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El maestro rural organizado en colectividad fortalece su labor

12 de agosto de 2018

Blanca Ruby Orozco Mera. Santiago de Cali, Colombia. IBERCIENCIA. Comunidad de Educadores para La Cultura Científica
Una organización de maestros(as) rurales, de los diferentes niveles de escolaridad con disposición a abordar colectivamente su diario vivir desde el estudio, la reflexión, la investigación, la publicación y la sistematización en el campo intelectual de la educación, conforma nodos colectivos de pensamiento que al usar los diferentes medios e instrumentos de comunicación, como brazos en extensión, entretejen la red sosteniendo una labor fundamentada.

La construcción de colectivo de pensamiento educativo en la escuela coayuda al mejoramiento del conocimiento escolar en las instituciones educativas porque refleja el producto del pensamiento individual y/o colectivo del maestro, o maestra. Así que es indispensable que todo maestro(a) conciba su tarea sobre el conocimiento en sus diversas dimensiones como un proceso al cual necesita acceder desde su práctica profesional sin desmeritar su comunidad educativa que le permite su accionar y requiere del ámbito educativo retroalimentado cada vez.

En este sentido un maestro o maestra de zona rural que pertenezca y sea activa en una organización colectiva como red de maestros(as) va a encontrar apoyos para: El desarrollo de proyectos, la generación de intercambio de ideas y el fortalecimiento continúo de labores pedagógicas en el contexto, a través de diversas propuestas de trabajo del ámbito educativo.

Es de atender y poner en práctica la acción escolar en y desde una red como organización colectiva, como lo dice Santos E. (21010): “Las organizaciones que aprenden han de tener flexibilidad para el cambio, permeabilidad con el medio, racionalidad en el funcionamiento, colegialidad en las actuaciones y reflexividad sobre la acción. El profesorado que trabaja en la escuela aprenderá a ser mejor en la medida que asimile estas características de las instituciones haciéndolas pasar por el tamiz de sus emociones y de sus exigencias éticas” (p. 179).

La organización en red brinda el espacio donde es posible que las ilusiones se finiquiten en proyectos, las experiencias laborales tomen su valoración entre pares académicos y de comunidades educativas donde las miradas ante la realidad permiten la pluralidad y la diferencia de diversas iniciativas circulantes, y que pasan a reconocerse ante el maestro o maestra integrante activa de una red como persona interesada en el día a día del ámbito educativo, comunicando y confrontando acciones.
El maestro en general está llamado a entender que su formación es continua y sus estudiantes son habidos de ella porque responden en la inmediatez a una comunidad que antes de estar como educativa son de especifica cultura y costumbre, así que en colectividad el maestro o la maestra se nutre de aportes circulantes individuales y de los grupos o de las comunidades de educadores que por su experiencia de comunicación en pro del fortalecimiento de la formación del maestro(a) logran permanecer y promover la comunicación y acción de labores en y para el entorno pedagógico. Un caso especial es la organización como Comunidad de Educadores Iberoamericanos para la Cultura Científica con su de red iberoamericana de comunicación y divulgación científica – OEI, que como su nombre lo dice logra establecer y mantener en comunicación a maestros iberoamericanos explorando las herramientas que para la comunicación entregan las TIC.

 

En una red los maestros y las maestras de zonas rurales lograran constituir el espacio de confluencia de intereses en la educación, desde las áreas, niveles y modalidades en convocatoria a la que se le dé lugar, como conjunto de personas dispuestas al trabajo mancomunado en torno al objeto en común que identifica y da unidad y por el cual se atiende una dinámica emergente a la comunicación entre pares, a la valoración de acciones y a la complementariedad como maestros en formación continua; en una búsqueda de dar el paso, como lo dice Cajiao (2001): “dando paso de una educación acumuladora de información a la educación creadora de procesos en todos los campos de la vida humana”.

Los logros en red como organización en colectivo de maestros(as), que no pueden ser ajenos para los maestros de la zona rural, son viables ante la estrategia de: Reflexión, análisis colectivo de participación de los actores de la educación, acompañamiento en planteamiento, desarrollo y valoración de experiencias, apoyo en procesos de sistematización y publicación o uso de instrumentos comunicativos de labores desarrolladas u orientadas por el maestro en su espacio de labores escolares conllevando a intercambios interinstitucionales presenciales o virtuales donde los miembros de la red tomen parte activa investigativa, pedagógica y logística.

Al atender estrategias de trabajo dinámico de red con su planeación, compromiso y acción es posible obtener y visibilizar maestros(as):

  • Incidentes en la construcción del conocimiento escolar.
  • Productores(as) de conocimiento pedagógico investigativo.
  • Exploradores(as) de mecanismos de comunicación.
  • Comunicadores(as) de experiencias, saliendo del anonimato.
  • Sistematizadores(as) de su quehacer pedagógico.
  • Comprometidos(as) con la comunicación para con todos los actores de la educación y para con sus pares de labores pedagógicas.
  • Organizados(as) atendiendo una visión científica en la escuela reconociendo y aplicando el sistema didáctico acorde en la resolución del problema que surja en el aula a nivel de la ciencia, la tecnología, la sociedad, el ambiente y la cultura.
  • En continua formación con compromiso responsable ante su labor y referente social al cual está inscrito.

 

La organización colectiva del maestro rural es la vía principal para permitirse el intercambio de experiencias pedagógicas sometiéndolas al conocimiento y la confrontación constructiva entre pares o actores educativos que coayudan a la respuesta pedagógica y científica del entorno social al cual se pertenece y/o se comparte el conocimiento profesional, desde el espacio de análisis, investigación e intercambio de labor pedagógica, valorándose el proceso investigativo escolar y la acción investigativa del maestro en acción o en posibilidad de hacerse. Por todo ello es posible lograr la materialización del pensamiento colectivo del maestro en ejercicio desde el lugar en que desarrolle su labor.

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