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El catrín, el valiente, el borracho… El maestro. ¡Lotería! Crónicas de una profesión honoris causa

17 de marzo de 2018

Pedro Antonio Ruiz Martínez. México. IBERCIENCIA. Comunidad de Educadores para la Cultura Científica.
La formación y capacitación continua en áreas como las neurociencias, metacognitivas y de los estilos de aprendizaje favorecen de forma significativa nuestro ejercicio profesional. Nuestra formación académica solo respalda los requerimientos normativos y obligatorios para ejercer nuestra práctica docente; necesarias para enriquecer nuestro compromiso como facilitadores.

Cuando niños, la mayoría de nosotros soñamos con aportar algo a nuestro mundo, que más bien, en ese entonces, pudo ser cualquier parte. Sin embargo, no hubo tiempo para reflexionar, analizar o rendirse; todo fue tan rápido, como un abrir y cerrar de ojos. ¡Por fin estamos en el lugar prometido, hoy dará inicio mi primera hoja del libro de la historia, todos podrán ver los pasos que moverán al mundo! Pero ¿qué sucede? ¿por qué tanto conflicto, apatía, desanimo? Esperen por favor, ¿acaso no escuchan? ¿aquí estoy? ¡Alguien preste atención! 

La narración anterior, muestra el entusiasmo por ingresar al servicio profesional docente; no obstante, la realidad, puede presentar aspectos como: elaboración de planeaciones argumentadas por competencias; plantear y proponer proyectos de enseñanza para el ciclo escolar; contemplar los días para asistir a los consejos técnicos escolares; estar preparados para el nuevo modelo educativo; los nuevos libros de texto e ingresar a plataforma oficial para capacitación en línea; por un lado. Por otro, el cual, desde mi perspectiva representa al más relevante, parte de la actitud de los educandos al proceso de su aprendizaje; sus conflictos personales, familiares, entre otros.

En este sentido, la investigación propone tres niveles de análisis: la reproducción cultural de las posiciones de clase, la cual afirma la presencia estratificada de la distribución social del conocimiento escolar. Entender las posiciones objetivas como condiciones materiales de existencia de clase logra transmitirse a los niños y jóvenes a través de un proceso de socialización – habitus1 – efectuado en el hogar. De este modo, la institución escolar convierte aquellas desigualdades sociales externas a la escuela en desigualdades de aprendizaje al incluir mecanismos distintos de selección pedagógica: exámenes de admisión, periodos de examen, múltiples tareas; algunos de ellos visibles en el currículo como los portafolios de evidencias, la trayectoria de sus promedios y de incidentes; e incluso, ha incluido la diferenciación de sectores en la educación media, y algunos otros invisibles en funcionamiento, por ejemplo, las competencias, aprendizaje para la vida, como grandes medios educativos para combatir las desigualdades sociales, aún tras comprobar que no todos los escolares tenían las mismas posibilidades de avanzar en el sistema educativo. El resultado ha reflejado la reproducción intergeneracional tanto de la cultura como de las clases sociales, sus recursos, prácticas, apreciaciones y pensamientos. De esta manera, podemos distinguir dos principios:

  • Denominar este proceso “reproducción social o cultural”, es punto de inicio para evaluar su pertinencia. De forma posterior, logra proponer un concepto de estructura pedagógica cuya actuación recae en la base de una estructura prexistente generadora de entornos y enfoques para el aprendizaje de manera activa y creativa. A partir de esta conceptualización, llevar a cabo una mediación corresponde a una agencia escolar y, origina la idea de una estructuración de las desigualdades educativas.
  • Establece una restricción a las aspiraciones de generalización asociada a la descripción “estructural” en educación. Así mantiene una argumentación explícita de la desigualdad restringida al efecto objetivo de los recursos económicos y culturales de las clases; sin embargo, esta explicación presenta sesgos al omitir las características de las disposiciones y de las elecciones hachas por los individuos. Claro está, esto, no significa un vacío sociológico durante el desarrollo de las prácticas. Por tanto, recurrir al concepto habitus, de control intrafamiliar de carácter sociolingüístico de los educandos, y al proceso de elección educacional se contempla dentro de una teoría general donde la estructura social está estructurada por clases sociales.

El segundo nivel corresponde al impacto de la escuela, cuyo papel como organización pedagógica es crucial en la estructuración de la desigualdad a través de dos modelos complementarios. Por un lado, la institución educativa brinda a sus discentes diferentes niveles de base o cualidades diferenciadoras de aprendizaje. Por otro, el vínculo relacional entre desigualdad de clases y la desigualdad de aprendizajes, los cuales, pueden ser modificados por la escuela: aumentar su importancia, disminuir la intensidad e incluso revertir las desigualdades de certificación entre sus estudiantes. Algunos aspectos por considerar como docentes comprenden:
 

  • Capital familiar global
  • El educando trabaja
  • Es una alumna
  • Disposición ordenada – organizada a realizar

tareas domiciliarias

  • Disposición entusiasta – motivada para las

matemáticas

  • Disposición motivada para la lectura
  • Interacción capital – disposición ordenada de tareas
  • Interacción capital – disposición para matemáticas
  • Interacción capital – disposición para la lectura

 

Este segundo nivel, fundamenta su oposición en una amplia bibliografía en cuanto al modelo de organización burocrático y un modelo de organización comunitario (Waller, 1932; Lee, Bryk y Smith, 1993; Meyer y Rowan, 1986). De este modo, el término burocracia al concepto de institución escolar propicia reflexión especializada de la escuela centrado en las dimensiones estructurales de la organización: tamaño diferenciación de roles, proceso de trabajo y tecnología entendido como máquinas – herramientas hardware. Entonces, supone la racionalización del proceso de enseñanza formal converge de forma universal en un único tipo de organización (OCDE, 2001); un modelo burocrático en el sentido de Weber (1998), asentado en una asimetría estructural entre un rol de reclutamiento compulsivo (alumno – capital) y otro rol de desempeño aislado (el docente) que emplea tecnología básica 2 (a partir de disponibilidad en zona: rural, urbana; si se encuentran clasificadas en colegios federales o estatales). (Bridwell, 1965).
A partir del concepto de organización comunitario, enfatiza el plano difuso de integración simbólica, solidaridades mecánicas, donde las experiencias compartidas, acumuladas éstas, por los miembros sobre el trato interpersonal, las finalidades colectivas, y la vida grupal en general, han sido imprescindibles para asegurar aprendizajes significativos a partir de los distintos tipos de necesidades que cada educando trae a la escuela (Edmonds, 1979; Rutter et al, 1979; Mortimore et al, 1988; Bryk, Lee y Holland, 1993).

Asimismo, el análisis de los efectos de la escuela supone la existencia de heterogeneidad, es otro aspecto relevante, por consiguiente, los sistemas educativos más centralizados y burocráticos existe incluso una heterogeneidad significativa en la configuración empírica de las organizaciones académicas y que esta misma heterogeneidad lleva a cabo una participación importante en la desigualdad de aprendizajes. El nivel de logro promedio, así como la adjudicación de conocimientos a partir de la clase social de origen de los discentes ha sido una diferencia creada por la estructura y la intervención de una organización al transmitir aprendizajes experienciales. Ésta es la idea de autoorganización provista a la teoría de sistema al análisis organizacional.

En cuanto a los diseños institucionales de los sistemas educativos corresponde el tercer nivel, el cual asigna una estructuración de los aprendizajes a partir del origen de la clase social: factores socioculturales (familia – lenguaje); factores de actitudes y aptitudes del discente y, en la organización escolar: recursos del centro educativo; metodología del profesor. Es así, como es imprescindible analizar y proponer modelos relacionales que conservan los diseños institucionales de la educación escolarizada a partir de la matriz básica de las políticas sociales predominantes. En México, existen 5’010 programas y acciones de desarrollo social, de los cuales, para nuestro propósito indicamos: alimentación = 3; bienestar económico = 40: educación = 47; medio ambiente sano = 13; no discriminación 9; salud = 22; seguridad social = 8; trabajo = 5; vivienda = 5. 3

Es relevante considerar dentro de este apartado el contexto social del estudiante, su proceso de aprendizaje y socialización, el cual enfrenta notas diferenciales como la fragilidad, derivada del proceso de integración – participación de sus grupos primarios de los que depende: familia, relaciones con iguales, convivencia escolar y la calidad de sus relaciones primarias. En este sentido, el instinto de imitación se entiende como instrumento del educando para adaptarse al mundo escolar y adulto, en especial del contexto circundante y los grupos cercanos a él; es así como la relevancia de la modalidad de aprendizaje observacional al no exigir comunicación interpersonal, ni experiencia propia, genera un efecto muy perjudicial en ciertas circunstancias dada la específica psicología del discente, propio de la edad, asimismo, se originan las dificultades para explicarse lo que sucede, racionalizarlo y justificarlo. Sin duda, a partir de este proceso cognitivo los modelos que el joven aprende se hayan a su vez en conflicto: la crisis de familia, la propia tendencia cultural a la violencia y de las demás instituciones sociales y estatales, la desigualdad social y económica, en consumismo y materialismo. Entre otros. En fin, el discente lo aprende, adecua a su contexto personal y de participación, y al mismo tiempo exagera.

Con base en lo anterior, podemos formular un planteamiento básico: si los déficit en el proceso de aprendizaje de los educandos, de algún modo se hallan vinculados con determinados déficits en el funcionamiento meta cognoscitivo, por consiguiente, al mejorar o estimular de forma significativa este último, el alumno podrá mejorar su aprendizaje de forma sustancial e incluso lo incremente dentro de sus niveles de ejecución cuando el mismo se vea expuesto a realizar tareas o actividades que exigen algún tipo de planteamiento intelectual. Por ende, la metacognición se encuentra íntimamente relacionada al aprendizaje, a la resolución de problemas, y a los estudios comparativos llevados a cabo por expertos o novatos, así como en la ejecución académica.

Ahora bien, desarrollar el potencial de cada estudiante en cualquier contexto educativo encontraremos diferentes y variados tipos de personalidades y variedades del tipo físico, intelectual, emocional, espiritual y étnico; y cada uno, con inteligencia y potencial para desarrollar cualquier capacidad, habilidad y destreza por alcanzar. A partir de este contexto, ¿Cómo puedo ser efectivo en lo que hago? ¿Cómo llegaré a la realización de mis metas o propósitos como asesor del aprendizaje ante esta situación? Las respuestas pueden incluirse en los siguientes tres campos de investigación: Las Neurociencias; la Metacognición y los Estilos de aprendizaje.

Los desaciertos en los distintos sistemas educativos, por la constante transformación de estos, sin antes comprender que esta reforma o reajuste se origina en el interior de las estructuras mentales de uno mismo y de los demás. Jairo Zuluaga al referirse a las neurociencias y desarrollo en educación, subraya la crítica formulada hacia la educación, cuando esta deberá dirigirse a la “forma de enseñar”. La mayoría de los docentes etiquetamos a nuestros alumnos; clasificándolos según sus fortalezas o debilidades. Dicha práctica, carece por lo general en desconocer las características de la personalidad del ser humano, las cuales, pueden permanecer estables durante muchos años, mientras que otras enfrentan transformación significativa, ocasionadas por la influencia favorable o desfavorables del entorno de participación e intervención en el proceso de desarrollo y del propio cerebro del individuo, por ejemplo, el nivel de nutrición, las horas de sueño, situación económica y social, e incluso una experiencia traumática pueden modificar su actitud y estilo de vida a partir de la experiencia.

Por su parte, Nickerson considera de utilidad la Metacognición al implicar tener constancia y ser consciente de las propias fortalezas y debilidades del propio proceso intelectual del educando, y de aquellos errores de razonamiento que de forma frecuente incurrimos, dicha conciencia, nos ayudaría a emplear nuestras habilidades, subsanar nuestras debilidades, y prevenir nuestros errores comunes más desagradables. Con relación a ello, Baker afirma que los déficits metacognitivos que expresa un dicente en una determinada asimilación del conocimiento ocasionan déficits en su realización dentro del mismo proceso de asimilación y apropiación del conocimiento, entonces, si logramos incrementar el nivel de metacognición en dicho alumno, éste mejorará su aprendizaje y realización. En esta misma línea de investigación, Pozo considera que, si cada uno de nosotros logramos identificar nuestro propio proceso psicológico para el aprendizaje, podremos emplearlo de forma más eficaz y reflexiva al momento de planificar nuestras estrategias de aprendizaje, es decir, en cada secuencia de procedimientos a seguir y de aquellas actividades cognitivas vinculadas a esta, se enfocan al propósito de facilitar la adquisición, almacenamiento y utilización de la información.

La investigación responsable en definir los estilos de aprendizaje y los procesos de enseñanza – aprendizaje asevera la importancia de considerar la influencia de factores internos provenientes del medio familiar y educativo, cuya intervención mediadora influye en el manejo de estructuras mentales cualitativas diferentes en cada individuo, durante su desarrollo. Afirmar entonces que mediante las estrategias educativas originadas en estilos de enseñanza y crianza, métodos, modelos educativos y procesos de enseñanza – aprendizaje, es como se construyen y estructuran los estilos de aprendizaje en los individuos (Velasco, 1996; Fine, 2003).

Con base en lo anterior, los estilos de aprendizaje incluyen las características de estructuras en relación con la modalidad de conocimiento sobre estímulos (Rojas, 1993) fundamentadas en experiencias socioeducativas y la interiorización individual del educando cognoscente de alguna de las cuatro etapas del ciclo de aprendizaje: a) experimentación; b) reflexión; c) generalización y d) aplicación de acciones; utilizadas además por el alumno a partir de las necesidades de adaptación en situaciones de aprendizaje experiencial. En correspondencia con estas cuatro acciones del ciclo de aprendizaje, se ha denominado a los cuatro estilos de aprendizaje: 1) activo; 2) reflexivo; 3) teórico y 4) pragmático (Alonso, 1997; Santacruz, 1994).
 
David Kolb en la década de 1980 llevó a cabo el estudio e identificación por primera vez los estilos de aprendizaje como resultado de la interacción de dos dimensiones estructurantes en la adquisición y apropiación del conocimiento: I) dimensión referida a la modalidad de procesamiento respecto a la información por aprender; II) dimensión relacionada con el tipo de reestructuración cognitiva una vez concluido el ciclo de aprendizaje.

Kolb describe mediante la propia experiencia, los estudiantes logran programar su manera de aprender en las dimensiones del proceso de aprendizaje – percepción-transformación –, enfocados hacia alguna vía de estos procesos. A partir de este ciclo, indica cuatro tipos de aprendizaje: observación reflexiva, conceptualización abstracta, experimentación activa y experiencia concreta.

  • Observación reflexiva. Aprenden viendo y escuchando, entienden el significado de ideas y situaciones con una observación meticulosa y neutral de éstas. Aprecian las circunstancias o situaciones desde perspectivas diferentes, y así, apreciar diferentes puntos de vista.
  • Conceptualización abstracta. Aprenden pensando, es decir, utilizan la lógica, ideas y conceptos. Son excelentes para planificar de forma sistemática, así como también, logran manipular símbolos abstractos y análisis cuantitativo.
  • Experimentación activa. Aprenden actuando por ser activamente influenciados por su contexto de participación e intervención, así como por situaciones cambiantes. Aceptan riesgos para lograr sus objetivos. Influyen en el ambiente que les rodea y les gusta ver resultados. Recurren a la búsqueda de información nueva para tener una experiencia inmediata.
  • Experiencia concreta. Aprenden sintiendo por su amplia disponibilidad para relacionarse con otros. Es frecuente notar su capacidad en la toma de decisiones y su desempeño es sobresaliente en situaciones no estructuradas. Por ende, aprenden durante su convivencia e interacción con sus iguales y al momento de sentirse parte de situaciones reales. Asimilan información mediante la experiencia directa, haciendo, actuando y sintiendo al tener una mente abierta para enfocar la vida.

Como complemento a estos cuatro tipos de aprendizaje señala la influencia existente por el tipo de trabajo, tareas y presión del trabajo que enfrentan los alumnos, y éstos, son susceptibles al cambio mientras se desarrollan en el contexto de participación. Describe cuatro estilos:

  • Convergente. Sobresalientes a la resolución de problemas, tomar decisiones y aplicaciones prácticas de ideas. Prefieren tratar con tareas técnicas y problemas que con discusiones sociales e interpersonales.
  • Divergente. Habilidad imaginativa, conciencia del significado y valores. Logran observar situaciones concretas desde algunas perspectivas y organizan algunas relaciones entre un significado completo. Aplican más a detalle la observación, análisis y reflexión que la acción.
  • Asimilador. Sobresaliente en razonamiento inductivo; aprenden mediante ideas abstractas y conceptos, creando modelos conceptuales, realizando experimentos, dando solución a problemas, analizando opciones posibles de solución, leyendo, teorizando, reflexionando. Se enfocan menos en sus iguales y más a ideas y conceptos abstractos. Comprenden amplios rangos de información y los organizan en una forma concisa y lógica.
  • Acomodador. Su aprendizaje se origina a través de experiencias, llevando a cabo planes y tareas, además, teniendo nuevas experiencias. Siempre en busca de oportunidades, tomar riesgos y acciones. Sobresalen por su flexibilidad, por compartir información con otros, ya sea en clase, en debates, presentaciones y actividades en grupo,

Como hemos visto en el presente trabajo el desarrollo de estrategias con enfoque Metacognitivo, con base en Neurociencias y adecuación de nuestras planificaciones de clase a partir de los estilos de aprendizaje facilita el desarrollo de procesos de aprendizaje experiencial en nuestros educandos. Sin embargo, aún un número considerable de docentes en la actualidad desconoce de conocimientos específicos acerca de cómo el cerebro percibe y aprende. La ausencia de estos conocimientos, lamentablemente, se refleja en la práctica pedagógica, donde todavía observamos las tradicionales cátedras que no son, de las estrategias de aprendizaje, las más atractivas para el cerebro del educando.

Las investigaciones nos han demostrado la existencia de diferentes vías para aprender y diferentes vías para expresar lo aprendido. Si por encima de estas vías colocamos como herramientas pedagógicas matices de estilos propios de aprendizaje, de creatividad, de imaginación, de música, de movimiento; encontraremos un sinfín de estrategias posibles de aprendizaje experiencial estimulante y divertidas, y lo más importante, atrayente para el cerebro ansioso por aprender. A continuación, presentamos los aspectos y estrategias de cada área de estudio en este apartado.

 

 

 

 

Neurociencias

Herencia y entorno

Estructura corporal.
Habilidades físicas, alimentación sana, cuerpo sano, hacer ejercicio, no ingerir drogas

Situaciones estresantes cambian al cerebro y afectan las habilidades, cognitivas, emocionales y sociales.

Baja capacidad cognitiva – Mal funcionamiento de la tiroides – Hiperglicemia
Disminución de densidad del hueso y del tejido del músculo – Tensión arterial más alta
Baja inmunidad – Más grasa depositada

El estado de ánimo y las emociones afectan de manera positiva o negativa al cerebro y a sus funciones

Las experiencias directas y concretas estimulan el desarrollo de los sistemas sensoriales, motores y de las diferentes regiones del cerebro.

La habilidad de adquirir, formar, conservar y recordar la información depende de factores endógenos y exógenos, de las experiencias y de la metodología de aprendizaje empleadas por el facilitador.

 

 

 

 

 

Metacognición

Enseñar a pensar

Reside en implantar y desarrollar habilidades cognitivas.

Se anima al alumno a tomar conciencia de los propios procesos y estrategias mentales, que él mismo realiza, para de esta forma poder controlarlos y modificarlos

“Enseñar” sobre la base del pensar, ya que se ocupa de incorporar objetivos de aprendizaje, adaptándolos a las distintas áreas de contenido y a los diferentes niveles educativos

Aprender a aprender:

Implica dar significado al contenido, para que este sea parte de un aprendizaje profundo y duradero y que el sujeto aporte la perspectiva personal para que el conocimiento sea integrado (aprendizaje idiosincrático) y para que a la vez forme una figura activa en el aprendizaje (Chadwick, 1982).

Modelamiento metacognitivo:

Un modelo refuerza las limitaciones que efectúa un observador de su comportamiento, sustituyendo las conductas observables por acciones cognitivas y haciéndose conscientes de manera verbal y ante una nueva ejecución. El alumno deberá reproducir nuevamente este modo de proceder ante una situación similar (Bandura).

El análisis y discusión metacognitivas:

Este método trata de identificar y valorar los procesos de pensamiento que subyacen a un producto o respuesta final, buscando que el alumno sea consciente de los propios mecanismos de resolución y de los de sus compañeros, pudiendo modificarlos.

La auto-interrogación metacognitiva

Este procedimiento tiene un objetivo similar a las técnicas anteriormente tratadas, conseguir que el alumno conozca las modalidades de procesamiento y decisión cognitivas que emplea con e fin de optimizarlas, para ello se establece un sistema de autorregulación del proceso de pensamiento, a través de la auto-evaluación que el sujeto se hace así mismo.

 

 

Estilos de aprendizaje (Kolb)

Convergente

Conceptualización abstracta

Tipo II
Tipo III

Experimentación activa

Divergente

Experiencia concreta

Tipo IV
Tipo I

Observación reflexiva

Asimilador

Conceptualización abstracta

Tipo II
Tipo I

Observación reflexiva

Acomodador

Experiencia concreta

Tipo IV
Tipo III

Experiencia activa

ASPECTOS Y ESTRATEGIAS QUE FAVORECEN EL APRENDIZAJE EN EDUCANDOS. ELABORACIÓN PROPIA A PARTIR DE PÉREZ PÉREZ, MAGDALENA I & KOLB, DAVID

 

NOTAS


1 Por habitus Bourdieu entiende el conjunto de esquemas generativos a partir de los cuales los sujetos perciben el mundo y actúan en él. Estos esquemas generativos están socialmente estructurados: han sido conformados a lo largo de la historia de cada sujeto y suponen la interiorización de la estructura social, del campo concreto de relaciones sociales en el que el agente social se ha conformado como tal. Pero al mismo tiempo son estructurantes: son las estructuras a partir de las cuales se producen los pensamientos, percepciones y acciones del agente. Consultado en: https://webs.ucm.es/info/eurotheo/diccionario/H/habitus.htm

3 Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social [en línea]. México, Derechos sociales/bienestar económico. [fecha de consulta 8 marzo 2018]. Disponible en: https://www.coneval.org.mx/evaluacion/ipfe/Paginas/default.aspx

BIBLIOGRAFÍA

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Fernández Aguerre, Tabaré. (2007). Distribución del conocimiento escolar: claves sociales, escuelas y sistema educativo en América Latina. 1era ed. México, D, F. El Colegio de México, Centro de Estudios Sociológicos.

Kolb, David A. (1984). Experiential Learning. Experience as the source of lerning and Development, Prentice Hall P T R, Englewood Cliffs, Nueva Jersey.

Martín López, Ma Teresa. (Coord.) (2000). Justicia con menores, menores infractores y menores víctimas. Castilla la Mancha, España. Ediciones de la Universidad de Castilla- La mancha.

Pérez Pérez, Magdalena I. (2010). NEUROCIENCIAS Y EMOCIONES. UN ENFOQUE METACOGNITIVO. Universidad de Burgos. Máster en Profesorado de Educación Secundaria Obligatoria y Bachillerato, Formación Profesional y Enseñanza de Idiomas. [en línea]. México. [fecha de consulta: 9 marzo 2018]. Recuperado en: http://riubu.ubu.es/bitstream/10259.1/95/1/P%C3%A9rez_P%C3%A9rez.pdf

Pozo, J.L. (1990). Estrategias de Aprendizaje. En J. Palacios, A. Marchesi., J. Alegre. Desarrollo psicológico y Educación, pp. 199-221. Tomo I: Psicología Evolutiva. Madrid: Alianza Editorial.

Román Pérez, M., y Díez López, E. (1988). Inteligencia y potencial de aprendizaje evaluación y desarrollo: Una metodología didáctica centrada en los procesos. Madrid: Cincel.

Zubiría Remy, Hilda D. (2004). El constructivismo en los procesos de enseñanza-aprendizaje en el siglo XXI. México. Plaza y Valdés, S. A. de C. V.

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