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El enfoque STEAM: nuevos desafíos, viejas preguntas

25 de agosto de 2018

Lucia Dina Galotti 
Ciudad de residencia: Santa Rosa, La Pampa, Argentina 
IBERCIENCIA. Comunidad de Educadores para la Cultura Científica. 
El enfoque STEAM se propone integrar los saberes de distintos campos del conocimiento, a partir de problemas contextualizados, para responder a los nuevos desafíos que conciernen a la formación de ciudadanos responsables. ¿Qué mirada sobre la enseñanza y el aprendizaje se adecua a este propósito?

La sigla STEAM corresponde a las iniciales Science (ciencia), Technology (tecnología), Engeneering (ingeniería), Maths (matemáticas) and Arts. Esta última, refiere al arte y al diseño. Se trata de un enfoque de enseñanza interdisciplinar y relacionado con el contexto. Para ello, contempla el planteo de situaciones de la vida real que pondrán en juego, además de conocimientos, los modos de pensamiento propios de cada disciplina, incluido también el pensamiento computacional, más reciente.

No es menor en este enfoque, la inclusión del arte y el diseño, aspectos fundamentales para el desarrollo integral de niños y adolescentes, como por ejemplo, en la concepción de productos, que además de ser útiles, deben ser atractivos. Así, el enfoque STEAM, se plantea articular a partir de situaciones contextualizadas, lo científico y tecnológico, con el arte, pero también con otras disciplinas sociolingüísticas de modo de superar la tradicional fragmentación, preponderante en la enseñanza actual.

¿Se trata de un “aprender haciendo”? ¿Involucra la mera manipulación de objetos? Esto solo, por sí mismo, ¿garantiza la comprensión de los conceptos y el desarrollo de capacidades fundamentales? Desde mi punto de vista, no alcanza con el hacer. El hacer debe ir unido al pensar, como si fuesen “las dos caras de una moneda”. A continuación realizaré una breve reflexión para fundamentar lo antes dicho.

La enseñanza tradicional está básicamente fragmentada en disciplinas, pero las situaciones con las que nos encontramos en la vida cotidiana, involucran saberes de más de un campo del conocimiento. Por ejemplo, en la construcción de una casa, el problema de cómo lograr una mejor aislación térmica y ahorrar energía, involucra a la física, las características de los posibles materiales a emplear, sus costos, lo estético, las normativas vigentes, entre otros posibles.

Sin embargo, los conocimientos de cada disciplina aportarán en pos del problema planteado, para construir una representación, un modelo teórico que dé respuesta al mismo. Este modelo será perfectible y discutible. Entonces, lo potente en cuanto a aprendizajes, serán tanto lo referido a lo conceptual, como lo relativo a las habilidades de pensamiento específicas de cada campo del saber involucrado en la situación contextualizada.

En cuanto al sentido de lo que se enseña y aprende, los problemas que se seleccionen, deberían considerar en qué medida contribuyen con la construcción de ideas, modos de conocer y modelos científicos, prescriptos en los diseños curriculares oficiales así como el proyecto curricular institucional. Desde este marco, el docente no debería improvisar, dejar todo librado al emergente.

En el desarrollo del itinerario de enseñanza, y para llegar a la teorización, es importante promover situaciones de intercambio oral que favorezcan que los alumnos propongan explicaciones, teoricen y elaboren modelos teóricos. En el mismo sentido, es fundamental planificar situaciones de escritura, que ayuden a ordenar y estructurar las ideas que van surgiendo, para articular la teoría con la práctica y la situación contextualizada.

De lo anterior se desprende que, es importante saber, qué se quiere enseñar a partir del problema contextualizado para luego planificar las secuencias de enseñanza y las intervenciones docentes, además de las situaciones de aprendizaje, para los estudiantes. Habría que evitar caer en una perspectiva encuadrada en el empirismo ingenuo, también llamado activismo o espontaneísmo, que pone énfasis en el hacer del estudiante.

De esta forma, el rol docente se reduciría al de un coordinador de lo que va surgiendo, con un diseño abierto y una realización sumamente flexible de las actividades. Si bien esto tiene como punto a favor la motivación del alumnado, no logra aprendizajes profundos. Al carecer de un diseño, con una intencionalidad educativa explicita, se pierden posibilidades para la teorización, la construcción conceptual y la reflexión sobre los modos de producir conocimiento.

La cuestión será entonces, articular la participación espontánea, con una regulación más democrática del proceso de aprendizaje, en contraposición con la metodología tradicional. Pero ello requiere de una planificación cuidadosa por parte del equipo docente. Si se considera al conocimiento como un proceso de construcción, en el que se ponen en juego los significados que el individuo ya tiene sobre el mundo con la información nueva, se podrán elaborar significados con sentido para el que aprende. Son justamente estos conocimientos y capacidades lo que los estudiantes usarán en la resolución de los problemas que se les presenten, y tomar decisiones informadas, razonadas y racionales.

En síntesis, es deseable y potente desde el punto de vista educativo, el planteo de proyectos y problemas abiertos, que traspasen el límite de las disciplinas. Generan motivación y ofrecen la oportunidad para la integración de saberes. Sin embargo, no hay que perder de vista la relevancia de una intencionalidad educativa clara y una planificación tanto de las actividades de los estudiantes como las intervenciones del docente. Las mismas deberían poner el foco en promover la teorización y la construcción de modelos teóricos como también las formas de pensamiento de las disciplinas involucradas en el problema contextualizado.

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