidades y formas de aprender de nuestros alumnos es una prioridad. Sumado a ello, la idea de una educación crítica asociada a la experiencia hace que nuestras aulas expandan sus fronteras hacia lo cotidiano.

Profe, profe ¿podemos pintar los mapas en el patio? Fue la consulta de una alumna ante una actividad. En un primer momento me tomaron por sorpresa, pero después pensé: “es una buena oportunidad de observar su motivación y formas de aprender en distintos espacios”. En ese momento la expresión de alegría fue inmensa, también el día estaba muy lindo y se prestaba para ello. Trabajamos en grupos pequeños y no precisamos llevar mesas ni sillas, pues había unas hermosas mesas rodeadas por frondosos árboles. Todos estaban distendidos, concentrados y muy cómodos. Era un aula al aire libre.

Dicha experiencia me hizo reflexionar en que el modelo de aula actual empezaba a caducar. A ello ya le había sumado la observación de la necesidad de varios alumnos de desplazarse en el aula. Siempre pensé que era propio de la edad, pero ahora ratifico que forma parte de su forma de aprender, de intercambiar contenidos y de su formación para la vida, ya que no sólo se aprenden contenidos, sino formas de hacer y ser.

Es entonces que me propuse la idea de hacer una prospectiva de cómo podrían ser las aulas dentro de un tiempo comenzando, por supuesto, desde ahora.

Con relación a los alumnos, me parece que las aulas podrían ser un poco más amplias, para brindar movilidad y la posibilidad de realizar actividades más descontracturadas como representaciones, juegos, etc. Es importante tener en cuenta que la adolescencia implica muchos cambios corporales y emocionales en poco tiempo, por lo cual creo que un aula totalmente estática en muchos alumnos puede ser contraproducente. En este punto, Howard Gadner plantea que existen ocho tipos de inteligencias con sus respectivas formas de aprender, las cuales muchas veces observo en el aula. No obstante, el formato clásico no coincide con el andamiaje necesario para su desarrollo.

Es decir que para trabajar el desarrollo de inteligencias múltiples en el aula, es necesario saber qué engloban la inteligencia espacial, corporal-kinestésica, naturalista, musical, interpersonal, lógico-matemática, intrapersonal y lingüística. Todas se encuentran interrelacionadas con la inteligencia emocional, la generación de experiencias previas, el saber hacer y el trabajo directo con el medio. Por ejemplo, por lo general los alumnos en los que predomina la inteligencia corporal-kinestésica, necesitan “hacer” actividades de aplicación de los contenidos para internalizarlos como de una buena movilidad en el aula. Otros alumnos en los que predomina la inteligencia espacial, necesitan que los contenidos sean ejemplificados con imágenes o mapas mentales de espacios que ellos conocen en su barrio o visitarlos para asociar el contenido a aplicar.

Además, la tarea de explicar y demostrar es fundamental en una edad en que la curiosidad y la experimentación se encuentran a flor de piel. Es entonces que un enlace con nuestro análisis lo constituyen las salidas de campo dentro de cada tema, ya que permiten, por un lado, generar ideas previas para abordar los diversos contenidos, y por el otro, aprender haciendo. Si se puede trabajar en el marco de “Proyectos”, el análisis de la realidad será integral, lo que implica múltiples desafíos cognitivos, haciendo el abordaje cotidiano de la realidad.

En la planificación de la salida de campo, es necesario que los alumnos se encuentren implicados y siendo posible plasmar tres etapas: la pre-salida, la conexión con el medio y la post-salida. En la organización previa, la curiosidad es un disparador esencial, nos preguntamos qué y cómo vamos a trabajar en el medio con los contenidos aprendidos o por aprender- dependiendo del tema- elaborando rutas de recorrido, búsqueda de materiales, diseño de actividades de registro, etc. Durante el contacto con el medio, visitamos los distintos lugares para estar en contacto con el fenómeno objeto de estudio, recolectar muestras, realizar la explicación de las características y consecuencias de lo analizado. La interacción con el medio permite la fijación y asociación de los contenidos más rápidamente promoviendo el razonamiento lógico. Luego, ya de vuelta en el aula, comparar la teoría con los datos obtenidos y realizar una síntesis que integre tanto conclusiones como nuevas preguntas.

Sabemos que paralelamente al diseño de la salida de campo, hay que pedir permisos, encontrar transporte y otros profesores que puedan acompañarnos en la iniciativa. Por lo tanto, en una primera instancia es bueno visitar lugares cercanos al centro educativo para acortar las distancias y que sobre todo sean más frecuentes en el tiempo para que los alumnos incorporen la forma de trabajo.

También, ayuda a la relación con el medio que muchas de las actividades que se realizan en clase sean referidas a su contexto barrial o del ámbito en donde viven los alumnos. Reflexionar sobre su experiencia diaria asociada a los contenidos es otra forma de resignificar todo lo que se aprende en el aula. Los hace críticos de su propia realidad y acciones cotidianas.

Además, debe estar presente el encuadre positivo con altas expectativas tanto para los alumnos como para los docentes, que proponga desafíos intelectuales y que escuche los deseos o sugerencias de los estudiantes, pues siempre aportan al diseño de la planificación diaria.

Existe otra forma de salir del aula estando en ella. Un recurso que amplía dicha dinámica es el uso de las TIC y, en especial, de una herramienta muy cercana, de fácil uso y cotidianidad como el teléfono celular. Creo que si se lo aprende a usar se pueden hacer muy buenas intervenciones áulicas. Por ejemplo, aprovechando su conexión a internet podemos usar programas como “Google Earth”, “Bing” y “GPS” para localizar y elaborar recorridos. Tampoco debemos olvidarnos de las “Apps” de uso educativo, de gran variedad y gratuitas que nos pueden ayudar en las diversas actividades dentro y, sobre todo, fuera del aula. Por ejemplo, con la App llamada “Herramientas inteligentes” podemos llevar en nuestro celular una brújula, lupa, linterna, regla, GPS, cronómetro, termómetro, etc., para nuestra salida de campo.
 
Por lo tanto, cambiar la forma de trabajar en las aulas es posible. Sobre todo teniendo en cuenta el medio que nos rodea y que forma parte de la vida de nuestros alumnos. La idea de una educación crítica asociada a la experiencia hace que nuestras aulas expandan sus fronteras hacia lo cotidiano.

Palabras clave:

subir

  
Diseño y contenidos por asenmac